{"id":3050,"date":"2015-12-01T01:00:59","date_gmt":"2015-12-01T06:00:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-sonido-en-las-iglesias\/"},"modified":"2015-12-01T01:00:59","modified_gmt":"2015-12-01T06:00:59","slug":"el-sonido-en-las-iglesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-sonido-en-las-iglesias\/","title":{"rendered":"El sonido en las iglesias"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Frank Agostino<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Desde hace varios a\u00f1os me preocupa el mal manejo que se le da al sonido en muchas de las iglesias cristianas y lugares donde se realizan celebraciones evang\u00e9licas, dado que cuando la presi\u00f3n sonora excede los l\u00edmites de seguridad establecidos para el o\u00eddo humano, este sufre da\u00f1os irreversibles&#8230;<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <P align=justify>Muchas veces quise intervenir con una sugerencia t\u00e9cnica porque el sonido excesivamente alto, adem\u00e1s de resultar molesto y de da\u00f1ar el o\u00eddo, muchas veces da lugar a una fuerte reverberaci\u00f3n, lo cual le resta claridad a la locuci\u00f3n, haciendo dif\u00edcil y estresante la captaci\u00f3n del mensaje. Lamentablemente casi siempre percib\u00ed una reacci\u00f3n burlona ante mis sugerencias, por lo que decid\u00ed enfrentar el problema de otra forma.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En su art\u00edculo Volumen excesivo\u0085 da\u00f1o al o\u00eddo (Revista Uni\u00f3n de diciembre de1998), Rafael Hiatt denuncia el problema con acierto y valent\u00eda. Advierte que ya hay miles de personas afectadas, entre ellas, \u00e9l mismo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Hoy quiero levantar la bandera que plant\u00f3 el hermano Hiatt. Como el problema es mucho m\u00e1s serio de lo que parece, lo tratar\u00e9 con amplitud, se\u00f1alando principalmente los da\u00f1os que el alto volumen provoca en los o\u00eddos, sus causas y consecuencias, a la vez quiero sugerir un principio de soluci\u00f3n. <\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Da\u00f1os que provoca el excesivo volumen<\/P><br \/>\n<\/B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Malas relaciones con la comunidad. <\/B>El bullicio y el ruido molestan a los vecinos. Para tratar este problema hay dos opciones: <B>a<\/B>. Tratamiento ac\u00fastico (aislamiento) de paredes, pisos y techos. Esto resulta altamente costoso, y en muchos casos imposible. <B>b<\/B>. Realizar las reuniones con sobriedad y orden \u0097lo cual es un mandato b\u00edblico a los creyentes y a la iglesia (1Pe 5.8; 1 Co 14.40). Esta opci\u00f3n es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de encarar y no tiene costo monetario. La sobriedad y el orden en las reuniones, de ninguna manera estorban el gozo y la alegr\u00eda en las alabanzas, al menos cuando se trata de alegr\u00eda y gozo espirituales.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Destrucci\u00f3n gradual de los o\u00eddos.<\/B> El excesivo volumen con que generalmente se manejan los equipos de audio tiene consecuencias much\u00edsimo m\u00e1s graves, pues si bien los problemas con los vecinos podr\u00edan tener soluci\u00f3n, la excesiva amplificaci\u00f3n del sonido tiene consecuencias irreversibles, como lo es la destrucci\u00f3n gradual de los \u00f3rganos auditivos.<\/LI><br \/>\n<P align=justify>Si a usted le molesta el alto volumen del sonido en las reuniones, es afortunado. Ello significa que a\u00fan no ha perdido la sensibilidad auditiva t\u00edpica del o\u00eddo sano. Pero tiene que tomar medidas urgentes, no s\u00f3lo para conservar su o\u00eddo sino tambi\u00e9n para proteger los o\u00eddos de sus hermanos. En cambio, si a usted no le molesta el sonido muy alto, es posible que est\u00e9 sufriendo de p\u00e9rdida de sensibilidad auditiva, sus o\u00eddos pueden estar parcialmente da\u00f1ados, y no s\u00f3lo los suyos, sino que tambi\u00e9n los de toda su congregaci\u00f3n si no toma medidas a tiempo.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Causas del excesivo volumen<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Ahora bien, el volumen excesivo no depende simplemente de c\u00f3mo se manipulan los equipos de audio, sino que es algo m\u00e1s complicado, porque gira alrededor de tres causas principales.