{"id":30409,"date":"2016-06-11T01:27:49","date_gmt":"2016-06-11T06:27:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-veces-cuando-pedimos-milagros\/"},"modified":"2016-06-11T01:27:49","modified_gmt":"2016-06-11T06:27:49","slug":"a-veces-cuando-pedimos-milagros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-veces-cuando-pedimos-milagros\/","title":{"rendered":"A veces, cuando pedimos&nbsp;milagros&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s hoy es llevado al desierto por Dios. Marcos nos cuenta muy poco de lo que sucedi&oacute; all&iacute;: &quot;Dej&aacute;ndose tentar por Satan&aacute;s; viv&iacute;a entre alima&ntilde;as&quot;. Fue despu&eacute;s del bautismo. Acaba de o&iacute;r la voz de su Padre dici&eacute;ndole que es su Hijo amado. Se va con ese amor en el alma.<br \/> &nbsp;<br \/> Antes de comenzar a dar todo lo que lleva dentro, todav&iacute;a necesita un tiempo para profundizar en su coraz&oacute;n<strong>. &iquest;De d&oacute;nde viene ese fuego que lleva dentro?<\/strong> Resuenan las palabras de su Padre, su anhelo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es la &uacute;nica vez que Jes&uacute;s se retira tanto tiempo a orar. Lo necesita.<\/strong> Son esos momentos de la vida en que uno tiene que detenerse, mirar hacia dentro, hablar mucho con Dios. Seguramente fue su roca. El Esp&iacute;ritu lo empuja al desierto.<br \/> &nbsp;<br \/> Se aparta s&oacute;lo un tiempo. Porque Jes&uacute;s vive entre los hombres. El <strong>desierto<\/strong> es el lugar del l&iacute;mite. Del hambre, de la lucha, de las preguntas, de la oraci&oacute;n con su Padre. Es el tiempo en que no hay nadie m&aacute;s que uno y Dios. Es el tiempo de la <strong>soledad<\/strong>. Hablar&iacute;a con su Padre largos ratos.<br \/> &nbsp;<br \/> Tambi&eacute;n se dej&oacute; tentar. Eso me conmueve mucho. <strong>Se dej&oacute; tentar como<\/strong> yo. Es verdad que cuando uno tiene hambre, y est&aacute; cansado, cuando uno siente la soledad dentro, est&aacute; m&aacute;s d&eacute;bil. Jes&uacute;s se dej&oacute; tentar.<br \/> &nbsp;<br \/> Experiment&oacute; lo mismo que siento yo cuando algo atractivo se me presenta. Marcos no nos relata las tentaciones. No nos dice como otros evangelistas en qu&eacute; fue tentado. Pero sabemos que <strong>el demonio se acerc&oacute; a &Eacute;l y le tent&oacute; en dejar de ser hombre. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Le propuso demostrar su poder, su poder de rey, de Dios, de convertir las piedras en pan. Le propuso dejar de amar hasta ese extremo en que Dios se hace hombre impotente. Le propone que deje de amar as&iacute; y le pide que deje de ocultar su dignidad de Dios. Que use su magia. &iquest;Acaso no lo puede todo?<br \/> &nbsp;<br \/> Esa misma tentaci&oacute;n es la que nosotros tenemos tantas veces ante Dios y <strong>le preguntamos: &quot;&iquest;No eres T&uacute; Dios? &iquest;No puedes hacer T&uacute; este milagro?&quot;<\/strong>.<strong>Y no le dejamos que nos ame, que nos abrace, que est&eacute; a nuestro lado, impotente ante nuestro dolor, am&aacute;ndonos en &eacute;l, sosteni&eacute;ndonos en &eacute;l.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s sufr&iacute;a con el dolor del hombre. <strong>Hubiera querido salvar a todos, curar a todos. Lo hizo desde la impotencia de su cruz<\/strong>, a trav&eacute;s de sus manos que bendec&iacute;an y tocaban heridas. Pero es verdad que no lleg&oacute; a todos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Su amor est&aacute; escondido en esa impotencia que el demonio pretend&iacute;a evitar<\/strong>. <strong>La impotencia de Dios es su mayor poder.<\/strong> Veo a Jes&uacute;s, con hambre, con sed. Seguramente se sinti&oacute; solo esos d&iacute;as, echar&iacute;a de menos Galilea, su lago, su familia, a los suyos. Estar&iacute;a cansado tantas veces y no tendr&iacute;a a su lado a nadie que lo consolara.<br \/> &nbsp;<br \/> Su fuerza era su Padre. En esos d&iacute;as se apoy&oacute; en &Eacute;l. Tendr&iacute;a tantas preguntas: &laquo; &iquest;Qui&eacute;n soy Yo? &iquest;Para qu&eacute; estoy aqu&iacute;? &iquest;Cu&aacute;l es mi misi&oacute;n, mi forma de amar? <strong>&iquest;C&oacute;mo dar todo lo que durante treinta a&ntilde;os se ha gestado dentro de m&iacute;?<\/strong>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Son las preguntas que muchos de nosotros nos hemos hecho en momentos de ruptura, de dolor, de b&uacute;squeda. <strong>El desierto es el lugar de Dios pero tambi&eacute;n es el lugar donde el hombre experimenta su propio l&iacute;mite<\/strong>, su humanidad, su debilidad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s descubri&oacute; que su forma de amar era compartiendo la vida, sanando, tocando<\/strong>, con misericordia, con ternura, d&aacute;ndose sin reservas, deteni&eacute;ndose ante cualquiera. Es tentado para que se rebele y deje de ser impotente. &laquo;&iquest;No lo puedes todo?&raquo;<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;ntos hombres despu&eacute;s lo buscaron porque hac&iacute;a milagros! Es la misma tentaci&oacute;n en la cruz: <em>&laquo;S&aacute;lvate y s&aacute;lvanos&raquo;<\/em>. Jes&uacute;s lo desear&iacute;a. Pero es ante todo el hijo obediente, el Dios que camina con pies humanos para mostrarnos el camino al Padre.<br \/> &nbsp;<br \/> Sus manos humanas temblaban ante el dolor, rezaban a su Padre suplicando. Sus ojos humanos se conmov&iacute;an ante el sufrimiento, se admiraban ante el misterio de cada hombre. A veces, nosotros, no buscamos a ese Dios impotente. No buscamos al Dios que nos ama con locura y que va al desierto con nosotros. El Dios que sale a mi encuentro y sufre conmigo. El que me llama por mi nombre con ternura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s hoy es llevado al desierto por Dios. Marcos nos cuenta muy poco de lo que sucedi&oacute; all&iacute;: &quot;Dej&aacute;ndose tentar por Satan&aacute;s; viv&iacute;a entre alima&ntilde;as&quot;. Fue despu&eacute;s del bautismo. Acaba de o&iacute;r la voz de su Padre dici&eacute;ndole que es su Hijo amado. Se va con ese amor en el alma. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/a-veces-cuando-pedimos-milagros\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abA veces, cuando pedimos&nbsp;milagros&#8230;\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30409","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30409"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30409\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}