{"id":30420,"date":"2016-06-11T01:28:06","date_gmt":"2016-06-11T06:28:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jesus-penetra-tambien-en-mi-subconsciente\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:06","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:06","slug":"jesus-penetra-tambien-en-mi-subconsciente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/jesus-penetra-tambien-en-mi-subconsciente\/","title":{"rendered":"Jes\u00fas, penetra tambi\u00e9n en mi&nbsp;subconsciente"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Cu&aacute;ntas cosas hay en mi vida que realmente quiero hacer? Hay muchas. Me levanto y quiero. Quiero luchar por la vida, por los proyectos que encienden el coraz&oacute;n. Quiero una vida santa, quiero llegar hasta la cima del monte.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Aunque a veces no s&eacute; bien lo que quiero<\/strong>. Quiero todo y nada. Quiero dar la vida y retenerla. Muchas veces ese querer m&iacute;o parece opuesto al de Dios y no quiero lo que me conviene. Y entonces le pregunto: &laquo;<strong>Y T&uacute;, Jes&uacute;s, &iquest;qu&eacute; quieres?&raquo;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: &laquo;<em>Me gustar&iacute;a tenerte siempre cerca, Jes&uacute;s. Me da miedo alejarme. Descubro mi torpeza cada ma&ntilde;ana. Hago lo que no quiero. No hago lo que T&uacute; quieres. Evito lo que anhelo y sue&ntilde;o. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Me encuentro ca&iacute;do en mitad de mi tormenta. No me creo que tu&nbsp;voz pueda calmar mis olas. <strong>Digo que conf&iacute;o y no suelto.<\/strong> Te digo que te quiero y no te sigo. Te prometo ser fiel hasta el final del camino y caigo alej&aacute;ndome de ti casi sin darme cuenta. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Quisiera tener tus sentimientos y deseos. Quisiera atarme a ti como un n&aacute;ufrago. Quisiera amar como T&uacute; amas. So&ntilde;ar como T&uacute; sue&ntilde;as. Quisiera ser pobre como T&uacute;. Descubrir otros mares en medio de mi mar, en lo m&aacute;s hondo.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Jes&uacute;s, quiero ser santo. Hacer lo que T&uacute;&nbsp;quieres. Querer lo que T&uacute; haces. Seguir tus pasos. Caer y levantarme. Otra vez, siempre de nuevo. Me gusta besar tu cruz. D&eacute;jame empezar de nuevo. D&eacute;jame quererte en silencio. Jes&uacute;s, te busco y te sigo. Quiero las cumbres. Sue&ntilde;o los valles. Espero y tiemblo al escuchar tu voz de nuevo<\/em>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestro querer a veces se confunde. No sabemos bien lo que queremos. O <strong>queremos cosas que se contraponen<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> O no hacemos luego lo que queremos. Es, como dec&iacute;a San Pablo, esa debilidad del alma que no nos deja hacer lo que queremos: &laquo;<em>No hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago<\/em>&raquo;. Rom 7,19.<br \/> &nbsp;<br \/> Hacemos lo que no deseamos. Y nos vemos enfrascados en caminos que no son los que queremos. <strong>Aspiramos a las cumbres y deambulamos por los valles.<\/strong> Deseamos tocar el cielo y tocamos el barro. Queremos y no queremos. Anhelamos y no alcanzamos. &iexcl;Qu&eacute; fr&aacute;gil es tantas veces nuestro querer!<br \/> &nbsp;<br \/> O est&aacute; enfermo y nos lleva a hacer aquello que no nos sana. Queremos lo que no es un bien para nuestra vida. Y no queremos lo que realmente nos har&iacute;a crecer como personas.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando decimos que nuestro coraz&oacute;n tendr&iacute;a que ser como el de Jes&uacute;s estamos diciendo algo muy grande. Como dec&iacute;a el Papa Francisco: &laquo;<em>Haz nuestro coraz&oacute;n semejante al tuyo. De ese modo tendremos un coraz&oacute;n fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en s&iacute; mismo<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Un coraz&oacute;n como el de Jes&uacute;s es un coraz&oacute;n que quiere lo que Dios quiere. Son palabras mayores. Nos cuesta pensar en un coraz&oacute;n que se asemeje de tal forma al de Jes&uacute;s que acabe deseando lo que Dios desea. Esa es la verdadera santidad.<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Jos&eacute; Kentenich hablaba de la necesidad de <strong>inscribir nuestro coraz&oacute;n en el de Cristo.<\/strong> Es una gracia que Dios nos concede: &laquo;<em>Es una fusi&oacute;n de los corazones. Se adentra inmediatamente en la regi&oacute;n del subconsciente. <strong>Fusi&oacute;n de los corazones<\/strong>: esto prende en la vida subconsciente del alma<\/em>&raquo;<a name=\"14b8504c54feb9a5__ftnref5\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14b8504c54feb9a5__ftn5\" title=\"\">[5]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es un verdadero milagro que tenemos que pedir cada ma&ntilde;ana. <strong>Que el amor de Jes&uacute;s penetre hasta lo m&aacute;s &iacute;ntimo de mi ser<\/strong>. Que pueda sentir como Jes&uacute;s siente. Hasta lo m&aacute;s hondo de mi mar. <strong>Hasta el subconsciente<\/strong>. Para acabar deseando lo que &Eacute;l desea.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &iquest;Cu&aacute;ntas cosas hay en mi vida que realmente quiero hacer? Hay muchas. Me levanto y quiero. Quiero luchar por la vida, por los proyectos que encienden el coraz&oacute;n. Quiero una vida santa, quiero llegar hasta la cima del monte. &nbsp;Aunque a veces no s&eacute; bien lo que quiero. 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