{"id":30402,"date":"2016-06-11T01:27:37","date_gmt":"2016-06-11T06:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/temes-enfrentarte-con-tu-originalidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:27:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:27:37","slug":"temes-enfrentarte-con-tu-originalidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/temes-enfrentarte-con-tu-originalidad\/","title":{"rendered":"\u00bfTemes enfrentarte con tu&nbsp;originalidad?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Tenemos &aacute;ngeles en nuestra vida que nos hacen descubrir el rostro de Jes&uacute;s. En la Cuaresma pensamos en aquellas personas que Dios ha puesto en nuestro camino. Yo soy para ellos camino. Ellos son para m&iacute; camino. Nos ayudamos a vivir.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;A qui&eacute;n ayudo yo a caminar en la fe? <\/strong>&iquest;Qui&eacute;n me ayuda?<br \/> &nbsp;<br \/> A veces parece como que los cristianos se salvan solos. Rezan solos. Caminan solos. <strong>No existe un cristiano solo<\/strong>. Siempre hay dos. Vamos como los peregrinos de Ema&uacute;s busc&aacute;ndole sentido a la vida. <strong>As&iacute; es la Iglesia.&nbsp;Nos necesitamos<\/strong> para recorrer la jornada de un d&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> El desierto es una imagen dura y sugerente al mismo tiempo. Cuarenta d&iacute;as de Cuaresma, la traves&iacute;a del desierto, un tiempo de gracia y conversi&oacute;n. Atravesar el desierto supone salir de la tierra prometida para volver a entrar. Alejarnos para ver con m&aacute;s claridad.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a le&iacute;a en relaci&oacute;n con San Juan Bautista:&nbsp;&laquo;<em>Hay que marchar al desierto, fuera de la tierra prometida, para entrar de nuevo en ella como un pueblo convertido y perdonado por Dios. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Juan se siente llamado a invitar a todos a marchar al desierto para vivir una conversi&oacute;n radical, ser purificados en las aguas del Jord&aacute;n y, una vez recibido el perd&oacute;n, poder ingresar de nuevo en la tierra prometida para acoger la inminente llegada de Dios<\/em>&raquo;<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14ba7833d907f470__ftn2\" title=\"\">[2]<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Salir de la tierra prometida para poder ser perdonados. <strong>Salir para pedir perd&oacute;n<\/strong> mirando nuestra debilidad con algo de distancia. Descentrarnos en la periferia, como dec&iacute;a el Papa Francisco, para ver con claridad:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>No mirar las cosas desde el centro porque el &uacute;nico centro es Jesucristo. Ayuda la mirada amplia y clara que se da s&oacute;lo cuando no se miran las cosas desde el centro, sino desde las periferias<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cuando nos alejamos del valle subiendo a la monta&ntilde;a se ve mejor nuestra vida tal como es. Es lo que pasa en Cuaresma<\/strong>. Salimos de nosotros mismos para ver mejor nuestra realidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Tomamos algo de distancia para <strong>valorar qu&eacute; cosas est&aacute;n en su sitio y qu&eacute; cosas hay que mejorar. <\/strong>Nos descalzamos para volver a entrar descalzos en la tierra prometida, en la presencia de Jes&uacute;s. Hay que cambiar el coraz&oacute;n e iniciar un nuevo camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Me conmueve pensar en el desierto. No es precisamente un lugar apacible. Tiene calor y fr&iacute;os extremos. Hay soledad y uno all&iacute; se encuentra consigo mismo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Puede ser entonces que la Cuaresma tenga que ver con la verdad de mi vida.<\/strong> &iquest;Qui&eacute;n soy yo? Desde el exterior se ve algo mejor. Vivimos rodeados de tantos seguros y protecciones.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos da miedo confrontarnos con nuestra originalidad<\/strong>. Es como si no pudi&eacute;ramos comprendernos sin todos los adornos que llenan nuestra coraza. <strong>Nos revestimos del mundo y nos alejamos de Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>ir al desierto es dejar todo lo que nos define para vivir desnudos delante de Dios<\/strong>. Es fuerte esa imagen de la desnudez. <strong>&iquest;Qui&eacute;n soy yo sin ropajes?<\/strong> &iquest;Y mis t&iacute;tulos y mi nombre?<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a una persona comentaba:&nbsp;&laquo;<strong>No importa lo que haces. Lo que importa es lo que eres&raquo;.&nbsp;Es obvio, pero no lo vivimos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Casi siempre vivimos impresionados por lo que el otro hace, por sus logros, por lo que tiene o muestra. Lo que es al natural, sin maquillaje, no nos llama tanto la atenci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Un rostro sin maquillaje no es el mismo, es vulgar. Una foto se puede hoy arreglar para que parezcamos mejor de lo que somos. Sin arrugas, mucho m&aacute;s j&oacute;venes y guapos. <strong>Los adornos ayudan, arreglan, disimulan la verdad<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> La sencillez de una vida como todas las dem&aacute;s, parece que no brilla, no hay color. &iquest;A lo mejor es que <strong>no brilla o que yo no s&eacute; ver su brillo oculto?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No somos lo que hacemos. Somos lo que somos en nuestro interior, nuestra verdad m&aacute;s honda. Es cierto que <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Tenemos &aacute;ngeles en nuestra vida que nos hacen descubrir el rostro de Jes&uacute;s. En la Cuaresma pensamos en aquellas personas que Dios ha puesto en nuestro camino. Yo soy para ellos camino. Ellos son para m&iacute; camino. 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