{"id":30427,"date":"2016-06-11T01:28:16","date_gmt":"2016-06-11T06:28:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-salir-fortalecido-de-una-crisis\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:16","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:16","slug":"como-salir-fortalecido-de-una-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-salir-fortalecido-de-una-crisis\/","title":{"rendered":"C\u00f3mo salir fortalecido de una&nbsp;crisis"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> En nuestro interior, hay luz y oscuridad. All&iacute; somos nosotros mismos y anhelamos ser mejores, o distintos de lo que somos. El crecimiento verdadero pasa por luchas y quebrantos. Por crisis en las que nos confundimos y pensamos que todo est&aacute; perdido. Por saltos de crecimiento en los que superamos etapas.<br \/> &nbsp;<br \/> Porque las crisis no son necesariamente malas. Salvo cuando no las tomamos en serio y nos bloquean y ciegan. O cuando echamos a perder nuestra vida tomando decisiones apresuradas en aguas revueltas, porque creemos que lo que nos pide la vida es actuar y decidir.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nos cuesta mucho aceptar que el crecimiento tiene crisis. Y por eso negamos las crisis que se puedan dar en el alma. El Padre Anselm Gr&uuml;n comenta: &laquo;<em><strong>Conozco mucha gente que, en la mitad de su vida, entra en crisis. Muchos ni se permiten esta crisis.<\/strong> Sobre todo, porque nadie debe notar que su vida ya no est&aacute; en el equilibrio que le gustar&iacute;a mostrar hacia fuera. Y por eso intentan controlar la crisis con violencia<\/em>&raquo;. Es el intento por ocultar la verdad. Por mantener las apariencias.<br \/> &nbsp;<br \/> El coraz&oacute;n se niega a ver a Dios en medio de la crisis. A&ntilde;ade: &laquo;<strong><em>Frecuentemente el hombre reacciona mal ante la crisis a la que Dios le ha llevado. No reconoce que Dios hace algo en &eacute;l y que ser&iacute;a importante dejar obrar a Dios en s&iacute;<\/em><\/strong>&raquo;<a name=\"14b60119ffdf222d__ftnref3\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14b60119ffdf222d__ftn3\" title=\"\">[3]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos creciendo y el crecimiento tiene crisis. Y <strong>muchas veces en esa crisis est&aacute; Dios trabajando, desentra&ntilde;ando, liberando, rompiendo, desvelando. Nos va mostrando qui&eacute;nes somos en lo m&aacute;s hondo de nuestro ser quitando lo que es superfluo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En medio de esa crisis podemos llegar a dudar de todo aquello en lo que antes cre&iacute;amos ciegamente. Podemos llegar a tener la tentaci&oacute;n de tirarlo todo por la borda. Son &eacute;pocas llenas de incertidumbres y dudas. De oscuridad y poca luz.<br \/> &nbsp;<br \/> Podemos tener la tentaci&oacute;n de huir de ellas. Pero tambi&eacute;n <strong>podemos enfrentarnos a ellas con un coraz&oacute;n de ni&ntilde;o, un coraz&oacute;n humilde y d&oacute;cil<\/strong> que est&aacute; siempre dispuesto a aprender. En mitad de la crisis las cosas no est&aacute;n claras. S&oacute;lo est&aacute; claro que el crecimiento trae consigo cambios profundos y a lo mejor todo se tambalea de repente.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando salimos de una crisis podemos mirar hacia atr&aacute;s y ver el camino recorrido. <strong>Las crisis son pasos necesarios. Podemos salir m&aacute;s fortalecidos si nos dejamos iluminar por Dios<\/strong> en medio de la oscuridad y la tormenta.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchas de nuestras crisis en el desarrollo tienen que ver con etapas no vividas adecuadamente. Pueden darse tambi&eacute;n por no haber aceptado episodios de nuestra historia o caracter&iacute;sticas de nuestra personalidad que nos resultan inc&oacute;modas y duras. La culpa y la debilidad tienen tambi&eacute;n mucho que ver en este desarrollo.<br \/> &nbsp;<br \/> El P. Kentenich se refiere a ello: &laquo;<em>La culpa y la debilidad no comprendidas ni admitidas se convierten en caldo de cultivo de muchas enfermedades f&iacute;sicas y ps&iacute;quicas. La virtud que opera la sanaci&oacute;n en esta &aacute;rea es la humildad. <strong>La clave de la humildad reside en la correcta autovaloraci&oacute;n<\/strong><\/em><strong>&raquo;<a name=\"14b60119ffdf222d__ftnref4\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14b60119ffdf222d__ftn4\" title=\"\">[4]<\/a>. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>La humildad nos sana siempre<\/strong>. Asumir qui&eacute;nes somos y qui&eacute;nes podemos llegar a ser parece sencillo, pero no lo es. Crecer supone llegar a aceptar nuestras debilidades y ca&iacute;das, nuestros errores y omisiones, nuestra historia imperfecta, llena de renglones torcidos.<br \/> &nbsp;<br \/> Aceptar y valorar la belleza de nuestra vida con todo lo que tiene. Una sana autoestima. Todo eso es fundamental para superar las crisis en las que muchas veces caemos. <strong>La aceptaci&oacute;n y la valoraci&oacute;n de nuestra verdad sin miedo<\/strong>, mirando cara a cara qui&eacute;nes somos. Es la salida, es el camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Crecemos desde dentro hacia fuera. <strong>Desde nuestra verdad m&aacute;s honda y nunca desde la m&aacute;scara<\/strong> con la que queremos cubrir qui&eacute;nes somos en realidad.<br \/> &nbsp;<br \/> La humildad nos permite mirarnos con sencillez, ver lo bueno y lo malo que tenemos. Descubrir la luz y no temer las sombras que tantas veces parecen ocultar el camino. Amar lo que Dios nos regala y esperar el nuevo d&iacute;a que nos trae esperanza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban En nuestro interior, hay luz y oscuridad. All&iacute; somos nosotros mismos y anhelamos ser mejores, o distintos de lo que somos. El crecimiento verdadero pasa por luchas y quebrantos. Por crisis en las que nos confundimos y pensamos que todo est&aacute; perdido. 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