{"id":30393,"date":"2016-06-11T01:27:22","date_gmt":"2016-06-11T06:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-mi-relacion-con-dios-determina-mis-relaciones-con-los-demas\/"},"modified":"2016-06-11T01:27:22","modified_gmt":"2016-06-11T06:27:22","slug":"%e2%80%8bcomo-mi-relacion-con-dios-determina-mis-relaciones-con-los-demas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-mi-relacion-con-dios-determina-mis-relaciones-con-los-demas\/","title":{"rendered":"\u200bC\u00f3mo mi relaci\u00f3n con Dios determina mis relaciones con los&nbsp;dem\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La Cuaresma me invita a subir el monte. A tomar altura. Subir siempre exige esfuerzo. Pero luego, en lo alto, el coraz&oacute;n se ensancha, se hace grande. La mirada se ampl&iacute;a, dejo de mirar el suelo, o los agobios del momento.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dejo de pensar s&oacute;lo en m&iacute; mismo<\/strong>. En mi coraz&oacute;n mezquino y peque&ntilde;o. Dejo de desconfiar de la vida y de los hombres. Deja de importarme lo que los dem&aacute;s ambicionan.<br \/> &nbsp;<br \/> Miro con pureza, como dec&iacute;a la Madre Teresa de Calcuta: &quot;Un alma sincera consigo misma nunca se rebajar&aacute; a la cr&iacute;tica. <strong>La cr&iacute;tica es el c&aacute;ncer del coraz&oacute;n&quot;<\/strong>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>s&oacute;lo critica el que no se siente en cas<\/strong>a, el que no tiene ra&iacute;ces ni hogar, el que no se sabe amado.&nbsp;Una persona me comentaba: &quot;La cena mereci&oacute; la pena. No se critic&oacute; a nadie&quot;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No necesita criticar, ni hablar mal de nadie, el que tiene paz<\/strong>, el coraz&oacute;n anclado, tranquilo. &iquest;En mi mesa familiar se critica o nos sentimos siempre en casa? No necesita criticar el que puede decir cada d&iacute;a: &quot;&iexcl;Qu&eacute; bien estamos aqu&iacute;!&quot;. En esta vida, en esta tierra, con estas personas, con esta misi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Quisi&eacute;ramos tener ese coraz&oacute;n de ni&ntilde;o. Un coraz&oacute;n confiado y alegre, abierto y seguro. <strong>Ese coraz&oacute;n al que nadie a&uacute;n le ha fallado.&nbsp;O si lo ha hecho, ya lo ha olvidado, o no lo ha visto, o no le importa.&nbsp;<\/strong>Queremos<strong> aprender a descansar en Dios.&nbsp;All&iacute; deber&iacute;an estar siempre nuestras ra&iacute;ces.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; mi hogar? <strong>Me gustar&iacute;a tener una vigorosa y alegre conciencia de hogar, un ardiente deseo, un deseo profundo de volver al Padre.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestra alma no est&aacute; tranquila hasta que no se sienta en casa. Somos ciudadanos del cielo y no de la tierra. &iexcl;Nuestra vida est&aacute; en el cielo! <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Mientras m&aacute;s pueda sentirme en casa, tanto mejor estar&eacute; preparado para ofrecer un hogar a otras personas.<\/strong> Y el hombre de hoy que no tiene un hogar, que no tiene ra&iacute;ces, necesita personas que puedan proporcionarle un hogar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Yo me siento bien junto a una persona que percibo que est&aacute; unida a Dios.<\/strong><strong>Mientras m&aacute;s sienta a Dios como mi hogar, tanto mejor puedo ofrecer un hogar para otras personas<\/strong>: para personas desarraigadas, para todas las personas sobre las que tengo alguna responsabilidad&quot;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14bccc9d107c8bee__ftn7\" title=\"\">[1]<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando vivimos anclados en el cielo nos es m&aacute;s f&aacute;cil ser hogar para otros. Hay muchas personas sin hogar que necesitan encontrar un Tabor en sus vidas. <strong>Hacen falta personas que sean hogar<\/strong>, casa, un trozo de para&iacute;so en el que recuperar fuerzas.<br \/> &nbsp;<br \/> Comenta el Papa Francisco: &quot;<strong>Una de las enfermedades que veo m&aacute;s extendidas es la soledad, propia de quien no tiene lazo alguno<\/strong>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> El hombre corre el riesgo de ser <strong>reducido a un mero engranaje de un mecanismo que lo trata como un simple bien de consumo para ser utilizado<\/strong>, de modo que, cuando la vida ya no sirve a dicho mecanismo se la descarta sin tantos reparos, como en el caso de los enfermos, los enfermos terminales, de los ancianos abandonados y sin atenciones, o de los ni&ntilde;os asesinados antes de nacer.&nbsp;Preocuparse de la fragilidad, de la fragilidad de los pueblos y de las personas&quot;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> De eso se trata. Queremos que muchos puedan, en su vulnerabilidad, encontrar un seguro. <strong>En nuestra vida muchos podr&aacute;n descansar si nos dejamos habitar por Dios y por los hombres<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Somos peregrinos en esta tierra. Somos constructores de casas. Estamos de paso y echamos ra&iacute;ces al mismo tiempo. Hacemos planes, so&ntilde;amos, trabajamos mucho, con esfuerzo, planificamos y deseamos. Construimos hogares. Trazamos caminos.<br \/> &nbsp;<br \/> Somos peregrinos. Somos hombres vinculados. Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &quot;&iquest;Qu&eacute; significa esa <strong>conciencia de peregrino<\/strong>? Ella no permite que seamos esclavos de las cosas del mundo, nos da fuerzas para sumergirnos en lo divino, en la patria original, en Dios&quot;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La Cuaresma me invita a subir el monte. A tomar altura. Subir siempre exige esfuerzo. 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