{"id":30490,"date":"2016-06-11T01:30:27","date_gmt":"2016-06-11T06:30:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-es-familia\/"},"modified":"2016-06-11T01:30:27","modified_gmt":"2016-06-11T06:30:27","slug":"dios-es-familia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/dios-es-familia\/","title":{"rendered":"Dios es familia"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Dios cambia la realidad, aunque aparentemente no cambie nada en el exterior. <strong>Los milagros ocurren en el silencio del coraz&oacute;n<\/strong>. Desde all&iacute; empieza a actuar Dios para forjar un mundo nuevo. Primero cambia nuestra vida. Despu&eacute;s, cuando logra que yo cambie, consigue que sea capaz de sembrar luz y esperanza a mi alrededor.<br \/> &nbsp;<br \/> Hace falta su presencia para que surja un mundo nuevo. Es necesario que venga a traer su luz y me utilice. Cuando viene me convierto en portador de su luz. Soy pacificador. Soy causa de alegr&iacute;a. Es el milagro m&aacute;s notorio. Es el que pasa m&aacute;s desapercibido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los milagros m&aacute;s grandes en la vida de Jes&uacute;s ocurrieron en Nazaret.<\/strong> All&iacute; no fue nada p&uacute;blico, s&oacute;lo un par de escenas. Mientras tanto Jes&uacute;s fue creciendo en sabidur&iacute;a. Y, como comenta David Starr Jordan, &laquo;<strong>la sabidur&iacute;a es saber qu&eacute; toca hacer. La virtud es hacerlo<\/strong>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s aprendi&oacute; en Nazaret a descubrir la voluntad de Dios. Aprendi&oacute; a obedecer. A veces es as&iacute;. Dios nos pide esperar, tener paciencia, caminar. Mientras tanto nos pide lo m&aacute;s sencillo. Que seamos capaces de amar. Y normalmente ese amor silencioso no es noticia.<br \/> &nbsp;<br \/> Justamente el otro d&iacute;a, en Navidad, un joven paraguayo ha estado a punto de perder la vida por salvar la vida de un anciano de m&aacute;s de noventa a&ntilde;os al que cuidaba. Me impresion&oacute; la noticia. Pero no tanto la dureza del accidente o el acto heroico de este joven por salvar la vida de un anciano.<br \/> &nbsp;<br \/> Me impresiona m&aacute;s <strong>el silencio del cuidado a una persona mayor. Las horas silenciosas acompa&ntilde;ando sus pasos torpes. La escucha paciente de conversaciones ya conocidas. Los gestos de cari&ntilde;o que nadie ve y llenan el alma de aquellos que han vivido ya muchos a&ntilde;os<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> La ternura y el cuidado con aquellos que a veces, con la llegada dolorosa de la vejez, se quedan solos, olvidados incluso por sus hijos, relegados a una soledad sin palabras.<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en ese gesto heroico. Pero me maravillaba a&uacute;n m&aacute;s al pensar en <strong>tantos momentos de silencio, de amor callado a aquellos a los que uno ama<\/strong>. Me impresiona por eso tanto el amor de Nazaret. Las palabras sagradas que ning&uacute;n evangelista dej&oacute; para el recuerdo. Los abrazos, las monta&ntilde;as de ternura entregadas en aquella aldea.<br \/> &nbsp;<br \/> La sagrada familia nos muestra el plan de Dios. <strong>Dios es familia<\/strong>. Dios necesita a Jos&eacute;, a Mar&iacute;a, a su hijo, para manifestar su amor familia a los hombres. Un amor entra&ntilde;able, cercano, c&aacute;lido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Me gusta esta fiesta. La familia est&aacute; en el centro. Todos aspiramos a regalar este amor de familia. Un amor callado, silencioso. Un amor oculto, santo<\/strong>. Un amor lleno de gestos y palabras. Un amor sencillo y pobre.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Las cosas m&aacute;s importantes de la vida consisten en pasar tiempo con los que amamos, dedicarles ratos eternos de charlar o estar<\/strong>, aunque no digamos tantas cosas o aunque nos parezca que no salvamos el mundo. Una sonrisa o un abrazo. Mirar a las personas que queremos y preguntarles c&oacute;mo est&aacute;n. Jes&uacute;s creci&oacute; as&iacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es bueno <strong>recordar hoy a tantas familias en dificultades<\/strong>, tantos matrimonios rotos, tantos hombres y mujeres que sacan sus familias adelante sin contar con ayuda. Desgranando sus d&iacute;as con inmensa fuerza. Con una gran fe.