{"id":3055,"date":"2015-12-01T01:01:04","date_gmt":"2015-12-01T06:01:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/gracias-a-su-cuerpo-de-carne\/"},"modified":"2015-12-01T01:01:04","modified_gmt":"2015-12-01T06:01:04","slug":"gracias-a-su-cuerpo-de-carne","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/gracias-a-su-cuerpo-de-carne\/","title":{"rendered":"Gracias a su cuerpo de carne"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por G. Campbell Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">\u00bfCu\u00e1l fue el prop\u00f3sito de la encarnaci\u00f3n del Cristo? Este sorprendente misterio es uno de los hechos m\u00e1s importantes para la humanidad. En el presente estudio se le examina primero como medio para corregir ideas falsas que el hombre cre\u00f3; y en segundo lugar, como instrumento para obtener una nueva comprensi\u00f3n acerca de Dios mismo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify>La encarnaci\u00f3n es un hecho sublime y misterioso pero \u00bfcu\u00e1l era su prop\u00f3sito? La breve declaraci\u00f3n de Pablo a los corintios puede contestar esta pregunta inmediatamente: \u00abDios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo\u00bb (2 Co 5.19). Es imposible comprender todo el alcance de esta declaraci\u00f3n hasta que no se consideren los movimientos finales en la misi\u00f3n de Jes\u00fas, es decir, los de su pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Por medio de estas acciones Dios reconcilia al mundo en s\u00ed en Cristo. Sin embargo, nada hubiera sido posible sin la encarnaci\u00f3n, y con ella se da el primer gran paso hacia la reconciliaci\u00f3n entre Dios y los hombres.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por medio de la encarnaci\u00f3n, Dios se ha revelado de un modo nuevo a la inteligencia del hombre, de manera tal que despierte su emoci\u00f3n, y \u00e9l as\u00ed pide el sometimiento de la voluntad humana. Todo esto, sin embargo, no se pod\u00eda realizar hasta que no se efectuara la obra de la encarnaci\u00f3n. Solo por la muerte de Jes\u00fas la perfecta revelaci\u00f3n de Dios vino a la inteligencia, pues \u00fanicamente por esa muerte pod\u00eda llevarse a cabo una reconciliaci\u00f3n. Una reconciliaci\u00f3n que tuviera como fundamento el perd\u00f3n de pecados y la comunicaci\u00f3n de un nuevo principio de vida. Este hecho se ve con mayor claridad en las palabras del ap\u00f3stol Pablo a los colosenses cuando dijo que siendo \u00aben otro tiempo extra\u00f1os y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora\u00bb Cristo los hab\u00eda \u00abreconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte\u00bb (Col 1.21, 22). De modo que la muerte de Jes\u00fas completa la obra reconciliadora, pero ese trabajo final se hace posible por medio de \u00absu cuerpo de carne\u00bb. Es decir, la encarnaci\u00f3n es el preparativo de la expiaci\u00f3n. El presente tema se basa totalmente en la revelaci\u00f3n que Dios hizo de s\u00ed mismo al hombre a trav\u00e9s de la persona de Cristo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando el hombre pec\u00f3, se distanci\u00f3 de Dios y perdi\u00f3 todo conocimiento y semejanza que ten\u00eda de \u00c9l. A pesar de esta realidad, permanece la capacidad e incluso la necesidad de tener a Dios, aun cuando el hombre ha perdido todo conocimiento, amor y semejanza a \u00c9l. Se ha visto, adem\u00e1s, que la \u00fanica idea que el hombre tiene de Dios es la que encuentra dentro de s\u00ed mismo; y cuando procura pensar en Dios, consciente o inconscientemente siempre ha proyectado su propia personalidad a la inmensidad. No hubiera habido ning\u00fan problema con esta acci\u00f3n si el hombre hubiera obedecido el ideal divino, ya que fue creado a imagen de Dios. Pero la realidad es que la sombra se volvi\u00f3 borrosa y la imagen se desfigur\u00f3, y en la proyecci\u00f3n de s\u00ed mismo, el hombre ha recalcado los defectos e intensificado la ruina. Para corregir eso, Dios se encarn\u00f3 y descendi\u00f3 al nivel del poder del hombre para comprenderlo. Le dio un hombre perfecto para que la personalidad perfecta proyectara l\u00edneas verdaderas a la inmensidad, y as\u00ed revelar correctamente los hechos concernientes a s\u00ed mismo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>En el presente estudio se examina esa amplia declaraci\u00f3n, primero c\u00f3mo la encarnaci\u00f3n corrigi\u00f3 falsos conceptos; y en segundo lugar, c\u00f3mo la encarnaci\u00f3n cumple con todo lo que se pensaba en el pasado, e inicia una nueva comprensi\u00f3n.