{"id":3034,"date":"2015-12-01T01:00:35","date_gmt":"2015-12-01T06:00:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/voz-que-clama-en-el-desierto\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:35","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:35","slug":"voz-que-clama-en-el-desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/voz-que-clama-en-el-desierto\/","title":{"rendered":"Voz que clama en el desierto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por G. Campbell Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1les eran los prop\u00f3sitos detr\u00e1s de las predicaciones y exhortaciones de Juan el Bautista? \u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 ante el Hijo y qu\u00e9 insinuaciones tienen sus palabras? \u00bfQu\u00e9 podemos aprender de una de sus \u00faltimas declaraciones? Descubra con el autor el significado del mensaje del profesa precursor inmediato del Mes\u00edas.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>Una de las supremas glorias de la naci\u00f3n hebrea era su larga l\u00ednea de profetas. La funci\u00f3n del profeta puede deducirse de los diversos nombres con que estos hombres eran designados. Bastar\u00e1n uno o dos ejemplos. El profeta era llamado \u00abun vidente\u00bb (1 Sa 9.9), es decir, simplemente, uno que ve. Tambi\u00e9n se le llamaba \u00abvar\u00f3n de Dios\u00bb (1 Sa 9.6), es decir, un hombre enteramente dedicado a Dios, y por lo tanto hablaba con autoridad los mensajes de Dios. Adem\u00e1s, se le llamaba \u00abvar\u00f3n de esp\u00edritu\u00bb (Os 9.7), es decir, uno por intermedio de quien el Esp\u00edritu declaraba la voluntad y el prop\u00f3sito de Jehov\u00e1. El orden prof\u00e9tico comenz\u00f3 con Samuel, y en la maravillosa sucesi\u00f3n estaban hombres como El\u00edas y Eliseo, e Isa\u00edas y Ezequiel. Sin embargo, ninguno de ellos fue mayor que el \u00faltimo de la larga l\u00ednea, Juan el Bautista, quien tambi\u00e9n fue el precursor inmediato de Jes\u00fas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Al igual que ocurri\u00f3 con todos sus predecesores en el oficio prof\u00e9tico, el mensaje de Juan result\u00f3 de su visi\u00f3n. Vio claramente y por lo tanto habl\u00f3 con autoridad. El mensaje que despert\u00f3 a toda la naci\u00f3n fue el resultado de la clarividencia de este hombre, quien estaba enteramente consagrado a la voluntad de Dios. No se dej\u00f3 enga\u00f1ar por lo accidental y externo de la condici\u00f3n de su naci\u00f3n, por el contrario, su visi\u00f3n era la del verdadero estado moral y dio origen a su mensaje. Cuando su obra se acercaba a su t\u00e9rmino, se le concendi\u00f3 la visi\u00f3n del Salvador, y sus \u00faltimas y m\u00e1s poderosas declaraciones eran acerca del Cristo. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La importancia de esta visi\u00f3n se desprende del modo en que Lucas lo presenta: \u00abEn el a\u00f1o decimoquinto del imperio de Tiberio C\u00e9sar, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia, y siendo sumos sacerdotes An\u00e1s y Caif\u00e1s, vino palabra de Dios a Juan\u00bb (Lc 3.1\u00962). Lucas utiliza un emperador romano, un gobernador romano, tres tetrarcas y dos sumos sacerdotes para marcar la hora en que la palabra vino a Juan.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Adem\u00e1s, observe que esta referencia es una ilustraci\u00f3n esclarecedora de la perspectiva divina en la historia humana. En ese per\u00edodo, cualquiera de los grandes hombres antes citados hubiera valido mucho m\u00e1s que el hombre del desierto. No obstante, en la econom\u00eda de Dios, simplemente se los usa para se\u00f1alar la hora en que un hombre recibi\u00f3 la palabra de Dios acerca del advenimiento de su Hijo. La grandeza de Juan en la estimaci\u00f3n del cielo se revela por el hecho de que la palabra de Dios pas\u00f3 por encima del emperador, el gobernador, los tetrarcas y los pont\u00edfices, y le vino a \u00e9l. La menci\u00f3n de estos hechos prueba la importancia del mensaje de este hombre. Un hombre a quien se le dio el alto honor de anunciar el cumplimiento de las aspiraciones del pasado, y la fusi\u00f3n de un nuevo y mejor orden de gobierno.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Este art\u00edculo se divide en dos partes: primero, la visi\u00f3n y principales temas preliminares; y en segundo lugar, la visi\u00f3n mayor que le fue revelada y puso fin a su obra.