{"id":30520,"date":"2016-06-11T01:31:35","date_gmt":"2016-06-11T06:31:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-realmente-posible-la-unidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:35","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:35","slug":"es-realmente-posible-la-unidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/es-realmente-posible-la-unidad\/","title":{"rendered":"\u00bfEs realmente posible la&nbsp;unidad?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">El Adviento es un tiempo que Dios nos regala para crecer. Nos preparamos para la venida del Se&ntilde;or con el coraz&oacute;n inquieto.<br \/> &nbsp;<br \/> El tiempo de Adviento siempre me alegra el coraz&oacute;n. Pienso en ese Dios personal que se abaja para salvarme, va conmigo, camina a mi paso. Dec&iacute;a el Papa Francisco: \u201cDios no nos salva por decreto, se mezcla con nosotros para curarnos las heridas\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;Dios se hace hombre y se mezcla entre los hombres, se hace uno de nosotros para caminar a nuestro lado. Me alegra <strong>ese Dios personal que sana mis heridas<\/strong>, se abaja a mi altura y camina conmigo. Toca mis penas y dolores. Me da su paz.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta este tiempo previo en el que <strong>el coraz&oacute;n se prepara<\/strong>, sue&ntilde;a con Jes&uacute;s, anhela su venida, como el coraz&oacute;n de ni&ntilde;o esperando la noche de los Reyes Magos.<br \/> &nbsp;<br \/> El Adviento es un tiempo que nos da la Iglesia <strong>para preguntarnos c&oacute;mo usamos precisamente nuestro tiempo, para que pensemos con calma y recemos m&aacute;s<\/strong>. El Adviento nos prepara para recibir a Cristo en nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Justo pensaba estos d&iacute;as en la misi&oacute;n de Jes&uacute;s. &Eacute;l vino a traer la paz, la unidad. Vivimos tiempos convulsos. <strong>Tensiones y divisiones, guerras, terrorismo y violencia. La unidad, la comuni&oacute;n, parecen ideales inalcanzables<\/strong>, una utop&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> La misma Iglesia de Cristo est&aacute; dividida. Dentro de la misma Iglesia cat&oacute;lica hay diferencias, abismos aparentemente insuperables. <strong>Es f&aacute;cil dividir<\/strong>, es mucho m&aacute;s arduo construir la unidad.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s nace en medio de una tierra santa dividida, en tensi&oacute;n, sin paz. Y &Eacute;l, con su amor, trae la paz. Comenta el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cEl pastor y su grey integran una s&oacute;lida unidad; viven en <strong>una gran e incomparable comuni&oacute;n psicol&oacute;gica y espiritual<\/strong>; est&aacute;n <strong>el uno en el otro, con el otro y para el otro<\/strong><a name=\"149f7cffc901ff61__ftnref1\">\u201d<\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149f7cffc901ff61__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; vivi&oacute; Jes&uacute;s, &iacute;ntimamente unido a los suyos. Vivi&oacute; en sus corazones. Se hizo parte de sus vidas. As&iacute; lo sigue haciendo hoy en nosotros. As&iacute; quiere que amemos nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La unidad se construye desde el amor y el respeto. Exige mucha renuncia y mucha flexibilidad<\/strong>. La rigidez nos incapacita para unir, para crear lazos fuertes.<br \/> &nbsp;<br \/> Es verdad que no es f&aacute;cil convivir con aquellos que piensan de forma diferente. No es f&aacute;cil vivir en medio de tensiones.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos gusta m&aacute;s estar y compartir la vida con los que piensan como nosotros, sin peleas, sin roces. Con aquellos que nos alegran la vida y nos lo ponen todo f&aacute;cil. Porque sienten y piensan igual que nosotros.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero Jes&uacute;s vino a unir a los que son diferentes. La unidad no es sin&oacute;nimo de uniformidad. <strong>La verdadera unidad se construye a partir de la diversidad,<\/strong> reconociendo las diferencias que hay, sin negarlas, sin pretender eliminarlas. &iquest;Es posible?<br \/> &nbsp;<br \/> Continuamente vemos tensiones a nuestro alrededor cuando se enfrentan personas que piensan de forma diferente, representan posturas distintas, llevan colores que no coinciden.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Hablan y no se escuchan<\/strong>. Exigen ser aceptadas, pero ellas no aceptan. Denuncian y no comprenden las cr&iacute;ticas. Justifican su postura, denuncian la contraria como insostenible, como poco razonable. Juzgan y condenan, rechazan y no integran.<br \/> &nbsp;<br \/> No se ponen nunca en el lugar del otro. No reconocen las razones de los dem&aacute;s como razonables y denuncian que su postura es perversa. Veo con mucha frecuencia este tipo de posturas y me duele el alma.