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Es un medio para corregir falacias sobre Dios<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Las ideas que el hombre tiene acerca de Dios son necesariamente antropom\u00f3rficas. Aun cuando se elimine por un momento la discusi\u00f3n sobre la ca\u00edda del hombre, todav\u00eda sigue siendo cierto que la comprensi\u00f3n que el hombre posee del eterno Dios forzosamente se basa en los hechos de su propia personalidad. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Aun cuando el hombre ten\u00eda conocimiento de los hechos de su propio ser, se hallaba en la sombra e imagen de Dios. Esencialmente un esp\u00edritu, el cual posee una naturaleza intelectual, afectiva y volitiva, era un medio por el cual estos hechos esenciales deb\u00edan expresarse siguiendo la l\u00ednea de fuerza o poder. El cuerpo del hombre era el medio por el cual el esp\u00edritu se expresaba. Tal era el ideal divino de humanidad, esp\u00edritu y cuerpo; el esp\u00edritu coronado, el cuerpo subordinado; la naturaleza espiritual dominante, la f\u00edsica sumisa a ella. En esto hab\u00eda una sugesti\u00f3n, y al mismo tiempo una revelaci\u00f3n, acerca de los hechos esenciales de la deidad. Dios es un Esp\u00edritu inteligente, emocional, volitivo. Estos hechos esenciales de su ser gobiernan a todas las fuerzas de su naturaleza, las cuales se expresan en mil diferentes maneras, por medio de la creaci\u00f3n. As\u00ed como el cuerpo del hombre es a su esp\u00edritu, todo el universo creado es a Dios. <\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La literatura del Antiguo Testamento est\u00e1 llena de este pensamiento, describe a Dios como visti\u00e9ndose de luz, como montando sobre las alas del viento, como haciendo de las nubes su carroza. De esta forma, el hombre antes de caer reverentemente proyectaba en la inmensidad los hechos de su propio ser, y ten\u00eda un verdadero concepto de Dios. Sin embargo, no se puede escapar a la realidad de que el hombre cay\u00f3 y si contin\u00faa en el mismo proceso crear\u00e1 una deidad. No obstante, dicha deidad ser\u00e1 falsa, una contradicci\u00f3n de la verdad, porque el hombre mismo es un fracaso y una contravenci\u00f3n del prop\u00f3sito divino. Fuera de la armon\u00eda con Dios, el hombre ha desatendido lo espiritual. Como resultado, la inteligencia opera totalmente dentro de la esfera de lo material, el afecto se tuerce y se prostituye, la voluntad pierde su verdadero principio de acci\u00f3n. Proy\u00e9ctense estas ideas en la inmensidad, y resultar\u00e1n dioses sensuales, crueles, tir\u00e1nicos. Es la historia de las religiones de la raza humana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Como ilustraci\u00f3n, considere los dioses de Roma y de Grecia. En cada caso, ten\u00edan tantas deidades que nadie pretend\u00eda conocer su n\u00famero. Adem\u00e1s, se puede describir su car\u00e1cter en muy pocas palabras: vengativas, perezosas, triviales, egoc\u00e9ntricas, atemorizantes. Los hombres las adoraban solamente porque les ten\u00edan mucho miedo o porque quer\u00edan librarse de la venganza y evitar su crueldad. Al ser incapaz el hombre de descubrir a Dios, \u00bfqu\u00e9 pod\u00eda hacerse? La respuesta no provino del hombre, sino de Dios.