{"id":30468,"date":"2016-06-11T01:29:41","date_gmt":"2016-06-11T06:29:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/senor-que-quieres-que-haga\/"},"modified":"2016-06-11T01:29:41","modified_gmt":"2016-06-11T06:29:41","slug":"senor-que-quieres-que-haga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/senor-que-quieres-que-haga\/","title":{"rendered":"\u00a1Se\u00f1or! \u00bfqu\u00e9 quieres que&nbsp;haga?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Oleada Joven<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Esta pregunta, que hizo Saulo a Cristo, tan pronto reconoce que no es el falsario a quien &eacute;l persegu&iacute;a, sino su Se&ntilde;or y su Dios es el interrogante que habr&iacute;a de estar tambi&eacute;n en la mente de quien pretende resolver como cristiano el camino de su vida.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Se&ntilde;or!, &iquest;qu&eacute; quieres que haga? La luz divina nos es necesaria para conocer nuestro camino, ya que ese camino nos ha sido se&ntilde;alado por el mismo Dios.<\/strong> El ha dado un fin y una misi&oacute;n bien precisa a todos los seres que ha creado. Los astros inmensos que cruzan el firmamento, no menos que los animales que pueblan las selvas y hasta el microbio invisible a los ojos humanos, tienen una misi&oacute;n que cumplir. El p&aacute;jaro no ha sido hecho para sumergirse en el mar, como el pez no est&aacute; llamado a vivir fuera del agua. M&aacute;s a&uacute;n, cada astro en particular, cada animal, cada insecto, cada planta, tiene su propia finalidad.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&nbsp;&iquest;Escapar&aacute; &uacute;nicamente el hombre a esta ley general del universo? &iquest;Ser&aacute; el rey de la creaci&oacute;n el &uacute;nico que no tenga una misi&oacute;n propia que realizar? Tal hip&oacute;tesis es absurda.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo va Dios a desinteresarse del hombre a quien, adem&aacute;s de criatura, llama su hijo? &quot;Hijitos m&iacute;os&quot;, dijo Cristo a los suyos, en la &uacute;ltima Cena, y para alentarnos a tomar en serio este t&iacute;tulo nos ense&ntilde;&oacute; a dirigirnos a Dios con el hermoso t&iacute;tulo de &quot;Padre nuestro&quot;.<br \/> &nbsp;<br \/> Toda la revelaci&oacute;n cristiana est&aacute; llena de esta hermosa idea: <strong>somos hijos de Dios por la gracia, hijos muy amados, de cuya suerte se preocupa en forma espacial&iacute;sima.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una muestra de este inter&eacute;s particular de Dios por el hombre, es que no se contenta con se&ntilde;alarle un camino general en la vida, sino que<strong> invita a cada hombre en particular a realizar una misi&oacute;n propia.<\/strong> Para que cada uno de nosotros pueda cumplir este cometido, nos dota de las cualidades necesarias, nos pone en un ambiente apropiado y nos hace conocer en forma clara -si queremos o&iacute;r su voz- la confirmaci&oacute;n precisa de su voluntad sobre nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> San Alfonso de Ligorio, el moralista m&aacute;s universalmente reputado, haci&eacute;ndose eco de la tradici&oacute;n cristiana, tiene por cierto que,<strong> fuera del llamamiento general de Dios, que invita a todos los hombres a la salvaci&oacute;n eterna, tiene tambi&eacute;n un llamamiento especial, en virtud del cual el Se&ntilde;or muestra a cada alma el camino especial que debe seguir para alcanzar el fin propuesto.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una de las grandes conquistas de la vida cristiana consiste en comprender que <strong>Cristo se fija en cada uno de nosotros en particular, para hacernos conocer su voluntad precisa. <\/strong>Se detiene frente a m&iacute;, frente a m&iacute; solo, y pone sus manos divinas sobre mi cabeza. Mientras nos consideramos como perdidos en una muchedumbre de fieles an&oacute;nimos, mientras nos imaginamos que las palabras e invitaciones de Cristo van dirigidas a una masa de fieles, mientras mis relaciones con Cristo quedan como algo colectivo y vago, no he comprendido la paternidad divina, ni mi papel de hijo de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El gran momento de la gracia llega cuando me doy cuenta que los ojos de Cristo se fijan en m&iacute;, que su mano me llama a m&iacute; en particular, que yo, yo soy el motivo de su venida a la tierra y el t&eacute;rmino de sus deseos bien precisos.