{"id":30548,"date":"2016-06-11T01:32:34","date_gmt":"2016-06-11T06:32:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-es-la-fuente-bebe\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:34","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:34","slug":"la-oracion-es-la-fuente-bebe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-oracion-es-la-fuente-bebe\/","title":{"rendered":"La oraci\u00f3n es la fuente:&nbsp;\u00a1Bebe!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> Creo que&nbsp;<strong>es importante que nos dejemos tiempos de silencio en medio de nuestra vida, tiempos de orar ante el Sagrario, de dejarnos hacer por Dios<\/strong>. Nos ayuda buscar nuestro sitio.<br \/> &nbsp;<br \/> El Santuario. Una capilla especial. Mi santuario hogar. Ese rinc&oacute;n de la naturaleza que me cuenta de Dios.&nbsp;<strong>Esos lugares hablan de lo sagrado<\/strong>, de silencio, del Se&ntilde;or de nuestra vida, y son momentos en los que el alma respira y coge fuerzas. Entonces podemos mirar nuestro d&iacute;a, nuestra vida, con &Eacute;l. <strong>Ojal&aacute; cada uno pueda buscar esos momentos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s se escapaba a la monta&ntilde;a, al lago, al desierto, y tambi&eacute;n sub&iacute;a a Jerusal&eacute;n, al templo de sus mayores, para encontrarse con su Padre, para hablarle y escucharle, para unirse a tantos que hac&iacute;an lo mismo.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iquest;Cu&aacute;l es mi lugar de oraci&oacute;n? &iquest;Lo busco?<\/strong>&nbsp;Las iglesias, el Santuario, son tierra sagrada, nos hablan del cielo en la tierra, igual que hace siglos los claustros de los monasterios guardaban esa atm&oacute;sfera de para&iacute;so.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios viene a mi vida, sale a mi encuentro en mi rutina. Pero tambi&eacute;n en la Eucarist&iacute;a, en el Sagrario, en el Santuario, me espera para poder llegar a lo hondo de mi alma<\/strong>, para pasear juntos por mi oc&eacute;ano interior, para meditar mi historia con &Eacute;l.&nbsp;<strong>Si no me paro, la vida pasa de largo. Cada uno tiene que buscar su momento de respiro, de retirarse<\/strong>&nbsp;a orar, de parar, o de mirar el mes. &iquest;Cu&aacute;l es mi lugar santo?<br \/> &nbsp;<br \/> Las aguas que brotan del Santuario llegan al mar. Son&nbsp;<strong>aguas que sanean, que embellecen<\/strong>, que consagran.&nbsp;Me encanta esa imagen del agua asociada al templo. De la roca del templo brota el agua. Del templo de Dios, del coraz&oacute;n de Dios. La imagen del agua que corre siempre me alegra.<br \/> &nbsp;<br \/> Me cuesta pensar en las aguas estancadas<strong>. El agua que se estanca se pudre. El agua que fluye da vida.<\/strong>&nbsp;Es el r&iacute;o, siempre cambiante, siempre nuevo. El r&iacute;o que descansar&aacute; al llegar al mar. Nunca perder&aacute; su identidad. Pero pasar&aacute; a formar parte para siempre de un mar inmenso. Es el r&iacute;o que sanea el mismo mar. El agua del r&iacute;o renueva el mar.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El agua la da Dios, nosotros somos s&oacute;lo el cauce.<\/strong>&nbsp;Cuanto m&aacute;s hondo, m&aacute;s vac&iacute;o, m&aacute;s agua cabe en el cauce, en mi alma. Cuanto m&aacute;s libre sea mi cauce m&aacute;s agua correr&aacute; hacia otros, sin estancarse, porque <strong>mi vida es para darse, porque yo s&oacute;lo soy el puente entre Dios y los otros. <\/strong>Lo importante es Dios, no yo, el agua no es m&iacute;a, y cuanto m&aacute;s fluya, m&aacute;s se renovar&aacute; el mundo.<br \/> &nbsp;<br \/> Es el misterio del Santuario, el misterio de Mar&iacute;a. Es lo que el Papa nos dijo en Roma a la familia de Schoenstatt. Nos invit&oacute; a <strong>darnos, a servir, a donarnos, con humildad, perdiendo el tiempo con cualquiera, sin buscar adeptos, sin buscar reconocimiento<\/strong>. D&aacute;ndonos all&iacute; donde el agua sea m&aacute;s necesaria.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gustar&iacute;a ser cauce de Dios, su r&iacute;o. <strong>Mi agua no siempre es la mejor, la m&aacute;s clara, la m&aacute;s pura, pero es lo que tengo. Mar&iacute;a se encargar&aacute; de limpiarme<\/strong>, de hacerme cauce profundo, si acudo a Ella, si vuelvo a Ella.<br \/> &nbsp;<br \/> El r&iacute;o sale del Santuario, no entra. <strong>Sale con el agua de Dios, sale hacia otros, al encuentro del hombre, hacia el mar, y sana y hace bello el lugar por donde pasa. Crece la vida<\/strong> nueva.<br \/> &nbsp;<br \/> Es lo que sucede en el Santuario. Nos llenamos del agua pura de Mar&iacute;a, del agua que sacia nuestra sed de pertenencia, de hogar, de amor. Y desde all&iacute; vamos hacia otros, para sanar, para alegrar la vida, para regar, para fecundar.<br \/> &nbsp;<br \/> Sin buscarnos a nosotros mismos. Con nuestro amor, con nuestra entrega, con nuestro consuelo, con nuestra vida, a veces sin poder ni siquiera hablar de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Cogemos fuerzas, bebemos de la fuente, nos purificamos, nos vaciamos ante Dios y ante Mar&iacute;a. Nuestra vocaci&oacute;n es hacia la periferia<\/strong>, como nos dijo el Papa, hacia el hombre all&iacute; donde tenga sed, donde haya desierto.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Lo que no se da, se pierde<\/strong>. Nuestra misi&oacute;n es dar lo que recibimos, no quedarnos c&oacute;modamente en nuestro rinc&oacute;n protegido.<br \/> &nbsp;<br \/> El r&iacute;o sale del Santuario, del lugar sagrado, de Dios, el agua siempre es de &Eacute;l, no nuestra. Pero Dios nos necesita, necesita nuestro cauce para llevarla a otros. Eso me impresiona. <strong>Las personas ya no van al templo<\/strong>, es verdad. <strong>El r&iacute;o une el santuario con la tierra<\/strong>. Es el puente, el camino.<strong> Cristo es el agua que sanea el mundo a su paso.<\/strong> El que trae vida, da vida, despierta vida.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Creo que&nbsp;es importante que nos dejemos tiempos de silencio en medio de nuestra vida, tiempos de orar ante el Sagrario, de dejarnos hacer por Dios. Nos ayuda buscar nuestro sitio. &nbsp; El Santuario. Una capilla especial. Mi santuario hogar. 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