{"id":30541,"date":"2016-06-11T01:32:19","date_gmt":"2016-06-11T06:32:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-te-descubre-el-paraiso-unico-que-llevas-dentro\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:19","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:19","slug":"quien-te-descubre-el-paraiso-unico-que-llevas-dentro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/quien-te-descubre-el-paraiso-unico-que-llevas-dentro\/","title":{"rendered":"Quien te descubre el para\u00edso \u00fanico que llevas&nbsp;dentro"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Jes&uacute;s se deten&iacute;a y observaba<\/strong>. Miraba el coraz&oacute;n del hombre. Com&iacute;a con los pecadores y ve&iacute;a en ellos el reflejo de Dios, su luz, su amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s hac&iacute;a lo que describe <strong>Miguel &Aacute;ngel<\/strong>: &laquo;<em>Vi el &Aacute;ngel en el m&aacute;rmol y tall&eacute; hasta que lo puse en libertad. <strong>En cada bloque de m&aacute;rmol veo una estatua<\/strong> tan clara como si se pusiera delante de m&iacute;, en forma y acabado de actitud y acci&oacute;n. S&oacute;lo tengo que labrar fuera de las paredes rugosas que aprisionan la aparici&oacute;n preciosa para revelar a los otros ojos como los veo con los m&iacute;os<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La mirada de Jes&uacute;s descubr&iacute;a al hombre que hay en nosotros<\/strong>. Y as&iacute; pod&iacute;a tallar el bloque de m&aacute;rmol, porque <strong>lograba ver el &aacute;ngel en su interior. Nunca vio masas<\/strong> a su alrededor. Vio al que ten&iacute;a hambre, al que tocaba su manto, al que lo observaba desde lejos algo incr&eacute;dulo, al ciego que lo necesitaba.<br \/> &nbsp;<br \/> Ten&iacute;a la capacidad de ver el &aacute;ngel encerrado en el m&aacute;rmol de nuestro cuerpo. <strong>Ten&iacute;a el don de descubrir nuestra belleza tantas veces cubierta de barro.<\/strong> Lo hizo en su vida entre los hombres. Lo sigue haciendo hoy cuando nos mira.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Para Jes&uacute;s no somos nunca parte de un grupo, tenemos nombre propio y apellidos<\/strong>. Nos ense&ntilde;a lo importante, no podemos amar una masa de personas, <strong>amamos s&oacute;lo cuando lo hacemos individualmente. Amamos al hombre, a cada hombre, as&iacute; lo hace Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s usaba su lupa para ver el coraz&oacute;n, para descifrar los enigmas del alma humana. As&iacute;, <strong>uno por uno<\/strong>, habitando en cada persona, acariciando sus miedos, despertando sus sue&ntilde;os.<br \/> &nbsp;<br \/> Una lupa nos permite observar lo que sucede con detalle. Con la lupa vemos lo que de verdad ocurre, lo que vivimos. Miramos y vemos debajo de la superficie.<br \/> &nbsp;<br \/> Como esos ni&ntilde;os curiosos que quieren conocer el secreto de la vida. Encontrar tras la pintura el alma de las cosas. <strong>La huella del artista. El sue&ntilde;o del creador<\/strong>. La magia escondida. El secreto bien guardado, oculto, misterioso. Nos gusta ver si las cosas tienen verdad, si son aut&eacute;nticas.<br \/> &nbsp;<br \/> Desentra&ntilde;amos las entra&ntilde;as de la tierra, jugando con los sue&ntilde;os, acariciando lo sagrado. <strong>Es lo m&aacute;s importante, saber lo que se esconde bajo la superficie del mundo. Llegar m&aacute;s hondo<\/strong>. Ver m&aacute;s all&aacute; de la apariencia.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahondar en el cauce, sumergirnos en la vida escondida. Ba&ntilde;arnos en esa agua profunda y llena de vida. Mirar m&aacute;s all&aacute; de lo visible. <strong>Ver con el alma<\/strong>, con el coraz&oacute;n apasionado.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La apariencia a veces nos enga&ntilde;a<\/strong>. Si nos quedamos en ella el mundo puede ser gris, todo igual, todo mon&oacute;tono. No queremos pasar de largo ante la vida. <strong>No queremos pasar nada por al<\/strong>to. Nos detenemos con nuestra lupa, con nuestra mirada. Lo observamos todo.