{"id":30445,"date":"2016-06-11T01:28:50","date_gmt":"2016-06-11T06:28:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/crisi-de-vocaciones-en-occidente-un-enfoque-espiritual\/"},"modified":"2016-06-11T01:28:50","modified_gmt":"2016-06-11T06:28:50","slug":"crisi-de-vocaciones-en-occidente-un-enfoque-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/crisi-de-vocaciones-en-occidente-un-enfoque-espiritual\/","title":{"rendered":"Crisi de vocaciones en Occidente: un enfoque&nbsp;espiritual"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Jes&uacute;s hoy, en este mundo tan convulso, sigue llamando. A cada uno, a una vocaci&oacute;n determinada.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso <strong>que la vocaci&oacute;n a estar con &Eacute;l en una vida consagrado sigue ocurriendo hoy igual que siempre<\/strong>. &iquest;Por qu&eacute; nos parece que hay menos vocaciones a la vida consagrada?<br \/> &nbsp;<br \/> No es f&aacute;cil comparar los tiempos<strong>. A veces lo hacemos y pensamos que en esta &eacute;poca en la que vivimos o Dios llama menos o los j&oacute;venes responden menos a la llamada. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No creo que sea as&iacute;. Dios sigue llamando. Lo que s&iacute; pasa es que <strong>para que una persona pueda escuchar la llamada a la vocaci&oacute;n son necesarias ciertas premisas. Sin hondura no es posible escuchar la voz<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces me da la impresi&oacute;n de que <strong>muchos j&oacute;venes viven tan volcados sobre el mundo que han perdido hondura. No hacen silencio. No navegan en su mar interior. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay preguntas profundas que no oyen y temas fundamentales que no abordan.<\/strong> Falta profundidad. <strong>La vida va muy r&aacute;pido<\/strong>. Falta silencio. El mundo con sus ruidos, con sus prisas, con sus voces, aturde.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Estamos llamados a formar personas religiosas, unidas a Dios en lo m&aacute;s hondo<\/strong> de su alma. Que sepan discernir la voz de Dios, su llamada, su vocaci&oacute;n, sea la que sea. Cuando los j&oacute;venes son religiosos, hondos, si Dios los llama, seguro que lo oyen.<br \/> &nbsp;<br \/> Puede ser que tambi&eacute;n <strong>hoy falten modelos a los que seguir<\/strong>. O que haya personas consagradas que no vivamos de una forma que invite al seguimiento. El <strong>aburguesamiento<\/strong> invade el alma y podemos perder el fuego y la pasi&oacute;n. En esos casos nuestra vida no despierta la pregunta:&nbsp;\u201cMaestro, &iquest;D&oacute;nde vives?\u201d.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso tambi&eacute;n que <strong>a veces falta osad&iacute;a para dar el salto.<\/strong> Seguir una vida consagrada es una llamada que sigue chocando en el mundo de hoy. Sorprende. Es como <strong>una ruptura<\/strong> con la l&iacute;nea recta que siguen los pasos de cualquier joven.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo mismo que a esos hombres junto a sus barcas, la llamada de Jes&uacute;s supuso una ruptura. Ellos no dudaron. Creyeron y se fiaron. El joven rico, sin embargo, tem&iacute;a perder demasiado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces creo que muchos j&oacute;venes ya est&aacute;n instalados<\/strong>. Estar instalados no tiene que ver con la edad. Cualquier persona, sin importar su edad, puede vivir as&iacute;. Tiene m&aacute;s que ver con una actitud ante la vida. Un miedo profundo e irracional a perder su seguridad, su comodidad, sus cosas, sus planes.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando uno vive acomodado prefiere no escuchar la voz de Dios. No quiere que haya cambios. Teme las sorpresas de la vida. En un coraz&oacute;n acomodado no cabe la vocaci&oacute;n. Hay mucho que perder y no parece tanto lo que se puede ganar.<br \/> &nbsp;<br \/> Muchos j&oacute;venes viven acomodados, instalados. En ellos una llamada a dejar las redes, sus redes, sus costumbres, su tierra incluso, sus planes profesionales, sus amores, parece excesivo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Y si luego uno se equivoca?<\/strong> Es hoy muy grande el miedo a equivocarse. Creo que por eso hay tanta <strong>indecisi&oacute;n<\/strong>. Los corazones indecisos son muchos. Cuesta tomar decisiones. M&aacute;s a&uacute;n si las decisiones son importantes.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay un miedo profundo a la soledad<\/strong>. Una vida consagrada se ve como un p&aacute;ramo sin flores, sin descanso, sin compa&ntilde;&iacute;a. <strong>S&iacute;, Jes&uacute;s viene conmigo, pero, se preguntan, &iquest;no hay nadie m&aacute;s? <\/strong>El temor a la soledad es hondo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Y la soledad, lo queramos o no, siempre nos va a acompa&ntilde;ar<\/strong>. Tendremos que aprender a vivir con ella, sea cual sea nuestro estado de vida. Es bonito aprender a hablar con ella, a quererla en las noches duras del invierno, a besarla con cari&ntilde;o.<br \/> &nbsp;<br \/> Es importante aprender a apreciar su dureza y aceptar que ser&aacute; mi compa&ntilde;era de viaje en cualquier viaje que emprenda. Ya sea en la vida consagrada, como soltero o si formo una familia.<br \/> &nbsp;<br \/> Creo entonces que la llamada de Jes&uacute;s a seguir sus pasos, a ser pescador de hombres, sigue hoy sonando con fuerza. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s hoy, en este mundo tan convulso, sigue llamando. 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