{"id":3051,"date":"2015-12-01T01:01:00","date_gmt":"2015-12-01T06:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-tu-fe-no-falte\/"},"modified":"2015-12-01T01:01:00","modified_gmt":"2015-12-01T06:01:00","slug":"que-tu-fe-no-falte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-tu-fe-no-falte\/","title":{"rendered":"Que  tu fe no falte&#8230;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por Jos\u00e9 Belaunde M.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">Lo peor que puede sucederle a un disc\u00edpulo de Cristo no es que peque, sino que pierda la fe. Mientras hay fe en el hombre, hay esperanza, pero cuando el cristiano pierde la fe, todo est\u00e1 perdido para \u00e9l. El siguiente art\u00edculo es un an\u00e1lisis de la oraci\u00f3n dicha por Jes\u00fas a Pedro: \u00abYo he orado porque tu fe no falte\u00bb.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p>                    <B><br \/>\n<P align=justify><\/B>La noche de la \u00faltima cena Jes\u00fas anunci\u00f3 que Pedro le iba a negar tres veces. Esta predicci\u00f3n se halla en los cuatro evangelios, pero el de Lucas trae una frase que no figura en los otros y que es muy singular. Jes\u00fas le dice a Pedro: \u00abYo he orado porque tu fe no falte\u00bb (Lc 22.32). F\u00edjense en que Jes\u00fas dice que ha orado no porque Pedro no caiga, sino porque su fe no falte; esto es, que no falle, que no cese, que no desfallezca. Es como si dijera: No me importa que caigas con tal de que no pierdas tu fe. Lo peor que puede sucederle a un disc\u00edpulo de Cristo no es que peque, sino que pierda la fe. Mientras hay fe en el hombre, hay esperanza, pero cuando el cristiano pierde la fe, todo est\u00e1 perdido para \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El cristiano puede pecar una y mil veces, porque esa debilidad est\u00e1 en su naturaleza, pero mientras tenga fe podr\u00e1 arrepentirse, levantarse, porque el arrepentimiento est\u00e1 condicionado y unido a la fe. Pero cuando el hombre pierde la fe, su conciencia se endurece, se acostumbra al pecado, se siente a gusto en \u00e9l y ya no le interesa dejarlo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Mientras permanezca encendida la luz de la fe, aunque sea d\u00e9bilmente, el hombre tendr\u00e1 conciencia de que est\u00e1 lejos de Dios y desear\u00e1 acercarse a \u00e9l. Pero, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 querer acercarse a alguien en quien ya no cree? \u00bfO en cuyo testimonio duda? Por eso dice la Escritura en varios pasajes: \u00abEl justo vivir\u00e1 por la fe.\u00bb (Ro 1.17; Hb 2.4). Y por esto tambi\u00e9n a\u00f1ade Jes\u00fas a Pedro: \u00abY t\u00fa, cuando seas vuelto&#8230;\u00bb\u00bb esto es, cuando te hayas arrepentido&#8230; \u00abconfirma a tus hermanos\u00bb. \u00bfConfirmarlos en qu\u00e9? Pues tambi\u00e9n en la fe.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>A Jes\u00fas le interesa que Pedro no pierda la fe \u0097como la pierden muchos cuando sufren persecuci\u00f3n\u0097 porque si no la pierde podr\u00e1 levantarse y podr\u00e1 confortar a sus hermanos, a los otros disc\u00edpulos y asumir el rol para el cual \u00e9l lo hab\u00eda separado cuando le cambi\u00f3 el nombre de Sim\u00f3n por el de Pedro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Jes\u00fas no or\u00f3 para que Pedro no cayera, porque, en cierto sentido, era necesario tambi\u00e9n que esto sucediera. Era necesario que Pedro dejara de confiar en s\u00ed mismo; era necesario que tomara conciencia de su debilidad. No que no amara a Jes\u00fas, s\u00ed lo amaba; no que no creyera en \u00e9l, s\u00ed cre\u00eda. Pero hombre mortal, al fin, ten\u00eda miedo de sufrir, de ser tomado preso, de ser torturado; de ser, quiz\u00e1, condenado a muerte junto con su Maestro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Sin embargo, inconsciente de su debilidad, \u00e9l se jacta. Estoy dispuesto a ir contigo a la c\u00e1rcel y, si es necesario, hasta la muerte. El est\u00e1 seguro de s\u00ed mismo, de su fortaleza, de su coraje. As\u00ed somos tambi\u00e9n nosotros. Confiamos en nosotros mismos. \u00a1Ah, s\u00ed! Somos capaces de afrontarlo todo para seguir a Cristo, nada nos har\u00e1 retroceder. Yo no ser\u00eda capaz de pecar como lo ha hecho ese. Yo soy fuerte.