{"id":30439,"date":"2016-06-11T01:28:38","date_gmt":"2016-06-11T06:28:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/me-llamo-hija-lo-que-ocurrio-cuando-toque-a-jesus\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:38","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:38","slug":"me-llamo-hija-lo-que-ocurrio-cuando-toque-a-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/me-llamo-hija-lo-que-ocurrio-cuando-toque-a-jesus\/","title":{"rendered":"Me llam\u00f3 hija&#8230;: Lo que ocurri\u00f3 cuando toqu\u00e9 a&nbsp;Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">\u201cHija, tu fe te ha salvado, vete en paz y sigue sana de tu tormento\u201d (Mc5, 34)<\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s sit&uacute;a a la mujer en el proceso normal de su cuerpo, hace caso omiso al miedo y al tab&uacute; de la impureza, y la libra de una cultura que rechaza su sangre, y su sexualidad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ella, al tocarle, hace brotar en &eacute;l su fuerza sanadora, lo confirma en su misi&oacute;n; le ayuda a alumbrar su ministerio. Es la &uacute;nica vez, en los relatos de curaci&oacute;n que Jes&uacute;s llama a una mujer \u201chija\u201d. Ha salido valedor de ella, igual que Jairo al comienzo ped&iacute;a por la enfermedad de su hija.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jes&uacute;s la recrea en su verdadera condici&oacute;n, la de hija muy amada<\/strong>, la introduce en el &aacute;mbito de la cercan&iacute;a y la familiaridad con Dios, y <strong>crea v&iacute;nculos muy estrechos con una mujer que estaba apartada de todo contacto y relaci&oacute;n.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Qu&eacute; pudo significar este encuentro para la mujer?. &iquest;Cu&aacute;ntas veces revivir&iacute;a este acontecimiento que cambi&oacute; definitivamente su vida?&#8230; Su historia la narraron otros, dejemos que, por una vez, sea ella misma quien nos la cuente[1]:<\/p>\n<p align=\"justify\"> \u201c<em>Necesitar&iacute;a toda una vida para relatarte lo que sucedi&oacute; aquella tarde. Ya sabes que yo llevaba doce a&ntilde;os en que poco a poco me iba quedando sin fuerzas, algo parecido a una de esas depresiones cr&oacute;nicas que destrozan cuanto tocan. T&uacute; eres demasiado joven para comprender qu&eacute; significaba en Israel ser una mujer con hemorragias constantes de sangre.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Nadie pod&iacute;a tocarme, ni siquiera tocar aquello con lo que yo hab&iacute;a estado en contacto, pues ser&iacute;a declarado impuro (Lev 15, 19-30). Tampoco yo pod&iacute;a tocar, ni acercarme a los otros, <strong>estaba condenada al aislamiento<\/strong>, como cuando tienes una enfermedad contagiosa por la que te temen y necesitan excluirte para sentirse a salvo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y lo peor es que para ellos no era una enfermedad del cuerpo sino la se&ntilde;al de que mi vida estaba afectada por el pecado, de que una maldici&oacute;n de Dios me acompa&ntilde;aba, y as&iacute; me lo hicieron creer a m&iacute; tambi&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A lo largo de aquellos a&ntilde;os, desesperada, lo prob&eacute; todo y, entre curanderos que promet&iacute;an cortarme la sangre y adivinos que consultaban el or&aacute;culo, se me fue cuanto ten&iacute;a, era un tormento incurable, no tanto por esa sangre incontrolada que me secaba por dentro sino por esa<strong> distancia dolorosa de los otros cuerpos.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Sentirme separada y rechazada; y experimentar el propio cuerpo como una mortaja. Despu&eacute;s de aguantar tantos a&ntilde;os lleg&oacute; un d&iacute;a en que <strong>s&oacute;lo el pensamiento de la muerte significaba para m&iacute; un poco de descanso. Fue entonces cuando una tarde o&iacute; hablar de &Eacute;l<\/strong>, dec&iacute;an que hab&iacute;a sanado a mucha gente, que ten&iacute;a una manera de decir de Dios que desconcertaba, y que cuando estabas a su lado te sent&iacute;as intensamente viva.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pas&eacute; noches enteras sin dormir, con un pensamiento pegado a mis huesos, <strong>&iquest;y si lo intentara, y si pudiera verle?&#8230; <\/strong>Volv&iacute;a una y otra vez sobre esas historias que hab&iacute;a escuchado y se me clavaban dentro<strong> como si todo el sufrimiento de estos a&ntilde;os hubiera estado esperando que aquel hombre viniera.