{"id":30539,"date":"2016-06-11T01:32:16","date_gmt":"2016-06-11T06:32:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/investiga-trabaja-estudia-comprende-tu-corazon\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:16","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:16","slug":"investiga-trabaja-estudia-comprende-tu-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/investiga-trabaja-estudia-comprende-tu-corazon\/","title":{"rendered":"Investiga, trabaja, estudia, comprende&#8230; tu&nbsp;coraz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">La necesidad de ver d&oacute;nde y c&oacute;mo somos m&aacute;s &uacute;tiles, est&aacute; muy presente en el alma. Es un grito que surge de lo m&aacute;s profundo.<br \/> &nbsp;<br \/> Como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201c<strong>Cada individuo quiere ser valorado personalmente, seg&uacute;n sus propias caracter&iacute;sticas<\/strong><a name=\"149ba9a68cb0a676__ftnref1\">\u201d <\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#149ba9a68cb0a676__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>. Cada uno tiene un camino, un don, una tarea.<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos ser amados en nuestros talentos. Tenemos una misi&oacute;n escondida en aquello que hemos recibido como regalo. <strong>Los dones son tareas<\/strong>. Cada don lleva consigo una misi&oacute;n muy concreta y bonita.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Cu&aacute;l es mi misi&oacute;n, mi don personal?<\/strong> &iquest;Qu&eacute; talentos son los m&iacute;os? &iquest;Los exploto, los entrego?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Detr&aacute;s de nuestra forma de ser, de nuestra historia, de los talentos recibidos y de las heridas sufridas, hay un camino, un ideal a realizar, una meta<\/strong>. &iquest;Qu&eacute; quiere sacar Jes&uacute;s de nosotros?<br \/> &nbsp;<br \/> Los talentos nos llevan a arriesgar, a jug&aacute;rnosla, a salir. No s&oacute;lo se trata de conservar con cuidado lo que hemos recibido. Tenemos que entregarlo y esperar que sea fecundo. <strong>Hay que arriesgar y no vivir a la defensiva<\/strong>, guardando, protegiendo. Queremos dejarnos enriquecer, no escatimamos esfuerzos.<br \/> &nbsp;<br \/> El Papa Francisco nos <a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.aleteia.org\/es\/religion\/contenido-agregado\/papa-francisco-los-carismas-no-se-guardan-5862182315098112\">invita<\/a> a salir: \u201cEl carisma es una gracia, un don que viene dado a alguien no para que sea mejor que los dem&aacute;s o porque se lo merezca: es <strong>un regalo que Dios le hace, para que con la misma gratuidad y el mismo amor, lo pueda poner al servicio de toda la comunidad<\/strong>, por el bien de todos\u201d.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos pide que no guardemos nuestro carisma. <strong>La actitud para desarrollar los talentos es la confianza en Dios.<\/strong> Permite desplegar esos talentos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Descubrir nuestra misi&oacute;n, nuestro ideal personal es una tarea para toda la vida<\/strong>. Nuestro ideal es la llama que arde en el alma, es ese fuego encendido que nos muestra el sentido de nuestra vida. <strong>Nos ilumina<\/strong>, nos se&ntilde;ala el camino, nos anima a luchar.<br \/> &nbsp;<br \/> En esta <strong>b&uacute;squeda de m&iacute; mismo, de la verdad sobre mi vida<\/strong>, es necesario buscar y no cansarnos de hacerlo.<br \/> &nbsp;<br \/> El Padre Kentenich en el acta de prefundaci&oacute;n de 1912, se preguntaba y les preguntaba a los j&oacute;venes con los que empezaba a trabajar:<br \/> &nbsp;<br \/> \u201c&iquest;Hacia d&oacute;nde entonces? &iquest;Hacia atr&aacute;s? &iquest;Tenemos entonces que retroceder a la Edad Media, sacar las l&iacute;neas f&eacute;rreas, cortar los cables telegr&aacute;ficos, devolver la electricidad a las nubes, el carb&oacute;n a la tierra, cerrar las universidades?<br \/> &nbsp;<br \/> No, &iexcl;nunca! &iexcl;No queremos, no debemos ni podemos hacer eso! Por lo tanto, <strong>&iexcl;adelante! S&iacute;, avancemos en el conocimiento y en la conquista de nuestro mundo interior por medio de una met&oacute;dica autoeducaci&oacute;n. Cuanto m&aacute;s progreso exterior, tanto mayor profundizaci&oacute;n interior&raquo;.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l ve&iacute;a <strong>la desproporci&oacute;n que hab&iacute;a entre el conocimiento de las ciencias, del mundo, y el poco conocimiento que el hombre tiene de su propia vida<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Esta desproporci&oacute;n es ahora mucho mayor. <strong>El hombre de hoy ha progresado enormemente en el conocimiento de la vida, del mundo, de las ciencias<\/strong>, de la tecnolog&iacute;a. Gobierna, decide y hace. Es amo y se&ntilde;or del universo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sin embargo, su mundo interior permanece desconocido y virgen. Su microcosmos del alma es un enigma. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Siente y padece, sufre y se pregunta. Pero <strong>no halla respuestas. No tiene lupa para acercarse a su interior. Le da v&eacute;rtigo el abismo que se abre ante sus ojos cuando se detiene a meditar<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los grandes fracasos en la vida se dan por falta de inteligencia emocional<\/strong>. Hacemos muchos m&aacute;ster para estar mejor formados. Pero no tenemos m&aacute;ster en conocimiento de uno mismo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No entendemos nuestras emociones<\/strong>. No sabemos manejar nuestros afectos y pasiones. Fracasamos muchas veces a la hora de enfrentar situaciones de tensi&oacute;n, conflictos dif&iacute;ciles.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Fracasamos en el amor para siempre<\/strong>. Nuestro amor <strong>se debilita y no sabemos c&oacute;mo fortalecerlo. No nos conocemos y no sabemos darnos<\/strong>. El coraz&oacute;n no entiende ese &laquo;para siempre&raquo;. Se estanca en el aqu&iacute; y en el ahora.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nos cuesta entender que parte de la vida es la renuncia, el sacrificio, el sufrimiento<\/strong>. Nos quedamos en lo inmediato, en lo ef&iacute;mero, en el placer, en la diversi&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Anclamos la vida en el viento que pasa, en las aguas del r&iacute;o. Caemos en el abismo de lo perecedero queriendo retener el aire entre las manos.<br \/> &nbsp;<br \/> La soluci&oacute;n no es ahora volver hacia atr&aacute;s. Desandar el camino recorrido por el hombre. As&iacute; lo ve&iacute;a el Padre Kentenich hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os. As&iacute; lo vemos nosotros hoy.<br \/> &nbsp;<br \/> No rechazamos tantos avances que hacen m&aacute;s f&aacute;cil y fruct&iacute;fera la vida del hombre. Miramos hacia delante, pero miramos en lo m&aacute;s profundo, en lo m&aacute;s hondo. S&iacute;, <strong>miramos nuestro coraz&oacute;n<\/strong>.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La necesidad de ver d&oacute;nde y c&oacute;mo somos m&aacute;s &uacute;tiles, est&aacute; muy presente en el alma. Es un grito que surge de lo m&aacute;s profundo. &nbsp; Como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: \u201cCada individuo quiere ser valorado personalmente, seg&uacute;n sus propias caracter&iacute;sticas\u201d [1]. Cada uno tiene un camino, un don, una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/investiga-trabaja-estudia-comprende-tu-corazon\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abInvestiga, trabaja, estudia, comprende&#8230; tu&nbsp;coraz\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30539","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30539\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}