{"id":30515,"date":"2016-06-11T01:31:22","date_gmt":"2016-06-11T06:31:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-manejar-la-inseguridad\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:22","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:22","slug":"%e2%80%8bcomo-manejar-la-inseguridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-manejar-la-inseguridad\/","title":{"rendered":"\u200b\u00bfC\u00f3mo manejar la&nbsp;inseguridad?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">No sabemos la hora en que vendr&aacute; Jes&uacute;s a establecer su reinado definitivo. No sabemos cu&aacute;ndo nos llamar&aacute; a descansar en sus brazos.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nos turbamos con miedo pensando en lo que ha de venir. Nos gustar&iacute;a saber si nuestras decisiones son las correctas. <strong>Nos da miedo un futuro incierto<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre nos gusta saber la hora en la que va a ocurrir algo importante. El d&iacute;a y la hora exacta en que vendr&aacute; alguien a vernos. El momento en el que tenemos que actuar de una determinada manera.<br \/> &nbsp;<br \/> &iquest;Cu&aacute;ndo ser&aacute; necesario cambiar nuestra vida? No es f&aacute;cil. Muchas personas se afanan por saber lo que va a ocurrir. Quieren tenerlo todo bajo control. <strong>&iquest;Qu&eacute; pasar&aacute; el pr&oacute;ximo a&ntilde;o? <\/strong>&iquest;Seguir&aacute; todo igual?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos asustan los cambios<\/strong>. Perder la posici&oacute;n tomada. Dejar lo que hoy nos alegra el coraz&oacute;n, renunciar a los derechos adquiridos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c<strong><em>El hombre es un ser pendular, oscilante. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el punto de apoyo del p&eacute;ndulo? &iexcl;Arriba!<\/em><\/strong><em> &iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de la seguridad del ser humano? El riesgo de la humildad y del amor. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>La existencia cristiana, tal como se la concibe y se la vive com&uacute;nmente, entra&ntilde;a una cantidad de inseguridades y desamparos que s&oacute;lo pueden superarse remiti&eacute;ndose a un plano superior: las manos de Dios, el riesgo de <strong>la infancia espiritual<\/strong>. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>El abandono, en la existencia cristiana, s&oacute;lo puede ser superado por la decisi&oacute;n, por el coraje de una infancia espiritual heroica<\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149f7cffc901ff61__ftn4\" title=\"\">[1]<\/a>. <strong>El abandono en las manos de un Padre misericordioso es el camino. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Somos como el p&eacute;ndulo. Vamos de un lado a otro. La ley del p&eacute;ndulo nos dice: \u201c<em>Todo fluye y refluye, sube y baja, crece y decrece, va y viene. Nada tiene de extra&ntilde;o que todo oscile, que todo est&eacute; sometido al vaiv&eacute;n del tiempo, que todo evolucione e involucione. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>En un extremo del p&eacute;ndulo est&aacute; la alegr&iacute;a, en el otro el dolor; todas nuestras emociones, pensamientos, anhelos, deseos, oscilan de acuerdo con la Ley del P&eacute;ndulo<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en esta imagen del p&eacute;ndulo. <strong>En la vida muchas veces pasamos de un extremo al otro<\/strong>. Hoy estamos felices y ma&ntilde;ana podemos estar tristes y verlo todo gris.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces, por la ley del p&eacute;ndulo, vivimos lo que no hemos vivido antes y nos vamos al otro extremo. <strong>Las oscilaciones nos pueden quitar la paz<\/strong>. Nos ponen inseguros.<br \/> &nbsp;<br \/> Los cambios de &aacute;nimo. Las circunstancias que cambian. La vida que da tantas vueltas<strong>. Lo &uacute;nico que permanece inmutable es Dios<\/strong> en lo alto, sosteniendo el p&eacute;ndulo de mi vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Las cosas podr&aacute;n cambiar, y las circunstancias. Pero &Eacute;l no muda, no deja de estar en el centro. Yo puedo olvidarme de &Eacute;l, pero &Eacute;l no se olvida de m&iacute;. Quisi&eacute;ramos aprender a confiar siempre.