{"id":30540,"date":"2016-06-11T01:32:18","date_gmt":"2016-06-11T06:32:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entregate-totalmente-como-tu-eres\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:18","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:18","slug":"entregate-totalmente-como-tu-eres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entregate-totalmente-como-tu-eres\/","title":{"rendered":"Entr\u00e9gate totalmente, como t\u00fa&nbsp;eres"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">En esta vida que Dios nos regala es muy importante hacer buen uso de nuestros talentos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> En la vida recibimos muchos dones, muchas capacidades, muchos talentos y carismas.&nbsp;Pero muchas veces no los explotamos, no invertimos, no los utilizamos para amar m&aacute;s y mejor, para ser m&aacute;s santos, para ser m&aacute;s de Dios. Los usamos ego&iacute;stamente. Para nuestro bien, sin entregarlos.<br \/> &nbsp;<br \/> Una gran tentaci&oacute;n es <strong>no invertir nada por el temor que tenemos al fracaso<\/strong>. Por eso, para evitar el fracaso, no arriesgamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Comenta la sic&oacute;loga Patricia Ram&iacute;rez: &quot;<em>Muchas personas y deportistas perfeccionistas terminan por postergar como medida de autoprotecci&oacute;n: si no hago nada tampoco me equivoco. Lo importante es estar en movimiento, intentarlo, fallar y aprender. No dejes de dar un paso por el temor a no estar a la altura. <strong>Dejas de estar a la altura cuando lo dejas de intentar&quot;<\/strong><\/em>.<br \/> &nbsp;<br \/> Puede ser la tendencia al perfeccionismo, que nos lleva a querer hacer todas las cosas de forma perfecta. Y si no es as&iacute;, mejor no hacerlas. Dejamos de arriesgar, de entregar, de estudiar, de escribir, de postular a un trabajo, de arriesgar en el amor, de luchar por lo que deseamos.<br \/> &nbsp;<br \/> Y todo para no confundirnos, para no cometer errores en la vida. Por eso no arriesgamos. Porque <strong>nos asusta el fracaso<\/strong>, el ver que no era lo nuestro lo que intent&aacute;bamos. Es un miedo muy com&uacute;n, m&aacute;s com&uacute;n de lo que quisi&eacute;ramos.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; <strong>acabamos enterrando con sumo cuidado nuestro talento bajo la tierra<\/strong>. Lo guardamos celosos para que no se pierda. Para entreg&aacute;rselo luego &iacute;ntegro y cuidado a Dios. Siempre hay otros que hacen algo mejor que nosotros. &iquest;Para qu&eacute; esforzarnos?<br \/> &nbsp;<br \/> Y as&iacute;, <strong>al no usar nuestro talento, se pierde<\/strong>. Es como el agua estancada que no sirve para nada. Es el don que Dios regala y que, al no ser usado, Dios se lo entrega a otro. Es como esa luz escondida debajo del celem&iacute;n que no ilumina ning&uacute;n camino.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el tesoro que guardamos bajo tierra por miedo a ser robados y no invertimos y no ayudamos a nadie. La semilla que no muere bajo tierra se acaba echando a perder, se pudre sin ser aprovechada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;C&oacute;mo invertimos los talentos que Dios nos ha dado? &iquest;Qu&eacute; dones tengo que a&uacute;n no he puesto al servicio de la vida?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Todos tenemos muchos talentos. La vida nos lo va mostrando. A veces son otros los que nos conocen mejor y nos muestran d&oacute;nde podemos invertir nuestros dones. Nos dicen que valemos mucho, que tenemos un don para algo en concreto.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos recuerdan que somos importantes para la misi&oacute;n que tenga Dios para nosotros. Nos dicen en qu&eacute; aspecto de la vida tenemos un talento especial.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces nuestros talentos no son el camino que tenemos que seguir. O s&iacute;, pero s&oacute;lo en parte. <strong>A veces es nuestra debilidad, nuestra herida, la forma que tiene Dios para mostrarnos por d&oacute;nde tenemos que avanzar. <\/strong>Son las paradojas de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos parece evidente que donde est&aacute; nuestra fuerza est&aacute; nuestro camino. Si tenemos un don para curar, seguramente nuestra misi&oacute;n tendr&aacute; que ver con el mundo de los enfermos. Si tenemos un don para educar y sacar lo mejor de las personas, es muy probable que nuestra realizaci&oacute;n y cumplimiento de nuestra misi&oacute;n tenga que ver con la educaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero hay ocasiones en las que nuestra debilidad, nuestra herida, ese momento en nuestra historia personal dif&iacute;cil de asumir y aceptar, se convierten en las huellas que tenemos que seguir para realizar nuestra misi&oacute;n. Son <strong>renglones torcidos de Dios<\/strong>. Y son el camino al que nos llama.<br \/> &nbsp;<br \/> En la historia del Padre Jos&eacute; Kentenich fue as&iacute;. El Padre ten&iacute;a muchos talentos, es verdad. Pero tambi&eacute;n tuvo sus heridas y en ellas Dios le mostr&oacute; el camino de su vida. Su padre biol&oacute;gico nunca lo reconoci&oacute;. Esa herida marc&oacute; su infancia y toda su vida.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Esa carencia se convirti&oacute; en fuente de vida en su alma. Dios quiso que fuera <strong>&eacute;l, que no tuvo padre, un padre para muchos. <\/strong>Aquel que no tuvo una familia bien formada tuvo la misi&oacute;n de gestar una gran familia. Aquel joven sin hogar se convirti&oacute; en hogar para muchas almas sin ra&iacute;ces.