<\/P><br \/>\n<B><br \/>\n<P align=justify>Es una nueva compresi\u00f3n de la humanidad<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>En Jes\u00fas de Nazaret, Dios una vez m\u00e1s le dio al mundo un hombre, perfecto en su humanidad, y por lo tanto perfecto en su revelaci\u00f3n de los hechos relacionados con \u00e9l. Jes\u00fas cumpli\u00f3 con todas las revelaciones que el hombre hab\u00eda recibido en el pasado con respecto a las ideas de Dios.. Por su parte, Dios continu\u00f3 revel\u00e1ndose a s\u00ed mismo incluso desde el momento en que el hombre, por su rebeli\u00f3n, cay\u00f3 de su alta dignidad, y de esta forma oscureci\u00f3 la visi\u00f3n que ten\u00eda de Dios. A trav\u00e9s de procesos que, desde el punto de vista humano, eran largos y tediosos, Dios con infinita paciencia habl\u00f3 en frases simples y resplandeci\u00f3 en destellos de luz. De esta forma, preserv\u00f3 dentro del coraz\u00f3n del hombre hechos concernientes a s\u00ed mismo y que el hombre era incapaz de descubrir por s\u00ed solo. La inteligencia del hombre se hab\u00eda degradado tanto que, humanamente hablando, puede decirse que Dios necesit\u00f3 siglos enteros para grabar en el estado consciente de la raza algunos de los hechos m\u00e1s simples y fundamentales relativos a s\u00ed mismo. La ruina del hombre era tan terrible y profunda, como lo muestran la inteligencia oscurecida, la emoci\u00f3n amortiguada y la voluntad degradada, que al Eterno Dios no le qued\u00f3 mas que una sola alternativa. Tiene que barrer y desaparecer del todo a la raza, o de lo contrario, en infinita paciencia y mediante largos procesos, guiarla de vuelta a s\u00ed mismo. En su infinita gracia, escogi\u00f3 el camino de la reconciliaci\u00f3n, a un costo que solo la historia de Cristo revela perfectamente.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Alguien podr\u00eda objetar que Cristo pudo haber sido enviado inmediatamente; sin embargo, con esto ignorar\u00eda totalmente la profundidad de la degradaci\u00f3n del hombre. Hab\u00eda muchas lecciones que la humanidad deb\u00eda aprender antes de estar en condiciones de recibir la luz que brillar\u00eda en la persona de Cristo. Por ejemplo, el hombre hab\u00eda perdido su concepto de la unidad de Dios, y hac\u00eda millares y millares de deidades. La historia de Israel nos ense\u00f1a c\u00f3mo se preserv\u00f3 en la raza la gran verdad de la unidad de Dios: \u00abOye, Israel: Jehov\u00e1 nuestro Dios, Jehov\u00e1 uno es\u00bb (Dt 6.4). Esa era la lecci\u00f3n inicial; sin embargo, Israel nunca la aprendi\u00f3 plenamente hasta que hubo pasado a la cautividad babil\u00f3nica. Despu\u00e9s de la cautividad, abandon\u00f3 para siempre toda forma de idolatr\u00eda.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La obra se realiz\u00f3 poco a poco debido a la ruina del \u00fanico instrumento por medio del cual pod\u00eda hacerse una perfecta revelaci\u00f3n. Dios no puede ser expresado tan perfectamente por ning\u00fan s\u00edmbolo como por medio de un hombre. A su debido tiempo vino a la historia humana el Revelador. El hombre en todas partes trat\u00f3 de descubrir a Dios mediante la proyecci\u00f3n de su propia personalidad en la infinidad, pero fracas\u00f3 en forma total y absoluta. La venida de Cristo signific\u00f3 que Dios envi\u00f3 al mundo el \u00danico que pod\u00eda realizar perfectamente su ideal de humanidad. Adem\u00e1s, Cristo constituy\u00f3 el instrumento perfecto por el cual Dios se revelar\u00eda al coraz\u00f3n de la raza. Jes\u00fas era la imagen misma de Dios. Desde cada hecho en la personalidad del hombre Jes\u00fas, pueden proyectarse l\u00edneas en la infinidad, y el infinito engrandecimiento de la persona de Cristo revela correctamente a Dios. En la encarnaci\u00f3n, Dios acepta el punto de vista humano de la apreciaci\u00f3n de s\u00ed mismo, que era tambi\u00e9n su propio punto de vista. Adem\u00e1s, al experimentar la vida humana, piensa, habla y obra a trav\u00e9s de conductos humanos.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Piense entonces por un instante en la personalidad de Cristo. Esto lo ayudar\u00e1 a ver c\u00f3mo dentro de los l\u00edmites de lo concebible al hombre, existe una revelaci\u00f3n de aquello que de otro modo es completamente imposible de conocer. En esa perfecta personalidad se halla perfecta humanidad que en s\u00ed armoniza lo espiritual y lo material; humanidad en la cual el esp\u00edritu es dominante y el cuerpo subordinado y expresivo. En Jes\u00fas lo f\u00edsico no es azotado ni golpeado, sino gobernado y glorificado. En \u00e9l, el Esp\u00edritu no est\u00e1 preso ni degradado; por el contrario, posee un trono y una posici\u00f3n dominante. \u00c9l es una perfecta personalidad humana.