{"id":30552,"date":"2016-06-11T01:32:42","date_gmt":"2016-06-11T06:32:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-gran-aspiracion-reconocerse-pequeno\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:42","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:42","slug":"una-gran-aspiracion-reconocerse-pequeno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/una-gran-aspiracion-reconocerse-pequeno\/","title":{"rendered":"Una gran aspiraci\u00f3n: reconocerse&nbsp;peque\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> En una ocasi&oacute;n, san Francisco, ante la insistencia de un cardenal que quer&iacute;a nombrar cardenales de sus filas, respondi&oacute;: &laquo;<em>Mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocaci&oacute;n les ense&ntilde;a a permanecer siempre en condici&oacute;n humilde. Mantenedlos as&iacute;, aun en contra de su voluntad<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Frailes menores que no intentan convertirse en mayores<\/strong>. Me conmueve esa afirmaci&oacute;n. <strong>&iquest;No es cierto que nosotros muchas veces queremos ser mayores <\/strong>y pretendemos dejar de ser menores? &iquest;No anhelamos el reconocimiento, los primeros lugares, el ser recordados, un poco de fama, acariciar el &eacute;xito?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La peque&ntilde;a capillita de nuestro coraz&oacute;n quiere ser una gran bas&iacute;lica. El suelo de tierra de mi vida quiere ser de m&aacute;rmol<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Cuando uno pide lo que pidi&oacute; Francisco es porque tiene el coraz&oacute;n anclado en Cristo. &iexcl;Qu&eacute; importa el resto! <strong>Un coraz&oacute;n que quiere ser pobre y necesitado toda la vida. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>A veces el coraz&oacute;n se olvida del comienzo<\/strong> y busca lugares mejores. Se olvida del origen pobre y sue&ntilde;a con grandezas. <strong>Pierde la perspectiva y se centra en la propia satisfacci&oacute;n y gloria. Sin humildad, sin pobreza, no crece nada.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Por eso pudo crecer la obra de Francisco. Lo hizo sobre sus cimientos pobres. <strong>Francisco siempre tuvo vocaci&oacute;n de porci&uacute;ncula, no de Bas&iacute;lica. Desde una peque&ntilde;a capillita se extendi&oacute; por todo el mundo<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero ni Francisco, ni hoy todos los que siguen su carisma, olvidaron la pobreza de aquella peque&ntilde;a porci&uacute;ncula. All&iacute; volver&aacute;n en cada jubileo a revivir el comienzo.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero no es f&aacute;cil vivir as&iacute;. Acariciando nuestra fragilidad. <strong>Nos cuesta mucho alegrarnos en nuestra debilidad y amar nuestra pobreza. <\/strong>Dec&iacute;a santa Teresita de Lisieux: &laquo;<em>Lo que agrada a Dios es el amor que siento a mi peque&ntilde;ez y mi pobreza; es la esperanza ciega que tengo en su Misericordia. <strong>Tengo muchas flaquezas, pero no me sorprendo. Es tan dulce sentirse d&eacute;bil y peque&ntilde;a<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Construimos cuando nos queremos siendo d&eacute;biles<\/strong>, cuando aceptamos que somos tierra. &iquest;Tenemos vocaci&oacute;n de porci&uacute;ncula o de bas&iacute;lica?<br \/> &nbsp;<br \/> Al pensar en el pobre de As&iacute;s, en su pobreza, en su peque&ntilde;ez, pienso en el origen de Schoenstatt. En una peque&ntilde;a capillita en Alemania comenz&oacute; todo. All&iacute; hemos vuelto al cumplirse cien a&ntilde;os. A esa peque&ntilde;a capillita que no sue&ntilde;a con ser bas&iacute;lica. All&iacute;, sobre d&eacute;biles hombros, empez&oacute; todo.<br \/> &nbsp;<br \/> Surgi&oacute; porque hubo un hombre enamorado, un hombre pobre. El Padre Jos&eacute; Kentenich nos mostr&oacute; la importancia de <strong>aceptar nuestra peque&ntilde;ez como fuente de alegr&iacute;a<\/strong> en nuestra vida: &laquo;<em>El conocimiento y reconocimiento de la miseria humana ante Dios significa impotencia de Dios y omnipotencia del ser humano<\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios se vuelve impotente ante el ni&ntilde;o que suplica y se abraza a sus pies.<\/strong> El Padre Kentenich supo que era peque&ntilde;o y supo alegrarse del amor de Dios. Se supo amado por &Eacute;l. <strong>En nuestra peque&ntilde;ez se manifiesta la grandeza del poder de Dios y de su misericordia. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pero <strong>hoy, aunque sigue habiendo grandes miserias, falta muchas veces la experiencia de la misericordia infinita de Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> &Eacute;l necesita nuestra s&uacute;plica. Como la s&uacute;plica del P. Kentenich en aquella peque&ntilde;a capillita un d&iacute;a. As&iacute; surgi&oacute; una gran obra para Dios: &laquo; <strong><em>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces en la historia del mundo ha sido lo peque&ntilde;o e insignificante el origen de lo grande, de lo m&aacute;s grande!<\/em><\/strong><em> &iquest;Por qu&eacute; no podr&iacute;a suceder tambi&eacute;n lo mismo con nosotros?<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Pienso en Mar&iacute;a y en nosotros. Tan peque&ntilde;a Mar&iacute;a. Tan peque&ntilde;os nosotros. <strong>Necesitamos volver siempre a la humildad del origen. Mar&iacute;a se hace esclava de Dios en su peque&ntilde;ez y humildad<\/strong>. La vida crece por el servicio de Mar&iacute;a silencioso y oculto. Ese amor que se muestra en los peque&ntilde;os detalles, no en gestos grandes, heroicos.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Ni&ntilde;os ante Dios<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban &nbsp; En una ocasi&oacute;n, san Francisco, ante la insistencia de un cardenal que quer&iacute;a nombrar cardenales de sus filas, respondi&oacute;: &laquo;Mis hermanos son llamados frailes menores, y ellos no intentan convertirse en mayores. Su vocaci&oacute;n les ense&ntilde;a a permanecer siempre en condici&oacute;n humilde. 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