{"id":30363,"date":"2016-06-11T01:26:36","date_gmt":"2016-06-11T06:26:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-me-estare-acomodando-en-mi-vocacion\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:36","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:36","slug":"no-me-estare-acomodando-en-mi-vocacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-me-estare-acomodando-en-mi-vocacion\/","title":{"rendered":"\u00bfNo me estar\u00e9 acomodando en mi&nbsp;vocaci\u00f3n?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Podemos lamentarnos de que haya pocos sacerdotes, o preocuparnos porque los sacerdotes no sean tan santos como quisi&eacute;ramos. Podemos quedarnos en los lamentos y no so&ntilde;ar m&aacute;s alto.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando uno se decide a seguir a Jes&uacute;s, como hicieron los disc&iacute;pulos en Galilea, se decide a pasar la vida con &Eacute;l, a su lado, caminando por los caminos de la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>a veces todo se complica y podemos perder el fuego del primer amor<\/strong> de la vocaci&oacute;n. Podemos conformarnos o colocar nuestro yo en primer plano. Entonces Jes&uacute;s queda a un lado. Y nosotros en el frente.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich respecto a este tipo de sacerdotes: \u201c<em>Es <strong>el sacerdote de plata, que trabaja heroicamente, pero en el fondo sigue siendo humano, por motivos que buscan su yo<\/strong>. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Quisiera hacer algo, entregar todo su fuerza vital en virtud de una cierta entrega total, pero en lo m&aacute;s profundo es una entrega total a la propia estimaci&oacute;n, una entrega total a s&iacute; mismo. Francisco de Sales lo denomina gallina, un ave que vuela pero no se eleva<\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14c389dd67fabece__ftn3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando un joven se decide por seguir el camino del sacerdocio aspira a volar<\/strong> y a elevarse muy alto. Aspira a lo m&aacute;ximo y no quiere conformarse con una vida c&oacute;moda.<br \/> &nbsp;<br \/> Todos, sea en la vocaci&oacute;n que sea, <strong>corremos el riesgo de acomodarnos<\/strong>, de vivir una vida mediocre, como las gallinas. Conformarnos con mirar el suelo y alzar la mirada al cielo de vez en cuando so&ntilde;ando.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pensamos que hacemos todo por amor a los dem&aacute;s, sin darnos cuenta de cu&aacute;nto nos estamos buscando<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos so&ntilde;ar con lo m&aacute;s alto y no conformarnos. <strong>Aspiramos a un sacerdocio de oro<\/strong>: El sacerdote de oro es el &aacute;guila. Vive el esp&iacute;ritu de la segunda conversi&oacute;n: \u201c<strong>Entrega total de los sentidos, entrega total del entendimiento, entrega total del coraz&oacute;n, entrega total de la voluntad<\/strong><a name=\"14c47abf55c09472_14c389dd67fabece__ftnre\"><\/a>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14c389dd67fabece__ftn4\" title=\"\">[4]<\/a>. Es la vocaci&oacute;n a la entrega total.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;ntas cosas en mi alma a&uacute;n no le pertenecen a Dios!<\/strong> Me busco y no le busco a &Eacute;l. Me gustan las palabras de Eloy S&aacute;nchez Rosillo que describen la plenitud que sue&ntilde;o con vivir cada d&iacute;a:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<em>Alguna vez alcanzan&nbsp;tus manos el milagro;&nbsp;en medio de los d&iacute;as indistintos,&nbsp;tu indigencia, de pronto, toca un fulgor que vale&nbsp;m&aacute;s que el oro puro:&nbsp;con plenitud respira tu pecho el raro don&nbsp;de la felicidad. Y bien quisieras&nbsp;que nunca se apagara la intensidad que vives.&nbsp;Despu&eacute;s, cuando parece que todo se ha cumplido,&nbsp;te entregas, cabizbajo, a la a&ntilde;oranza&nbsp;del breve resplandor maravilloso&nbsp;que hizo hermosa tu vida y sortilegio el mundo<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces podemos vivir en peque&ntilde;os sorbos el oro de una vida que ama<\/strong>, que merece la pena, que vale. Una vida en la que Dios es el due&ntilde;o. Pero puede ser que ese momento pase r&aacute;pido y lo olvidemos.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos vivir esa luz todos los d&iacute;as de nuestro camino. Es la vocaci&oacute;n de todo cristiano, la vocaci&oacute;n de todo hijo. Queremos tocar el fulgor de una vida plena.<br \/> &nbsp;<br \/> Aspirar a <strong>que el amor que enciende nuestra vida nunca se apague entre los dedos<\/strong>. Queremos aprehender la belleza que se manifiesta en nuestra vida cuando decimos que s&iacute; cada ma&ntilde;ana.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es la vocaci&oacute;n a la que todos estamos llamados. No a ver a Dios. S&iacute; a seguir sus huellas<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El grano de trigo que no muere no da fruto. <strong>Siempre nos cuesta entender que tengamos que morir para dar vida.<\/strong> Es la paradoja del cristiano. Enterrarnos para ser fecundos.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces pensamos que la vida cristiana consiste en no pecar. Como si nos bastara con permanecer al borde da la l&iacute;nea que divide el bien y el mal. Con un miedo terrible a pecar, a caer.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s pas&oacute; haciendo el bien. Y todos los que le siguen pasan <strong>haciendo el bien. No evitando el mal. <\/strong>Sino haciendo el bien. El que hace el bien construye el Reino. Siembra una semilla de esperanza. Construye un hogar donde Dios resplandece.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Podemos lamentarnos de que haya pocos sacerdotes, o preocuparnos porque los sacerdotes no sean tan santos como quisi&eacute;ramos. Podemos quedarnos en los lamentos y no so&ntilde;ar m&aacute;s alto. &nbsp; Cuando uno se decide a seguir a Jes&uacute;s, como hicieron los disc&iacute;pulos en Galilea, se decide a pasar la vida con &Eacute;l, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/no-me-estare-acomodando-en-mi-vocacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfNo me estar\u00e9 acomodando en mi&nbsp;vocaci\u00f3n?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30363","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30363","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30363"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30363\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30363"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30363"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30363"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}