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando se proyectan estas l\u00edneas de perfecta humanidad al infinito, se presenta a la mente la perfecta deidad, la esencia espiritual dominante, mientras que toda fuerza, tal como es expresada por la creaci\u00f3n, est\u00e1 subordinada al esp\u00edritu. Cada hecho del claro resplandor de la sabidur\u00eda de Cristo, como hombre, revela la infinita sabidur\u00eda del Eterno Dios. Cada manifestaci\u00f3n del desprendido e incansable amor del coraz\u00f3n de Jes\u00fas es un resplandor procedente del eterno e imperecedero amor de Dios mismo. Cada paso y cada decisi\u00f3n de la voluntad de Jes\u00fas, bajo la influencia de la voluntad divina, son revelaciones de la acci\u00f3n y m\u00e9todo de la voluntad de Dios, bajo el control del amor infinito y eterno.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El Dios-hombre, pues, es la puerta de entrada entre Dios y el hombre. Por medio de \u00e9l, Dios encontr\u00f3 la forma de volver al hombre, de quien hab\u00eda sido excluido por su rebeli\u00f3n. En \u00e9l, el hombre encontr\u00f3 su camino de vuelta a Dios, de quien se hab\u00eda alejado por el oscurecimiento de su inteligencia, la muerte de su amor y la desobediencia de su voluntad. Dios se halla a s\u00ed mismo en esta Persona y est\u00e1 con los hombres. El hombre se halla a s\u00ed mismo en esta Persona y est\u00e1 con Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por medio del Dios-hombre, la deidad llega a la humanidad. Por medio del Dios-hombre, la humanidad retorna a la deidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esta revelaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas puede ilustrarse por medio de sus ense\u00f1anzas y sus actos. Cada palabra procedente de sus labios, cada incidente de su maravillosa vida, expresan la verdadera palabra de Dios y su actividad. La simplicidad que puede hallarse en Jes\u00fas de Nazaret es la puerta por la cual el alma reverente y sumisa pasa a lo m\u00e1s sublime de la deidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Su ense\u00f1anza era la esencia de toda sabidur\u00eda. Sus dulces y tiernas palabras todav\u00eda son como m\u00fasica para todos aquellos que en la tensi\u00f3n y las dificultades de la vida las escuchan: \u00abVenid a m\u00ed todos los que est\u00e1is trabajados y cargados, y yo os har\u00e9 descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m\u00ed, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n; y hallar\u00e9is descanso para vuestras almas; porque mi yugo es f\u00e1cil, y ligera mi carga\u00bb (Mt 11.28\u009630). Palabras que nadie sino Dios pudo pronunciar en o\u00eddos de un linaje ca\u00eddo, inquieto y febril. \u00a1Cu\u00e1n humano era su modo de expresarse! Observe las siguientes palabras: \u00abVenid\u0085 trabajados\u0085 cargados\u0085 descanso\u0085 yugo\u0085 carga\u00bb. \u00bfHay entre ellas una sola que suene al principio como lenguaje del Dios infinito, o el habla del perfecto cielo? Todo el pasaje causa una viva y vibrante emoci\u00f3n con un conocimiento com\u00fan de la vida humana. No obstante, a trav\u00e9s de estas palabras se oir\u00e1n como si fueran de un \u00f3rgano, las profundas notas de la eterna sabidur\u00eda. El tierno llamado del hombre pone en palabras entendibles para las multitudes las m\u00e1s profundas filosof\u00edas de la vida. No hay duda que ning\u00fan hombre jam\u00e1s ha hablado como este hombre. El lenguaje de este hombre es el lenguaje de Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Observe cualquiera de sus hechos. La limpieza del templo, el acto de acariciar a los ni\u00f1itos, el inter\u00e9s humano con el que observaba a la gente cuando echaba dinero en el arca. Tambi\u00e9n las l\u00e1grimas que corr\u00edan una tras otra y bajaban