{"id":30513,"date":"2016-06-11T01:31:18","date_gmt":"2016-06-11T06:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-esperarian-maria-y-jose-a-jesus\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:18","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:18","slug":"como-esperarian-maria-y-jose-a-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-esperarian-maria-y-jose-a-jesus\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo esperar\u00edan Mar\u00eda y Jos\u00e9 a&nbsp;Jes\u00fas?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Mar&iacute;a se pone en camino rumbo a Bel&eacute;n. Mar&iacute;a y Jos&eacute;. Jes&uacute;s en su vientre. Es Adviento. Es espera. Es silencio. Desconectamos el m&oacute;vil. Nos conectamos con Dios. Descansamos del bullicio del mundo. Nos hace bien desconectarnos un poco. Renunciar un poco. Hacer m&aacute;s silencio.<br \/> &nbsp;<br \/> Caminamos con Mar&iacute;a y Jos&eacute;. Mar&iacute;a calma a Jos&eacute; cuando se inquieta. Jos&eacute; se arrodilla ante Mar&iacute;a, ante Jes&uacute;s en Mar&iacute;a. Ahora mismo, <strong>Mar&iacute;a, en el Adviento, es el &uacute;nico lugar del mundo donde est&aacute; Dios hecho carne.<\/strong> &iexcl;Qu&eacute; grandeza! &iexcl;Qu&eacute; peque&ntilde;ez!<br \/> &nbsp;<br \/> El miedo, la incertidumbre, el sentimiento de fragilidad, el poder descansar en Jos&eacute;. Mar&iacute;a no est&aacute; sola. &iexcl;Qu&eacute; bueno es Dios! <strong>Puede hablar con Jos&eacute;, so&ntilde;ar con &eacute;l<\/strong>, rezar con &eacute;l mirando las estrellas, caminar de puntillas por la vida, alzar la mirada y los anhelos, desplegar un mundo de ternura.<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l lo sabe todo y la comprende. Con &eacute;l lo puede hablar todo. Con &eacute;l, con Jos&eacute;, con las manos sobre su vientre lleno de Dios. Est&aacute;n s&oacute;lo los tres.<br \/> &nbsp;<br \/> Me imagino la intimidad de Mar&iacute;a con Jes&uacute;s. Los di&aacute;logos interminables en el silencio del camino. Imagino la intimidad de Mar&iacute;a con Jos&eacute;, la intimidad de los tres. <strong>&iquest;C&oacute;mo rezar&iacute;an juntos cada d&iacute;a? Tendr&iacute;an miedos, dudas, inseguridades. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; el ni&ntilde;o? &iquest;Qu&eacute; pasar&aacute;? &iquest;D&oacute;nde nacer&aacute;? &iquest;Qu&eacute; tendr&aacute;n que hacer? &iquest;C&oacute;mo podr&aacute;n educar a Dios? Sienten que no saben nada, que son d&eacute;biles e ignorantes. &iquest;C&oacute;mo se educa a Dios que todo lo sabe, que todo lo puede?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jos&eacute; est&aacute; tranquilo porque est&aacute; Mar&iacute;a<\/strong>. Se f&iacute;a tanto de ella&#8230; Es un tiempo de miradas, de silencios, de ternura. De abrazos callados. El &aacute;ngel vino a su encuentro. Al de Mar&iacute;a, al de Jos&eacute;. Pero despu&eacute;s el &aacute;ngel parece callar. No hay m&aacute;s se&ntilde;ales. S&oacute;lo Dios en Mar&iacute;a, s&oacute;lo Mar&iacute;a en Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;ntos caminos en ese primer Adviento! El camino de Dios hacia nosotros, tocando con inmenso respeto la puerta de Mar&iacute;a, la puerta de Jos&eacute;. El camino a Ein Karen, Mar&iacute;a llena de Dios, llevando la alegr&iacute;a en su seno.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay cuadros que representan a Jos&eacute; caminando con Mar&iacute;a a Ein Karen. &iquest;C&oacute;mo iba a dejarla sola? El camino sagrado hasta Bel&eacute;n. Muchos pasos, muchos d&iacute;as, muchas noches. Calor y fr&iacute;o. Oscuridad y luces. Viento y miedo. Alegr&iacute;a y espera. Como nuestra vida cuando caminamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Repasamos el pasado y encontramos tambi&eacute;n caminos en nuestra historia, encuentros y desencuentros, miedos y esperanzas. Como Jos&eacute; y Mar&iacute;a en el Adviento. Caminos y descansos. Muchos momentos de quietud, de recogimiento, de oraci&oacute;n profunda, hacia dentro, de descansar en silencio, uno junto al otro, los tres mirando.