{"id":30366,"date":"2016-06-11T01:26:40","date_gmt":"2016-06-11T06:26:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/basta-con-ver-para-creer\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:40","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:40","slug":"basta-con-ver-para-creer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/basta-con-ver-para-creer\/","title":{"rendered":"\u00bfBasta con ver para&nbsp;creer?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Hoy unos griegos quieren ver a Jes&uacute;s: \u201cSe&ntilde;or, quisi&eacute;ramos ver a Jes&uacute;s\u201d. Quieren conocerlo, estar cerca. Casi como si fuera alguien famoso al que uno se acerca a pedirle un aut&oacute;grafo. Quieren reconocer a aquel del que tanto hablan. A lo mejor desean ver milagros, grandes obras, signos prodigiosos.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el deseo del coraz&oacute;n ver algo grande. Deseamos ver a Dios en lo extraordinario, all&iacute; donde no hay duda de su poder. Tal vez muchos hubieran querido una resurrecci&oacute;n as&iacute;, poderosa, que acabara con las dudas. La duda nos quita la paz. No queremos dudar.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>deseamos ver su rostro<\/strong>, sus manos actuando cerca de las m&iacute;as, pero de forma prodigiosa. Queremos sentir su abrazo y escuchar su voz en el o&iacute;do, verlo cara a cara y no temer.<br \/> &nbsp;<br \/> No nos basta que nos hablen de &Eacute;l, que nos cuenten sus obras y milagros. <strong>No nos basta el poderoso silencio en nuestra oraci&oacute;n. Queremos verlo actuando<\/strong>, sirviendo, viviendo. Queremos ver su rostro para creer con m&aacute;s fuerza. Porque pensamos que as&iacute; nuestra fe ser&aacute; tan fuerte como para mover monta&ntilde;as.<br \/> &nbsp;<br \/> El deseo de ver a Jes&uacute;s lo han tenido muchos hombres a lo largo de la historia. Muchos se quedaron sin verlo. Otros lo vieron, pero su vida no cambi&oacute; en absoluto, o s&oacute;lo por un tiempo.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchos hombres vieron a Jes&uacute;s cuando recorr&iacute;a los caminos de Galilea y no creyeron. Muchos le vieron hacer milagros. Escucharon su voz poderosa. Pero no fue suficiente. Luego lo vieron morir como un malhechor en un madero, solo, indefenso. Y dudaron. No hubo milagro final. No hubo salvaci&oacute;n posible. Regresaron tristes a sus casas. No creyeron.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que despu&eacute;s muchos otros creyeron sin ver. Pero <strong>aquellos que hab&iacute;an visto tanto, no siempre creyeron. No basta con ver.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hoy tambi&eacute;n queremos ver cosas sorprendentes. Queremos ver a Jes&uacute;s actuando en medio de un mundo que no cree. Un mundo pagano en el que Dios no cuenta, no sirve, no existe.<br \/> &nbsp;<br \/> En este mundo Dios act&uacute;a, hace milagros, cura, sana, levanta, mueve. Pero no lo ven los ojos. No quieren ver. <strong>&iquest;Hace falta ver para poder seguir?<\/strong> No lo s&eacute;. No estoy tan seguro.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces creemos que si vemos cosas sorprendentes no dudaremos nunca de nuevo. Pero no es cierto. <strong>Vemos cosas maravillosas y volvemos a dudar<\/strong>. Surge la duda en el coraz&oacute;n. Nos preguntamos si fue cierto. <strong>Temblamos cuando todo se oscurece<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El vago recuerdo de lo que hemos visto no nos sostiene. No, no nos basta con haber visto. &iexcl;Vemos tantas cosas todos los d&iacute;as! Y luego las olvidamos.<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Jos&eacute; Kentenich dec&iacute;a: \u201c<strong>Todos los santos han comenzado a aspirar de manera verdaderamente heroica a la santidad cuando se convencieron de que eran objeto del amor personal de Dios<\/strong>\u201d<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;No les bast&oacute; con ver? No. Fue necesario saberse amados.<\/strong> Sentir el abrazo de Dios. Reconocer su amor concreto, personal, puro, poderoso. Ver su mano sosteniendo su camino. Descubrir a Jes&uacute;s se&ntilde;alando la ruta.<br \/> &nbsp;<br \/> En realidad no basta con ver. <strong>Ver no nos garantiza la fuerza para cambiar de vida<\/strong>. Para seguir a Jes&uacute;s no nos basta la mirada. Y es que el hombre no sabe mirar. No sabe ver detr&aacute;s de la apariencia. Se queda en los fuegos artificiales, en lo que llama la atenci&oacute;n. Y luego todo se olvida.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s ense&ntilde;&oacute; a los suyos a mirar de forma diferente. El otro d&iacute;a le&iacute;a: \u201c<em>Jes&uacute;s tuvo que ense&ntilde;arles a \u2018captar\u2019 la presencia salvadora de Dios de otra manera, y comenz&oacute; sugiriendo que <strong>la vida es m&aacute;s que lo que se ve<\/strong>. Mientras nosotros vamos viviendo de manera distra&iacute;da lo aparente de la vida, algo misterioso est&aacute; sucediendo en el interior de la existencia<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No basta con ver a Jes&uacute;s. Hay que mirar m&aacute;s hondo en la vida.<\/strong> Profundizar en el coraz&oacute;n. <strong>Vencer las apariencias<\/strong>. Podemos ir m&aacute;s all&aacute; de lo que los ojos ven. Mirar en lo m&aacute;s hondo. Mirar lo que de verdad importa.<br \/> &nbsp;<br \/> Si miramos as&iacute; <strong>aprenderemos a ver a Jes&uacute;s oculto<\/strong> muchas veces. Oculto en la carne fr&aacute;gil, herida. Oculto en la vida que no se deja ver.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich, Madison 1952\n <\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n <a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\" title=\"\">[2]<\/a> Jos&eacute; Antonio Pagola,<br \/>\n <em>Jes&uacute;s, aproximaci&oacute;n hist&oacute;rica<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy unos griegos quieren ver a Jes&uacute;s: \u201cSe&ntilde;or, quisi&eacute;ramos ver a Jes&uacute;s\u201d. Quieren conocerlo, estar cerca. Casi como si fuera alguien famoso al que uno se acerca a pedirle un aut&oacute;grafo. Quieren reconocer a aquel del que tanto hablan. A lo mejor desean ver milagros, grandes obras, signos prodigiosos. &nbsp; Es &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/basta-con-ver-para-creer\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfBasta con ver para&nbsp;creer?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30366","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30366","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30366"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30366\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30366"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30366"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30366"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}