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios quiere que perdamos esa confianza, pues en la lucha con las tinieblas nuestras propias fuerzas no nos sirven para nada. S\u00f3lo Cristo puede sostenernos y darnos la victoria, y s\u00f3lo \u00e9l puede hacerlo cuando dejamos de confiar en nosotros mismos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nosotros como cristianos nos vemos envueltos en un conflicto. Vivimos en el mundo pero no somos del mundo, y nuestra actitud en el mundo y la que mantenemos en el reino de Dios son por necesidad opuestas. Porque la vida en el esp\u00edritu es muy diferente a la vida en el mundo. Para nuestras actividades en el mundo, para nuestro trabajo, nuestros estudios, nuestras ocupaciones en general, necesitamos confiar en nosotros mismos y mostrarlo para que crean en nosotros. De lo contrario no podr\u00edamos realizar nuestras tareas con \u00e9xito ni ganar la confianza de otros. Pero frente a Dios y en las cosas del Esp\u00edritu necesitamos despojarnos de toda seguridad en nosotros mismos, para confiar exclusivamente en \u00e9l.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Vemos que era necesario que Pedro cayera para que \u00e9l experimentara su propia debilidad y dejara de confiar en su propia fortaleza. Era necesario que su \u00abego\u00bb, su yo, fuera humillado por la ca\u00edda. Era necesario que su orgullo, la vanidad de su carne, fuese quebrantada para que el esp\u00edritu pudiera actuar a trav\u00e9s de \u00e9l, para que la gracia encontrara en \u00e9l un vaso dispuesto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>S\u00f3lo una vez ca\u00eddo y levantado estar\u00eda \u00e9l en condiciones de apacentar a sus hermanos. S\u00f3lo cuando hubiera experimentado la debilidad de su propia naturaleza, podr\u00eda \u00e9l comprender y tener compasi\u00f3n de la debilidad de sus hermanos, y podr\u00eda su solicitud por ellos serles de utilidad.<\/P><br \/>\n<P align=justify>En cierto sentido, Pedro, por este rasgo, se parece a Jes\u00fas. Dice la ep\u00edstola a los Hebreos de Jes\u00fas: \u00abPorque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo seg\u00fan nuestra semejanza, pero sin pecado\u00bb (4.15).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Para que Jes\u00fas pudiera compadecerse de nuestra debilidad era necesario que \u00e9l la experimentara en su propia carne, que compartiera nuestras flaquezas, que fuera semejante a nosotros en todo, menos en el pecado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Parecidamente, pero guardando la infinita distancia que los separa, si Pedro deb\u00eda ser capaz de fortalecer a sus hermanos y de apacentarlos, una vez marchado Jes\u00fas, era necesario que \u00e9l experimentara ciertas situaciones. La humillaci\u00f3n de la ca\u00edda, de la debilidad, de la cobard\u00eda, todo esto para que pudiera compadecerse de la debilidad y de la cobard\u00eda de los suyos. A imagen de Jes\u00fas, s\u00f3lo hecho semejante a ellos, pod\u00eda \u00e9l guiarlos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y, como he dicho antes, s\u00f3lo despu\u00e9s del quebrantamiento de su esp\u00edritu podr\u00eda \u00e9l recibir la fuerza del Esp\u00edritu de Dios. Esto es, s\u00f3lo cuando su propio esp\u00edritu no opusiera resistencia a la acci\u00f3n del Esp\u00edritu divino.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Igual sucede con todos nosotros. Mientras confiemos en nosotros mismos, en nuestras fuerzas, en nuestra constancia, en nuestra entereza, en nuestra inteligencia, Dios no puede actuar en nosotros. El espacio est\u00e1 ocupado. Dios no puede darnos su fortaleza, su constancia, su entereza, su inteligencia, porque la nuestra est\u00e1 ocupando el lugar y no hay sitio en nuestra alma para lo que Dios quiere darnos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Es como cuando alguien est\u00e1 a punto de ahogarse. Cuando le da alcance el salvavidas es necesario que el que est\u00e1 ahog\u00e1ndose deje de nadar y se abandone, para que el guardacostas pueda sacarlo del agua. Si no, sus manotadas desesperadas estorbar\u00e1n al que lo salva.