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Sus visiones<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>La visi\u00f3n preliminar ten\u00eda dos aspectos. Primero, un gran conocimiento del pecado del pueblo; y en segundo lugar, un abrumador sentido de una crisis que se avecinaba. Estos eran los dos grandes hechos que hicieron poderoso el ministerio de Juan: su sentido del pecado y su sentido de la inminencia de la interposici\u00f3n divina. Juan ten\u00eda una visi\u00f3n real del pueblo, y su comprensi\u00f3n de las se\u00f1ales de los tiempos era tan perfecta que sab\u00eda que se aproximaba un cambio nuevo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Conocimiento del pecado del pueblo<\/P><br \/>\n<P align=justify>Su conocimiento \u00edntimo del pecado del pueblo se evidencia primeramente en las palabras que expresaba, especialmente en esa punzante y terrible descripci\u00f3n: \u00ab\u00a1Oh generaci\u00f3n de v\u00edboras!\u00bb (Lc 3.7). Para obtener una correcta idea de c\u00f3mo sonaban estas palabras en los o\u00eddos del pueblo imagine que un profeta las emplea para dirigirse a una congregaci\u00f3n promiscua. Juan fij\u00f3 la vista en los rostros de las multitudes y deliberadamente las llam\u00f3 \u00abgeneraci\u00f3n de v\u00edboras\u00bb. Estas muchedumbres no estaban formadas exclusivamente por una sola clase de gente. Toda Judea sali\u00f3 a o\u00edrle. No hay duda de que Herodes a veces era un oidor atento. La realeza se mezclaba con las masas, estaban juntas todas clases y condiciones de hombres, y escuchaban las ardientes palabras que proclamaban los labios del profeta. Y este al mirar el mar de rostros levantados y al conocer su verdadero estado moral, los llam\u00f3 \u00abgeneraci\u00f3n de v\u00edboras\u00bb. Mateo dice que estas palabras estaban dirigidas especialmente a los fariseos y saduceos. Lucas nos dice que fueron habladas a las multitudes enteras, e indudablemente ambos datos son correctos. Lucas da su declamaci\u00f3n contra la naci\u00f3n, mientras que Mateo registra el mensaje especial de Juan que puso el dedo sobre la llaga y demostr\u00f3 que entend\u00eda el proceso de la corrupci\u00f3n de la naci\u00f3n. Dijo a los fariseos y saduceos: \u00ab\u00a1Generaci\u00f3n de v\u00edboras! \u00bfQui\u00e9n os ense\u00f1\u00f3 a huir de la ira venidera?\u00bb (Mt 3.7). Estos hombres eran los ritualistas y racionalistas del d\u00eda, bajo cuya influencia la religi\u00f3n se evaporaba en meras formas y ceremonias exteriores. Eran hombres que, al negar el dominio espiritual, minaban la esencia vital de la religi\u00f3n. Los fariseos eran ritualistas y ten\u00edan forma sin poder. Los saduceos eran racionalistas, negaban el poder y despreciaban hasta la forma. Entre ellos, hab\u00edan socavado todas las estructuras religiosas que todav\u00eda se manten\u00edan como una vasta cubierta que tapaba una corrupci\u00f3n indecible, pero que estaba pronta a caer en cualquier momento. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Al mirar a esos hombres y a la gente sobre la cual hab\u00edan ejercido su influencia, Juan dijo: \u00ab\u00a1Oh generaci\u00f3n de v\u00edboras!\u00bb Era lenguaje en\u00e9rgico y terrible que indicaba la justa indignaci\u00f3n del profeta, nacida de su penetrante comprensi\u00f3n de la verdadera condici\u00f3n del pueblo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su sentido del pecado tambi\u00e9n se prueba por las variadas respuestas que dio a las diferentes personas que le interrogaban. A las multitudes comunes grit\u00f3: \u00abHacer, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comenc\u00e9is a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre\u00bb (Lc 3.8). En estas \u00faltimas palabras indic\u00f3 el pecado caracter\u00edstico del pueblo, el de estar satisfechos con ser descendientes de Abraham. Sin embargo, la corrupci\u00f3n material y espiritual de su vida contradec\u00eda la grandeza esencial de Abraham, de su fe en Dios y obediencia a la voluntad divina.