{"id":30511,"date":"2016-06-11T01:31:13","date_gmt":"2016-06-11T06:31:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/escondido-en-el-senor-juan-el-bautista\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:13","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:13","slug":"escondido-en-el-senor-juan-el-bautista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/escondido-en-el-senor-juan-el-bautista\/","title":{"rendered":"Escondido en el Se\u00f1or: Juan el&nbsp;Bautista"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Este domingo el protagonista es Juan el Bautista. La esperanza de Israel, ese ni&ntilde;o que salt&oacute; de gozo en el seno de Isabel, se ha puesto en camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Dice el profeta Isa&iacute;as &laquo;<em>Yo env&iacute;o mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: &#8211; Preparad el camino del Se&ntilde;or, allanad sus senderos<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el mismo del que hemos escuchado: &laquo;<em>En el desierto preparadle un camino al Se&ntilde;or; allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios; que los valles se levanten, que montes y colinas se abajen, que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> El precursor, el que va delante del Mes&iacute;as, tiene que enderezar los caminos. &Eacute;l no es el centro. Est&aacute; totalmente descentrado. Tal vez por eso nos resulta tan atrayente Juan Bautista. Y <strong>nos conmueven el abandono y la dureza de su vida<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Juan fue un preparador de caminos. <strong>Toda su vida consisti&oacute; en cuidar a otros para que estuvieran preparados para Jes&uacute;s. <\/strong>Cuid&oacute; al d&eacute;bil, al fr&aacute;gil.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Papa Francisco en Estrasburgo: &laquo;<strong><em>Cuidar la fragilidad quiere decir fuerza y ternura, lucha y fecundidad<\/em><\/strong><em>, en medio de un modelo funcionalista y privatista que conduce inexorablemente a la \u2018cultura del descarte\u2019. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Cuidar de la fragilidad, de las personas y de los pueblos significa <strong>proteger la memoria y la esperanza; significa hacerse cargo del presente en su situaci&oacute;n m&aacute;s marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la actitud de aquel que va preparando el camino, <strong>allanando el terreno<\/strong>, levantando los valles, abriendo cauces, descubriendo nuevas v&iacute;as.<br \/> &nbsp;<br \/> Me impresiona esa actitud desinteresada del que <strong>sirve sin esperar nada<\/strong>. Como el siervo in&uacute;til que s&oacute;lo hace lo que tiene que hacer. Sin exigir nada, sin esperar nada m&aacute;s. <strong>Juan es el amor oculto, el servicio a la vida que se da muriendo<\/strong>, que se entrega enterr&aacute;ndose.<br \/> &nbsp;<br \/> Rezaba una persona: &laquo;<em>Liberas mi agua del mal sabor del orgullo, de la vanagloria, del sentirme bien d&aacute;ndome, del apropiarme de un merito que s&oacute;lo es don tuyo. Me gusta que el centro de mi vida seas T&uacute;, que lo reclames s&oacute;lo para ti. Se&ntilde;or, <strong>amo vivir desde la fecundidad de lo escondido<\/strong>. Aumentas as&iacute; mi fe. Sinti&eacute;ndome amada en ti. S&eacute; que es tu presencia Se&ntilde;or. Se que me amas m&aacute;s a&uacute;n<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es <strong>la libertad de vivir enterrado y oculto<\/strong>. <strong>Juan permanece escondido en el Se&ntilde;or<\/strong>. Escondido en ese r&iacute;o Jord&aacute;n desde el que empieza a proclamar el reino. Es necesario allanar los caminos. Es necesario enderezar lo torcido. <strong>&iquest;Cu&aacute;ntas cosas torcidas y endurecidas hay en nuestro coraz&oacute;n? <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;nto trabajo tiene Dios con nosotros! Juan se pone manos a la obra. Forja corazones nuevos. Juan es cuidador de lo fr&aacute;gil. Fortalece la debilidad de los hombres. Juan ha nacido para ser esa semilla escondida en la tierra que muere dando fruto.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;nto nos cuesta permanecer ocultos cuando damos, cuando servimos! <strong>Nos gustan los primeros puestos y el reconocimiento. Muchas veces decimos que no, que no nos importa. Pero luego nos buscamos al darnos<\/strong> y queremos que nuestro nombre sea reconocido.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez lo importante en este Adviento sea aprender a <strong>desprendernos de nuestro orgullo, dejar de lado nuestras durezas. Es un tiempo para vaciarnos<\/strong>, para liberarnos de cosas a las que estamos apegados. Y as&iacute; ser como Juan, m&aacute;s libres.