{"id":30462,"date":"2016-06-11T01:29:27","date_gmt":"2016-06-11T06:29:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aquel-encuentro-del-que-se-recuerda-todo\/"},"modified":"2016-06-11T01:29:27","modified_gmt":"2016-06-11T06:29:27","slug":"aquel-encuentro-del-que-se-recuerda-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/aquel-encuentro-del-que-se-recuerda-todo\/","title":{"rendered":"Aquel encuentro del que se recuerda&nbsp;todo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El seguimiento comienza con una llamada, con una invitaci&oacute;n a decidirse por vivir algo grande: &laquo;<em>En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus disc&iacute;pulos y, fij&aacute;ndose en Jes&uacute;s que pasaba, dice: &#8211; &Eacute;ste es el Cordero de Dios. Los dos disc&iacute;pulos oyeron sus palabras y siguieron a Jes&uacute;s. Jes&uacute;s se volvi&oacute; y, al ver que lo segu&iacute;an, les pregunta: &#8211; &iquest;Qu&eacute; busc&aacute;is? Ellos le contestaron: &#8211; Rab&iacute;, &iquest;d&oacute;nde vives? &Eacute;l les dijo: &#8211; Venid y lo ver&eacute;is<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso en ese d&iacute;a. Todo lo que hoy se cuenta sucedi&oacute; en un d&iacute;a. Hay d&iacute;as que pasan r&aacute;pido, semanas, meses. Y otros que marcan una vida para siempre.<br \/> &nbsp;<br \/> En el evangelio de Juan nos cuenta la llamada a los disc&iacute;pulos gradualmente y por su nombre. <strong>Con cada uno tiene una historia, una hora<\/strong>. Las cuatro de la tarde. La hora de sus vidas. La hora en que comienzan a seguirlo. Juan se fija en Jes&uacute;s que pasa.<br \/> &nbsp;<br \/> Me encanta esta expresi&oacute;n. <strong>Jes&uacute;s pasa<\/strong>. <strong>Pasa por delante de m&iacute; cada d&iacute;a y no lo veo<\/strong>. Dejo que siga.<br \/> &nbsp;<br \/> Juan Bautista lo mira. Sabe qui&eacute;n es. Lo ha conocido con el coraz&oacute;n. <strong>Es el Cordero<\/strong>. El cordero manso y humilde que se entrega por nosotros. Que llega sin hacer ruido. Sin que se note. Sin darse importancia. El cordero de Dios que se da. Es &Eacute;l. Su Se&ntilde;or.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;nto tiempo esperando este momento! &iexcl;Cu&aacute;nto tiempo hablando de &Eacute;l a sus disc&iacute;pulos! Los primeros disc&iacute;pulos oyen a Juan y sin dudarlo, siguen a Jes&uacute;s. Se van detr&aacute;s de &Eacute;l para siempre. Por fidelidad a su maestro lo dejan. Se f&iacute;an de Juan. <strong>Es bonito fiarse de alguien<\/strong> tanto como lo hacen ellos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hay personas de las que me f&iacute;o ciegamente. Lo que me dicen es para m&iacute; la voz de Dios<\/strong>. Los disc&iacute;pulos no se lo plantean. No preguntan. No dudan. Juan lo dice y ellos siguen a Jes&uacute;s. No importa hasta d&oacute;nde.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>A&uacute;n no se han enamorado de Jes&uacute;s y ya lo siguen. Por el testimonio de Juan, creen. As&iacute; empieza la Iglesia. Por contagio<\/strong>. Por el amor de uno al otro.<br \/> &nbsp;<br \/> Juan en su Evangelio nos cuenta que el seguimiento a Jes&uacute;s comienza por un testimonio humano, no por una llamada directa de Jes&uacute;s como en los evangelistas sin&oacute;pticos. <strong>A veces hemos sentido la llamada directa de Jes&uacute;s. Otras veces creo porque otro cree. <\/strong>Miro con sus ojos. Escucho con sus o&iacute;dos. Veo luz en la vida de otro y quiero vivir como &eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/> Los disc&iacute;pulos de Juan siguen a Jes&uacute;s y Juan no. Es su forma de amar particular. Es su forma de seguir a Jes&uacute;s. Retir&aacute;ndose. Abaj&aacute;ndose. Ocult&aacute;ndose. Inmol&aacute;ndose. <strong>Regal&aacute;ndole lo que m&aacute;s ama, que son sus disc&iacute;pulos. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Cu&aacute;nto se amaban Jes&uacute;s y Juan!<\/strong> Impresiona la mirada de Juan cuando Jes&uacute;s pasa. Ve a Dios. &iexcl;Qu&eacute; mirada m&aacute;s pura! <strong>El desierto, la pobreza, la espera, el anhelo, prepararon su coraz&oacute;n, no s&oacute;lo para predicar de Jes&uacute;s, sino para saber verlo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;ntos fueron incapaces de ver a Jes&uacute;s a pesar de sus milagros y de sus palabras! Y Juan ve sin necesidad de milagros. Sin intermediar palabras. Gracias a la mirada de Juan ese d&iacute;a en que Jes&uacute;s pasa, los disc&iacute;pulos se van con Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Nunca hubo un disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s solo. De dos en dos se van adhiriendo a &Eacute;l. As&iacute; es siempre en la Iglesia. Siempre fue comunidad. As&iacute; empez&oacute; la comunidad de los amigos de Jes&uacute;s. Por el testimonio de uno el otro cree.<br \/> &nbsp;<br \/> Los dos primeros disc&iacute;pulos creen por Juan. Pedro cree por Andr&eacute;s. &laquo;Hemos encontrado al Mes&iacute;as&raquo;. Algo vio Pedro en Andr&eacute;s y por eso crey&oacute;. Me conmueve. No necesit&oacute; ir a comprobarlo. Se puso en camino. Se fi&oacute; de &eacute;l. Por su hermano ya sab&iacute;a que era verdad. As&iacute; siempre es en la Iglesia, desde el principio, <strong>uno ve a Jes&uacute;s, se enamora, y lo cuenta a otro. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Qu&eacute; deseamos en lo m&aacute;s profundo del alma? Miro el coraz&oacute;n, en lo m&aacute;s hondo. Jes&uacute;s me mira. Mira a los que le siguen. Mira a los que desea que le sigan. &laquo; &iquest;Qu&eacute; busc&aacute;is?&raquo;. Ellos respondieron con una pregunta: &laquo; &iquest;D&oacute;nde vives?&raquo;. Le buscaban a &Eacute;l, quer&iacute;an estar con &Eacute;l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El seguimiento comienza con una llamada, con una invitaci&oacute;n a decidirse por vivir algo grande: &laquo;En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus disc&iacute;pulos y, fij&aacute;ndose en Jes&uacute;s que pasaba, dice: &#8211; &Eacute;ste es el Cordero de Dios. Los dos disc&iacute;pulos oyeron sus palabras y siguieron a Jes&uacute;s. 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