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Es realmente posible la unidad?<\/strong> En ocasiones nos puede parecer que es imposible. Pero no lo es. Yo s&iacute; creo que <strong>la unidad es posible<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Creo en la capacidad que tiene el hombre de unir de forma pac&iacute;fica y de crear v&iacute;nculos<\/strong>. En su capacidad de convivir sin separar. De aceptar sin condenar. De escuchar sin criticar. De amar sin juzgar. No parece tan sencillo, pero es posible.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Sabemos que <strong>nuestro propio pecado nos divide por dentro<\/strong> y nos lleva a la desuni&oacute;n. <strong>La armon&iacute;a interior la alcanzaremos en el cielo<\/strong>. Aqu&iacute; en la tierra no tendremos nunca esa armon&iacute;a so&ntilde;ada. &iquest;C&oacute;mo lograr entonces la unidad a nuestro alrededor?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestras tensiones internas pueden aislarnos<\/strong> y muchas veces nos incapacitan para amar de verdad, con toda el alma. Lo hemos sufrido muchas veces. En seguida condenamos al que piensa de forma diferente.<br \/> &nbsp;<br \/> Juzgamos su acento, su forma de vida, sus actitudes, su ropa, sus prioridades, su forma de pensar, de mirar, de vivir. Nosotros mismos <strong>nos sentimos juzgados<\/strong> y condenados en muchas ocasiones.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso nos cuesta aceptar como amigo al diferente y perder el tiempo al lado de aquel que no nos aporta nada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos resulta dif&iacute;cil renunciar a nuestras posturas por acoger a otros<\/strong>, aceptar las opiniones con las que no coincidimos, buscando la unidad, el trabajo en equipo, la reconciliaci&oacute;n. Nos cuesta pedir perd&oacute;n y volver a empezar, confiar de nuevo despu&eacute;s de haber sido defraudados.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero definitivamente, s&iacute; que creo en la capacidad que tenemos de construir puentes, derribar muros y levantar hogares. Pienso que <strong>con Mar&iacute;a es m&aacute;s f&aacute;cil hacerlo. <\/strong>Cuando pienso en Ella, pienso que precisamente <strong>esa fue y es su misi&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Ella uni&oacute; a los ap&oacute;stoles, cuando eran muy diferentes. Ella construy&oacute; puentes y abri&oacute; caminos. <strong>Nunca conden&oacute;. Siempre escuch&oacute;. Siempre nos acoge<\/strong> como somos. Ella nos trata a todos como a sus hijos, sin hacer distinciones.<br \/> &nbsp;<br \/> No le importa que seamos diferentes. Porque una madre no hace distinciones entre sus hijos. Los quiere a todos por igual. No separa, no divide, no juzga.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nos cuesta entendernos con los que piensan de otra forma. Pero eso no puede ser un obst&aacute;culo para acercarnos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Muchas veces buscamos lo que nos separa de las personas y no lo que nos une<\/strong> a ellas, lo que tenemos en com&uacute;n, los ideales que nos encienden. Nos quedamos en aquello en lo que somos distintos en lugar de valorar nuestras semejanzas.<br \/> &nbsp;<br \/> En la misma Iglesia vivimos esas tensiones. No todos los grupos de Iglesia tienen una misma forma de pensar, ni tienen la misma espiritualidad. No todos viven la fe de la misma manera. Pero <strong>Cristo y Mar&iacute;a nos unen<\/strong>. En ellos nos encontramos.<br \/> &nbsp;<br \/> Estamos <strong>llamados a dar un testimonio de unidad<\/strong>, a forjar un nuevo mundo en Cristo y en Mar&iacute;a. Nuestra vida de alianza forja una cultura de alianza, una cultura del encuentro, como la define el Papa Francisco:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201cTenemos que trabajar por una cultura del encuentro. Una cultura que nos ayude a encontrarnos como familia, como movimiento, como Iglesia, como parroquia. Siempre <strong>buscar c&oacute;mo encontrarse<\/strong>\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Cristo nos une en un solo cuerpo. En &Eacute;l todos formamos una unidad. Somos uno. Pero luego, la vida se complica y nos separamos. Dividimos. Nuestras cr&iacute;ticas levantan muros. Nuestras indiferencias, nuestra debilidad en el amor.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El Adviento es un tiempo que Dios nos regala para crecer. Nos preparamos para la venida del Se&ntilde;or con el coraz&oacute;n inquieto. &nbsp; El tiempo de Adviento siempre me alegra el coraz&oacute;n. Pienso en ese Dios personal que se abaja para salvarme, va conmigo, camina a mi paso. 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