<\/strong> El me ha reconocido de entre la muchedumbre. No soy uno entre miles. No existe esa multitud. Hay Dios y yo, y nada m&aacute;s, ya que todo lo dem&aacute;s, mis pr&oacute;jimos inclusive, los he de ver en Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Conocer, pues, este llamamiento especial que Dios me dirige a m&iacute; en particular, ha de ser mi gran preocupaci&oacute;n de toda la vida<\/strong>, sobre todo en aquellos momentos m&aacute;s decisivos, como es el de la elecci&oacute;n de carrera.<\/p>\n<p align=\"justify\"> La vida de un cristiano es un gran viaje que termina en el cielo. Nuestra m&aacute;s<br \/> ardiente aspiraci&oacute;n debe ser realizar ese itinerario, y no exponernos por nada del mundo a perder la estaci&oacute;n de t&eacute;rmino que nos ha de llevar a la vista y al amor de Dios nuestro Padre.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>La estaci&oacute;n de t&eacute;rmino es la misma para cada cristiano, pero el camino para llegar all&aacute; es diferente seg&uacute;n los designios divinos [&#8230;]<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El dogma consolador de la divina Providencia nos asegura que Dios dispone todas las cosas suave y fuertemente para su fin. El tiene sus caminos, y sobre cada uno de nosotros tiene su plan. Nuestra gran preocupaci&oacute;n deber&iacute;a ser conocer ese plan de Dios, no s&oacute;lo sobre el mundo, sino sobre m&iacute; concretamente. Dios me ha dado una vocaci&oacute;n para algo, &iquest;para qu&eacute;?<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra vida, dec&iacute;amos, es un viaje al cielo, <strong>&iquest;cu&aacute;l es el camino que Dios quiere que tome yo para llegar all&iacute;?<\/strong> Si en una estaci&oacute;n hay multitud de trenes listos para ponerse en movimiento, &iquest;cu&aacute;l quiere Dios que sea mi tren? &iquest;Cu&aacute;l me lleva m&aacute;s r&aacute;pido, m&aacute;s seguramente a una posesi&oacute;n m&aacute;s total del fin de mi vida?<br \/> &nbsp;<br \/> Loco llamar&iacute;amos a quien llegando a la estaci&oacute;n Central no se preocupara de averiguar cu&aacute;l es el tren que lo lleva a su destino, sino que tomara atolondradamente el primero que encontrara, y mucho m&aacute;s a&uacute;n si se empe&ntilde;ara en tomar uno que va en direcci&oacute;n diferente a la de su estaci&oacute;n de t&eacute;rmino, s&oacute;lo porque el tren es m&aacute;s moderno, el carro m&aacute;s c&oacute;modo, la compa&ntilde;&iacute;a m&aacute;s agradable&#8230; Ya podemos imaginar el desenlace del infortunado pasajero: tendr&iacute;a que bajarse en la mitad del camino, desandar el camino recorrido, perder el tiempo, el humor y el dinero&#8230;<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mientras tanto sus compa&ntilde;eros que han hecho el viaje en el tren que les correspond&iacute;a, aunque no tan c&oacute;modo y hermoso como el suyo van llegando felices a la estaci&oacute;n de t&eacute;rmino, previendo un bien merecido descanso que les compensa de antemano las incomodidades del camino.<br \/> &nbsp;<br \/> En el viaje de la vida muchos van en un tren que no es el propio: es el tren de los descontentos; todos protestan, todos se quejan de todo: los esposos de sus esposas, los padres de los hijos, los hijos de los padres, los profesionales de sus clientes, los ciudadanos de su gobierno&#8230; <strong>Muchos se quejan, &iexcl;porque entraron no en el tren que deb&iacute;an, sino en el que les dio la gana! Y no hay peor consejero que la gana para elegir camino en la vida.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> &iexcl;Cu&aacute;ntas veces hemos presenciado el caso de hombres maduros que con l&aacute;grimas en los ojos confiesan su fracaso en la vida: tuvieron miedo a mirar de frente su camino&#8230;siguieron la pol&iacute;tica del avestruz de enterrar su cabeza en la arena para creerse libres de lo que no quer&iacute;an ver; pero llega fatalmente el momento en que las consecuencias de su acto los alcanzan.