{"id":30383,"date":"2016-06-11T01:27:07","date_gmt":"2016-06-11T06:27:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-vence-el-odio\/"},"modified":"2016-06-11T01:27:07","modified_gmt":"2016-06-11T06:27:07","slug":"como-se-vence-el-odio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-se-vence-el-odio\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo se vence el&nbsp;odio?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> El Papa Francisco en estos d&iacute;as de Cuaresma nos habla de la indiferencia: &quot;Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los dem&aacute;s, no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos ni las injusticias que padecen. Entonces nuestro coraz&oacute;n cae en la indiferencia: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no est&aacute;n bien&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La indiferencia de los hombres es lo que le duele m&aacute;s a Jes&uacute;s<\/strong>. Esa actitud indolente ante el dolor de los hombres. Sufre. Es un dolor profundo. Hondo. Son l&aacute;grimas de impotencia.<br \/> &nbsp;<br \/> Quiere limpiarlo todo, cambiarlo todo, acabar con todas las injusticias. El celo por el reino de Dios. El celo por la vida en plenitud. Se lo ofrece todo a los hombres y lo rechazan.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n yo me alejo y <strong>no soy consciente de lo que puedo cambiar con mi vida. No soy capaz de salir de m&iacute; mismo. Me resulta indiferente el dolor de tantos. Pero &Eacute;l me espera cuando pido perd&oacute;n y vuelvo a &Eacute;l<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces me creo salvado, seguro de m&iacute; mismo, mejor que muchos. &iquest;Qu&eacute; hace Jes&uacute;s cuando ve que mi coraz&oacute;n se endurece y no quiere acoger la misericordia ni ser misericordioso? Se siente impotente frente a m&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> A &Eacute;l le duele el alma al ver mi indiferencia, mi ego&iacute;smo, mi injusticia. <strong>Le duele cuando nos cerramos en el orgullo. <\/strong>Llora l&aacute;grimas como lo hizo ante Jerusal&eacute;n cuando ve&iacute;a con dolor que sus hermanos rechazaban su amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Llora como debi&oacute; llorar ante Pedro al negarle tres veces. Llora como llor&oacute; en Getseman&iacute; al no ser capaz de comprender tanta frialdad como respuesta al amor recibido.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s me mira hoy como mir&oacute; a Pedro, como mir&oacute; a los que estaban en el templo. <strong>Le conmueve mi debilidad<\/strong>. Le conmueve la cerraz&oacute;n de mi alma. &Eacute;l conoce el coraz&oacute;n del hombre y <strong>sabe que hay m&aacute;s luz que oscuridad, m&aacute;s amor que odio<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pero le duele la omisi&oacute;n, la falta de amor, la falta de entrega. Le duele cuando el hombre busca su propia gloria pretendiendo servir a Dios.<\/strong> Cuando se erige en Dios y juzga a otros hombres.<br \/> &nbsp;<br \/> Desea la actitud de querer entregarlo todo. S&oacute;lo as&iacute; tiene sentido vivir, si lo damos todo. La vida en Dios tiene sentido si nos vaciamos, si nos abrimos y no nos reservamos ego&iacute;stamente.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se conmueve ante el coraz&oacute;n partido, ante la vida derramada. Sufre con dolor y llora ante el coraz&oacute;n endurecido. &iquest;C&oacute;mo es mi coraz&oacute;n?<br \/> &nbsp;<br \/> Sabemos que las pasiones en el coraz&oacute;n del hombre no son moralmente malas ni buenas. Son pasiones, pulsiones, fuerzas. <strong>Lo importante es c&oacute;mo canalizamos normalmente las pasiones<\/strong>, la fuerza que brota en el interior del coraz&oacute;n.<br \/> Sabemos que la ira no nos hace bien. Aumenta el odio en el coraz&oacute;n y puede provocar da&ntilde;os en los que nos rodean, da&ntilde;os que a veces son dif&iacute;cilmente olvidados.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a una referencia de san Juan Cris&oacute;stomo: &quot;La ira es para el alma una especie de veneno mediante el cual el diablo la va corroyendo cruelmente por dentro. El recuerdo de las injurias, el resentimiento y sobre todo el rencor son como un veneno que se introducen f&aacute;cilmente en cada una de las partes del alma y emponzo&ntilde;a el coraz&oacute;n&quot;<a name=\"14c00862ab84c0d5_14bf0501c5c675a9__ftnre\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14bf0501c5c675a9__ftn4\" title=\"\">[4]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> La ira envenena el alma. Nos hace da&ntilde;o. Nos quita la paz. <strong>La ira corrompe nuestra semejanza con Dios. Nos quita la calma. Aniquila la alegr&iacute;a<\/strong>. Hace que dejemos de ser ni&ntilde;os inocentes y puros.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a Nelson Mandela: &quot;El amor es m&aacute;s natural al coraz&oacute;n humano que su opuesto, el odio&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> El hombre, cuando logra liberarse de su ego&iacute;smo y su orgullo, cuando no se deja llevar por el dolor de la ofensa recibida, cuando cambia la perspectiva desde la que mira las cosas, <strong>cuando perdona y no guarda rencor, puede llegar a vencer el odio con su amor<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre es m&aacute;s fuerte el amor. Jes&uacute;s lo hizo as&iacute;. Am&oacute; hasta el extremo. Es m&aacute;s fuerte en su vida el amor que la rabia.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El Papa Francisco en estos d&iacute;as de Cuaresma nos habla de la indiferencia: &quot;Cuando estamos bien y nos sentimos a gusto, nos olvidamos de los dem&aacute;s, no nos interesan sus problemas, ni sus sufrimientos ni las injusticias que padecen. 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