por su rostro, y el intenso enojo ardiente. Detr\u00e1s de todos estos actos est\u00e1 la evidente operaci\u00f3n de la deidad: no se puede explicar ni uno de ellos sin tomarla en cuenta. Si alguno se imagina que la purificaci\u00f3n del templo era una acci\u00f3n meramente humana, cons\u00edgase un l\u00e1tigo de peque\u00f1as cuerdas, y trate de lanzar los intereses creados y las antiguas supersticiones que se juntan alrededor del templo y echan a perder lo que debiera ser un lugar de oraci\u00f3n. Es sencillamente absurdo suponer que los hombres que huyeron de su presencia ten\u00edan miedo de un campesino galileo. Ese enojo ante la casa de Dios profanada, que sal\u00eda de sus ojos como fuego y hac\u00eda aterradora toda su conducta, era el rel\u00e1mpago del Dios ultrajado, cuya casa de socorro se hab\u00eda convertido en una cueva de ladrones. No es concebible que una pandilla de jud\u00edos entregara sus mesas de dinero ante la demanda de un rudo campesino reci\u00e9n llegado de Galilea. En esa oportunidad se dieron cuenta de la indignaci\u00f3n de la deidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Era verdaderamente un hombre el que tom\u00f3 a los ni\u00f1os en sus brazos y los bendijo. El cuadro es tan humano, tan sugestivo de la humanidad m\u00e1s excelente y hermosa. Sin embargo, su palabra es revolucionaria y est\u00e1 llena de autoridad. \u00abDejad a los ni\u00f1os venir a m\u00ed, y no se lo impid\u00e1is; porque de los tales es el reino de los cielos\u00bb (Mt 19.14). Si este hombre no es m\u00e1s que un ser humano, entonces es un fan\u00e1tico ignorante. No se consideraba a los ni\u00f1os como parte del reino de Dios hasta que, despu\u00e9s del sagrado rito de la confirmaci\u00f3n, ellos mismos llegaran a ser hijos de la ley. Pero este hombre, con los ni\u00f1os en sus brazos, dice que son el verdadero tipo del car\u00e1cter de quienes est\u00e1n en su reino. Los siglos han justificado la declaraci\u00f3n, y han probado que era la voz de Dios. Voz que reprochaba los falsos conceptos de grandeza humana, curaba el pensar humano y anunciaba la supremac\u00eda de la simplicidad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Nuevamente, fue un gran coraz\u00f3n humano el que se estremeci\u00f3 de emoci\u00f3n y dej\u00f3 caer l\u00e1grimas cuando, desde la monta\u00f1a, vio la ciudad que amaba, corrupta y apresur\u00e1ndose a su castigo. Sin embargo, eso no es todo, porque las l\u00e1grimas dejan entrever un destello y la gloria de esa compasi\u00f3n divina que pronuncia juicio, no con la nota de triunfo alborozado, sino con la compasi\u00f3n del amor herido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La ense\u00f1anza de Jes\u00fas, considerada y seguida hasta sus conclusiones finales, contacta a la mente con la infinita sabidur\u00eda del eterno Dios. Los hechos de Jes\u00fas, correctamente apreciados, revelan las actividades de Dios en cuanto a prop\u00f3sito y m\u00e9todo.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La encarnaci\u00f3n es primeramente una revelaci\u00f3n al hombre del hombre como primera intenci\u00f3n divina. Es por lo tanto tambi\u00e9n una revelaci\u00f3n de Dios, por cuanto el hombre perfecto es imagen de Dios. En Jes\u00fas, Dios ha revelado el prop\u00f3sito que tiene para cada ser humano, una mente de amor magn\u00edfico y leal, y la actividad de servicio. Cabe decir que en el servicio el que ama se vac\u00eda a s\u00ed mismo, como expresi\u00f3n de esa lealtad. El m\u00e1s grande mandamiento impuesto a los cristianos por los escritores del Nuevo Testamento es el del ap\u00f3stol Pablo: \u00abHaya en vosotros este sentir que hubo tambi\u00e9n en Cristo Jes\u00fas.\u00bb (Fil 2.5). El principio del amor reg\u00eda completamente su . Era sumisa y reinante, sumisa al dominio del amor, reinando en el poder del amor.