{"id":30485,"date":"2016-06-11T01:30:14","date_gmt":"2016-06-11T06:30:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/buscamos-tantas-certezas-que-podemos-olvidar-lo-importante-el-amor\/"},"modified":"2016-06-11T01:30:14","modified_gmt":"2016-06-11T06:30:14","slug":"buscamos-tantas-certezas-que-podemos-olvidar-lo-importante-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/buscamos-tantas-certezas-que-podemos-olvidar-lo-importante-el-amor\/","title":{"rendered":"Buscamos tantas certezas que podemos olvidar lo importante: el&nbsp;amor"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El otro d&iacute;a vi una obra de teatro. El t&iacute;tulo:&nbsp;<em>Enfrentados<\/em>. En ella&nbsp;<strong>un sacerdote mayor se enfrentaba a la labor de educar y salvar la vocaci&oacute;n de un seminarista. Porque cre&iacute;a en &eacute;l<\/strong>, en el diamante en bruto de su alma.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Desde el principio de la obra aparec&iacute;an los dos con posturas totalmente enfrentadas. Como dos realidades irreconciliables. Como en esas discusiones casi teatrales en las que dos posiciones no encuentran puntos de encuentro. Porque las partes no los buscan. Porque no se escuchan.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> En esta obra las dos posiciones quedan claras desde el principio. El sacerdote mayor, seguro de su vida, de su camino, de sus palabras. Firme en sus puntos de vista, como aquel que parece haber hallado todas las respuestas.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Y el p&uacute;blico, nosotros, nos ponemos de su lado. &Eacute;l sabe las respuestas y eso nos da seguridad. &Eacute;l no tiene miedo aparentemente. Pisa roca firme. Tantas veces en la vida&nbsp;<strong>temo sentirme as&iacute;. Demasiado seguro de m&iacute; mismo<\/strong>, demasiado protegido en mis respuestas, demasiado firme en mis posiciones.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Me da miedo hablar m&aacute;s y escuchar menos. Me da miedo convertir mis palabras en dogmas y pretender enmudecer a los que tienen dudas.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Lo cierto es que no todo son certezas en el sacerdote mayor. En una parte de la obra dice este sacerdote: &laquo;<strong>Las respuestas llegan lentamente. Y cuando crees que tienes la repuesta, la vida te cambia la pregunta<\/strong>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l mismo acaba confesando sus dudas.&nbsp;<strong>Detr&aacute;s de su aparente firmeza muestra su lado d&eacute;bil. Reconoce tener m&aacute;s preguntas que respuestas. As&iacute; suele ser en la vida. Pero eso nos asusta<\/strong>. Nos da miedo la duda y el no tener todas las certezas del mundo. Nos da miedo el que piensa de forma diferente. Porque amenaza la estabilidad.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> La obra parec&iacute;a conducir a un camino seguro. El seminarista, lleno de preguntas rebeldes, de actitudes soeces, de modales por educar, es el que no tiene nada que ense&ntilde;ar y todo por aprender. El sacerdote educado y seguro parece no tener nada que aprender ya y mucho por ense&ntilde;ar.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> El final nos parece evidente. El padre educar&aacute; al hijo. El hijo aceptar&aacute; las normas y callar&aacute;. Ocultar&aacute; quiz&aacute;s parte de su pasado para no ser expulsado. Todo para lograr un buen fin. Puede hacer mucho bien como sacerdote. Si llega a pulir el diamante en bruto. Pero la obra al final nos sorprende.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todas las dudas no hallan respuestas<\/strong>. Los miedos ante la inseguridad permanecen en el alma. El sacerdote mayor reconoce al final de la obra: &laquo;<strong>El encuentro con este seminarista, me ha llevado a encontrarme de nuevo con Cristo<\/strong>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Este desenlace no es el esperado. Deja preguntas abiertas. Plantea dudas. Tal vez a algunos los deja desconcertados. No parece el final m&aacute;s ortodoxo. Pero habla de lo importante. Del encuentro profundo con Cristo. Del amor hondo. Del sentido de la vida.&nbsp;<strong>Buscamos tantas certezas que podemos olvidar lo importante: el amor.&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en esta noche de Navidad en la que Jes&uacute;s viene a traer luz a nuestra vida. Pensaba en nuestros miedos e inseguridades al arrodillarnos ante una cueva.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Muchas veces vivimos enfrentados con Dios, con los hombres, con nosotros mismos, con nuestra historia, con nuestra forma de ser, con nuestros l&iacute;mites.<\/strong>&nbsp;<strong>Buscamos certezas y nos olvidamos de amar m&aacute;s a Dios.&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Me gustar&iacute;a llevar mi coraz&oacute;n abierto, dispuesto a aprender y no tanto a sentar c&aacute;tedra. Me gustar&iacute;a que Dios naciera en lo m&aacute;s profundo de mi alma, para construir sobre su roca firme.&nbsp;<strong>Me gustar&iacute;a que su paz viviera en mis silencios.&nbsp;<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El otro d&iacute;a vi una obra de teatro. El t&iacute;tulo:&nbsp;Enfrentados. 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