{"id":30417,"date":"2016-06-11T01:28:00","date_gmt":"2016-06-11T06:28:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ustedes-son-la-luz-del-mundo-que-implica\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:00","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:00","slug":"ustedes-son-la-luz-del-mundo-que-implica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ustedes-son-la-luz-del-mundo-que-implica\/","title":{"rendered":"\u201cUstedes son la luz del mundo\u201d&#8230; \u00bfqu\u00e9&nbsp;implica?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&quot;Mis queridos j&oacute;venes:<\/p>\n<p align=\"justify\"> La impresionante ceremonia que se realiza esta noche est&aacute; llena del m&aacute;s hondo significado. En lo alto de un cerro, bajo las miradas de nuestro Padre Dios y protegidos por el manto maternal de Mar&iacute;a, que eleva sus manos abiertas a lo alto intercediendo por nosotros, se re&uacute;ne, caldeada de entusiasmo, una juventud ardiente, portadora de antorchas brillantes, llena el alma de fuego y de amor, mientras a los pies la gran ciudad yace en el silencio pavoroso de la noche.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esta escena me recuerda otra, ocurrida hace casi dos mil a&ntilde;os, tambi&eacute;n sobre un monte al caer las tinieblas de la noche&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> En lo alto, Jes&uacute;s y sus ap&oacute;stoles, a los pies una gran muchedumbre, y m&aacute;s all&aacute; las regiones sepultadas en las tinieblas y en la oscuridad de la noche del esp&iacute;ritu (cf. Sal 106,10). Y <strong>Jes&uacute;s conmovido profundamente ante el pavoroso espect&aacute;culo de las almas sin luz, les dice a sus ap&oacute;stoles \u201cUstedes son la luz del mundo\u201d<\/strong> (Mt 5,14).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ustedes son los encargados de iluminar esa noche de las almas, de caldearlas, de transformar ese calor en vida, vida nueva, vida pura, vida eterna&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n a ustedes, j&oacute;venes querid&iacute;simos, Jes&uacute;s les muestra ahora esa ciudad que yace a sus pies, y, como entonces, se compadece de ella: \u201cTengo compasi&oacute;n de la muchedumbre\u201d (Mc 8,2).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mientras ustedes \u2013muchos, pero demasiado pocos a la vez\u2013se han dado cita de amor en lo alto&#8230; &iexcl;Cu&aacute;ntos, cu&aacute;ntos&#8230; a estas mismas horas ensucian sus almas, crucifican de nuevo a Cristo en sus corazones, en los sitios de placer, desbordantes de una juventud decr&eacute;pita, sin ideales, sin entusiasmo, ansiosa &uacute;nicamente de gozar, aunque sea a costa de la muerte de sus almas&#8230;!<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si Jes&uacute;s apareciese en estos momentos en medio de nosotros, extendiendo compasivo su mirada y sus manos sobre Santiago y sobre Chile, les dir&iacute;a: \u201cTengo compasi&oacute;n de esa muchedumbre&#8230;\u201d (Mc 8,2).<br \/> &nbsp;<br \/> All&iacute;, a nuestros pies, yace una muchedumbre inmensa que no conoce a Cristo, que ha sido educada durante a&ntilde;os y a&ntilde;os sin o&iacute;r apenas nunca pronunciar el nombre de Dios, ni el santo nombre de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Yo no dudo, pues, que si Cristo descendiese al San Crist&oacute;bal esta noche caldeada de emoci&oacute;n les repetir&iacute;a mirando la ciudad oscura: \u201cMe compadezco de ella\u201d, y volvi&eacute;ndose a ustedes les dir&iacute;a con ternura infinita: \u201cUstedes son la luz del mundo&#8230; Ustedes son los que deben alumbrar estas tinieblas. &iquest;Quieren colaborar conmigo? &iquest;Quieren ser mis ap&oacute;stoles?\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Este es el llamado ardiente que dirige el Maestro a los j&oacute;venes de hoy. &iexcl;Oh, si se decidiesen! Aunque fuesen pocos&#8230; <\/strong>Un reducido n&uacute;mero de operarios inteligentes y decididos, <strong>podr&iacute;an influir en la salvaci&oacute;n de nuestra Patria.<\/strong>..<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero, &iexcl;qu&eacute; dif&iacute;cil resulta en algunas partes encontrar aun ese reducido n&uacute;mero! La mayor&iacute;a se quedan en sus placeres, en sus negocios&#8230; Cambiar de vida, consagrarla al trabajo para la salvaci&oacute;n de las almas, no se puede, no se quiere&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iexcl;Cu&aacute;ntos son llamados por Cristo en estos a&ntilde;os de vuelo magn&iacute;fico de la juventud! Escuchan, parecen dudar unos instantes.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero el torrente de la vida los arrastra. Pero ustedes, mis queridos j&oacute;venes, han respondido a Cristo que <strong>quieren ser de esos escogidos, quieren ser ap&oacute;stoles&#8230;<\/strong> Pero ser ap&oacute;stoles no significa llevar una insignia en el ojal de la chaqueta; <strong>no significa hablar de la verdad, sino vivirla, encarnarse en ella, transformarse en Cristo. <\/strong>Ser ap&oacute;stol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> El Evangelio m&aacute;s que una lecci&oacute;n es un ejemplo. Es el mensaje convertido en vida viviente. \u201cEl Verbo se hizo carne\u201d (Jn 1,14). \u201cLo que fue desde el principio, lo que o&iacute;mos, lo que vimos con nuestros ojos y contemplamos, y palpamos con nuestras manos, es lo que os anunciamos\u201d (1Jn 1,1-3).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven &quot;Mis queridos j&oacute;venes: La impresionante ceremonia que se realiza esta noche est&aacute; llena del m&aacute;s hondo significado. En lo alto de un cerro, bajo las miradas de nuestro Padre Dios y protegidos por el manto maternal de Mar&iacute;a, que eleva sus manos abiertas a lo alto intercediendo por nosotros, se re&uacute;ne, caldeada &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/ustedes-son-la-luz-del-mundo-que-implica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u201cUstedes son la luz del mundo\u201d&#8230; \u00bfqu\u00e9&nbsp;implica?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30417","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30417","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30417"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30417\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30417"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30417"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30417"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}