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando los publicanos vinieron a \u00e9l y le preguntaron qu\u00e9 deb\u00edan hacer, respondi\u00f3: \u00abNo exij\u00e1is m\u00e1s de los que os est\u00e1 ordenado\u00bb (Lc 3.13). Con esta respuesta se observa lo bien que entend\u00eda la fraudulencia de estos hombres, los cuales, bajo el escudo de su influyente posici\u00f3n, robaban al pueblo y se enriquec\u00edan a s\u00ed mismos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando los soldados vinieron a \u00e9l y preguntaron: \u00ab\u00bfQu\u00e9 haremos?\u00bb, \u00e9l contest\u00f3: \u00abNo hag\u00e1is extorsi\u00f3n a nadie, ni calumni\u00e9is; y contentaos con vuestro salario\u00bb (Lc 3.14).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Aqu\u00ed nuevamente se ve cu\u00e1n agudo era su conocimiento del pecado de los ej\u00e9rcitos extranjeros, la tiran\u00eda de los conquistadores. Estos exig\u00edan violentamente lo que no se les deb\u00eda y creaban cargos falsos para hacerse ricos con las multas impuestas. Todas estas respuestas muestran el conocimiento que el profeta ten\u00eda del verdadero estado del pueblo y constitu\u00eda la primera parte de su tema principal.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Conocimiento de la crisis cercana<\/P><br \/>\n<P align=justify>Este sentido del pecado hab\u00eda dado nacimiento a otro, el de una cercana crisis. Escuchad sus palabras: \u00abY ya tambi\u00e9n el hacha est\u00e1 puesta a la ra\u00edz de los \u00e1rboles; por tanto, todo \u00e1rbol que no da buen fruto se corta y se echa en el fuego\u00bb (Lc 3.9). El hacha est\u00e1 puesta a la ra\u00edz de los \u00e1rboles. Esta es una figura de destrucci\u00f3n venidera y r\u00e1pida: no la poda del cuchillo, sino la ruina por el hacha. No se trata de cortar una que otra rama en la que se muestran se\u00f1ales de decadencia. El \u00e1rbol est\u00e1 enfermo, y el hacha est\u00e1 junto a su ra\u00edz. Exteriormente hermoso, pero interiormente corrompido, el \u00e1rbol est\u00e1 condenado a la inmediata destrucci\u00f3n.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero la visi\u00f3n era m\u00e1s clara que lo que indica esta alusi\u00f3n. No era una crisis indefinida que se acercaba, sino la venida definitiva de una persona. Escuchemos su lenguaje: \u00abEl que viene tras m\u00ed, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es m\u00e1s poderoso que yo; \u00e9l os bautizar\u00e1 en Esp\u00edritu Santo y fuego\u00bb (Mt 3.11). Este iba a ser activo, y resume bien las peculiaridades de su actividad como las previ\u00f3 Juan: \u00abSu aventador est\u00e1 en su mano, y limpiar\u00e1 su era; y recoger\u00e1 su trigo en el granero, y quemar\u00e1 la paja en fuego que nunca se apagar\u00e1\u00bb (Mt 3.12). Observe el doble hecho. El lado destructivo lo simboliza el aventador y el fuego; y el aspecto constructivo lo representa la limpieza por fuego y el recogimiento de lo precioso en el granero.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Juan ten\u00eda un sentido del pecado del pueblo, un sentimiento de una crisis que ven\u00eda, una clara visi\u00f3n del Libertador, cuya obra ser\u00eda destructiva y constructiva. Con este doble conocimiento, predic\u00f3 con fuerza abrumadora a las vastas multitudes que se juntaban en el valle del Jord\u00e1n para o\u00edrle.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>El fin de su obra<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es probable que Juan nunca hab\u00eda visto a Jes\u00fas; o si se hab\u00edan conocido en los d\u00edas de su ni\u00f1ez, ya hab\u00edan transcurrido muchos a\u00f1os desde que se vieron por \u00faltima vez. Juan le hab\u00eda dado la espalda al sacerdocio, y se hab\u00eda aislado en el desierto para prepararse para la magna obra que ten\u00eda por delante. Jes\u00fas, por otro lado, hab\u00eda permanecido en los lugares comunes de la vida diaria, en la carpinter\u00eda de Nazaret. Al fin lleg\u00f3 el momento en que el precursor ver\u00eda el rostro del Rey. Una maravillosa visi\u00f3n invadi\u00f3 a esta alma austera y cargada, cuando por primera vez contempl\u00f3 la cara de Aquel cuyo advenimiento tan magn\u00edficamente hab\u00eda predicho.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El ap\u00f3stol Juan detalla este relato, y en once vers\u00edculos registra los acontecimientos de tres d\u00edas distintos: la visi\u00f3n del primer d\u00eda (Jn 1.26\u009628); la del segundo que comienza con las palabras: \u00abEl siguiente d\u00eda\u00bb (Jn 1.29\u009634); y la del tercero que inicia con: \u00abEl siguiente d\u00eda otra vez\u00bb (Jn 1.35\u009636).