{"id":30339,"date":"2016-06-11T01:26:00","date_gmt":"2016-06-11T06:26:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deja-de-querer-controlarlo-todo-2\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:00","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:00","slug":"deja-de-querer-controlarlo-todo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deja-de-querer-controlarlo-todo-2\/","title":{"rendered":"Deja de querer controlarlo&nbsp;todo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> A veces no nos perdonamos a nosotros mismos y no esperamos el perd&oacute;n de Dios. <strong>&iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hace mostrarnos d&eacute;biles! Tenemos que aprender a mirar complacidos nuestra peque&ntilde;ez.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c<em>Me complazco en mi peque&ntilde;ez. Me alegro, porque conozco y reconozco mis l&iacute;mites. El hecho de haber ca&iacute;do no debe romper nunca mi vinculaci&oacute;n con el Dios eterno<\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14cc8f3b3ad924b8__ftn3\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Caer no nos aleja de Dios. Que otros caigan no echa a perder el sue&ntilde;o que persigo. Al contrario. <strong>Las ca&iacute;das aumentan mi anhelo de luchar<\/strong>, de dar la vida. Porque entiendo que <strong>mi vida pasa por ser humano<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s resucitado no se aleja del hombre. Ya ha vencido la vida y come los mismos alimentos que sus disc&iacute;pulos. No pone como exigencia una pureza inalcanzable. <strong>Presenta el ideal de ser fieles entregando la vida. Pero no desprecia nuestra carne.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Necesita nuestro barro para hacer con &eacute;l su obra de arte. Eso se nos olvida. <strong>Somos de barro y no queremos ser perfectos. <\/strong>Ni queremos que los dem&aacute;s sean perfectos. Ni que Dios se amolde a nuestros planes perfectos.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se muestra a mi altura, se muestra en mi vida de forma sencilla, humana, en medio de lo que soy, sin cosas raras ni extraordinarias. Busca caminos que yo pueda comprender. Cuando dudo, fuerza con ternura mi puerta. Llama. Se muestra humano. Se adapta a m&iacute;. Me muestra las heridas de su pasi&oacute;n y me pide de comer. En lo m&aacute;s humano. En lo m&aacute;s pobre. En lo cotidiano.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nos pide que seamos testigos de su amor extremo: \u201cVosotros sois testigos de esto\u201d. <strong>Testigos del amor de Dios, de su misericordia infinita.<\/strong> De su amor humano y divino. Ser testigos es ser reflejo vivo de su amor. Es hacer posible que la verdad de Jes&uacute;s se vea en nuestros gestos.<br \/> &nbsp;<br \/> Miramos el ideal y queremos reflejar con nuestro amor torpemente algo del amor de Dios. Dec&iacute;a el Padre Kentenich: \u201cLa persona tiene que llegar a estar \u2018pose&iacute;da\u2019 por el ideal y la misi&oacute;n a los cuales consagra su vida<a name=\"14cd7c9e370433e7_14cc8f3b3ad924b8__ftnre\"><\/a>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14cc8f3b3ad924b8__ftn4\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pose&iacute;dos por el amor de Dios, por el deseo de dar la vida como la dio Jes&uacute;s. Con valent&iacute;a, venciendo los miedos. Como dec&iacute;a el Papa Francisco hablando de s&iacute; mismo, \u201c<strong>una sana inconsciencia, o sea que Dios hace las cosas<\/strong>. <strong>Basta con rezar y abandonarse<\/strong>. La inconsciencia lleva a veces a ser temerario. Rezo y me abandono. Me cuesta hacer planes. El Se&ntilde;or me dio la gracia de tener una gran confianza. De abandonarme a su bondad\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para poder ser testigos cre&iacute;bles de ese amor tenemos que ser capaces de abandonarnos<\/strong>, de darlo todo, confiando. No siendo pol&iacute;ticamente correctos. Arriesgando. Dej&aacute;ndonos hacer por Dios, a su manera.<br \/> &nbsp;<br \/> Se trata de <strong>dejar de querer controlar la vida<\/strong>. Puede que tropecemos muchas veces y sintamos que el ideal sigue igual de lejos. Puede que nos accidentemos y suframos el desprecio y el fracaso. No nos importa. <strong>S&oacute;lo somos testigos. Es su obra, no la nuestra<\/strong>. No queremos ser perfectos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Queremos ser fieles al ideal que toca todas las fuerzas de nuestro coraz&oacute;n. Tiene que ver con la fuerza que Dios ha sembrado en nosotros al crearnos.<\/strong> Y para hacerlo vida cuenta con nuestra sana inconsciencia, con nuestra debilidad, con nuestro s&iacute; fr&aacute;gil y firme. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil a veces ser inconscientes! &iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta dejarnos llevar por Dios en el camino!<br \/> &nbsp;<\/p>\n<div>\n &nbsp;\n<\/div>\n<p align=\"justify\"><a name=\"14cd7c9e370433e7_14cc8f3b3ad924b8__ftn3\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14cc8f3b3ad924b8__ftnref3\" title=\"\">[1]<\/a>&nbsp;J. Kentenich,&nbsp;Hacia la cima<br \/><a name=\"14cd7c9e370433e7_14cc8f3b3ad924b8__ftn4\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14cc8f3b3ad924b8__ftnref4\" title=\"\">[2]<\/a>&nbsp;J. Kentenich,&nbsp;Pedagog&iacute;a del ideal<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces no nos perdonamos a nosotros mismos y no esperamos el perd&oacute;n de Dios. &iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hace mostrarnos d&eacute;biles! Tenemos que aprender a mirar complacidos nuestra peque&ntilde;ez. &nbsp; Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cMe complazco en mi peque&ntilde;ez. Me alegro, porque conozco y reconozco mis l&iacute;mites. El hecho de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/deja-de-querer-controlarlo-todo-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDeja de querer controlarlo&nbsp;todo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30339","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30339","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30339"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30339\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30339"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30339"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30339"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}