<\/P><br \/>\n<B><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nEl concepto err\u00f3neo de que potencia equivale a buen sonido. <\/B>La primera es que la mayor\u00eda de quienes \u00abhacen sonido\u00bb y manejan equipos de audio creen que para obtener buen sonido hay que disponer de mucha potencia. Este concepto es absolutamente err\u00f3neo. <B>El buen sonido no depende de la mucha potencia, sino de una buena distribuci\u00f3n de la m\u00ednima potencia requerida en cada caso. <\/B>Cabe acotar aqu\u00ed que las autoridades que velan por la salud de la poblaci\u00f3n en los EE.UU. desde hace una d\u00e9cada est\u00e1n muy preocupadas por la alarmante cantidad de adolescentes que padecen severos da\u00f1os a sus o\u00eddos (mas de 50 % con un grado de deficiencia auditiva de entre 30 % y 70 %) lo que es irreversible, debido exclusivamente al excesivo volumen con que escuchan m\u00fasica. Es por ello que desde hace tiempo, las autoridades mencionadas obligan a los fabricantes de walkman y discman a colocar en todos los manuales de equipos de audio la siguiente advertencia: \u00abEscuchar m\u00fasica a alto volumen es perjudicial para los o\u00eddos\u00bb. Ahora bien, si el volumen excesivo causa da\u00f1o a los o\u00eddos de j\u00f3venes y adultos \u00bfSe imagina el lector cu\u00e1nto m\u00e1s da\u00f1o irreparable sufren en sus tiernos o\u00eddos los beb\u00e9s y ni\u00f1os peque\u00f1os? Como ellos no pueden decidir, usted tiene la responsabilidad de velar por ellos.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Los que controlan el sonido no son profesionales. <\/B>La segunda causa principal del volumen excesivo es que la mayor\u00eda de quienes manejan equipos de audio no tienen conocimientos b\u00e1sicos sobre sonido, ni son conscientes del da\u00f1o que se le causa a los o\u00eddos cuando no se manejan los niveles con prudencia. Esto se debe a que el manejar sonido parece tarea f\u00e1cil, al alcance de cualquiera, y que todo consiste en disponer de un poderoso amplificador, apilar robustos baffles y mover perillas, cuando en realidad no es as\u00ed. Un avi\u00f3n moderno tambi\u00e9n se maneja moviendo perillas y palanquitas, pero&#8230;<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\n<B>Sordera parcial de quienes manejan el sonido. <\/B>La tercera causa, inevitable, es que muchos de quienes manejan audio padecen alg\u00fan grado de sordera, en muchos casos muy severa, lo cual es consecuencia l\u00f3gica del continuo mal uso y abuso de la potencia, por lo cual ellos amplifican la m\u00fasica a niveles absurdos de hasta 120 decibeles y a veces m\u00e1s. T\u00e9ngase en cuenta que el umbral de dolor en los o\u00eddos est\u00e1 en los 130 decibeles y que 140 db equivale a una explosi\u00f3n justo junto a uno.<\/LI><br \/>\n<P align=justify>El departamento de trabajo de los Estados Unidos reglamenta el tiempo m\u00e1ximo que las personas pueden estar expuestas al sonido o ruido ambiental, siendo de un m\u00e1ximo de 2 horas para 100 dd y tan s\u00f3lo 15 minutos o menos para 115 db (un \u00abdb\u00bb es la unidad de medici\u00f3n de presi\u00f3n sonora). En los medios evang\u00e9licos, lo mas com\u00fan es que durante las alabanzas, la presi\u00f3n sonora se mantenga en los 110-120 db lo cual es realmente un disparate total. Estos no son datos imaginarios. Yo llevo siempre conmigo un audi\u00f3metro, como tambi\u00e9n lo hace el hermano Rafael Hiatt. A modo de ejemplo, dir\u00e9 que en un evento realizado recientemente en una iglesia de Lan\u00fas, Buenos Aires, el nivel de amplificaci\u00f3n para el predicador fue de 90-104 dB, mientras que en las alabanzas trep\u00f3 hasta los 116 db y as\u00ed se mantuvo durante mas de 3 horas<B>. Esto es demencial<\/B>.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En un concierto de \u00abm\u00fasica cristiana\u00bb hice algunas mediciones con mi audi\u00f3metro en diferentes puntos del sal\u00f3n. En todos los casos la presi\u00f3n sonora se mantuvo en los 110-120 decibeles. <B>Esto es francamente una aberraci\u00f3n brutal<\/B>, pues el sonido a esos niveles es un atentado a uno de los sentidos m\u00e1s preciados del ser humano, como lo es el auditivo.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Es imperiosamente necesario que nuestros queridos pastores tomen en cuenta esta realidad y adem\u00e1s observen que quienes manejan el sonido en las iglesias y otros recintos donde se realizan eventos son en su mayor\u00eda adolescentes y\/o personas muy j\u00f3venes, muchos de ellos fan\u00e1ticos admiradores de grupos que se deleitan con la superpotencia de sus equipos de audio, sin importarles si con ello le revientan los o\u00eddos a la gente. Parece como que lo importante para ellos es tener \u00abarrastre\u00bb y vender muchos discos y casetes.<\/P><br \/>\n<P align=justify>Un elemento para corregir es la costumbre de amplificar lo que en un recinto cerrado jam\u00e1s debe ser amplificado, como las \u00abbater\u00edas\u00bb con sus instrumentos de percusi\u00f3n, los que precisamente por su naturaleza generan sonidos de niveles tan altos y penetrantes que no requieren amplificaci\u00f3n alguna.