<br \/> &nbsp;<br \/> Mirar con lupa la vida es fundamental. Para no perdernos lo importante. Para no juzgar la realidad sin conocerla bien. La lupa nos permite <strong>conocernos mejor tambi&eacute;n a nosotros mismos<\/strong>. Es fundamental.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Saber qui&eacute;n soy yo, qu&eacute; talentos ha puesto Dios en mi coraz&oacute;n, para qu&eacute; sirvo<\/strong>, para qu&eacute; estoy recorriendo este camino. <strong>En ese lugar Dios quiere habitar, en mi historia, en mi tierra<\/strong>. En ese espacio sagrado que tan bien conoce &Eacute;l.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ese espacio santo en el que muchos hombres van a conocerlo a &Eacute;l<\/strong>. All&iacute; brilla mi ideal personal, el &aacute;ngel escondido en la roca, ese sue&ntilde;o que Dios dibuj&oacute; al crearme y que ahora duerme, ese canto que compone con mis pobres notas algo desafinadas, ese paisaje grabado con su pincel preciso y oculto bajo mis borrones.<br \/> &nbsp;<br \/> El camino que en parte ya poseo y en parte anhelo, sue&ntilde;o y vislumbro; <strong>ese camino en parte hollado y en parte a&uacute;n deseado, desconocido y hallado<\/strong>. Ese ideal es el nombre de mi propio templo, de mi coraz&oacute;n, de mi vida sagrada, tocada por Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> El nombre con el que resuena todo mi ser, las fibras m&aacute;s profundas.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>All&iacute; donde lo conozco a &Eacute;l y me reconozco a m&iacute; mismo. <\/strong>All&iacute;, oculto en mis entra&ntilde;as estamos los dos creando, construyendo. <strong>&Eacute;l habita en lo m&aacute;s sagrado de mi vida.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Pero muchas veces no lo busco, no lo encuentro<\/strong>, desaparezco de su lado. <strong>&iquest;Lo conozco? &iquest;C&oacute;mo construyo yo mi vida, mi casa, mis sue&ntilde;os? <\/strong>&iquest;Construyo sobre &Eacute;l, con &Eacute;l? &iquest;Qui&eacute;n soy yo, en realidad?<br \/> &nbsp;<br \/> Queremos construir sobre la roca m&aacute;s honda de nuestra alma. A veces nos quedamos anclados en la superficie. Y la corriente de la vida nos lleva. <strong>En lo m&aacute;s hondo de mi ser soy yo mismo<\/strong>. All&iacute; todo tiene una resonancia especial, resuena con fuerza, todo vibra.<br \/> &nbsp;<br \/> Es ese espacio santo sobre el que hay que construir. All&iacute; donde la vida cobra un color m&aacute;s hondo y aut&eacute;ntico. All&iacute; <strong>donde estoy yo solo con Dios, sin tener que defenderme de nadie. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>En ese lugar santo me encuentro con mi verdad y con la verdad de Dios sobre mi vida<\/strong>. Con su aceptaci&oacute;n y respeto. All&iacute; me siento <strong>amado en lo que siento y decido, en lo que vivo y sue&ntilde;o, en lo que amo y proyecto. <\/strong>Es el lugar en el que Jes&uacute;s es la roca sobre la que se asiente mi vida.<br \/> &nbsp;<br \/> En ese lugar santo habitamos Dios y yo. All&iacute;, mirando por mi lupa, veo mucho m&aacute;s de lo que intuyo. All&iacute; me veo y veo el rostro de Jes&uacute;s. Su rostro que me mira. <strong>En m&iacute;, en lo m&aacute;s hondo de mi alma, est&aacute; escondido su rostro, la huella de Dios.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>En m&iacute; hay un lugar de para&iacute;so, de cielo, donde Dios habita y donde muchas veces yo no estoy<\/strong>. Porque me ausento buscando en la corriente de la vida vestigios de eternidad. Queriendo retener torpemente los minutos con mis dedos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es necesario que vuelva a &Eacute;l. Somos de Dios.<\/strong> Pero a veces se pierde el ancla y nos dejamos llevar por la corriente. En mi alma, mirando con lupa, est&aacute; Dios. All&iacute; vuelvo. All&iacute; descanso y vuelvo a echar el ancla.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Jes&uacute;s se deten&iacute;a y observaba. Miraba el coraz&oacute;n del hombre. 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