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y hemos de ser humillados. Hemos de captar la inutilidad de nuestros propios esfuerzos, para que Cristo pueda ser nuestra fortaleza. \u00abTodo lo puedo en Cristo que me fortalece\u00bb dice Pablo (Fil 4.13). S\u00ed, pero s\u00f3lo cuando no quede un gota de confianza en nuestra propia fortaleza, porque nuestra fortaleza estorba a la de Jes\u00fas y no la deja actuar en nosotros.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De ah\u00ed que Pedro diga en su primera ep\u00edstola: \u00abHumillaos bajo la poderosa mano de Dios para que \u00e9l os exalte cuando fuere tiempo\u00bb (1 Pe 5.6). El hablaba por propia experiencia de lo que hab\u00eda vivido y por eso nos puede dar la pauta de c\u00f3mo debemos actuar nosotros para que, en su momento, Dios tambi\u00e9n nos exalte. Al reconocer su ca\u00edda \u00e9l hab\u00eda llorado amargamente y se hab\u00eda humillado. S\u00f3lo entonces pudo Jes\u00fas restaurarlo (Jn 21.15-17). Recordemos que la humillaci\u00f3n precede a la exaltaci\u00f3n, as\u00ed como la exaltaci\u00f3n a la humillaci\u00f3n (Pr 18.12).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las palabras de Jes\u00fas que citamos al comienzo (\u00abYo he orado porque tu fe no falte\u00bb) contienen tambi\u00e9n una ense\u00f1anza crucial para la Iglesia, para el cuerpo de Cristo, que est\u00e1 simbolizado en Pedro.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La Iglesia \u0097y hablo aqu\u00ed de su estructura y jerarqu\u00eda humana\u0097 est\u00e1 compuesta de hombres falibles como lo somos todos. Como tal, puede fallar; puede cometer errores, puede tener ca\u00eddas como Pedro, y ha tenido de hecho muchas en su historia. Pero lo peor que puede sucederle a la Iglesia, esto es, a sus ministros, a sus l\u00edderes, no es que fallen, que se equivoquen, porque todo error es subsanable, corregible. Lo peor que puede sucederle a los ministros de la Iglesia es que pierdan la fe. Porque si la pierden ya no pueden guiar a sus ovejas. Se convierten en ciegos que gu\u00edan a otros ciegos. Se vuelven fariseos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Y \u00bfc\u00f3mo pueden los l\u00edderes de la Iglesia perder la fe? \u00bfC\u00f3mo pueden los instrumentos humanos, esto es, los pastores, los gu\u00edas, los obispos, perder el buen dep\u00f3sito de la fe que les ha sido encomendado? Es decir, de una fe no s\u00f3lo hecha de nociones doctrinales aprendidas, sino de una firme certeza en la verdad revelada, de una fe viva que se manifieste en sus actos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De diversas maneras, pero las m\u00e1s importantes son dos. Primero, por falta de oraci\u00f3n. Jes\u00fas or\u00f3 porque la fe de Pedro no falle. Y ahora Jes\u00fas quiere sostener a su Iglesia en la fe, mediante la oraci\u00f3n de la propia Iglesia: \u00abOrad y velad para que no se\u00e1is tentados\u00bb (Mt 26.41). La peor tentaci\u00f3n que puede sufrir un cristiano es la de dejar de creer.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La peor tentaci\u00f3n que puede tambi\u00e9n sufrir la Iglesia, tal como he dicho, es la de perder la fe. Adem\u00e1s, si los que la dirigen, los que ocupan puestos de responsabilidad en ella, no oran, est\u00e1n en peligro de perder su fe, porque la fe se nutre de la intimidad con Dios. Por eso el enemigo hace todo lo posible para que los pastores dejen de orar: los llena de cargos, de responsabilidades tediosas que les quitan el tiempo. Los llena de honores, de satisfacciones humanas, que les quitan el deseo de buscar las consolaciones divinas. Los llena de lecturas que halagan su intelecto. Y a medida que dejan de buscar a Dios en la oraci\u00f3n su fe empieza a decaer, a flaquear.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Una segunda manera c\u00f3mo los ministros pueden perder su fe es por el c\u00e1ncer de las doctrinas equ\u00edvocas. No s\u00f3lo de las doctrinas her\u00e9ticas o err\u00f3neas, sino tambi\u00e9n de las doctrinas que tienen apariencia de correctas. Doctrinas que se visten de piel de oveja y simulan apoyarse en las Escrituras, pero que son verdaderos lobos que devoran a los que se dejan enredar en ellas.