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestros actos nos siguen, es el t&iacute;tulo de una novela, que encierra en su enunciado una profunda realidad&#8230; Nuestros actos no terminan cuando creemos que han terminado: nos siguen, nos seguir&aacute;n toda la vida. No hay m&aacute;s que un camino para acertar: mirar varonilmente nuestros problemas de frente, sin pesta&ntilde;ear, pedir luz a Dios para conocer la soluci&oacute;n y fuerzas para seguir la luz, para no pecar contra la luz.<br \/> &nbsp;<br \/> Preguntar a un taur&oacute;mano, &iquest;por qu&eacute; se puede torear a un toro y nunca a una vaca? La vaca es m&aacute;s d&eacute;bil y, sin embargo, no hay torero que se atreva con ella&#8230; La respuesta es clara: porque el toro, cegado por la pasi&oacute;n, enfurecido por las banderillas, pierde la calma y embiste brutalmente con los ojos cerrados, lo que permite al torero quitarle h&aacute;bilmente el cuerpo y rematarlo; entretanto la vaca, aunque m&aacute;s d&eacute;bil, concentra su pasi&oacute;n, pero sin perder la calma, jam&aacute;s cierra sus ojos, mira su blanco de frente y embiste con golpe temible y decisivo: &iexcl;Oh, si nosotros para elegir hici&eacute;ramos lo mismo!<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Si jam&aacute;s nos dej&aacute;ramos cegar por pasi&oacute;n ni espejismo alguno, sino que con los ojos bien abiertos, con una pasi&oacute;n del bien concentrada en nuestro esp&iacute;ritu sigui&eacute;ramos por m&aacute;s que nos costara nuestro camino, el que Dios quiere de cada uno de nosotros!<\/strong> Dar&iacute;amos en el blanco, y no andar&iacute;amos despu&eacute;s en la vida como piezas que no encajan, haciendo esfuerzos violentos por encajar sin lograrlo jam&aacute;s del todo. De los males que podemos encontrar en la vida, uno de los m&aacute;s graves y de mayor trascendencia es el de no resolvernos a mirar con serenidad y valent&iacute;a cu&aacute;l sea nuestro propio camino en la vida.[&#8230;]<br \/> &nbsp;<br \/> El que mire bien su camino y siga por &eacute;l no escapar&aacute; de las penas y miserias de la vida, no escapar&aacute; de los roces y cr&iacute;ticas de sus pr&oacute;jimos: para hacerlo deber&iacute;a escaparse de este mundo, pero en el fondo de su esp&iacute;ritu habr&aacute; una inmensa paz. Sabe que est&aacute; donde Dios quiere, que est&aacute; haciendo la voluntad de su Padre todopoderoso y lleno de bondad que est&aacute; en los cielos; sabe que Dios tomar&aacute; su causa como propia, y que todo termina bien para los que aman con simplicidad la voluntad divina.<br \/> &nbsp;<br \/> Mientras a su lado desequilibrados, desesperados, llenos de amargura suspiran los m&aacute;s, &eacute;l estar&aacute; como esos robles fuertes plantados en la cumbre de los montes: los vientos servir&aacute;n para sacudir su copa, limpiar sus hojas, y para hundir cada d&iacute;a m&aacute;s y m&aacute;s sus ra&iacute;ces en la tierra firme de la confianza en Dios. Bien sabe que quien en Dios conf&iacute;a no sufrir&aacute; penurias.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Joven! Lo que m&aacute;s ardientemente te deseo es que puedas en cada momento decir: <strong>estoy donde Dios quiere, hago su voluntad; en El conf&iacute;o plenamente.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A.Hurtado<br \/> &nbsp;<br \/> &quot;La elecci&oacute;n de carrera&quot; (fragmento)<br \/> &nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.oleadajoven.org.ar\/index.php\/Articulos\/10162\/se-or-que-quieres-que-haga\"><strong>Art&iacute;culo <\/strong><\/a>originalmente publicado por Oleada Joven<\/em><br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Oleada Joven Esta pregunta, que hizo Saulo a Cristo, tan pronto reconoce que no es el falsario a quien &eacute;l persegu&iacute;a, sino su Se&ntilde;or y su Dios es el interrogante que habr&iacute;a de estar tambi&eacute;n en la mente de quien pretende resolver como cristiano el camino de su vida. &nbsp;&iexcl;Se&ntilde;or!, &iquest;qu&eacute; quieres que haga? &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/senor-que-quieres-que-haga\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u00a1Se\u00f1or! \u00bfqu\u00e9 quieres que&nbsp;haga?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30468","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30468","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30468"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30468\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}