{"id":30354,"date":"2016-06-11T01:26:22","date_gmt":"2016-06-11T06:26:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conoce-mis-defectos-mi-miseria-y-me-abraza\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:22","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:22","slug":"conoce-mis-defectos-mi-miseria-y-me-abraza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conoce-mis-defectos-mi-miseria-y-me-abraza\/","title":{"rendered":"Conoce mis defectos, mi miseria&#8230; \u00a1y me&nbsp;abraza!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Muchas veces no hago las cosas bien y sufro por ello. A veces pienso que me gustar&iacute;a hacer bien todo lo que intento hacer. No es tan sencillo. No es necesario.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me olvido de Dios<\/strong>. Porque creo que me bastan mis fuerzas y talentos. Y me siento seco y no encuentro en mi coraz&oacute;n ese deleite en Dios. Y no conf&iacute;o ni me abandono en sus manos. &iquest;No nos pasa esto muchas veces?<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a una descripci&oacute;n de esos hombres que <strong>se secan porque a su coraz&oacute;n no llega Dios<\/strong>: \u201c<em>No se vuelven al fondo. No tienen fuente, pasan sed y no intentan avanzar. Se mantienen en las cisternas que ellos mismos se han fabricado y no tienen gusto por Dios. No beben agua viva. La dejan<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es como si le tuvieran miedo a Dios. Como si su presencia pudiera cambiarles los planes. <\/strong>No beben de la fuente que brota en su propio coraz&oacute;n. Buscan fuera todo y se secan.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces me veo reflejado en esas palabras que hablan de buscar seguridad y huir del abandono. Me olvido de ese Dios que me espera con los brazos abiertos cuando yo no creo en su poder.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me olvido de Mar&iacute;a que busca mi espalda para abrazarme con ternura cuando soy d&eacute;bil y caigo. <\/strong>Ese abrazo de Madre me descansa. Me recuerda esa plenitud a la que estoy llamado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios en la vida me ha llamado a estar con Ella, a estar con &Eacute;l<\/strong>. Conoce mi debilidad, mis ca&iacute;das, mi&nbsp;necesidad, mi vac&iacute;o, mi herida. Sabe de mis miedos e inseguridades. Y, contando con todo ello, me llama, no deja de llamarme. Me parece asombroso.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No pretende que haga muchas cosas y todas bien. S&oacute;lo parece querer que aprenda a estar a su lado<\/strong>. As&iacute;, sin m&aacute;s, sin grandes obras. &Eacute;l <strong>sabe que estoy roto por dentro, y me llama. Yo me empe&ntilde;o en ser perfecto<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: <em>\u201c&iexcl;Cu&aacute;nta necesidad tengo de ser reconocido por los dem&aacute;s! Si poseo la recta humildad, no debo excluir nada. Todos tenemos alg&uacute;n l&iacute;mite. <strong>No debiera importarme que los dem&aacute;s conozcan mis miserias y debilidades. &iexcl;Cu&aacute;n equivocada es la tendencia a desvalorizar a los dem&aacute;s!<\/strong><\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l conoce mis entra&ntilde;as, el fondo m&aacute;s seco de mi cisterna, <strong>ha visto mi torpeza y me abraza con toda su ternura<\/strong>. No se asombra al ver mi debilidad. Al contrario<strong>, se conmueve y me sumerge en el mar de su misericordia. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Su abrazo, pese a que no acabo de cre&eacute;rmelo del todo, no depende de si me porto mal o bien<\/strong>, de si hago algo bueno o malo. De si en mi vida hay pecado o s&oacute;lo su pureza.<br \/> &nbsp;<br \/> No toma en cuenta mis carreras ni mis descansos, mis desvelos y mis esfuerzos. Bueno, s&iacute; que se alegra cuando lo quiero dar todo y tropiezo y caigo. Como una madre mira con ternura los esfuerzos de sus hijos por empezar de nuevo a caminar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero no se aleja y <strong>su abrazo permanece esperando mi llegada. Soy yo el que se aleja<\/strong> al hacer algo mal tantas veces. Soy yo el que se esconde detr&aacute;s de los &aacute;rboles cuando deja de amar su propia vida.<br \/> &nbsp;<br \/> El abrazo de Dios permanece. Su amor incondicional permanece. <strong>Y quiz&aacute;s yo sigo empe&ntilde;ado en transformar el mundo con mis fuerzas, sin contar con Dios.<\/strong> En erradicar el mal con torpes manotazos, erigi&eacute;ndome en un Dios todopoderoso.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Yo, fr&aacute;gil y pobre. Me escucho a m&iacute; mismo levantando la voz contra los vientos<\/strong>. Intentando calmar el oc&eacute;ano con la falta de paz de mi propia alma. Lucho y me levanto en un intento pobre por cambiar el mundo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No logro cambiarme a m&iacute; mismo y pretendo cambiar el universo. Es la vanidad<\/strong> de mi amor que se busca a s&iacute; mismo con tanta fuerza. Es la vanidad de esta vida en la que trascurren mis pasos.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> Anselm Gr&uuml;n,<br \/>\n <em>La mitad de la vida como tarea espiri<\/em>tual, 59\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Hacia la cima<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Muchas veces no hago las cosas bien y sufro por ello. A veces pienso que me gustar&iacute;a hacer bien todo lo que intento hacer. No es tan sencillo. No es necesario. &nbsp;Me olvido de Dios. Porque creo que me bastan mis fuerzas y talentos. Y me siento seco y no encuentro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/conoce-mis-defectos-mi-miseria-y-me-abraza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abConoce mis defectos, mi miseria&#8230; \u00a1y me&nbsp;abraza!\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30354","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30354\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}