{"id":30372,"date":"2016-06-11T01:26:50","date_gmt":"2016-06-11T06:26:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bmirar-cara-a-cara-lo-que-nos-hace-sufrir-para-sanar\/"},"modified":"2016-06-11T01:26:50","modified_gmt":"2016-06-11T06:26:50","slug":"%e2%80%8bmirar-cara-a-cara-lo-que-nos-hace-sufrir-para-sanar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bmirar-cara-a-cara-lo-que-nos-hace-sufrir-para-sanar\/","title":{"rendered":"\u200bMirar cara a cara lo que nos hace sufrir para&nbsp;sanar"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Cristo ha venido a salvar y no a juzgar al hombre: \u201c<em>Tanto am&oacute; Dios al mundo que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico para que no perezca ninguno de los que creen en &Eacute;l, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mand&oacute; su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por &Eacute;l<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La alegr&iacute;a brota cuando nos sentimos salvados y no juzgados<\/strong> por nuestras obras. Dios es el que desea nuestra salvaci&oacute;n. Ha venido a salvarnos para la eternidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Sus caminos y sus tiempos muchas veces no los conocemos. <strong>No comprendemos su aparente ausencia<\/strong>. En nuestro dolor nos rebelamos porque queremos ser siempre felices.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy nos detenemos a mirar la cruz de Jes&uacute;s, a mirar nuestra propia cruz. Eso nos salva: \u201cLo mismo que Mois&eacute;s elev&oacute; la serpiente en el desierto, as&iacute; tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en &Eacute;l tenga vida eterna\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Queremos mirar cara a cara lo que nos hace sufrir<\/strong>. El otro d&iacute;a le&iacute;a: \u201c<strong><em>Conectar con el propio dolor y con el dolor del mundo es la &uacute;nica forma, demostrable, para derrocar al principal de los &iacute;dolos, que no es otro que el bienestar<\/em><\/strong><em>. <\/em><em>Para lograr tal conexi&oacute;n con el dolor es preciso hacer exactamente lo contrario a lo que nos han ense&ntilde;ado: <strong>no correr, sino parar; no esforzarse, sino abandonarse; no proponerse metas, sino simplemente estar ah&iacute;<\/strong><\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14c1542aceef5ef5__ftn5\" title=\"\">[5]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> El pueblo jud&iacute;o atraves&oacute; el desierto durante cuarenta a&ntilde;os. En ese &eacute;xodo hubo una plaga de serpientes. <strong>Los enfermos que miraban el estandarte elevado por Mois&eacute;s quedaban sanados<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Era la figura de una serpiente. &iexcl;Qu&eacute; raro que una serpiente cure a otra serpiente! Jes&uacute;s conoc&iacute;a las escrituras desde ni&ntilde;o. Las hab&iacute;a repetido en voz alta y en su coraz&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Una noche le habla de su cruz a Nicodemo. <strong>Cuando sea elevado sobre la tierra<\/strong>, desde el madero, cuando lo prendan, le hagan callar, lo juzguen injustamente y lo claven\u2026 <strong>entonces, el que lo mire, quedar&aacute; sano<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Nicodemo se acordar&iacute;a de todo esto en el juicio cuando luch&oacute; por su inocencia, se acordar&iacute;a arrodillado al pie de la cruz, se acordar&iacute;a en la tumba con tristeza.<br \/> &nbsp;<br \/> Me conmueve que Jes&uacute;s sane desde la cruz. Igual que me llama la atenci&oacute;n que la serpiente cure la picadura de serpiente. &iquest;C&oacute;mo puede un herido sanar a otro herido? Para curar hace falta poder, fuerza, salud.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;C&oacute;mo es posible que sane Jes&uacute;s, impotente, moribundo y atado?<\/strong> &iquest;Clavado, herido y sediento? El que lo mire en la cruz ser&aacute; sanado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ojal&aacute; sea siempre capaz de mirar a Dios detr&aacute;s de ese hombre coronado de espinas. De ver en sus manos clavadas la liberaci&oacute;n de las m&iacute;as<\/strong>. Y en sus pies atados la desatadura de los m&iacute;os. Ese es el milagro.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces pensamos que Dios sana nuestras heridas con su poder, con su omnipotencia, con sus milagros. Pero no, las <strong>sana desde la cruz, desde mi cruz<\/strong>. Sosteni&eacute;ndome. A mi lado. Sufre conmigo. Me ama y se deja clavar por m&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Y si soy capaz de mirarlo, si soy capaz de besar sus pies, de tocar su costado, si soy capaz de mirar m&aacute;s all&aacute; de m&iacute; mismo -m&aacute;s all&aacute; de mi cruz y de mis problemas- y puedo ver a Jes&uacute;s elevado en la cruz de mis hermanos, en la cruz de los que est&aacute;n a mi lado, entonces, quedar&eacute; sanado.&nbsp;Por sus heridas quedar&eacute; sanado. <strong>Su impotencia es su mayor poder. Su fragilidad es su mayor fuerza.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s pas&oacute; por la tierra haciendo el bien, curando a enfermos, realizando milagros. Muchos que lo tocaban quedaban sanados. Y Jes&uacute;s dice que es el amor crucificado lo que sana hasta el fondo.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso nos detenemos en esta Cuaresma ante nuestro dolor, ante lo que nos hace sufrir, ante esa cruz que nos duele en lo m&aacute;s hondo. <strong>&iquest;Cu&aacute;l es la cruz que m&aacute;s me cuesta besar en mi vida? <\/strong>&iquest;D&oacute;nde est&aacute; esa cruz que no puedo mirar fijamente?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Cristo ha venido a salvar y no a juzgar al hombre: \u201cTanto am&oacute; Dios al mundo que entreg&oacute; a su Hijo &uacute;nico para que no perezca ninguno de los que creen en &Eacute;l, sino que tengan vida eterna. 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