{"id":30449,"date":"2016-06-11T01:29:00","date_gmt":"2016-06-11T06:29:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-tambien-esta-en-el-mundo-fijate\/"},"modified":"2016-06-11T01:29:00","modified_gmt":"2016-06-11T06:29:00","slug":"dios-tambien-esta-en-el-mundo-fijate","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-tambien-esta-en-el-mundo-fijate\/","title":{"rendered":"Dios tambi\u00e9n est\u00e1 en el mundo,&nbsp;f\u00edjate"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En la vida a veces tenemos que vivir con los dos pies en el mundo de Dios.&nbsp;Pero no es tan sencillo.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &quot;<em>Tenemos que tener el sentimiento de ser forasteros en esta tierra, para poder estar arraigados en Dios. Ahora debemos comprometernos en serio en la vida cotidiana. No jugar con palabras, sino demostrar con hechos que le pertenecemos&quot;<\/em>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Son palabras que nos recuerdan a las de san Pablo: &quot;<em>Queda como soluci&oacute;n que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que est&aacute;n alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran&quot;<\/em>.&nbsp;1 Corintios 7, 29-31.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos muy lejos de vivir as&iacute;. <strong>El apego al mundo es muy fuerte en el alma<\/strong>. Estamos entra&ntilde;ablemente unidos a lo mundano. <strong>A veces confundimos lo humano con lo mundano. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo humano nos habla de Jes&uacute;s<\/strong>. &Eacute;l am&oacute; lo humano, se dio de forma humana. &Eacute;l rescata todo lo humano de nuestra naturaleza. <strong>Lo mundano puede alejarnos de Dios, porque nos hace vivir con los dos pies sobre la tierra<\/strong>, dejando de lado a Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo humano es el lazo que nos une m&aacute;s &iacute;ntimamente con Dios. Pero Jes&uacute;s se hizo hombre para redimir el mundo. Y por eso <strong>el mundo ha de ser parte tambi&eacute;n de nuestra vida.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> No huimos del mundo, ni de lo humano. No nos encerramos en nosotros mismos buscando s&oacute;lo a Dios. <strong>A Dios lo encontramos en el mundo<\/strong>, en lo humano. Pero sin desligarnos de su amor. No es tan sencillo pero es el camino que seguimos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Salvar el mundo por la presencia de Dios en medio de los hombres<\/strong>. Cristo se hizo hombre para salvar al hombre en el mundo. Queremos vivir <strong>sin estar totalmente apegados<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> San Pablo lo describe claramente. <strong>Enraizados pero libres<\/strong>. Unidos pero anclados en Dios. En la tierra y en el cielo.&nbsp;Somos ciudadanos del cielo. Vivimos entre los hombres y unidos a Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s es el paso de Dios por nuestra tierra, por nuestro lago. <strong>Dios puso sus pies en nuestro camino. Jes&uacute;s pasa cada d&iacute;a por nuestra vida<\/strong>. Pasa por nuestra historia, llena de luces y sombras. Pasa por nuestro coraz&oacute;n. Sale a nuestro encuentro all&iacute; donde estamos. Llega a nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> En nuestro quehacer cotidiano, ah&iacute; es donde Jes&uacute;s se acerca. Acoge nuestra vida tal como es. Cristo viene a nuestro d&iacute;a cotidiano, a nuestro mundo, en lo m&aacute;s humano.&nbsp;Pasa y llega a nosotros cada ma&ntilde;ana. Se mete en nuestra vida. Viene.<br \/> Siempre he querido pasar por la vida de Jes&uacute;s, por su coraz&oacute;n. Me gusta pensar que <strong>&Eacute;l tambi&eacute;n pasa por mi vida, se adapta a m&iacute;<\/strong>, le interesan mis redes y mi barca, lo que hago. Me pregunta c&oacute;mo me ha ido, le importa lo que a m&iacute; me importa.<br \/> &nbsp;<br \/> Comparte mi d&iacute;a. Para &Eacute;l, nuestro lugar es el lugar de encuentro con &Eacute;l, un lugar sagrado.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces, es verdad, no lo vemos. Tan metidos estamos con nuestras cosas, en nuestro mundo. Otras veces, lo buscamos en experiencias religiosas fuertes.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Quiz&aacute;s nos falta una mirada limpia y honda para ver sus pies en nuestro camino<\/strong>, en nuestro mismo barro. Para ver su paso por mi vida hoy, sus huellas, su mirada, sus palabras.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre me da tranquilidad pensar que <strong>&Eacute;l llega e irrumpe<\/strong>. Que &Eacute;l pasa por mi vida y se detiene. Pone sus pies en la historia de mi vida.<br \/> &nbsp;<br \/> En d&iacute;as tranquilos a veces miro para atr&aacute;s y veo c&oacute;mo ha sido su paso, c&oacute;mo nunca estuve solo. C&oacute;mo lleg&oacute; a m&iacute; en momentos, en personas. <strong>&iquest;C&oacute;mo es el paso de Dios en mi vida?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A veces vamos juntos, caminando. Otras veces su paso es en otros, en su amor, en su belleza. Otras pasa por mi cruz y es mi sost&eacute;n y mi consuelo, mi fuente de paz. A veces su paso es silencioso, y no lo veo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban En la vida a veces tenemos que vivir con los dos pies en el mundo de Dios.&nbsp;Pero no es tan sencillo. &nbsp; Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &quot;Tenemos que tener el sentimiento de ser forasteros en esta tierra, para poder estar arraigados en Dios. 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