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El primer d\u00eda<\/P><br \/>\n<P align=justify>En el primer d\u00eda, Juan declara la presencia de Cristo entre el gent\u00edo, pero con toda seguridad no le se\u00f1al\u00f3. Dijo: \u00abEn medio de vosotros est\u00e1 uno a quien vosotros no conoc\u00e9is\u00bb (Jn 1.26). El \u00e9nfasis est\u00e1 sobre el \u00abvosotros\u00bb, por cuanto Juan ciertamente le conoc\u00eda. Tenga presente que hab\u00edan pasado unas seis semanas desde el d\u00eda del bautismo de Jes\u00fas. Jes\u00fas se hab\u00eda escondido en el desierto y ah\u00ed pas\u00f3 los cuarenta d\u00edas de tentaci\u00f3n, pero ahora hab\u00eda vuelto, y se hab\u00eda mezclado con las multitudes justamente en la v\u00edspera de su propio ministerio p\u00fablico (1).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Observe el sentido que el profeta ten\u00eda de la dignidad de Aquel que a\u00fan no hab\u00eda querido manifestarse abiertamente a los hombres. \u00abEl que viene despu\u00e9s de m\u00ed, es antes de m\u00ed; porque era primero que yo\u0085 del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado\u00bb (Jn 1.15,27). Esa era la declaraci\u00f3n del primer d\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El segundo d\u00eda<\/P><br \/>\n<P align=justify>En el segundo d\u00eda, Jes\u00fas ya no estaba entre el gent\u00edo como un mero espectador, sino que se acerc\u00f3 a Juan. Mientras se aproximaba, Juan hizo su mayor proclama: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1.29). Primero su visi\u00f3n de la Persona; en segundo lugar, una declaraci\u00f3n concerniente a su obra. La frase que describe a la Persona declara el car\u00e1cter del Cristo, y sugiere, adem\u00e1s, el car\u00e1cter de su obra. \u00abEl Cordero de Dios\u00bb indica mansedumbre, humildad, paciencia. \u00bfNo habr\u00eda estado Juan sorprendido en alguna manera cuando por primera vez mir\u00f3 el rostro de Aquel cuya venida hab\u00eda predicho? Todo el lenguaje que us\u00f3 para anunciar el advenimiento del Libertador suger\u00eda fortaleza, fuerza, autoridad y administraci\u00f3n: \u00abUno m\u00e1s poderoso que yo, cuyo calzado yo no soy digno de llevar\u0085 Su aventador est\u00e1 en su mano, y limpiar\u00e1 su era; y recoger\u00e1 su trigo en el granero, y quemar\u00e1 la paja\u00bb. Este Hombre era de porte sereno, ojos reposados y semblante tranquilo, sin ninguna se\u00f1al de car\u00e1cter vengativo. No hab\u00eda nada del le\u00f3n en su hermoso rostro. Al contrario, la presencia del Rey produjo una impresi\u00f3n de pureza e inocencia: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo hab\u00eda algo m\u00e1s en la frase que sali\u00f3 de los labios de Juan, y que fue producto de esta primera impresi\u00f3n. \u00abEl Cordero de Dios\u00bb sugiere la idea de sacrificio, y esta misma mansedumbre de porte y pureza solo a\u00f1aden peso a este concepto del significado de la frase. Si Juan, al mirar el rostro de Jes\u00fas, hubiese tenido que decir: \u00abHe aqu\u00ed el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1\u00bb, no se hubiera podido relacionar con la idea de sacrificio. No obstante, la misma hermosura sumisa, tan evidente en la personalidad de Cristo, combin\u00f3 en el pensamiento del precursor la majestad de la obra que pronto se realizar\u00eda, con la misericordia del m\u00e9todo a utilizar.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Actualmente, se corre el gran peligro de perder de vista esa segunda insinuaci\u00f3n de la magna frase. Para interpretar acertadamente la Escritura es necesario retroceder al car\u00e1cter y tono, al h\u00e1bito mental de la gente a quien estaban dirigidas las palabras. Para la mente jud\u00eda no hab\u00eda en esta frase ning\u00fan otro significado que el de sacrificio. El momento en que se hablaban estas palabras se daba peso a esta opini\u00f3n en cuanto al significado. La Pascua se acercaba, y es muy probable que por ese mismo camino transitaran manadas de ovejas y tropas de ganado vacuno hacia Jerusal\u00e9n para ser sacrificados. El pensamiento de sacrificio yac\u00eda en el inconsciente de las multitudes. Adem\u00e1s, el profeta, que hab\u00eda visto el pecado del pueblo, al mirar el rostro de este nuevo y extra\u00f1o Rey, ve el perfecto Cordero de Dios, el \u00fanico y final sacrificio por el pecado. La primera vez que en la Biblia aparece la palabra \u00abcordero\u00bb se relaciona con el sacrificio de Isaac. Recuerde por un momento el triste lamento del muchacho que iba a ser atado sobre el altar: \u00abPadre m\u00edo\u0085 he aqu\u00ed el fuego y la le\u00f1a; m\u00e1s \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el cordero para el holocausto?