<br \/> &nbsp;<br \/> Ante la vida que fluye y cambia, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; el equilibrio? <strong>&iquest;Qui&eacute;n nos sostiene?<\/strong><strong>El punto de equilibrio est&aacute; en Dios.<\/strong> &Eacute;l nos sujeta en nuestros cambios y oscilaciones.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos parece que la vida nos lleva, por eso necesitamos anclarnos en lo profundo del coraz&oacute;n de Dios. Por eso sellamos la alianza con Mar&iacute;a. No porque estemos tranquilos y confortados en el Santuario, no porque nos sintamos fuertes y seguros.<br \/> &nbsp;<br \/> M&aacute;s bien es porque <strong>necesitamos abandonarnos en Aquel que nos da seguridad<\/strong>. S&oacute;lo Dios nos da seguridad. S&oacute;lo en el coraz&oacute;n de Jes&uacute;s podremos enfrentarnos a la vida y luchar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Abandono tiene que ver con un acto de la voluntad, del coraz&oacute;n. Es necesario aprender a ser ni&ntilde;os. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> En alg&uacute;n momento del camino experimentaremos el abandono. Nos sentiremos solos en medio del mundo, abandonados. Tocaremos la sequedad del camino. Dios no nos regalar&aacute; la consolaci&oacute;n que buscamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos sentiremos arrojados en medio de los hombres. Nos quitar&aacute;n las seguridades sobre las que cimentamos nuestra vida.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Temblaremos de miedo y de fr&iacute;o. En esos momentos s&oacute;lo nos quedar&aacute; volver la mirada a lo alto y confiar<\/strong>. Entregar el camino recorrido.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La enfermedad, el fracaso, la vejez, nos pondr&aacute;n en esta situaci&oacute;n de fragilidad, de precariedad. Y tendremos que aprender a soltar el tim&oacute;n de nuestra barca<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero la verdad es que <strong>uno no aprende a confiar de la noche a la ma&ntilde;ana<\/strong>. Todo en la vida lleva su tiempo, <strong>es necesario el entrenamiento<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Necesitamos <strong>aprender a abandonarnos, a dejar que la vida diaria no est&eacute; bajo nuestro control<\/strong>. Confiar m&aacute;s en Dios y en Mar&iacute;a y menos en nuestras fuerzas que alg&uacute;n d&iacute;a nos abandonar&aacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos que aprender a tolerar la posibilidad del fracaso sin tener un miedo profundo y lacerante. Saber que <strong>no tenemos control sobre el presente y menos a&uacute;n sobre el futuro<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;nto bien nos hace abandonarnos en ese anclaje que es Dios! El p&eacute;ndulo de nuestra vida sigue su curso. Oscila de un extremo al otro. No nos importa. <strong>Lo &uacute;nico seguro sigue siendo Dios. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tenemos miedo, es verdad, pero seguimos caminando.<\/strong> El miedo es parte de nuestro equipaje. Una persona muy enferma escrib&iacute;a:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c<em>La realidad es que en este mundo no sabemos nada, andamos ciegos y <strong>lo &uacute;nico que nos ayuda es la fe<\/strong>. Yo debo tener muy poca porque tengo mucho miedo y mucha angustia siempre, cada d&iacute;a. Yo creo que <strong>en el fondo no me creo lo del cielo<\/strong>, aunque siento a Jes&uacute;s y a Mar&iacute;a muy cerca de m&iacute;; regal&aacute;ndome continuamente sus caricias a trav&eacute;s de lo que me da y el amor de todos los que me quieren<\/em>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil mantener una fe firme en momentos de soledad<\/strong> y enfermedad! No es tan sencillo. S&oacute;lo la fe en ese Dios que nos sostiene y quiere nos puede mantener en pie. Ese amor que se abaja para sostener nuestra vida nos anima a luchar m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nuestras fuerzas flaquear&aacute;n. <strong>Necesitaremos encontrar personas que nos ayuden a caminar cuando no sepamos d&oacute;nde mirar<\/strong>. Personas que nos se&ntilde;alen con sus vidas d&oacute;nde tiene que estar nuestra seguridad.