{"id":30364,"date":"2016-06-11T01:26:37","date_gmt":"2016-06-11T06:26:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-pobreza-que-deseo\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:37","slug":"la-pobreza-que-deseo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-pobreza-que-deseo\/","title":{"rendered":"La pobreza que&nbsp;deseo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">No se trata de ser pobre sin m&aacute;s. Quiero ser pobre de esp&iacute;ritu, pobre de Dios. Pobre como Jes&uacute;s. Pobre como Mar&iacute;a. Va m&aacute;s all&aacute; de poseer o no poseer cosas. No tiene que ver con desear o no desear ciertos sue&ntilde;os.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El pobre de Dios vive consagrado por entero a Jes&uacute;s<\/strong>, vive para &Eacute;l, quiere vivir como &Eacute;l. Sue&ntilde;a y desea, pero&nbsp;<strong>su prioridad es Jes&uacute;s<\/strong>. Quiere tener sus sentimientos. Quiere que Jes&uacute;s se haga carne en sus gestos de amor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Se ha desprendido de las ataduras de la vida<\/strong>. Ha dejado de lado sus miedos a perder. Ha entregado todo con un coraz&oacute;n sincero y libre que sue&ntilde;a con las estrellas. Sabe que su vida no le pertenece.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;No me pertenece lo que hago y sue&ntilde;o? &iquest;No es m&iacute;o lo que he conquistado con mi esfuerzo? <strong>Es dif&iacute;cil no pretender apropiarnos de la vida<\/strong>, de lo que Dios nos ha dado, de lo que nuestra entrega ha producido como fruto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El pobre de Dios es propiedad de Dios.<\/strong> Vive mirando al cielo, confiando en el amor de Dios en su vida. Sus obras son pasajeras. <strong>Puede perderlo todo, pero siempre le queda Dios<\/strong>, a quien sigue.<br \/> &nbsp;<br \/> Sabe que Dios ha inscrito su amor, su ley, en su coraz&oacute;n para siempre. Sabe que lleva su sello y no puede olvidarse del amor que lo ha creado. <strong>Sabe que ese amor es verdadero, y por eso todo lo dem&aacute;s pasa a un segundo plano<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Estar dispuesto a entregarlo todo es el camino de santidad al que todos estamos llamados. Es el abandono en las manos de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> San Jos&eacute; lo vivi&oacute; cada d&iacute;a desde que el Se&ntilde;or lo llam&oacute; a acoger a Mar&iacute;a en su coraz&oacute;n. Se desprendi&oacute; de sus propios deseos y se apeg&oacute; a los de su Padre Dios. Aprendi&oacute; a ser padre de la mano de Mar&iacute;a. Confi&oacute;, lo entreg&oacute; todo. Vivi&oacute; la actitud que describe el Padre Jos&eacute; Kentenich:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>Desprenderme del yo quiere decir, por lo tanto, que tengo que esforzarme en trabajar con esp&iacute;ritu (alma) para desarrollar mi capacidad de entrega. El acto de conformidad o aceptaci&oacute;n de la voluntad de Dios supone una vida de aceptaci&oacute;n<\/em>&raquo;<a name=\"14c389dd67fabece__ftnref1\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14c389dd67fabece__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Esa confianza ciega en el amor de Dios acompa&ntilde;&oacute; siempre a Jos&eacute;. Acept&oacute; la voluntad de su Padre. Se hizo d&oacute;cil, pobre, hijo. Aprendi&oacute; a obedecer. Sigui&oacute; el camino marcado confiando siempre.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la misma confianza que pedimos, <strong>esa confianza que nos libera de lo que nos ata cuando realmente nos hacemos pobres de Dios.<\/strong> Es la confianza de los ni&ntilde;os, que en medio de la oscuridad, siguen caminando, aunque tengan miedos y dudas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es la esperanza de los pobres que lo han perdido todo menos el amor incondicional de su Padre<\/strong> que siempre los sostiene, siempre los gu&iacute;a, siempre permanece fiel.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pobres cuando obedecemos<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Cuando Dios es due&ntilde;o de nuestra vida, todo cambia, nada tememos, nos dejamos amar. Pero no siempre es as&iacute;. No dejamos que sea nuestro due&ntilde;o. No queremos obedecerle y seguir sus caminos. Nos resistimos a hacer su voluntad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s se hizo pobre obedeciendo.<\/strong> Aprendi&oacute; sufriendo a obedecer. <strong>Nos hacemos pobres cuando obedecemos su voluntad<\/strong>. Nos hacemos propiedad de Dios obedeciendo sus m&aacute;s leves deseos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Qu&eacute; desea Dios para mi vida?<\/strong> &iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta escuchar su voz y entender sus caminos! &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil comprender sus deseos! <strong>&Eacute;l ha inscrito su ley en mi coraz&oacute;n para siempre y aun as&iacute; me cuesta descifrar su contenido.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ha sellado una alianza nueva conmigo y quiero renovarla cada ma&ntilde;ana. Le pertenezco por entero y para siempre.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Me cuesta entenderlo tantas veces cuando persigo mis sue&ntilde;os sin contar con &Eacute;l. Sigo haciendo mis caminos y obedeciendo mis propias leyes. Yo decido lo que quiero y no quiero. Lo que est&aacute; bien y lo que est&aacute; mal. No aprendo a ser fr&aacute;gil, quiero siempre ser fuerte.<br \/> &nbsp;<br \/> No me gusta ser pobre, necesitar ayuda. Siempre quiero ser rico y poderoso. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban No se trata de ser pobre sin m&aacute;s. Quiero ser pobre de esp&iacute;ritu, pobre de Dios. Pobre como Jes&uacute;s. Pobre como Mar&iacute;a. Va m&aacute;s all&aacute; de poseer o no poseer cosas. 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