{"id":30406,"date":"2016-06-11T01:27:43","date_gmt":"2016-06-11T06:27:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-sentido-tienen-los-propios-limites-imposibles-de-cambiar\/"},"modified":"2016-06-11T01:27:43","modified_gmt":"2016-06-11T06:27:43","slug":"que-sentido-tienen-los-propios-limites-imposibles-de-cambiar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-sentido-tienen-los-propios-limites-imposibles-de-cambiar\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 sentido tienen los propios l\u00edmites imposibles de&nbsp;cambiar?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Podemos cambiar, lo sabemos. Pero tambi&eacute;n hay veces en las que vemos que hay alg&uacute;n punto dif&iacute;cil en el que el cambio parece imposible.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: <strong>\u201c&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el punto que no puedo superar y que siempre me revuelve por dentro de alguna manera?<a name=\"14ba7833d907f470__ftnref1\">\u201d<\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14ba7833d907f470__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ese punto me habla de mi l&iacute;mite<\/strong>, de mi herida, de mi pecado habitual, de mi ca&iacute;da recurrente. <strong>Ah&iacute; s&oacute;lo puede llegar Dios<\/strong>. Ah&iacute; s&oacute;lo entra la gracia de su misericordia. All&iacute; me encuentro limitado y torpe. All&iacute; me dice Dios lo que le dijo a San Pablo: \u201c<strong>Mi gracia te basta\u201d.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Aunque me gustar&iacute;a que todo fuera diferente y no tener que chocar siempre con la misma piedra. <strong>Me gustar&iacute;a ser capaz yo sin tener que pensar siempre en su gracia<\/strong>, en su ayuda, en su amor. Pero eso es mi <strong>orgullo<\/strong> que me hace mezquino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos educan desde peque&ntilde;os a hacerlo todo solos<\/strong>, sin ayuda de nadie. Nosotros podemos. <strong>Y luego, cuando no podemos, nos encontramos desesperados, solos, rotos. Nos sentimos muy peque&ntilde;os. &iexcl;Qu&eacute; bien nos hace la experiencia de nuestra debilidad!<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En <strong>Cuaresma Jes&uacute;s nos bendice en nuestra pobreza<\/strong>. La de ceniza no es una corona de oro. <strong>Nos ayuda a ver que somos imperfectos.<\/strong> Que el mundo es imperfecto. Que los dem&aacute;s tambi&eacute;n son imperfectos.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos encontramos con ese punto que nos hace m&aacute;s realistas. <strong>En mi pecado, en mi debilidad, Dios me habla. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dice Anselm Gr&uuml;n: \u201cDios no est&aacute; s&oacute;lo en la Biblia, no habla solamente a trav&eacute;s de la Iglesia, o a trav&eacute;s de los ideales, sino que est&aacute; tambi&eacute;n en m&iacute; mismo, en mis pensamientos, en mis sentimientos, en mi cuerpo, en mis relaciones, en mi trabajo. <strong>En la medida en que descendemos a la terrenalidad y a nuestra humanidad, ascendemos a Dios<\/strong>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios no me habla s&oacute;lo desde los grandes ideales que nos motivan y despiertan vida. <strong>No est&aacute; s&oacute;lo detr&aacute;s de grandes experiencias religiosas donde me encuentro con &Eacute;l <\/strong>y se llena el alma de luz.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios est&aacute; tambi&eacute;n en lo m&aacute;s humano y mundano de mi vida. En mis pasiones y debilidades. En mis sombras. En mis heridas y tropiezos. <\/strong>Est&aacute; en mi pecado aunque a m&iacute; me cueste unirlo a &Eacute;l. Desde all&iacute; me levanta y me eleva.<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>justo ese punto que me parece insuperable, puede ser el puente tendido hacia el cielo<\/strong>, mi lazo humano.<br \/> &nbsp;<br \/> Algunas cosas en nuestra naturaleza, en nuestra forma de ser y enfrentar la vida, en nuestra experiencia fundamental, no se pueden cambiar. Experimentar&eacute; en ello la <strong>frustraci&oacute;n<\/strong>. <strong>Y volver&eacute; la mirada a Dios<\/strong> que todo lo calma y pacifica.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&Eacute;l toca mi herida y sana mi dolor<\/strong>. &Eacute;l se abaja hasta donde yo estoy ca&iacute;do. Se encuentra conmigo en ese punto insuperable en el que me encuentro tendido a sus pies.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es sano abismarme sobre m&iacute; mismo para comprobar lo que Dios quiere de m&iacute;<\/strong>. Para ver su rostro inclinado sobre mi dolor y su voz calmando mis silencios.<br \/> &nbsp;<br \/> No me quiere distinto a lo que soy, lleno de perfecciones que no tengo. <strong>Curiosamente me quiere como soy.<\/strong> Me mira de una forma como yo no me miro. Me veo tan pobre y carente de todo. Ca&iacute;do y roto.<br \/> &nbsp;<br \/> Me quiere en mi debilidad y se conmueve. Me quiere cuando me ve deseoso de correr luchando por superar los l&iacute;mites de mis pausas. Me quiere y me levanta. As&iacute; es el amor de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo encuentro en mi torpeza, en ese pecado que me parece insuperable. Y &Eacute;l me lo vuelve a recordar: \u201cMi gracia te basta\u201d. Y yo conf&iacute;o en que cada d&iacute;a vendr&aacute; para hacerme creer en m&iacute; mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Podemos cambiar, lo sabemos. Pero tambi&eacute;n hay veces en las que vemos que hay alg&uacute;n punto dif&iacute;cil en el que el cambio parece imposible. &nbsp; Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el punto que no puedo superar y que siempre me revuelve por dentro de alguna manera?\u201d[1]. &nbsp;Ese punto me &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-sentido-tienen-los-propios-limites-imposibles-de-cambiar\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfQu\u00e9 sentido tienen los propios l\u00edmites imposibles de&nbsp;cambiar?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}