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Todas esas doctrinas \u0097hoy d\u00eda muy en boga en los seminarios\u0097ponen en duda la veracidad y exactitud de las Escrituras, se arman de argumentos humanos para desvirtuar su contenido. Adem\u00e1s, se cubren con el prestigio de las ciencias de moda yponen su mirada en las cosas de abajo en vez de fijarla en las de arriba. Esas doctrinas carcomen la fe, la pervierten. Y si la sal pierde su sabor \u00bfcon qu\u00e9 podr\u00eda ser salada?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Si los ministros de la Iglesia pierden su fe \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1n confirmar en la fe a las ovejas que Jes\u00fas les ha confiado? <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Pero hay una tercera manera c\u00f3mo la fe de los cristianos, ministros y ovejas por igual, pero m\u00e1s la de los primeros, puede debilitarse y enfriarse: por los halagos materiales, por las comodidades excesivas, por el lujo, por el dinero. Es algo que ha ocurrido en la historia y que sigue ocurriendo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Dios nos ha llamado a una vida sobria, a una vida en que el esp\u00edritu sea cultivado y la carne muera. \u00bfPero c\u00f3mo ha de morir si es alimentada? Para mortificar (que quiere decir, dar muerte) a nuestra carne ayunamos, guardamos vigilias priv\u00e1ndonos del sue\u00f1o cuando quisi\u00e9ramos descansar, etc\u00e9tera. Pero \u00bfc\u00f3mo ha de morir si, en vez de lo dicho, la halagamos con las muchas comodidades, con la jactancia y el lujo, con frivolidades innecesarias, y con la competencia con los mundanos?<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Las satisfacciones mundanas nos embriagan y entontecen; nos dan una falsa sensaci\u00f3n de seguridad y halagan nuestra vanidad. Disminuyen nuestra vigilancia y nuestro deseo de buscar a Dios. Si nuestro apetito est\u00e1 saciado por las viandas groseras de la carne no buscaremos las viandas refinadas del Esp\u00edritu, porque ya estar\u00e1 saciado.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La naturaleza carnal cuando es engre\u00edda se adormece y apaga el esp\u00edritu. Si se apaga el esp\u00edritu, se apaga la fe. Y si la sal pierde su sabor \u00bfcon qu\u00e9 ser\u00e1 salada? Ya no sirve \u00absino para ser echada fuera y ser hollada por los hombres\u00bb (Mt 5.13).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La fe no es una virtud est\u00e1tica. No se conquista para siempre. Puede sufrir altibajos y con ellos sufre la eficacia del obrero del Evangelio. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Se dice que cuando el emperador Napole\u00f3n estaba en campa\u00f1a casi no dorm\u00eda, y si lo hac\u00eda, se acostaba en su austero catre de soldado. Velaba y se paseaba por el campamento para prever los movimientos del enemigo y as\u00ed anularlos. Su estrategia era invencible, m\u00e1s eficaz y temible que sus ca\u00f1ones.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Siendo el hombre m\u00e1s poderoso de la tierra en su tiempo, pod\u00eda darse todos los lujos y comodidades que deseara. Pero cuando iba a la guerra llevaba el peso de la batalla sobre sus hombros. Igual debe hacer el soldado de Cristo, y aun m\u00e1s porque su batalla es mucho m\u00e1s importante. Para bien o para mal las conquistas de Napole\u00f3n cambiaron el mapa de Europa. Las conquistas de los cristianos latinoamericanos pueden cambiar para bien el mapa espiritual de nuestro continente. Pero solamente unidos a Cristo en la fe podremos lograrlo. <\/P><br \/>\n<P align=justify>Acerca del autor:Jos\u00e9 Belaunde naci\u00f3 en los Estados Unidos pero creci\u00f3 y se educ\u00f3 en el Per\u00fa donde ha vivido pr\u00e1cticamente toda su vida. Participa activamente en programas evangel\u00edsticos radiales, es maestro de cursos b\u00edblicos es su iglesia en Per\u00fa y escribe en un semanario local abordando temas societarios desde un punto de vista cristiano. Desde 1999 publica el bolet\u00edn semanal \u00abLa Vida y la Palabra\u00bb, el cual es distribuido a miles de personas de forma gratuita en las iglesias de su pa\u00eds. Para m\u00e1s informaci\u00f3n puede escribir al hno. Jos\u00e9 a jbelaun@terra.com.pe <\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por Jos\u00e9 Belaunde M. 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