{"id":30525,"date":"2016-06-11T01:31:44","date_gmt":"2016-06-11T06:31:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/meditacion-ante-un-apagavelas\/"},"modified":"2016-06-11T01:31:44","modified_gmt":"2016-06-11T06:31:44","slug":"meditacion-ante-un-apagavelas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/meditacion-ante-un-apagavelas\/","title":{"rendered":"Meditaci\u00f3n ante un&nbsp;apagavelas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> El otro d&iacute;a vi un apagavelas tendido, quieto, como un objeto in&uacute;til. &iquest;Para qu&eacute; sirve un apagavelas? &iquest;Qu&eacute; aporta en esta vida? Pensaba en la utilidad in&uacute;til de un apagavelas.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces hay personas que apagan velas, llamas de entusiasmo, fuegos apasionados. S&eacute; de <strong>algunos que no soportan la excesiva alegr&iacute;a de los otros<\/strong>, el entusiasmo profundo, la alegr&iacute;a honda.<br \/> &nbsp;<br \/> Son como un apagavelas. Pasan por la vida soplando amarguras, cr&iacute;ticas, sorna, apagando fuegos. Siempre tienen un pero ante las alabanzas y ante las alegr&iacute;as un motivo para estar tristes. Ven la botella medio vac&iacute;a y la fiesta casi perfecta.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre algo pudo salir mejor. Tienen el coraz&oacute;n algo amargo, porque han bebido alg&uacute;n l&iacute;quido nocivo y se han envenenado con la vida. Son aquellos a los que les gustar&iacute;a ser el novio en la boda, el muerto en el funeral, el ni&ntilde;o en el bautizo.<br \/> &nbsp;<br \/> Y <strong>cuando no son el centro no logran soportar la alegr&iacute;a ajena<\/strong>, el entusiasmo de los otros, el protagonismo de los dem&aacute;s. Tal vez se olvidan de que el &uacute;nico centro es Jes&uacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Son esos corazones <strong>entristecidos por la vida<\/strong>. Apagan velas con fuerza, a veces con un viento casi violento. Acaban con la luz de la vida y el calor del fuego. Lo que han encendido con una mano, lo apagan con la otra.<br \/> &nbsp;<br \/> Me entristecen esas personas que no saben mirar la vida y llenarla de luz. Que no saben alegrarse con la vida de los otros, con sus triunfos y &eacute;xitos.<br \/> &nbsp;<br \/> Me da pena aquellos que apagan los fuegos con su amargura, con sus legalismos, con sus ganas de controlarlo todo. <strong>Quieren encauzar la vida. Que salga de ellos o que no salga.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pretenden ponerle un nombre a todo. Se incomodan ante la vida que crece algo salvaje. Temen las pasiones y los fuegos descontrolados.<br \/> &nbsp;<br \/> Me recuerdan a los fariseos a los que tanto asustaba ese amor misericordioso y gratuito de Jes&uacute;s. Ese amor informal y audaz. Esa forma de vivir libremente, salvando, sanando, abriendo horizontes, no cerrando puertas.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero es cierto, por otro lado, que el apagavelas cumple otra funci&oacute;n muchas veces necesaria. <strong>Es tambi&eacute;n necesario alguien que apague llamas<\/strong>. Entonces tiene una misi&oacute;n positiva.<br \/> &nbsp;<br \/> Se cubre de cera l&iacute;quida en el intento por apagar las luces. Sale trasquilado, herido, cuando s&oacute;lo intenta calmar los &aacute;nimos, como vulgarmente se dice, templar gaitas. Y todo por apagar los fuegos de las envidias, de los odios, de los desprecios, de las cr&iacute;ticas mordaces, de los comentarios desafortunados.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Tenemos que ser especialistas en templar gaitas, en escuchar conflictos, en apagar tensiones<\/strong>, en calmar vientos y tempestades. Pensaba entonces en la vida de Jes&uacute;s. Pastor, hermano, padre.<br \/> &nbsp;<br \/> El pas&oacute; calmando almas, apagando fuegos destructivos, sanando heridas abiertas en lo profundo del alma. Jes&uacute;s fue un verdadero apagavelas.<br \/> &nbsp;<br \/> En la vida nos toca muchas veces apagar velas, fuegos, incendios. <strong>&iexcl;Cu&aacute;ntos rencores y envidias podemos calmar con nuestras palabras, con nuestra escucha,<\/strong> con nuestra paciencia!<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Cu&aacute;nta paz podemos sembrar con nuestra mirada, con un abrazo, con una sonrisa, con una palabra de esperanza! As&iacute; se calma el coraz&oacute;n inquieto de tantos hijos.<br \/> &nbsp;<br \/> No hay que apagar, sin embargo, el pabilo vacilante. No hay que inquietarse al ver que la vela arde consumi&eacute;ndose. En esos casos hay que saber esperar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; paciencia hace falta para cuidar la vida!<\/strong> Con el temor de que arda m&aacute;s de lo esperado. Aguantando el miedo a que se consuma toda la cera. Hay que permanecer ah&iacute;, cuidando la vida, sin tomar decisiones precipitadas. Sin recurrir al apagavelas inmediatamente.<br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Qu&eacute; bonita la misi&oacute;n de cuidar la vida! La misi&oacute;n de <strong>no expulsar al que no concuerda en todo con nosotros<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">, al que se acerca con paso vacilante hasta Cristo. Con temor y temblor. Con el miedo al rechazo en sus ojos.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos <strong>calmar los miedos que paralizan el coraz&oacute;n<\/strong>. Sanar las heridas con manos sabias.<br \/> &nbsp;<br \/> Pensaba en <strong>la misi&oacute;n de padre, de pastor herido, de hermano fiel, de cuidador de vidas que todos tenemos en esta vida.<\/strong> Es bonito apagar y cuidar. Salvar y levantar.<br \/> &nbsp;<br \/> El apagavelas parece in&uacute;til, pero ah&iacute; est&aacute;, descansando, esperando su momento, digno.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La misi&oacute;n de esperar a veces cuesta<\/strong>. Observar y esperar. Ver y callar. Observar y no actuar inmediatamente. La paciencia en el alma. No hay que apagar todas las velas. Hay que apagar los fuegos que destruyen. Todo tiene su riesgo.<br \/> &nbsp;<br \/> Hay que saber elegir, distinguir el momento, acertar con la mecha que m&aacute;s preocupa. No cualquiera sabe apagar velas en el momento oportuno, con santa audacia.<br \/> &nbsp;<br \/> Hacen falta sensibilidad y delicadeza, para no estropearlo todo cuando se apaga la llama, para no herir en el intento por apaciguar los &aacute;nimos. Para no herir sensibilidades, para <strong>no matar la vida queriendo apagar s&oacute;lo algo del fuego<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Me conmueve mi apagavelas herido, quieto, cansado por los a&ntilde;os. Fiel a su misi&oacute;n. Como una roca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El otro d&iacute;a vi un apagavelas tendido, quieto, como un objeto in&uacute;til. &iquest;Para qu&eacute; sirve un apagavelas? &iquest;Qu&eacute; aporta en esta vida? Pensaba en la utilidad in&uacute;til de un apagavelas. &nbsp; A veces hay personas que apagan velas, llamas de entusiasmo, fuegos apasionados. 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