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Francisco nos record&oacute; hace poco algo muy real: &laquo;<em>Pienso que la familia cristiana, la familia, el matrimonio, nunca fue tan atacado como ahora. Adem&aacute;s, &iexcl;cu&aacute;nta familia herida, cu&aacute;nto matrimonio deshecho, cu&aacute;nto relativismo en la concepci&oacute;n del sacramento del matrimonio! Se habla de una <strong>crisis de la familia. Crisis porque le pegan de todos lados y queda muy herida<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> La familia est&aacute; herida. &iexcl;Cu&aacute;ntas familias cargan con dolores terribles! &iexcl;Cu&aacute;ntas familias rotas! Falta amor. Por eso hoy es el d&iacute;a para pedir por las familias. Para mirar el taller de Nazaret. Para pedirle a Mar&iacute;a, a Jos&eacute; y a Jes&uacute;s que nos ayuden a cuidar nuestras familias.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Hay muchos peligros que afectan a la familia hoy. Uno de ellos es el <strong>individualismo<\/strong>. As&iacute; lo describ&iacute;a as&iacute; el S&iacute;nodo de la familia de este a&ntilde;o: &laquo;<em>El creciente peligro representado por un individualismo exasperado que desnaturaliza las relaciones familiares y termina por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo prevalecer, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye seg&uacute;n sus propios deseos tomados como un absoluto<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La vida familiar a veces se hace dif&iacute;cil. Cada miembro de la familia se puede aislar f&aacute;cilmente.<\/strong> Hoy los medio de comunicaci&oacute;n, m&oacute;viles, internet, facilitan ese aislamiento. <strong>Nos desconectamos de los que amamos, para comunicarnos con los que est&aacute;n fuera. El amor familiar entonces se debilita.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Nazaret es una escuela para el amor. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;<em>Yo era tan afecto a las ideas y a las tareas, que no pod&iacute;a aceptar que alguien me brindara su coraz&oacute;n o que el m&iacute;o pretendiese latir por otra persona. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>A simple vista pareciera una actitud de recato virginal. Pero no lo es, al contrario: es <strong>amor totalmente impersonal, es culto unilateral a las ideas, ajeno a la vida, es se&ntilde;al de una afectividad bloqueada.<\/strong> Es falta de espontaneidad y madurez. Es prueba de una humanidad masificada e impersonal. Incapaz de decir conscientemente y claramente \u2018yo\u2019 y prefiere utilizar el impersonal \u2018ello\u2019<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Esa ausencia de vivencias familiares profundas en la historia del Padre Jos&eacute; Kentenich dej&oacute; marcada su vida. &Eacute;l mismo se da cuenta de su limitaci&oacute;n. Justamente <strong>cuando pone su coraz&oacute;n como prenda y empieza &eacute;l a amar a los j&oacute;venes todo cambia. Se convierte en padre de muchos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l tuvo que pasar por esa escuela de Nazaret, en la que <strong>Mar&iacute;a y Jos&eacute; nos ense&ntilde;an a amar de forma entra&ntilde;able<\/strong>, con un amor profundo y c&aacute;lido. Es el camino. No queremos vivir con una afectividad bloqueada.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Kentenich Reader III<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Dios cambia la realidad, aunque aparentemente no cambie nada en el exterior. Los milagros ocurren en el silencio del coraz&oacute;n. Desde all&iacute; empieza a actuar Dios para forjar un mundo nuevo. Primero cambia nuestra vida. 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