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Luego pensaba que yo era s&oacute;lo una pobre mujer, marcada, a la que &eacute;l, como buen jud&iacute;o, no podr&iacute;a ni siquiera mirar de frente, <strong>cualquier posibilidad de contacto resultar&iacute;a imposible<\/strong>. Hasta que una ma&ntilde;ana unas mujeres, las &uacute;nicas que se me acercaban, me dijeron que tal vez dentro de unos d&iacute;as ese Jes&uacute;s del que nos hab&iacute;an hablado pasar&iacute;a por all&iacute;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Una corriente inesperada atraves&oacute; todo mi cuerpo: &quot;ese Jes&uacute;s&quot;. &iexcl;Oh Dios!, me dije,<strong> si yo me atreviera a intentarlo, si fuera corriendo donde &eacute;l&#8230;Me hab&iacute;an contado que tomaba a la gente de la mano. Cu&aacute;nto deseaba yo sentir el calor de otro cuerpo, poder pasar mi mano silenciosa sobre una piel querida, recorrer un rostro lentamente, perderme en un abrazo, ser tocada para vivir&#8230; <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Dec&iacute;an que los paral&iacute;ticos que lo conocieron ahora andaban y que devolv&iacute;a la vista a los ciegos, aunque pensaba que ninguno de ellos pod&iacute;a contaminarle como yo. <strong>Me sent&iacute;a cada vez m&aacute;s sucia y avergonzada de m&iacute; misma. Pero al amparo de lo que me llegaba acerca de &eacute;l, una confianza desmedida se fue apoderando de m&iacute;,<\/strong> hasta llegar a pesar m&aacute;s que aquel flujo incontrolado que me ten&iacute;a atada.<\/p>\n<p align=\"justify\"> <strong>A lo mejor bastaba con que yo pudiera tocarle, con que sus vestidos me rozaran apenas..<\/strong>.Y esta confianza se fue convirtiendo poco a poco en el &uacute;nico motivo por el que seguir viviendo: correr hacia &eacute;l con todas mis p&eacute;rdidas y tocarle, aunque fuera por la espalda, entonces me curar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Aquella tarde le rodeaba tanta gente que apenas pod&iacute;a distinguir su rostro, todos quer&iacute;an estar cerca de &eacute;l. <strong>Pens&eacute; que nadie reparar&iacute;a en mi, ni siquiera Jes&uacute;s se dar&iacute;a cuenta de que yo lo tocaba. Me acerqu&eacute; por detr&aacute;s, r&aacute;pidamente, cerr&eacute; los ojos y puse mi mano llena de deseo sobre el borde de su manto&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Si pudiera describirte lo que experiment&eacute; en ese instante<\/strong>, aquella fuerza que detuvo la sangre, que ensanch&oacute; mis ganas de vivir, el poder entrar en relaci&oacute;n con los otros, no tener que seguir ocult&aacute;ndome, sentir en mi cuerpo que estaba curada&#8230;<strong> Iba a salir corriendo cuando &eacute;l pregunt&oacute;: &quot;&iquest;Qui&eacute;n me ha tocado?&quot;.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Muchos se hab&iacute;an apretujado sobre &eacute;l, pero <strong>yo sab&iacute;a que preguntaba por m&iacute;. Dicen que me acerqu&eacute; atemorizada y temblorosa, aunque no podr&iacute;a definir c&oacute;mo me sent&iacute;a realmente en ese momento<\/strong>, era una mezcla de temor y gratitud, de reverencia y de necesidad de postrarme ante &eacute;l, y de pedirle perd&oacute;n por mi atrevimiento&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> <strong>Confes&eacute; c&oacute;mo me lanc&eacute; a tocarle aunque era considerada una mujer apestada. Pero &eacute;l, ante el asombro de los que nos miraban, me llam&oacute; &quot;hija&quot;<\/strong>, y era en su boca una bendici&oacute;n, queri&eacute;ndome como si me conociera desde siempre, como si me hubiera estado esperando desde hac&iacute;a mucho tiempo, y dijo que mi fe me hab&iacute;a curado y que me fuera en paz.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Despu&eacute;s he revivido muchas veces lo que pas&oacute; aquella tarde, como una memoria dichosa que me alimenta, y creo cada vez m&aacute;s que lo de mi fe lo dec&iacute;a para quitarse importancia porque s&eacute;, desde entonces, que es s&oacute;lo esa fuerza que sale de &eacute;l la que puede curarnos<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>[1] As&iacute; es como imagino lo que ella vivir&iacute;a&#8230;<\/em><br \/><em>Mariola Lopez Villanueva -RSCJ-<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.oleadajoven.org.ar\/index.php\/Articulos\/4596\/me-llam-hija\"><strong>Art&iacute;culo<\/strong><\/a> originalmente publicado por Oleada Joven<\/em><br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven \u201cHija, tu fe te ha salvado, vete en paz y sigue sana de tu tormento\u201d (Mc5, 34) Jes&uacute;s sit&uacute;a a la mujer en el proceso normal de su cuerpo, hace caso omiso al miedo y al tab&uacute; de la impureza, y la libra de una cultura que rechaza su sangre, y su &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/me-llamo-hija-lo-que-ocurrio-cuando-toque-a-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMe llam\u00f3 hija&#8230;: Lo que ocurri\u00f3 cuando toqu\u00e9 a&nbsp;Jes\u00fas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30439","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30439","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30439"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30439\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}