{"id":30510,"date":"2016-06-11T01:31:11","date_gmt":"2016-06-11T06:31:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maria-embarazada\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:11","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:11","slug":"maria-embarazada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/maria-embarazada\/","title":{"rendered":"Mar\u00eda embarazada"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Miramos a Mar&iacute;a en el Adviento. Siempre me conmueve celebrar a Mar&iacute;a Inmaculada. Ella, sin mancha, pura. Ella, arrodillada ante Dios, vac&iacute;a de todo. Llena de luz y esperanza.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Me arrodillo. Me conmuevo. Repito las palabras de una canci&oacute;n: &quot;<strong>De rodillas ante ti, Mar&iacute;a, tiemblo, contemplo tu amor<\/strong>&quot;. Me encuentro as&iacute; ante Ella. Peque&ntilde;o y grande. Contemplo y tiemblo. Claro que el alma se emociona al mirarla a Ella. Me gustar&iacute;a sentirme peque&ntilde;o como Ella.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Me gust&oacute; la oraci&oacute;n de una persona: &quot;<em>Que mi Adviento sea volverme peque&ntilde;a, para acogerte con un coraz&oacute;n de ni&ntilde;a. Que mi pesebre sea un lugar sencillo, para recibirte con humildad. Que mi cuna sea un poco de heno del campo, para sentirte pobre, Se&ntilde;or. <strong>Que mi coraz&oacute;n te adore escondida, te espere en silencio y vuelva a creer <\/strong>que ese Dios diminuto, escondido en mi pesebre pobre y vac&iacute;o, pueda llenar de esperanza mi dolor<\/em>&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Y pensaba que <strong>yo quiero vivir as&iacute; el Adviento. As&iacute; de pobre <\/strong>como vivi&oacute; Mar&iacute;a. <strong>Ella se arrodill&oacute; conmovida ante tanto amor. Ella se sorprendi&oacute; ante la vida y aprendi&oacute; a obedecer. <\/strong>Cada d&iacute;a. Toda la vida. Un amor verdadero. Ella, peque&ntilde;a y fr&aacute;gil,<strong> se hizo valiente en la espera<\/strong>. Aprendi&oacute; a vivir las horas como un s&iacute; repetido con el coraz&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Una persona le dec&iacute;a a Mar&iacute;a: &quot;<em>&iquest;Qu&eacute; guardas en tus ojos en Adviento, Mar&iacute;a, que caminas llena de paz y alegr&iacute;a? Miras hacia dentro de tu coraz&oacute;n, ah&iacute; est&aacute; el secreto: Dios nos toc&oacute;&quot;<\/em>. Mar&iacute;a est&aacute; llena de Dios, llena de un amor que toca y abraza, de un amor que acaricia abaj&aacute;ndose.<\/p>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; es Mar&iacute;a.<strong> La mujer mirada por Dios. La mujer enamorada de Dios.<\/strong> La mujer <strong>que nos mira con misericordia infinita. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Una persona hablaba as&iacute; de <strong>Mar&iacute;a embarazada<\/strong>: &quot;<em>Lleva a Jes&uacute;s. Mira hacia dentro. Tiene paz. Le habla, le acaricia en su tripa, tiene luz en sus ojos. <strong>Lleva a Dios sin decirlo. Pero todos los que se cruzan con ella se quedan con paz&quot;<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mar&iacute;a regal&oacute; la paz que llevaba escondida. Mar&iacute;a Inmaculada, <strong>pura, posesi&oacute;n de Dios<\/strong>. Mar&iacute;a embarazada, llena de Jes&uacute;s. Fue <strong>gestando hijos a su paso.<\/strong> Fue <strong>haci&eacute;ndose madre en el camino<\/strong>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Nos dec&iacute;a hace poco el Papa Francisco: &quot;<em>Una Iglesia sin Mar&iacute;a es un orfanato porque Mar&iacute;a es la que ayuda a bajar a Jes&uacute;s. Lo trae del cielo a convivir con nosotros&quot;<\/em>.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mar&iacute;a se acerc&oacute; al hombre llevando el amor de Dios. El hombre se hizo hijo. &iexcl;Qu&eacute; puede haber m&aacute;s grande! Mar&iacute;a ten&iacute;a <strong>el coraz&oacute;n de una ni&ntilde;a<\/strong>, la ternura de una ni&ntilde;a, la inocencia y la alegr&iacute;a de una ni&ntilde;a.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero era <strong>el coraz&oacute;n de una mujer firme<\/strong>, fuerte y valiente. Era el coraz&oacute;n m&aacute;s grande en el que Dios pudo confiar. El coraz&oacute;n m&aacute;s noble y fiel. El coraz&oacute;n m&aacute;s humilde, m&aacute;s pobre. Ella, arrodillada ante &Eacute;l. Mar&iacute;a <strong>se hizo libre al hacerse esclava. <\/strong>Se hizo m&aacute;s libre al darlo todo y quedarse con nada.<\/p>\n<p align=\"justify\"> As&iacute; lo explica el padre Jos&eacute; Kentenich: &quot;<em>Las cosas nos hacen interiormente libres cuando las cumplimos por generosidad, cuando la motivaci&oacute;n que nos impulsa no es ante todo la mera obligaci&oacute;n o la pura actitud de evitar el pecado. <strong>Cuanto menor sea el rol que desempe&ntilde;e el pecado como amenaza y peligro en el camino de mi vida, tanto m&aacute;s libre y generoso ser&eacute; interiormente<\/strong>&quot;<\/em>[1].<\/p>\n<p align=\"justify\"> Mar&iacute;a nos ense&ntilde;a a movernos en el camino por amor. <strong>No por el deber ser, no por obligaci&oacute;n, no por el temor a pecar<\/strong>. Lo que movi&oacute; su coraz&oacute;n de Madre fue <strong>el deseo de dar m&aacute;s, de entregar toda la vida<\/strong>, todo su tiempo.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Es nuestro camino para ser libres. Movernos por el deseo de dar m&aacute;s, de amar m&aacute;s. El deseo de allanar nuestra vida con amor. De elevar los valles con amor.<\/p>\n<p align=\"justify\"> [1] J. Kentenich, Ni&ntilde;os ante Dios<\/p>\n<p align=\"justify\"><em>Escucha <a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/www.dropbox.com\/s\/fjckdp355tfahh8\/Homil%C3%ADa%20Inmaculada%208%20diciembre%2014%20P%20Carlos.mp3?dl=0\">aqu&iacute;<\/a> la homil&iacute;a completa del padre Carlos Padilla el 8 de diciembre de 2014<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Miramos a Mar&iacute;a en el Adviento. Siempre me conmueve celebrar a Mar&iacute;a Inmaculada. Ella, sin mancha, pura. Ella, arrodillada ante Dios, vac&iacute;a de todo. Llena de luz y esperanza. Me arrodillo. Me conmuevo. Repito las palabras de una canci&oacute;n: &quot;De rodillas ante ti, Mar&iacute;a, tiemblo, contemplo tu amor&quot;. 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