{"id":30479,"date":"2016-06-11T01:30:03","date_gmt":"2016-06-11T06:30:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nunca-dejes-de-conmoverte-ante-el-nino-de-belen\/"},"modified":"2016-06-11T01:30:03","modified_gmt":"2016-06-11T06:30:03","slug":"nunca-dejes-de-conmoverte-ante-el-nino-de-belen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/nunca-dejes-de-conmoverte-ante-el-nino-de-belen\/","title":{"rendered":"Nunca dejes de conmoverte ante el Ni\u00f1o de&nbsp;Bel\u00e9n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Acaba el a&ntilde;o. Comienza otro a&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; sue&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; espero?<\/strong> El aire se calma a mi alrededor cuando miro a Jes&uacute;s en su Bel&eacute;n. Acurrucado. Dormido. Ni&ntilde;o confiado. Risas y llantos. Como todos los ni&ntilde;os.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Yo tambi&eacute;n deseo confiar y esperar como un ni&ntilde;o. Una de las enfermedades que destacaba el Papa Francisco era la enfermedad de la \u2018fosilizaci&oacute;n\u2019 mental y espiritual:<em> &laquo;Aquellos que, en el camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirti&eacute;ndose en \u2018m&aacute;quinas de pr&aacute;cticas\u2019 y no \u2018hombres de Dios\u2019.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para llorar con quienes lloran y alegrarse con aquellos que se alegran. Es la enfermedad de quienes pierden \u2018los sentimientos de Jes&uacute;s\u2019 porque su coraz&oacute;n, con el pasar del tiempo, se endurece y se convierte en incapaz de amar incondicionadamente al Padre y al pr&oacute;jimo. Ser cristiano, de hecho, significa \u2018tener los mismos sentimientos que fueron de Jesucristo\u2019, sentimientos de humildad y de donaci&oacute;n, de desapego y de generosidad&raquo;.<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> Me gustar&iacute;a sentir como siente Jes&uacute;s. Lo miro en su cuna. Su misma sensibilidad, su mismo esp&iacute;ritu, su capacidad para dar la vida. Me gustar&iacute;a no dejar nunca de ser tan humano. Me gustar&iacute;a mirar con sus ojos. S&iacute;, me gustar&iacute;a sentir como &Eacute;l sent&iacute;a. Conmoverme con sus l&aacute;grimas. Perdonar con sus palabras.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Me gustar&iacute;a hablar con su voz y re&iacute;r con su risa. Lo miro ahora desvalido y tiemblo. A&uacute;n no habla y ya es palabra. A&uacute;n no anda y ya es camino. Acaba un a&ntilde;o m&aacute;s, se abre un nuevo tiempo. Y mis sentimientos no son los de Jes&uacute;s. Estoy tan lejos de conmoverme ante toda vida humana.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Me arrodillo ante su cuna y digo como esa persona que rezaba: <em>&laquo;Ahora te miro ya tan cerca, tan peque&ntilde;o, tan necesitado. Me conmueve pensar en todo lo que tienes que aprender todav&iacute;a. En todo&nbsp;lo que falta para ese d&iacute;a de la cruz. Ahora s&oacute;lo lloras, r&iacute;es, duermes, sue&ntilde;as. Y yo te miro.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Aquellos pastores te vieron nacer. Pero luego no pudieron seguir tus pasos ni ser disc&iacute;pulos tuyos. Nacemos cada uno en la &eacute;poca que nos toca. A veces me gustar&iacute;a cambiar ciertas cosas. Pero s&eacute; que es mi momento. El que T&uacute; quieres para m&iacute;. La vida so&ntilde;ada por ti.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No hay caminos perfectos. No hay sue&ntilde;os sin mancha. El peligro es vivir esperando una vida perfecta que nunca llega. No quiero aburguesarme. No quiero vivir avejentado, acostumbrado, con todo controlado. A lo mejor yo soy as&iacute; muchas veces. A&nbsp;lo mejor estoy feliz en mi zona de confort y no quiero cambios. No lo s&eacute;&raquo;.&nbsp;<\/em><\/p>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; es mi oraci&oacute;n ante el Bel&eacute;n. Ese Bel&eacute;n que evoca torpemente el milagro m&aacute;s grande. Ese Bel&eacute;n sencillo y pobre, sin paz, amurallado. Ese Bel&eacute;n humilde, lleno de preguntas e incertidumbres.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Me gusta lo humano de su nacimiento. La peque&ntilde;ez de su palacio. La finitud de su cuerpo herido desde la cuna. La pobreza de su cueva de animales. &iquest;Qu&eacute; sue&ntilde;o al mirar su cuna? Sue&ntilde;o con un mundo m&aacute;s iluminado por su presencia. Con una paz que rompa todas las guerras. Con ese amor capaz de dar la vida en el silencio. Entregando los momentos, los d&iacute;as, los a&ntilde;os, los deseos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Un amor no reconocido por los hombres. Oculto en medio de las sombras. Sue&ntilde;o con que ese amor de Jes&uacute;s me haga capaz de amar. De sentir como &Eacute;l sent&iacute;a. Capaz de llorar y re&iacute;r, de quedarme y partir. De estar siempre atento al dolor ajeno. Dispuesto. Alegre. Preparado para perder la vida. Sin seguros. Con preguntas. Queriendo siempre m&aacute;s. <strong>Deseando no conformarme nunca con las metas logradas. S&iacute;, sue&ntilde;o con seguir sus pasos. Cada d&iacute;a. Cada a&ntilde;o<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Acaba el a&ntilde;o. Comienza otro a&ntilde;o. &iquest;Qu&eacute; sue&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; espero? El aire se calma a mi alrededor cuando miro a Jes&uacute;s en su Bel&eacute;n. Acurrucado. Dormido. Ni&ntilde;o confiado. Risas y llantos. 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