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; es en la vida muchas veces. <strong>Dios nos educa desde nuestra indigencia<\/strong>. Dios nos pide incluso lo que no tenemos y hace de nuestra limitaci&oacute;n un camino de salvaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Siempre me gusta recordar la historia de <strong>Francisco<\/strong>. &Eacute;l no era un hombre formado y elocuente. Su palabra no mov&iacute;a los corazones. Y Dios lo utiliz&oacute; para atraer con su fuego a muchos. Aquel que no hab&iacute;a experimentado la pobreza en su familia encontr&oacute; que su camino de vida era<a name=\"_GoBack\"><\/a> vivir pobre y seguir a Jes&uacute;s pobre.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestra debilidad, que tantas veces rechazamos, nos salva.<\/strong> La debilidad es lo contrario a un talento. Es una carencia, es ausencia de un bien. Pero <strong>all&iacute; se encuentra parte de nuestra plenitud<\/strong>, el camino que Dios nos muestra para no dejar infecunda nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/> El Se&ntilde;or de la par&aacute;bola hoy examina la fidelidad en el uso de los talentos. <strong>Con frecuencia nos cuesta aceptar la injusticia en el reparto de los talentos.<\/strong> Unos tienen m&aacute;s, otros menos.<br \/> &nbsp;<br \/> Al mismo tiempo nos cuesta entender que premie con lo mismo al que le devuelve cinco que al que le devuelve s&oacute;lo dos. No entendemos que castigue al que s&oacute;lo ha recibido uno y que con tanto cuidado lo guarda.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s habla de algo m&aacute;s profundo que no comprendemos. Medimos con muestra mirada, no con la suya. Esta par&aacute;bola no habla de n&uacute;meros. Jes&uacute;s los usa para sorprendernos, para sacarnos de nuestra medida peque&ntilde;a y ense&ntilde;arnos la suya. Para ensanchar nuestro coraz&oacute;n y nuestra vida.<br \/> &nbsp;<br \/> Habla de la <strong>confianza<\/strong>. Dios deja encargados a los empleados de sus bienes. Conf&iacute;a en ellos. No los vigila. Entrega todo lo suyo, sin reservarse nada, sin protegerse. Y vuelve a su tierra, a sus hijos, a sus empleados. Jes&uacute;s cuenta mal, no sabe de n&uacute;meros. No cuenta lo que da ni lo que recibe.<br \/> &nbsp;<br \/> Un peque&ntilde;o acto de amor vale una vida entera. <strong>Una vida de pecado se olvida en un segundo de perd&oacute;n. <\/strong>No lleva cuentas. Ni de lo que da ni de lo que damos. Tampoco cuenta lo que no damos. Su amor es sin medida.<br \/> &nbsp;<br \/> Nos sorprende y nos rompe esquemas que Dios diga exactamente lo mismo al que ten&iacute;a cinco y le devolvi&oacute; diez que al que ten&iacute;a dos y le devolvi&oacute; cuatro: &laquo;Pasa al banquete de tu Se&ntilde;or&raquo;. Tambi&eacute;n pagaba el mismo sueldo al trabajador de la primera y de la &uacute;ltima hora.<br \/> &nbsp;<br \/> No da por merecimiento. Da por amor. <strong>Dios s&oacute;lo mira el coraz&oacute;n<\/strong>. Y lo llena todo. Siempre desborda. Su alegr&iacute;a por cada uno de sus hijos fieles es igual. <strong>Dios nos mira con infinito amor a cada uno. Le parecemos maravillosos. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Los talentos que nos ha dado son los mejores para nuestro camino.<\/strong> Los ha elegido al crearnos. <strong>El que se despoja es el que multiplica sus talentos.<\/strong> Parece contradictorio.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El que arriesga lo suyo, comparte lo suyo, regala lo que es, es el que recibe en abundancia<\/strong>. El que esconde y guarda, <strong>el que no da lo que tiene, quiz&aacute;s porque no lo valora, porque mira el talento de los otros pero no reconoce el suyo, cierra su talento.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Quiz&aacute;s el que ten&iacute;a uno y lo guard&oacute;, mir&oacute; toda su vida los talentos de los dem&aacute;s, dese&aacute;ndolos, sin saber que el suyo merec&iacute;a la pena. Quiz&aacute;s ese talento suyo era m&aacute;s valioso que los otros, pero su envidia, su af&aacute;n de compararse, su queja por lo que no ten&iacute;a, no le permiti&oacute; verlo y desenterrarlo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios nos da mucho pero necesita nuestra colaboraci&oacute;n.<\/strong> Jes&uacute;s hoy nos habla en esta par&aacute;bola de la confianza de Dios que nos da sus bienes ya en esta tierra.<br \/> &nbsp;<br \/> Habla de los dones que ha puesto en nosotros al crearnos, cualidades, capacidades, personas, y de c&oacute;mo necesita que dediquemos nuestra vida a entregarlos, a reconocerlos, sin envidiar los de los otros, gast&aacute;ndonos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios s&oacute;lo nos pide que seamos fieles. No nos pide tener &eacute;xito ni ser fecundos.<\/strong> &Eacute;l se encargar&aacute; de hacer germinar la semilla.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban En esta vida que Dios nos regala es muy importante hacer buen uso de nuestros talentos. En la vida recibimos muchos dones, muchas capacidades, muchos talentos y carismas.&nbsp;Pero muchas veces no los explotamos, no invertimos, no los utilizamos para amar m&aacute;s y mejor, para ser m&aacute;s santos, para ser m&aacute;s de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/entregate-totalmente-como-tu-eres\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEntr\u00e9gate totalmente, como t\u00fa&nbsp;eres\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-30540","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30540","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30540"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30540\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30540"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30540"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30540"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}