\u00bb (Gn 22.7). La primera vez que la palabra se encuentra en el Nuevo Testamento es cuando el \u00faltimo mensajero de la gran naci\u00f3n, quien era descendiente de Abraham, anunci\u00f3 a los otros descendientes: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios\u00bb (Jn 1.29). Esto no es un mero accidente. Es parte de la gran prueba de la unidad del Libro. El Antiguo Testamento hace la pregunta: \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el cordero?\u00bb El Nuevo Testamento contesta: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios\u00bb. La antigua econom\u00eda pudo producir el fuego y la le\u00f1a, s\u00edmbolos del juicio, pero nada m\u00e1s. El nuevo sistema produce el perfecto sacrificio por cuyo ofrecimiento Isaac y su simiente, por fe, pudieran ser libres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nadie dudar\u00e1 que la pregunta hecha por Isaac acerca del cordero hace referencia a un sacrificio. A trav\u00e9s de todo el Antiguo Testamento el cordero est\u00e1 claramente relacionado con la idea de sacrificio: el cordero de la expiaci\u00f3n, los corderos matutinos y vespertinos de sacrificio. Juan, al conocer el significado que se hab\u00eda formado alrededor de la palabra, declar\u00f3 que aqu\u00ed al fin hab\u00eda aparecido en el escenario de la acci\u00f3n humana el Cordero de Dios. Es decir, uno que cumplir\u00eda todas las promesas e insinuaciones concernientes al sacrificio en el viejo sistema.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Recuerde tambi\u00e9n que la palabra \u00abcordero\u00bb se emplea solamente cuatro veces en el Nuevo Testamento, sin contar el Apocalipsis: dos veces en el pasaje ahora considerado, una vez en Los Hechos, donde Felipe ley\u00f3 de la profec\u00eda de Isa\u00edas:<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>\u00abComo oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila\u00bb (Hch 8.32).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y una vez en la primera ep\u00edstola de Pedro, donde el ap\u00f3stol habla de \u00abla sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminaci\u00f3n\u00bb (1 Pe 1.19). Estos son los \u00fanicos lugares donde se halla la palabra \u00abcordero\u00bb, y todos ellos hacen referencia a Cristo. Los dos \u00faltimos muy evidentemente se refieren a su obra de sacrificio y expiaci\u00f3n, y de igual modo lo hacen sin duda las declaraciones de Juan. El lenguaje de la Escritura no es contradictorio sino unificado en su simbolismo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las palabras que siguen eliminan toda posibilidad de contradicci\u00f3n: \u00abel Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb. El significado del t\u00e9rmino \u00abquita\u00bb es el de llevar o cargar. Es decir, el profeta declar\u00f3 que delante de ellos estaba el Cordero de Dios que se hab\u00eda hecho responsable del pecado del mundo. Lo quita, soporta su carga, lo lleva, lo ha hecho suyo, ha venido a responder por \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 visi\u00f3n radiante de amor inefable vino al alma de Juan, y qu\u00e9 visi\u00f3n para el mundo! El inmaculado Cordero de Dios cargado con el pecado de la raza. Los hombres hab\u00edan pedido desde los d\u00edas de Isaac que \u00e9l viniera. Su espledor es tranquilo y sumiso ante las multitudes ; sin embargo, est\u00e1 cargado, como nunca antes. Lleva el pecado del mundo. No los pecados, sino el principio de pecado. \u00c9l ha reunido en su propia y perfecta personalidad todo lo que significa el pecado en cuanto a culpa y castigo, y se hace responsable de ello. Esa es la esencia misma de la expiaci\u00f3n: \u00abHe aqu\u00ed el Cordero de Dios\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Juan hab\u00eda estado agobiado por un gran sentido de pecado y, como resultado, hab\u00eda hablado palabras de censura que hirieron las conciencias de las multitudes. Pero al fin hall\u00f3 que levantaban la carga de sus