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El mayor milagro est&aacute; escondido en Mar&iacute;a<\/strong>. <strong>El mayor secreto cuidado por Jos&eacute;<\/strong>. Dios crece dentro de Ella. Mar&iacute;a lo guarda como lo m&aacute;s sagrado. Lo acaricia. Lo espera cuando nadie lo espera. <strong>En silencio, su cuerpo y su alma se preparan para &Eacute;l. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ya sabe su nombre. Lo nombra. Callada, en su coraz&oacute;n. Lo pronuncia. Lo llama suavemente. Con inmensa ternura. <strong>Toda su vida lo ha amado, y ahora est&aacute; en Ella, para siempre<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Piensa en los hombres a los que ayudar&aacute;. <strong>Repite su s&iacute;.<\/strong> A veces con fuerza. En ocasiones con voz queda. S&uacute;bitamente lo dir&aacute; como un grito. Pero otras veces su s&iacute; ser&aacute; el silencio, el gesto quedo. El estar de pie. El arrodillarse para recoger al que no puede mantenerse en pie.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese s&iacute; de Nazaret, ese s&iacute; de Ein Karem, ese s&iacute; repetido en el camino a Bel&eacute;n. Ese s&iacute; en Bel&eacute;n, oculta en la cueva. Ese s&iacute; de Egipto, llena de desconcierto. Y de nuevo ese s&iacute; del silencio de treinta a&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Ese s&iacute; oculto en una familia santa. Ese s&iacute; que nosotros tantas veces no pronunciamos. Ese s&iacute; que se nos queda preso en la garganta. Ese deseo torpe y pobre por levantar la mirada, el alma, las entra&ntilde;as. Ese anhelo profundo por llegar a lo m&aacute;s hondo de la vida.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Hoy nos unimos a esa persona que rezaba:<br \/> &nbsp;<br \/><em>\u201c<strong>Ens&eacute;&ntilde;ame, Mar&iacute;a, en este Adviento a anhelar, a velar, a guardar, a mirar hacia dentro sin despistarme<\/strong>. Porque me despisto. Ay&uacute;dame a caminar, como t&uacute;. T&uacute; llevas a Dios sin decirlo. Eso me conmueve. Ojal&aacute; me pareciese un poco a ti. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Llevas a Dios en tu paz, en tu ternura, en tu misericordia, en la luz de tus ojos, en eso que tienes t&uacute; de estar preocupada por los detalles m&aacute;s humanos, de acoger con tu mirada limpia, de descentrarte por el otro. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Tu s&iacute; de Nazaret&#8230; &iexcl;Cu&aacute;ntos s&iacute;es salieron de tus labios, de tu alma! Ahora, <strong>t&uacute; y Jos&eacute; no veis m&aacute;s que el hoy, como yo, pero confi&aacute;is.<\/strong> Ya vendr&aacute; otro paso y Dios os marcar&aacute; ese trozo de camino con sus huellas y os dar&aacute; luz. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Ay&uacute;dame a ser as&iacute;, a dar mi s&iacute; para el paso de hoy y confiar en que para el de ma&ntilde;ana T&uacute; vas a estar conmigo, Se&ntilde;or<\/em><\/strong><em>. S&iacute; al hoy. S&iacute; a este paso\u201d. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/> En este Adviento queremos aprender de nuevo a caminar. Sin prisas. En silencio. Desconectados un poco. Conectados profundamente con Dios. Un paso primero, despu&eacute;s el otro. As&iacute; el camino se har&aacute; m&aacute;s llano. Veremos m&aacute;s lejos. Confiaremos con m&aacute;s fuerza. As&iacute;, como los ni&ntilde;os. Que saben que alguien los espera para iluminar su camino cada d&iacute;a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Mar&iacute;a se pone en camino rumbo a Bel&eacute;n. Mar&iacute;a y Jos&eacute;. Jes&uacute;s en su vientre. Es Adviento. Es espera. Es silencio. Desconectamos el m&oacute;vil. Nos conectamos con Dios. Descansamos del bullicio del mundo. Nos hace bien desconectarnos un poco. Renunciar un poco. 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