{"id":30444,"date":"2016-06-11T01:28:48","date_gmt":"2016-06-11T06:28:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/personas-toxicas-el-reto-de-no-alejarse\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:48","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:48","slug":"personas-toxicas-el-reto-de-no-alejarse","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/personas-toxicas-el-reto-de-no-alejarse\/","title":{"rendered":"Personas &#8220;t\u00f3xicas&#8221;: el reto de no&nbsp;alejarse"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s comienza en Cafarna&uacute;m su vida p&uacute;blica. Marcos, en este cap&iacute;tulo, nos cuenta un d&iacute;a de Jes&uacute;s. El evangelio de hoy s&oacute;lo relata un trozo de la ma&ntilde;ana de ese s&aacute;bado. Merece la pena seguir leyendo su d&iacute;a. Un d&iacute;a m&aacute;s. Un d&iacute;a cualquiera:<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;<em>En aquel tiempo, Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos entraron en Cafarna&uacute;m, y cuando el s&aacute;bado siguiente fue a la sinagoga a ense&ntilde;ar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no ense&ntilde;aba como los escribas, sino con autoridad&quot;<\/em>&nbsp;(Marcos 1,21-28).<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy es s&aacute;bado. Nos cuenta que despu&eacute;s sale de la sinagoga y va a casa de Pedro y cura a su suegra, levant&aacute;ndola. Al atardecer le llevaron enfermos y &eacute;l los cur&oacute;. Y de madrugada sali&oacute; a orar solo, para vivir su d&iacute;a con su Padre, hasta que le vinieron a buscar sus disc&iacute;pulos.<br \/> &nbsp;<br \/> Un d&iacute;a muy lleno. <strong>Jes&uacute;s ense&ntilde;a, cura, come con los suyos, ora, ama. Todo es una unidad<\/strong>. Me gusta ver la vida de Jes&uacute;s. En un d&iacute;a tiene momentos de soledad, otros de intimidad con los suyos, en casa de Pedro, otros con todos.<br \/> &nbsp;<br \/> Los evangelios de estos domingos nos hablan de sus inicios. Jes&uacute;s llama a los suyos al borde del lago. <strong>Todo lo que durante treinta a&ntilde;os hab&iacute;a guardado en su alma de ni&ntilde;o y de joven se despierta lentamente. Comienza a vivir para los hombres.<\/strong> Sus palabras. Su forma de curar. La invitaci&oacute;n a los disc&iacute;pulos a seguir sus pasos.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se fue a vivir a <strong>Cafarna&uacute;m<\/strong>. All&iacute; es donde hizo m&aacute;s milagros en su vida. Es un lugar lleno de vida al borde de un lago que parece un mar, donde el horizonte se vuelve inmenso. Un pueblo rodeado de montes verdes.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando uno va hasta all&iacute; se emociona al ver lo que Jes&uacute;s miraba y amaba. Hoy, es verdad, s&oacute;lo quedan ruinas. <strong>Aquel lugar que vio tantos milagros hoy s&oacute;lo son ruinas. Pero el valle es precioso<\/strong>, lleno de vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Seguramente, cuando Jes&uacute;s se fue a Jerusal&eacute;n tendr&iacute;a nostalgia de ese primer tiempo, de ese lugar donde ech&oacute; ra&iacute;ces. All&iacute; viv&iacute;a en casa de Pedro. Durante un tiempo, iba y ven&iacute;a de un sitio para otro, pero <strong>su hogar humano estaba en ese lugar. Con sus amigos<\/strong>. Con los que acaba de llamar a vivir con &Eacute;l y como &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso que mirar su d&iacute;a es confirmar eso de lo que asombran en la sinagoga. <strong>Jes&uacute;s vive<\/strong>. Deja que su Padre le vaya mostrando. Cada d&iacute;a es distinto. Sin programa previo. Habla menos, pero su forma de vivir es lo que en realidad llena de asombro.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s entra en la sinagoga. Es s&aacute;bado. <strong>Mira al hombre. No la ley<\/strong>: &quot;<em>Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que ten&iacute;a un esp&iacute;ritu inmundo y se puso a gritar: &#8211; &iquest;Qu&eacute; quieres de nosotros, Jes&uacute;s Nazareno? &iquest;Has venido a acabar con nosotros? S&eacute; qui&eacute;n eres: el Santo de Dios. Jes&uacute;s lo increp&oacute;: &#8211; C&aacute;llate y sal de &eacute;l. El esp&iacute;ritu inmundo lo retorci&oacute; y, dando un grito muy fuerte, sali&oacute;. Todos se preguntaron estupefactos: &#8211; &iquest;Qu&eacute; es esto? Este ense&ntilde;ar con autoridad es nuevo. Hasta a los esp&iacute;ritus inmundos les manda y le obedecen&quot;<\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es s&aacute;bado y no puede curar. Algunos le criticar&aacute;n por eso. Otros se asombraron de su poder y de su fuerza, de su amor y de su compasi&oacute;n frente a alguien que era agresivo y poco abierto a &Eacute;l. Porque aquel hombre endemoniado lo ataca, es violento, es agresivo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces en la vida nos alejamos de las personas t&oacute;xicas, de aquellas que nos hacen da&ntilde;o con su violencia, con su dolor, con su <\/strong><strong>agresividad y falta de paz.<\/strong> Y buscamos la paz lejos de ellos. Nos cuesta detenernos y abrazarlos en su dolor.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cualquiera de nosotros hubiese huido ante el endemoniado. Me cuestan la agresividad y los ataques. Pero Jes&uacute;s sabe que este hombre est&aacute; atado. No es &eacute;l el que habla. <\/strong>Todos se asombran de su poder. Por echar esp&iacute;ritus.<br \/> &nbsp;<br \/> Yo me asombro de su amor. De su capacidad para compadecerse y no juzgar. Algunos se sorprenden de la misericordia de Dios y salen de la sinagoga transformados y conmovidos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s comienza en Cafarna&uacute;m su vida p&uacute;blica. 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