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De esta consideraci\u00f3n del hombre ideal se toma conciencia de la verdad tocante a Dios. Jes\u00fas es Aquel a quien el hombre ha estado buscando, y al no poder hallarle, ha creado las falsas deidades que tan grandes males han tra\u00eddo a toda su vida. Seg\u00fan esta revelaci\u00f3n, el conocimiento de Dios es el de inter\u00e9s personal en toda su creaci\u00f3n. Su afecto se goza en la alegr\u00eda de su pueblo, y se aflige en medio de sus angustias. Este perfecto afecto siempre impulsa su voluntad, y obra dentro de este conocimiento \u00edntimo. Sin embargo, estas verdades, demasiado vastas como para comprenderlas perfectamente, son reconocidas a medida que las l\u00edneas de la personalidad \u00fanica de Jes\u00fas se proyectan a la inmensidad. Por medio del hombre Jes\u00fas, el hombre ha hallado a Dios. Hab\u00eda construido un falso concepto de Dios sobre su naturaleza arruinada. Pero ahora, sobre la perfecta naturaleza del postrer Ad\u00e1n, el hombre forma una idea correcta del Dios infinito. Jes\u00fas de Nazaret es perfecto en su humanidad. Esa humanidad es la piedra del \u00e1ngulo; y si sus l\u00edneas son todas proyectadas hacia adelante, como en el caso de la piedra angular de la pir\u00e1mide, todo quedar\u00e1 incluido.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El valor de la encarnaci\u00f3n entonces se hace claramente perceptible. Los conceptos humanos y err\u00f3neos acerca de Dios han creado un aborrecimiento humano hacia la deidad. El odio del coraz\u00f3n humano no es, pues, odio al Dios verdadero, puesto que no lo conocen. En Cristo, Dios es revelado; y cuando los hombres le conocen como el Revelador, lo aman.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Por supuesto, se necesita decir mucho m\u00e1s. As\u00ed como en la misi\u00f3n de Cristo se necesitaba hacer mucho m\u00e1s, pues aunque la luz de la deidad ha brillado perfectamente en la persona del Cristo, el hombre no la ve. Se debe hacer algo para vivificar su inteligencia, para abrir su ojo. La encarnaci\u00f3n no hace eso. Da la verdadera visi\u00f3n de Dios para la inteligencia vivificada. En el presente estudio, el tema es puramente el de la propia revelaci\u00f3n divina dentro de la encarnaci\u00f3n. Cuando el hombre es reconciliado por medio del misterio de la expiaci\u00f3n, y el milagro de la regeneraci\u00f3n est\u00e1 completo, el hombre, gracias a que Cristo concedi\u00f3 la visi\u00f3n de Dios, ser\u00e1 tambi\u00e9n reconciliado en inteligencia, en emoci\u00f3n, y en voluntad.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De este modo, la encarnaci\u00f3n realiz\u00f3 la preparaci\u00f3n necesaria para que el hombre fuera reconciliado, pero esto ocurre solo por la muerte de Jes\u00fas. De esta forma, su plena salvaci\u00f3n proceder\u00e1 por medio de la armonizaci\u00f3n de su ser con la revelaci\u00f3n de las posibilidades en el hombre Jes\u00fas, bajo el impulso del infinito amor de Dios revelado tambi\u00e9n en \u00e9l. \u00abSi siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho m\u00e1s, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.\u00bb (Ro 5.10).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tomado y adaptado del libro Las crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano, todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por G. Campbell Morgan \u00bfCu\u00e1l fue el prop\u00f3sito de la encarnaci\u00f3n del Cristo? Este sorprendente misterio es uno de los hechos m\u00e1s importantes para la humanidad. En el presente estudio se le examina primero como medio para corregir ideas falsas que el hombre cre\u00f3; y en segundo lugar, como instrumento para obtener una nueva comprensi\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/gracias-a-su-cuerpo-de-carne\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abGracias a su cuerpo de carne\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-3055","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3055","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3055"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3055\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3055"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3055"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3055"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}