{"id":30442,"date":"2016-06-11T01:28:44","date_gmt":"2016-06-11T06:28:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-no-debes-perder-tu-capacidad-de-asombrarte\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:44","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:44","slug":"por-que-no-debes-perder-tu-capacidad-de-asombrarte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/por-que-no-debes-perder-tu-capacidad-de-asombrarte\/","title":{"rendered":"Por qu\u00e9 no debes perder tu capacidad de&nbsp;asombrarte"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Me gusta el alma libre de Jes&uacute;s. Me gustan sus sue&ntilde;os y sus vuelos. Me gusta el alma libre de los santos. De los que ya se fueron y est&aacute;n en el cielo. Y el alma libre de los santos vivos que conozco y caminan a mi lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta tambi&eacute;n el alma libre del Papa Francisco, que se conmovi&oacute; ante Glyzelle, una ni&ntilde;a filipina de 12 a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Se present&oacute; ante el Papa acompa&ntilde;ada de Jun Chura, otro ni&ntilde;o de la calle de 14 a&ntilde;os, y ley&oacute; <strong>un conmovedor testimonio sobre la vida de los peque&ntilde;os filipinos abandonados y que afrontan abusos, drogas y prostituci&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Ante el testimonio de esta ni&ntilde;a dijo el Papa Francisco conmovido: &laquo;<em>Ella hoy ha hecho la &uacute;nica pregunta que no tiene respuesta, y no le alcanzaron las palabras, necesit&oacute; decirlo con l&aacute;grimas<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ante sus l&aacute;grimas, el Papa cambi&oacute; su discurso<\/strong>. Y finaliz&oacute; pidiendo perd&oacute;n por no haber le&iacute;do lo que tra&iacute;a escrito: &laquo;La realidad que me plantearon fue superior a lo que hab&iacute;a preparado&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;C&oacute;mo entender tanto dolor? La realidad nos supera.<\/strong> Supera nuestras expectativas, nuestros propios prejuicios, lo que pensamos que har&aacute; falta para la ocasi&oacute;n. La realidad, definitivamente, supera siempre la ficci&oacute;n. Supera la imaginaci&oacute;n, las pretensiones. Es m&aacute;s fuerte que nuestros pensamientos y anhelos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La realidad se impone siempre sobre nuestros deseos. Pero, &iquest;yo me abro a ella? <\/strong>&iquest;Me dejo tocar por lo que el d&iacute;a me regala? A veces me turbo cuando no se corresponde con lo que espero.<br \/> &nbsp;<br \/> Traemos nuestros discursos escritos, todo claro. Pero luego la vida nos sorprende. <strong>Hace falta mucha flexibilidad para vivir cambiando, para abrir el coraz&oacute;n ante la sorpresa<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La capacidad de asombro mide si el coraz&oacute;n es puro y si es un coraz&oacute;n de ni&ntilde;o<\/strong>. Los que creen que lo saben todo, los que tienen todas las respuestas ya escritas, han perdido normalmente esa docilidad.<br \/> &nbsp;<br \/> A nosotros nos pasa a veces. <strong>Nos falta la capacidad para asomarnos a una ventana y emocionarnos<\/strong> con lo que vemos. El asombro ante la bondad del otro, ante una persona que nos descubre algo.<br \/> &nbsp;<br \/> El asombro ante la belleza que siempre es nueva. Ante la vida llena de secretos. El asombro ante el dolor injusto, ante el da&ntilde;o que ya no se puede evitar, ante la herida abierta que busca consuelo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El asombro nos pone en disposici&oacute;n de aprender, porque algo nuevo llega a nuestra vida y no lo controlamos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona escrib&iacute;a: &laquo;<em>Quiero abrazar los silencios como los ni&ntilde;os traviesos. Quiero empezar de nuevo a tejer la historia, sin escatimar en gastos. <strong>Vivir y vivir, amar y amar. Como los ni&ntilde;os que se abren a la vida.<\/strong> As&iacute;, de repente<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> La realidad nos puede ayudar a cambiar si nos dejamos tocar por ella. El mirar como los ni&ntilde;os nos ayuda a ser flexibles. A empezar de nuevo.<br \/> &nbsp;<br \/> En realidad, el asombro, no depende tanto de la vida, de que haya cosas nuevas y excitantes, de que haya cambios en situaciones o personas. <strong>Depende de mi mirada.<\/strong> De mi capacidad de admirar en lo que ya conozco, la novedad y la belleza.<br \/> &nbsp;<br \/> Depende de mi capacidad de enamorarme de la vida, de reconocer algo que no es m&iacute;o y que, de alguna forma, desaf&iacute;a mis esquemas bien montados. Los esquemas de mi vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A Jes&uacute;s lo siguieron los que fueron capaces de asombrarse<\/strong> y admirarse al contemplar su vida. Por su novedad. Por su amor. Por su humanidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Algunos lo encasillaron, le pusieron la etiqueta. Se dejaron llevar por sus prejuicios y se alejaron de su realidad. Lo miraron como a un rebelde, como a un blasfemo, como a un traidor.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; ten&iacute;an poder sobre &Eacute;l, as&iacute; no los desconcertaba. No respond&iacute;a a sus esquemas de siempre. No cab&iacute;a en ellos y no pod&iacute;a ser controlado. No lo pod&iacute;an meter en una categor&iacute;a que les diese seguridad. No despert&oacute; en su alma admiraci&oacute;n, ni asombro.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Me gusta el alma libre de Jes&uacute;s. Me gustan sus sue&ntilde;os y sus vuelos. Me gusta el alma libre de los santos. De los que ya se fueron y est&aacute;n en el cielo. 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