{"id":30514,"date":"2016-06-11T01:31:20","date_gmt":"2016-06-11T06:31:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-experimentos-para-vivir-conectados-sin-perder-la-paz\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:20","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:20","slug":"3-experimentos-para-vivir-conectados-sin-perder-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-experimentos-para-vivir-conectados-sin-perder-la-paz\/","title":{"rendered":"3 experimentos para vivir conectados sin perder la&nbsp;paz"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">&Uacute;ltimamente me da vueltas el tema de los m&oacute;viles y de internet. De las redes sociales y de esa necesidad del hombre moderno de estar continuamente conectado. Tal vez es que siento que se ha metido el m&oacute;vil en mi propia rutina con tanta fuerza que es dif&iacute;cil pararlo\u2026<br \/> &nbsp;<br \/> En mi generaci&oacute;n no hab&iacute;a m&oacute;viles cuando &eacute;ramos j&oacute;venes. S&oacute;lo pod&iacute;amos hablar con un aparato conectado a un cable. <strong>Los mensajes ten&iacute;an tinta y papel<\/strong><strong>y tardaban mucho<\/strong> en salir y en llegar. Tener muchos amigos no era posible, porque no ten&iacute;amos tanto acceso a gente diferente.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestro cumplea&ntilde;os nos lo felicitaban s&oacute;lo algunos. De viva voz generalmente o por carta, pasados los d&iacute;as. Como contrapartida, <strong>no era necesario tener a todos presentes y felicitarles en sus cumplea&ntilde;os.<\/strong> No manten&iacute;amos el contacto vivo con tanta gente.<br \/> &nbsp;<br \/> Una conferencia telef&oacute;nica al extranjero era muy cara, sobre todo a partir del tercer minuto. Parece que fue entonces cuando se puso de moda vender relojes de arena de tres minutos.<br \/> &nbsp;<br \/> Nadie, cuando te mandaba una carta, esperaba tu respuesta inmediata. No hab&iacute;a forma de saber si la hab&iacute;as le&iacute;do ya o s&oacute;lo la ten&iacute;as en tu buz&oacute;n de entrada sin abrir. Si llegabas tarde a una cita no ten&iacute;as forma de avisar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No te met&iacute;as en la cama con el tel&eacute;fono fijo. Sal&iacute;as a pasear totalmente incomunicado. Y nadie pod&iacute;a dar contigo ni localizar tu posici&oacute;n<\/strong>. Era todo m&aacute;s dif&iacute;cil para contar cosas a los dem&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> No sub&iacute;amos fotos a ninguna parte. Si quer&iacute;amos ver una pel&iacute;cula ten&iacute;amos que ir al cine o ver un video en casa.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Acostumbrarse a la tecnolog&iacute;a lleva tiempo<\/strong>. De repente en el bolsillo llevamos un ordenador que continuamente emite se&ntilde;ales y nos invita a estar comunicados. Nos asusta no hacerlo. Nos da miedo quedar mal.<br \/> &nbsp;<br \/> Hemos perdido una cierta capacidad de aislamiento.<strong> Cualquiera da con nosotros. Y ahora nos es m&aacute;s dif&iacute;cil concentrarnos en nuestros pensamientos<\/strong>, aburrirnos mirando las estrellas, so&ntilde;ar despiertos sin interferencias. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil trabajar o estudiar con el m&oacute;vil cerca! Seguro que alguien nos busca o necesita.<br \/> &nbsp;<br \/> Definitivamente <strong>no podemos dar marcha atr&aacute;s<\/strong>. No lo queremos tampoco. Se trata, eso s&iacute;, de <strong>aprender a vivir conectados, localizados, con muchos m&aacute;s amigos de los que conocemos<\/strong>, con muchas m&aacute;s relaciones de las que realmente queremos y podemos cuidar.<br \/> &nbsp;<br \/> Se trata de aprender a vivir con ello. <strong>Hacer silencio en el ruido<\/strong>. Paz y soledad en el bullicio de los v&iacute;nculos. Aqu&iacute; van algunas sugerencias:<br \/> &nbsp;<br \/><strong>1. Ignorar las llamadas urgentes que piden respuesta inmediata<\/strong>. Dejar de vez en cuando mensajes sin responder sin que nos remuerda la conciencia. Aceptar que es imposible responder a todas las expectativas que las redes sociales crean.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>2. No dejarnos atrapar por esa adicci&oacute;n que surge a lo nuevo<\/strong>, a la novedad, a la &uacute;ltima noticia.<br \/> &nbsp;<br \/> 3. Descansar en una piedra del camino sin pensar en nada. Aburrirnos sin un m&oacute;vil entre las manos. <strong>Salir a la calle sin el tel&eacute;fono<\/strong>, s&oacute;lo por hacer la prueba y comprobar si el mundo sigue su marcha sin mi presencia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ventajas y peligros<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Toda esta reflexi&oacute;n me plantea m&aacute;s preguntas que respuestas. Veo muchas ventajas de todo lo que ahora tenemos al alcance.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Podemos cuidar mejor a los que est&aacute;n lejos y mantener relaciones que antes mor&iacute;an por inanici&oacute;n.<\/strong>&nbsp;<strong>Estamos al corriente de lo que pasa en el mundo<\/strong> y eso nos mantiene vivos. <strong>Compartimos nuestra vida <\/strong>y eso enriquece a otros. Son ventajas incre&iacute;bles que nos hacen crecer.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero tambi&eacute;n hay peligros. <strong>Nos podemos secar<\/strong>. <strong>Como toda adicci&oacute;n podemos perder libertad<\/strong>. Teniendo la cabeza inclinada cada d&iacute;a <strong>podemos dejar de mirar a lo alto<\/strong>, abiertos a los imprevistos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Corremos el riesgo de descuidar precisamente a los que est&aacute;n m&aacute;s cerca<\/strong>, a nuestra familia, a los que pod&iacute;amos cuidar simplemente hablando un rato. El tel&eacute;fono puede aislarnos y alejarnos de los que viven a nuestro lado.<br \/> &nbsp;<br \/> Podemos dejar de hablar con Dios. <strong>Se nos puede olvidar lo que significa estar realmente a solas con &Eacute;l.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &Uacute;ltimamente me da vueltas el tema de los m&oacute;viles y de internet. De las redes sociales y de esa necesidad del hombre moderno de estar continuamente conectado. 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