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Consecuencias que deja el excesivo volumen<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Es cierto que algunas de las consecuencias del excesivo volumen, como la molestia a los vecinos y los juicios que pueden desencadenarse, podr\u00edan resolverse mediante el tratamiento ac\u00fastico de los recintos, pero tal recurso es adecuado s\u00f3lo cuando, con el sonido a niveles adecuados, el problema a\u00fan persiste porque la iglesia es muy grande y numerosa. En cambio, cuando se trata de excesivo volumen, recurrir al tratamiento ac\u00fastico de paredes, pisos y techos es como pensar que para obtener una buena calefacci\u00f3n en invierno, lo correcto es encender todos los calefactores al m\u00e1ximo, luego, si hace mucho calor, abrir todas las ventanas o encender el aire acondicionado, cuando lo mas sensato y l\u00f3gico es ajustar los calefactores a los niveles adecuados. Adem\u00e1s, con el tratamiento ac\u00fastico que es muy costoso, se resuelve el problema afuera, pero no adentro, que es donde el excesivo volumen del sonido causa los mayores da\u00f1os.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Resumiendo, todos los disloques mencionados hacen que el nivel del sonido que se maneja en las iglesias y otros lugares de reuni\u00f3n sea excesivamente alto, con las siguientes consecuencias:<\/P><\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nDa\u00f1o irreversible a los \u00f3rganos auditivos de j\u00f3venes y adultos, con severa gravedad en los beb\u00e9s y ni\u00f1os peque\u00f1os, y da\u00f1os neurol\u00f3gicos a los beb\u00e9s en gestaci\u00f3n.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nSerias molestias a los oyentes, bloqueo de la capacidad de pensar y meditar, estr\u00e9s, nerviosismo, etc.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nMolestia a los vecinos.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nAcciones judiciales de los vecinos y padres de j\u00f3venes cuyos o\u00eddos fueron da\u00f1ados por asistir a las reuniones.<\/p>\n<li style=\"text-align: justify;\">\nExcesiva distorsi\u00f3n y reverberaci\u00f3n, p\u00e9rdida de claridad sonora, lo cual dificulta la comprensi\u00f3n de las palabras y por ende, la captaci\u00f3n del mensaje, que es lo que el diablo quiere. <\/LI><br \/>\n<P align=justify>Finalmente, recordemos que el o\u00eddo es parte de nuestro cuerpo y que el cuerpo del creyente es templo del Esp\u00edritu Santo, por lo tanto debemos cuidar todo el cuerpo. Recordemos tambi\u00e9n que la fe viene por el o\u00edr, y el o\u00edr por la palabra de Dios (Ro 10.17).<\/P><br \/>\n<P align=justify>Como ingeniero especializado en sonido, deseo aportar soluciones pr\u00e1cticas y econ\u00f3micas, pero de nada servir\u00edan si paralelamente no se comienza con una tarea pastoral, lo que requiere que los queridos pastores y l\u00edderes tomen conciencia de la gravedad de este problema y quieran hacer algo para resolverlo. Yo sugiero considerar la posibilidad de aprovechar los grandes encuentros a nivel nacional en los que se realizan talleres, incorporando un \u00abtaller de sonido\u00bb, para lo cual ofrezco mi colaboraci\u00f3n. Mientras tanto&#8230; \u00abel que <B>todav\u00eda<\/B> tiene o\u00eddo, oiga\u00bb (Ap 3.22 [versi\u00f3n ampliada]). <\/P><br \/>\n<P align=justify>El autor es presidente de la fundaci\u00f3n misionera argentina Llamada de Medianoche. Apuntes Pastorales &#8211; DesarrolloCristiano.com todos los derechos reservados. <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Frank Agostino Desde hace varios a\u00f1os me preocupa el mal manejo que se le da al sonido en muchas de las iglesias cristianas y lugares donde se realizan celebraciones evang\u00e9licas, dado que cuando la presi\u00f3n sonora excede los l\u00edmites de seguridad establecidos para el o\u00eddo humano, este sufre da\u00f1os irreversibles&#8230; Muchas veces quise intervenir &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/el-sonido-en-las-iglesias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEl sonido en las iglesias\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3050","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3050","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3050"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3050\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3050"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3050"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3050"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}