{"id":30438,"date":"2016-06-11T01:28:37","date_gmt":"2016-06-11T06:28:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/soy-capaz-de-perder-el-tiempo\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:37","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:37","slug":"soy-capaz-de-perder-el-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/soy-capaz-de-perder-el-tiempo\/","title":{"rendered":"\u00bfSoy capaz de &#8220;perder el&nbsp;tiempo&#8221;?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> A veces hablamos mucho de Jes&uacute;s. Creo que tenemos que ser m&aacute;s Jes&uacute;s. Vivir como &Eacute;l, amar como &Eacute;l. Tocar como &Eacute;l. Orar como &Eacute;l. Dejarnos invadir por los hombres como &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se pone en camino. Cada d&iacute;a de la vida de Jes&uacute;s era con los hombres. Buscando y dej&aacute;ndose encontrar. Jes&uacute;s vive con sus disc&iacute;pulos. Es una vida sencilla. Cura, predica, libera a un endemoniado, atiende a todos. Se deja interpelar por la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Es bonito recorrer su vida. Admirarnos con su apertura, con su libertad, con su coraz&oacute;n grande y lleno de sol. No se esconde en el templo. No huye de los hombres. Vive entre ellos,&nbsp;<strong>es uno m&aacute;s<\/strong>. Camina con ellos. Se deja abordar por aquellos que lo tocan y siguen, piden y reclaman. Lo van a buscar. Quieren que haga realidad sus deseos.<br \/> &nbsp;<br \/> Es bonito ver la actitud de Jes&uacute;s que no se aleja. Permanece&nbsp;<strong>siempre abierto a cambiar sus planes. Siempre dispuesto a perder el tiempo, a perder la vida<\/strong>, como nos dec&iacute;a hace poco el Papa Francisco:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;<em>El gran maestro de perder el tiempo es Jes&uacute;s. Ha perdido el tiempo acompa&ntilde;ando, para hacer madurar las conciencias, para curar heridas, para ense&ntilde;ar.&nbsp;<strong>Acompa&ntilde;ar es hacer camino juntos&quot;<\/strong><\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s no teme perder el tiempo. Tal vez no tiene una agenda llena de encuentros y planes prefijados. Vive del momento. Se alegra con las sorpresas.&nbsp;<strong>No se protege. Tal vez no se cuida demasiado. Aunque siempre encontrar&aacute; tiempo para retirarse a orar.&nbsp;<\/strong>Y tambi&eacute;n all&iacute; ir&aacute;n a buscarlo.<br \/> &nbsp;<br \/> Es uno m&aacute;s entre los hombres.&nbsp;<strong>Jes&uacute;s no buscaba tanto la utilidad de cada cosa que hac&iacute;a. No pretend&iacute;a la m&aacute;xima efectividad<\/strong>&nbsp;de sus dones. Simplemente sab&iacute;a perder el tiempo con los suyos. Con mucha paz. Con paciencia ante la vida que en ocasiones puede llegar a ser rutinaria.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: &quot;<em><strong>No quiero pedirte que me quites mi dolor<\/strong>. Lo necesito para ser mas paciente, para no planear grandes cosas, ni cosas a largo plazo. Lo necesito para valorar cada minuto, para agradecer y centrarme en lo cotidiano.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Lo necesito para valorar la compa&ntilde;&iacute;a de mi familia, para disfrutar de ella. Para aprender a \u2018perder el tiempo\u2019 en casa s&oacute;lo con ellos. Eso es lo m&aacute;s fecundo ahora para m&iacute;, es tu voluntad y as&iacute; lo acepto. Lo necesito para rezar y acompa&ntilde;arte mas, sin prisa, sabiendo que no quieres nada de m&iacute;, nada que no sea mi aceptaci&oacute;n&quot;<\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> Vivir as&iacute; nos cambia el coraz&oacute;n. A veces el dolor de la cruz nos permite detenernos y tomar la realidad en nuestras manos. Acariciarla y besarla. Esa cruz que beso y me bendice. &iquest;C&oacute;mo vivimos ese aparente perder el tiempo en nuestra vida?<br \/> &nbsp;<br \/> A veces, es verdad, una enfermedad, un golpe de mala suerte, un cambio de planes, puede acabar con nuestras prisas, con la eficiencia en nuestra vida.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> En esos momentos comprendemos que <strong>Dios quer&iacute;a que cambi&aacute;ramos el ritmo<\/strong> al que viv&iacute;amos. Que est&aacute;bamos perdi&eacute;ndonos la vida. Son esos cambios dr&aacute;sticos que nos sorprenden y asustan.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero puede ser que no ocurra nada especial, nada que nos baje de nuestra vida tal como es hoy. Aun as&iacute;, en ese momento, es bueno que nos preguntemos.&nbsp;<strong>&iquest;Soy capaz de perder el tiempo por amor?<\/strong>&nbsp;&iquest;Cu&aacute;ndo pierdo el tiempo? &iquest;Con qui&eacute;n lo pierdo? &iquest;O vivo acelerado sin detenerme ante los hombres que buscan mi cercan&iacute;a?<br \/> &nbsp;<br \/> Me gustan las personas calmadas, que <strong>no tienen prisa<\/strong>. Los especialistas en perder el tiempo sin turbarse. Van por la vida con el tiempo en sus manos. Con mucha paz. Parece como si no tuvieran que estar en un lugar diferente. No tienen reloj. O si lo tienen, no les importa. Es como si ya hubieran llegado donde quer&iacute;an.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gustan esas personas tranquilas que no tienen prisa. Que caminan como detenidos en el tiempo. Que un abrazo para ellos es el motivo de su camino. Y la persona con la que est&aacute;n, la &uacute;nica importante en su agenda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban A veces hablamos mucho de Jes&uacute;s. Creo que tenemos que ser m&aacute;s Jes&uacute;s. Vivir como &Eacute;l, amar como &Eacute;l. Tocar como &Eacute;l. Orar como &Eacute;l. Dejarnos invadir por los hombres como &Eacute;l. &nbsp; Jes&uacute;s se pone en camino. Cada d&iacute;a de la vida de Jes&uacute;s era con los hombres. Buscando y &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/soy-capaz-de-perder-el-tiempo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00bfSoy capaz de &#8220;perder el&nbsp;tiempo&#8221;?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30438","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30438"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30438\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}