{"id":30345,"date":"2016-06-11T01:26:08","date_gmt":"2016-06-11T06:26:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-orgullo-destructor-seguro-que-no-tienes\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:08","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:08","slug":"el-orgullo-destructor-seguro-que-no-tienes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-orgullo-destructor-seguro-que-no-tienes\/","title":{"rendered":"El orgullo destructor, \u00bfseguro que no&nbsp;tienes?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Tengo muy claro que el orgullo es lo que nos cierra la mayor&iacute;a de las veces el coraz&oacute;n. Ese af&aacute;n por quedar por encima de los dem&aacute;s, por mantener a salvo mi autoestima, por no perder la posici&oacute;n lograda, la fama conquistada, la imagen que tengo y mantengo con esfuerzo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es el orgullo que no me permite perder el poder<\/strong> sobre m&iacute; mismo, sobre mi vida, sobre los dem&aacute;s, sobre el futuro y el pasado. El orgullo que me hace luchar y tantas veces me deja solo en medio de la vida, derrotado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Si no aprendo a renunciar al orgullo, a mi orgullo herido, es dif&iacute;cil que aprenda a vivir con misericordia.<\/strong> Si no dejo de lado mi amor propio, mi amor herido, y construyo sobre el perd&oacute;n, <strong>no lograr&eacute; entregar el coraz&oacute;n con sinceridad, desde la verdad<\/strong>. Pasar&eacute; por la vida juzgando, interpretando, determinando lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a: \u201c<em>Un signo del falso amigo de Dios es el que condena a los otros, pero no se condena a s&iacute; mismo. Por el contrario los verdaderos amigos de Dios no condenan a nadie m&aacute;s que a s&iacute; mismos<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ser amigos de Dios nos hace m&aacute;s conscientes de nuestra peque&ntilde;ez.<\/strong> Nos devuelve la dignidad de hijos. Nos hace tocar el cielo desde nuestro barro.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los verdaderos amigos de Dios tienen dudas y miedos<\/strong>, como los disc&iacute;pulos. No viven sentando c&aacute;tedra, saben que hay muchas formas distintas de vivir y de amar. No se posicionan en la verdad &uacute;nica. Saben unir desde la comprensi&oacute;n y el di&aacute;logo. No juzgan al diferente. No se alejan del que tiene una forma distinta de entregar la vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amigo de Dios sabe que est&aacute; lejos del ideal. Pero no se desanima con los fracasos<\/strong>. Sabe que el orgullo le aleja de Dios y de los hombres, lo hace incapaz de la misericordia. No se cierra cuando pierde. Se levanta y camina.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a dec&iacute;a el tenista Rafa Nadal: \u201c<em>Casi nunca tengo enfado ni rabieta en la derrota. Cuando pierdo estoy m&aacute;s triste que enfadado. Esto es deporte y se gana y se pierde. Hay que tenerlo claro<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El orgullo puede hundirnos en la derrota<\/strong>. Puede quitarnos la ilusi&oacute;n y llenarnos de miedo frente al futuro. Nos olvidamos de lo importante. Cualquier derrota es s&oacute;lo una escuela para aprender a vivir, para enfrentarnos a las dificultades con una cierta altura.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso quisiera dejar de lado mi orgullo. <strong>Aprender a mirar mi vida en su pobreza<\/strong>. Desde mi peque&ntilde;ez crece la confianza en &Eacute;l. Dios sabe lo que me conviene. Dios conoce mis debilidades y talentos. Conoce mi barro a la perfecci&oacute;n. Ama mi pobreza. Es mi amigo.<br \/> &nbsp;<br \/> Le miro y <strong>le pido que me ayude a confiar. A dejar de lado mi orgullo y mi miedo, mis dudas y agobios.<\/strong> Mi vida est&aacute; en sus manos y &Eacute;l sabe mejor que yo c&oacute;mo he de seguir caminando. No quiere que me instale en mi comodidad.<br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo desea que le entregue cada d&iacute;a lo que tengo sin querer apropi&aacute;rmelo como m&iacute;o. Quiere que aprenda a <strong>amar donde &Eacute;l me pone. Sin m&aacute;s pretensiones. Sin m&aacute;s horizontes que el suyo.<\/strong> Con su amor que supera mi pobreza. Con su luz que vence en mi oscuridad.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> Anselm Gr&uuml;n,<br \/>\n <em>La mitad de la vida como tarea espiritual,<\/em> 59\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Tengo muy claro que el orgullo es lo que nos cierra la mayor&iacute;a de las veces el coraz&oacute;n. 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