{"id":30433,"date":"2016-06-11T01:28:26","date_gmt":"2016-06-11T06:28:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-dia-en-la-vida-de-jesus\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:26","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:26","slug":"un-dia-en-la-vida-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/un-dia-en-la-vida-de-jesus\/","title":{"rendered":"Un d\u00eda en la vida de&nbsp;Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Siempre me gusta cuando el Evangelio cuenta lo que Jes&uacute;s hac&iacute;a. Lo miramos a &Eacute;l al verlo actuar en un d&iacute;a. Un d&iacute;a cualquiera de esos treinta tres a&ntilde;os que vivi&oacute; con el hombre, siendo hombre, como un hombre cualquiera.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Un d&iacute;a basta como ejemplo de toda una vida? <strong>El hacer habla mucho de c&oacute;mo somos<\/strong>, de nuestra misi&oacute;n, de nuestras opciones, de nuestras debilidades y deseos, de nuestras pasiones y gustos, de lo que llena el coraz&oacute;n, de lo que habla la boca.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestras obras nos delatan. Valen m&aacute;s que mil palabras. Son m&aacute;s contundentes, tienen m&aacute;s fuerza. Son como una roca, no se las lleva el viento como a las palabras. Nuestras acciones tienen fuerza.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Bastar&iacute;a un d&iacute;a de nuestra vida para decir c&oacute;mo somos, qui&eacute;nes somos?<\/strong> &iquest;Nos podr&iacute;an valorar s&oacute;lo por un d&iacute;a? &iquest;Ser&iacute;an concluyentes las obras de ese d&iacute;a? &iquest;Nos definir&iacute;an y mostrar&iacute;an todo lo que podr&iacute;amos llegar a ser?<br \/> &nbsp;<br \/> Si tuvi&eacute;ramos un mal d&iacute;a y ese se tomara como referencia, no ser&iacute;a justo. A lo mejor no basta un d&iacute;a. &iquest;Con Jes&uacute;s nos basta s&oacute;lo un d&iacute;a? <strong>El hacer de Jes&uacute;s habla de c&oacute;mo es<\/strong>. Vivi&oacute; pocos a&ntilde;os pero esos a&ntilde;os los vivi&oacute; intensamente. <strong>Cada d&iacute;a de Jes&uacute;s era fiel reflejo de toda su vida<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> No sabemos c&oacute;mo era un d&iacute;a suyo en Nazaret. Pero ser&iacute;a un d&iacute;a pleno, lleno de vida, de miradas, de palabras, de silencios. Tambi&eacute;n nos bastar&iacute;a. Ser&iacute;a un d&iacute;a como los que luego siguieron. <strong>Un d&iacute;a en la vida de Jes&uacute;s era un reflejo claro de su alma<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Era como mirar el lago. Tiene la misma palidez en la superficie. El mismo lento movimiento de las aguas. Pero, al mismo tiempo, tiene la misma vida honda por dentro, las aguas m&aacute;s profundas que se mueven con intensidad.<br \/> &nbsp;<br \/> La vida de Jes&uacute;s se describe en pocas palabras, pero nos quedamos con el reflejo p&aacute;lido de sus actos. La hondura de su vida, como la del lago, s&oacute;lo la intuimos. <strong>Percibimos que hay mucho m&aacute;s de lo que vemos. Sabemos por sus gestos que hay una profundidad inagotable<\/strong>. Leemos en sus palabras un mundo inmenso y bello.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s curaba, hablaba, oraba, miraba, tocaba. Se dejaba tocar. Se dejaba invadir. En pocos a&ntilde;os cur&oacute; a pocos hombres, podr&iacute;a haber curado a tantos. Dijo pocas palabras cuando pudo haber dejado largos testamentos espirituales. Vivi&oacute; en pocos lugares.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;El mundo es tan vasto! &iexcl;Es tanto el dolor que hay entre los hombres! Har&iacute;an falta infinitas vidas para calmarlo todo. Infinitas palabras y gestos para curar a todos. No pudo traer la paz siendo &Eacute;l el pr&iacute;ncipe de la paz. No supo unir a todos cuando &Eacute;l era familia. <strong>Le faltaron vidas. Le faltaron palabras. Le bast&oacute; morir una vez para salvarnos a todos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Necesit&oacute; m&aacute;s d&iacute;as. <strong>Pero tal vez mirar un d&iacute;a en su vida basta para que me enamore. S&oacute;lo una noche oscura para preparar la luz eterna<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona dec&iacute;a: &laquo;<em>Me gusta mirarle. Son d&iacute;as para mirar sus pasos. Me llama a seguirle. Y yo le sigo torpemente. Le miro a los ojos y quiero vivir como vivi&oacute; &Eacute;l. Con sus sentimientos que tantas veces me parecen imposibles. Son imposibles para m&iacute; que soy tan fr&aacute;gil. Pero me gusta mirarle y adentrarme en su barca, en mi barca. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>A veces creo que ser&aacute; imposible, que nunca tendr&eacute; sus sentimientos ni ser&eacute; como &Eacute;l, que siempre me guardar&eacute; una carta en el alma, que mi reserva har&aacute; que no sea sincera mi entrega. Me da miedo fallarle y dejar de seguir sus huellas. Me impresionan aquellos que no dudan y lo dejan todo por seguir sus pasos<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta mirarle. El alma tiene siempre una semilla de idealismo dentro, a veces dormida. <strong>Al mirar sus pasos el idealismo se enciende, se despierta la vida<\/strong>, brota.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A m&iacute; tambi&eacute;n me gustar&iacute;a acabar con todo el mal del mundo.<\/strong> Evitar de un plumazo el dolor y el sufrimiento. Erradicar el hambre y la enfermedad. La crueldad y el odio. Eliminar la soledad del coraz&oacute;n humano. Acabar con las injusticias para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Siempre me gusta cuando el Evangelio cuenta lo que Jes&uacute;s hac&iacute;a. Lo miramos a &Eacute;l al verlo actuar en un d&iacute;a. Un d&iacute;a cualquiera de esos treinta tres a&ntilde;os que vivi&oacute; con el hombre, siendo hombre, como un hombre cualquiera. &nbsp; &iquest;Un d&iacute;a basta como ejemplo de toda una vida? 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