<br \/> &nbsp;<br \/> Son personas unidas al cielo, que muestran el cielo con sus palabras y con sus gestos. <strong>El cielo est&aacute; en ellas. Son &aacute;ngeles que nos hablan de Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El Adviento es el tiempo en el que nosotros somos tambi&eacute;n esos &aacute;ngeles que llevan a Dios. Esos &aacute;ngeles que, con nuestra mirada y nuestra vida, transparenten a Jes&uacute;s que se hace carne.<br \/> &nbsp;<br \/> Vivimos en un mundo en el que no hay seguridad a nuestro alrededor. No podemos confiar en el las cosas que tocamos. Hoy lo tenemos todo. Ma&ntilde;ana tal vez nada.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso <strong>el camino es aprender a vivir confiados en Dios, desprendidos de todo lo que poseemos, liberados de todo lo que nos ata<\/strong>. Conscientes de que nuestra vida est&aacute; en sus manos.<br \/> &nbsp;<br \/> Somos hijos de un Padre que nos busca, que nos abraza, que nos sostiene, que se hace carne, hombre como nosotros. Un Padre que es alfarero y nos modela, hace una obra de arte con nuestro barro.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Eso nos alegra. Pensar que es &Eacute;l y no yo el que realiza la obra. Pero a veces nos duele.<\/strong> El barro cuando se endurece se quiebra. &iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil dejarse hacer por Dios! &iexcl;Cu&aacute;nta inseguridad en nuestro camino!<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en la <strong>inseguridad de Mar&iacute;a y Jos&eacute; caminando hacia Bel&eacute;n. Enamorados<\/strong>. Llenos de Dios. Alegres y temblorosos. Con temor a las dificultades. Custodiando al hijo de Dios en sus manos pobres.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;C&oacute;mo no angustiarse pensando en sus propias fuerzas y en la misi&oacute;n tan grande<\/strong> que ten&iacute;an entre manos! Ellos vivieron lo que nosotros tantas veces vivimos. <strong>En su indefensi&oacute;n, confiaron.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> El hombre hoy tambi&eacute;n se siente indefenso ante la vida. Vive sin ra&iacute;ces, desarraigado, pobre, abandonado, indigente. Est&aacute; lleno de miedos y angustias. Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich:<br \/> &nbsp;<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><em>\u201c&iquest;Cu&aacute;ndo son buenos los efectos del miedo? Cuando nos impulsan a arrojarnos en los brazos de Dios. <strong>La bendici&oacute;n m&aacute;s grande que trae consigo el miedo consiste en ese est&iacute;mulo a buscar seguridad y cobijamiento en un plano superior<\/strong>.<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>No busquen tranquilidad y seguridad en el mismo plano en que viven, sino en uno superior, en Dios. Eso es lo que Dios quiere y ese es el sentido del miedo. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Dec&iacute;amos que el hombre es un ser pendular, por eso Dios quiere que busquemos y hallemos la serenidad en lo alto, en &Eacute;l. Dios quiere que procuremos y encontremos amparo en la entrega a &Eacute;l, sencilla y filial<\/em>\u201d<a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149f7cffc901ff61__ftn5\" title=\"\">[2]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el camino. No podemos encontrar amparo y seguridad en nuestras fuerzas. <strong>No importa que tengamos miedo, mientras el miedo nos lleve a Dios.<\/strong> Hay que subir m&aacute;s alto. Llegar arriba.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149f7cffc901ff61__ftnref4\" title=\"\">[1]<\/a>&nbsp;J. Kentenich,&nbsp;Ni&ntilde;os ante Dios<br \/><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149f7cffc901ff61__ftnref5\" title=\"\">[2]<\/a>&nbsp;J. Kentenich,&nbsp;Ni&ntilde;os ante Dios<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban No sabemos la hora en que vendr&aacute; Jes&uacute;s a establecer su reinado definitivo. No sabemos cu&aacute;ndo nos llamar&aacute; a descansar en sus brazos. &nbsp; A veces nos turbamos con miedo pensando en lo que ha de venir. Nos gustar&iacute;a saber si nuestras decisiones son las correctas. Nos da miedo un futuro &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/%e2%80%8bcomo-manejar-la-inseguridad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab\u200b\u00bfC\u00f3mo manejar la&nbsp;inseguridad?\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30515","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30515\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}