hombros, y el manso y d\u00f3cil Cordero de Dios la llevada de una manera que \u00e9l nunca pod\u00eda haberla llevado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Luego le dijo a las multitudes que su conocimiento de Jes\u00fas era resultado de la se\u00f1al divina del Esp\u00edritu que descendi\u00f3. Juan termin\u00f3 toda su declaraci\u00f3n con las palabras: \u00abYo le vi, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios\u00bb (Jn 1.34). \u00a1Qu\u00e9 emoci\u00f3n de satisfacci\u00f3n parece haber en las palabras: \u00abYo le vi\u00bb! Los ojos de los hombres estaban cansados de buscar, y los corazones de unas pocas almas fieles desfallec\u00edan por la esperanza que se demoraba, pero el profeta al fin le hab\u00eda visto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Luego vemos con cu\u00e1nto cuidado anuncia otro hecho tocante a este Cordero de Dios. Es el Hijo de Dios. Juan reconoci\u00f3 el misterio de la personalidad de Jes\u00fas. Era el Dios-hombre, el Cordero de Dios, el Hijo de Dios. Dos hechos en una sola Persona que pod\u00eda realizar la poderosa obra de llevar y alejar el pecado del mundo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El tercer d\u00eda<\/P><br \/>\n<P align=justify>Por \u00faltimo se encuentra el relato de la visi\u00f3n del tercer d\u00eda. Jes\u00fas empieza a alejarse de Juan y de las multitudes. Va hacia su obra, mientras Juan dirige la atenci\u00f3n de los disc\u00edpulos hacia \u00e9l, y clama: \u00ab\u00a1He aqu\u00ed el Cordero de Dios!\u00bb (Jn 1.36). Estas fueron en realidad las palabras finales del mensaje de Juan. Tienen en s\u00ed el tono de una gran convicci\u00f3n. Es el cl\u00edmax y coronaci\u00f3n de todo su maravilloso mensaje. El heraldo del Rey, el precursor del Cristo, uno de los mayores nacidos de mujer, hab\u00eda llevado sobre su coraz\u00f3n, quiz\u00e1 como ning\u00fan hombre aparte de Cristo, la carga del pecado humano. Esto se prueba por la fuerza y solemnidad de su predicaci\u00f3n. Pero al final vio el rostro del Salvador; y al poco tiempo despu\u00e9s de enterarse de la fruct\u00edfera predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y de su creciente fama, esta gran alma pudo decir: \u00abAs\u00ed pues, este mi gozo est\u00e1 cumplido. Es necesario que \u00e9l crezca, pero que yo meng\u00fce\u00bb (Jn 3.29\u009630). Observe bien la tranquila y serena dignidad del coraz\u00f3n satisfecho, capaz de decir con perfecta sumisi\u00f3n: \u00abEs necesario que \u00e9l crezca, pero que yo meng\u00fce\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nota del autor:<\/P><br \/>\n<P align=justify>(1) Juan hizo esta declaraci\u00f3n despu\u00e9s del bautismo porque inmediatamente luego de los acontecimientos de los tres d\u00edas registrados aqu\u00ed Jes\u00fas empez\u00f3 a escoger a sus disc\u00edpulos, y as\u00ed comenz\u00f3 su vida p\u00fablica. Juan pronunci\u00f3 estas palabras como resultado directo de la visi\u00f3n de Cristo que recibi\u00f3 durante el bautismo, tal como \u00e9l claramente lo manifest\u00f3 (Jn 1.3334).<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado y adaptado del libro Las crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Ediciones Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano. Todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por G. Campbell Morgan \u00bfCu\u00e1les eran los prop\u00f3sitos detr\u00e1s de las predicaciones y exhortaciones de Juan el Bautista? \u00bfC\u00f3mo reaccion\u00f3 ante el Hijo y qu\u00e9 insinuaciones tienen sus palabras? \u00bfQu\u00e9 podemos aprender de una de sus \u00faltimas declaraciones? Descubra con el autor el significado del mensaje del profesa precursor inmediato del Mes\u00edas. Una de las &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/voz-que-clama-en-el-desierto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVoz que clama en el desierto\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3034","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3034","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3034"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3034\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3034"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3034"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3034"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}