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy Dios Padre le dice a su Hijo: &laquo;<strong>Env&iacute;o mi mensajero delante de ti para preparar el camino<\/strong>&raquo;. Impresiona la ternura con la que nombra a Juan. Dice &laquo;m&iacute;o&raquo;. Est&aacute; marcado por su pertenencia a Dios. Juan. El hombre obediente. El hombre de una pieza.<br \/> &nbsp;<br \/> Toda su vida orientada a una misi&oacute;n. Mensajero. Voz. Mensajero de otro. Voz de otro. <strong>&iexcl;Cu&aacute;nto lo amaba Dios! Su mirada no se separ&oacute; de &eacute;l<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> mientras crec&iacute;a e iba descubriendo su camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Prepar&oacute; el camino al que es el camino. Creci&oacute; en Ein Karen mientras Jes&uacute;s crec&iacute;a en Nazaret. Juan recibi&oacute; la misi&oacute;n de sus padres. <strong>Zacar&iacute;as e Isabel<\/strong> lo educaron en su misi&oacute;n. Ellos la recibieron, la custodiaron, se la contaron a Juan y prepararon su coraz&oacute;n para ella.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios entreg&oacute; la misi&oacute;n a su familia<\/strong>. A los tres. Los tres fueron generosos y dieron su s&iacute;. Cada uno dio el suyo propio y pienso que se apoyar&iacute;an mutuamente. <strong>Una familia prepar&oacute; el camino a la Sagrada Familia.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Con qu&eacute; amor sus padres le hablar&iacute;an a Juan de su camino para otro, de su vida para otro. Ellos tambi&eacute;n estuvieron marcados por su vida orientada a Dios, a Mar&iacute;a, a la espera<strong>. Juan obedeci&oacute;<\/strong>. Dio su vida por su misi&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo Dios no lo iba a llamar suyo?<br \/> &nbsp;<br \/> El hijo fiel. El que crey&oacute; antes de ver y confi&oacute; antes de tocar a Cristo. &Eacute;l todav&iacute;a no conoc&iacute;a a Jes&uacute;s en lo hondo, no se hab&iacute;a encontrado con &Eacute;l en el Jord&aacute;n. Imagino su anhelo. <strong>Toda su vida fue Adviento<\/strong>. Esperar. Aguardar. Preparar el coraz&oacute;n. Creer en la incertidumbre. Creer a pesar de que pasaban los d&iacute;as y no suced&iacute;a nada. Contar a otros su espera, su esperanza.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sus padres le hab&iacute;an hablado. &Eacute;l crey&oacute; en ellos<\/strong>. Normalmente queremos buscar nuestro camino solos. Me conmueve su fidelidad. Su humildad. &Eacute;l era peque&ntilde;o. Se sent&iacute;a indigno. <strong>Su misi&oacute;n fue se&ntilde;alar a otro. Y m&aacute;s todav&iacute;a, su misi&oacute;n termin&oacute; cuando lleg&oacute; Jes&uacute;s.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Su renuncia tiene un valor incre&iacute;ble. Como Jos&eacute;, su vida fue servir la vida de otro, la misi&oacute;n de otro, entregando la vida y el coraz&oacute;n. Juan s&oacute;lo era la voz. Luego vendr&iacute;a la palabra. Desaparece para que otro crezca. Se oculta para que otro brille.<br \/> &nbsp;<br \/> Parece imposible. <strong>Esperar toda la vida a Jes&uacute;s y no vivir con &Eacute;l<\/strong>. No iba estar entre sus ap&oacute;stoles. Ni caminar&iacute;a con &Eacute;l, ni pescar&iacute;a en su lago. Seguro que lo desear&iacute;a. <strong>Pero Juan fue feliz cumpliendo lo que Dios le ped&iacute;a<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Lo que le pide es preparar, esperar, <strong>despertar en otros el deseo de convertir el coraz&oacute;n<\/strong>: &laquo;<em>Juan bautizaba en el desierto; predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todos tenemos deseos de realizarnos, de que nos sigan, de que nos alaben, de afirmarnos, de que nos reconozcan. Juan renunci&oacute; por amor al que iba a venir<\/strong>, por amor a un Dios que lo amaba con locura, por amor a sus padres con quienes comparti&oacute; ese misterio.<br \/> &nbsp;<br \/> Y nosotros, <strong>&iquest;a qu&eacute; estamos dispuestos a renunciar por amor?<\/strong> A veces a muy poco. Lo queremos todo. <strong>Amamos pobremente<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Hoy miramos a Juan. Queremos vivir como vivi&oacute; &Eacute;l. <strong>Queremos vivir volcados en Jes&uacute;s<\/strong>. Mir&aacute;ndolo a &Eacute;l. Se&ntilde;al&aacute;ndolo en el camino. Renunciando a nuestros planes. S&oacute;lo por &Eacute;l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Este domingo el protagonista es Juan el Bautista. La esperanza de Israel, ese ni&ntilde;o que salt&oacute; de gozo en el seno de Isabel, se ha puesto en camino. &nbsp; Dice el profeta Isa&iacute;as &laquo;Yo env&iacute;o mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. 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