{"id":30555,"date":"2016-06-11T01:32:48","date_gmt":"2016-06-11T06:32:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuidar-a-los-nuestros-sin-olvidar-a-los-demas\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:48","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:48","slug":"cuidar-a-los-nuestros-sin-olvidar-a-los-demas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/cuidar-a-los-nuestros-sin-olvidar-a-los-demas\/","title":{"rendered":"Cuidar a &#8220;los nuestros&#8221; sin olvidar a los&nbsp;dem\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>El encuentro con Dios se da en el coraz&oacute;n del otro<\/strong>.&nbsp;El otro d&iacute;a, el Papa Francisco tambi&eacute;n nos lo dijo:&laquo;<em>La pastoral de ayuda tiene que ser cuerpo a cuerpo. O sea acompa&ntilde;ar. Y esto significa perder el tiempo. El gran maestro de perder el tiempo es Jes&uacute;s, &iquest;no? Ha perdido el tiempo acompa&ntilde;ando, para hacer madurar las conciencias, para curar heridas, para ense&ntilde;ar. Acompa&ntilde;ar es hacer el camino juntos<\/em>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> Nos lo ha dicho muchas veces y no acabamos de comprenderlo. <strong>Ya no basta con acoger<\/strong>. No. Durante muchos a&ntilde;os la Iglesia se ha limitado a esperar que llegaran los cristianos al templo. Y llegaban. Pero eso ya no basta hoy.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El hombre necesitado no recurre a la Iglesia a pedir ayuda. No busca a los cristianos, no necesita un sacerdote. No cree que su sanaci&oacute;n se encuentre all&iacute;. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Desconf&iacute;a de los hombres que hablan de Dios. No cree en su coherencia de vida.<\/strong> Desconf&iacute;a por causa de los <strong>esc&aacute;ndalos<\/strong> y no cree en la gratuidad del amor. Cree que siempre hay una segunda intenci&oacute;n. No ve que Dios sea capaz de salvar al hombre.<br \/> &nbsp;<br \/> Tal vez no le convencen los argumentos de los cristianos. Y es que todos creemos tener raz&oacute;n. A m&iacute; como sacerdote me ocurre que <strong>apenas logro hablar con no creyentes. <\/strong>En bodas, bautizos y funerales les predico a muchos. Pero normalmente estoy rodeado de creyentes.<br \/> &nbsp;<br \/> Corro el riesgo de quedarme tranquilo con lo que hay, convencido de que eso es lo &uacute;nico que puedo hacer. Pero no es as&iacute;. Dec&iacute;a el Papa Francisco al referirse a esa actitud:&nbsp;&laquo;<em>En vez de ir a buscar ovejas para traer, o ayudar o dar testimonio, se dedican al grupito, a peinar ovejas. Son peluqueros espirituales. Eso no va<\/em>&raquo;. Podemos dar mucho m&aacute;s. <strong>Podemos hacer mucho m&aacute;s que peinar ovejas. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Claro que hay que cuidar a los creyentes<\/strong>, a los que necesitan m&aacute;s, a los que buscan crecer en su camino de santidad. Somos pastores. Somos padres. Dios nos da hijos en el camino de la vida. <strong>Nos tocar&aacute; perder la vida cuidando otras vidas<\/strong>. Cuidando a los que desean llegar a lo m&aacute;s alto, a los heridos que buscan un hogar en la Iglesia, en el Santuario, a los que han echado ra&iacute;ces en el coraz&oacute;n de Mar&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/> El Santuario es lugar de acogida y encuentro. All&iacute; tantas personas encuentran su descanso:&nbsp;&laquo;Venid a m&iacute; todos los que est&aacute;is cansados y agobiados, y Yo os aliviar&eacute;&raquo;. <strong>Jes&uacute;s nos recuerda que &Eacute;l es lugar de descanso. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es nuestra misi&oacute;n cuidar a los que el Se&ntilde;or nos ha confiado. <\/strong>As&iacute; lo hizo Jes&uacute;s con los ap&oacute;stoles, con los suyos, con los m&aacute;s cercanos. As&iacute; lo dec&iacute;a hace poco el Papa Francisco al acabar el S&iacute;nodo de la Familia:&nbsp;&laquo;<em>La tarea del Papa es recordar a los pastores que su primer deber es alimentar al reba&ntilde;o que el Se&ntilde;or les ha confiado y procurar acoger \u2014con paternidad y misericordia, y sin falsos miedos\u2014 a las ovejas perdidas<\/em>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Una parte importante de nuestra misi&oacute;n es acoger. Es el camino por el que crece nuestra paternidad<\/strong>. Somos fieles en lo peque&ntilde;o, cuidando la vida. Es la misi&oacute;n del cristiano: <strong>cuidar, acoger, acompa&ntilde;ar, servir<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Comentaba el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;&nbsp;<strong><em>&iquest;Cu&aacute;ntas veces debo examinarme acerca de c&oacute;mo le va a cada uno, d&oacute;nde tiene especiales dificultades, c&oacute;mo lo puedo ayudar, c&oacute;mo lo puedo servir? Son las cuestiones m&aacute;s esenciales para la consistencia, la firmeza de una familia.&nbsp;<\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><em>Mientras m&aacute;s sirvo, mientras m&aacute;s me entrego y me obsequio, tanto m&aacute;s soy objeto de regalos. En cada individuo sirvo a sus caracter&iacute;sticas, a su misi&oacute;n e incluso enteramente a su misi&oacute;n. &iexcl;Yo estoy para servir!&nbsp;<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>La mayor alabanza, el mejor m&eacute;rito que puedo reclamar para m&iacute; es la conciencia de haberme entregado desinteresadamente por cada uno<\/em><\/strong>&raquo;<a name=\"14977bdbce05738d_14966e1058ee84da__ftnre\"><\/a><a target=\"_blank\" href=\"https:\/\/mail.google.com\/mail\/u\/0\/#14966e1058ee84da__ftn1\" title=\"\">[1]<\/a>.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es el don de acoger, de servir y ser hogar, de cuidar a otros y ser tierra donde recobrar fuerzas.&nbsp;Queremos ser fieles y no olvidarnos de los que Dios pone en nuestras manos.<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<br \/> Pero <strong>el Papa nos invita a ir m&aacute;s all&aacute; de los que nos ha confiado<\/strong>:&nbsp;&laquo;<em>Me he equivocado; he dicho acoger<strong>: &iexcl;ir a buscar!<\/strong><\/em><strong>&raquo;.&nbsp;<\/strong>Hay que <strong>salir al encuentro de los que no buscan. Es necesario acompa&ntilde;ar a los que no creen.<\/strong><strong>&iquest;C&oacute;mo podemos hacerlo? <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es tan dif&iacute;cil entrar donde no somos bien recibidos. Hablar con quien no quiere escuchar. Sin embargo, no podemos darnos por vencidos<\/strong>. Hay que ir a encontrar al que no nos busca, incluso al que busca algo sin saber bien qu&eacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> Eso s&iacute;, <strong>no se trata de hacer proselitismo<\/strong>. Fue una de las palabras m&aacute;s usadas por el Papa en nuestro encuentro. No se trata <strong>de convencer a los dem&aacute;s con las palabras. <\/strong>Las palabras se las lleva el viento. Estamos cansados de palabras. <strong>La vida pasa por el amor, no tanto por las palabras. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Nuestros gestos ser&aacute;n los importantes. El amor no se juega en razones sino en hechos. <strong>Nuestra misi&oacute;n es salir al encuentro del hombre que necesita ser amado y acompa&ntilde;ado en el lugar y en la situaci&oacute;n en la que se encuentra. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Amar sin esperar nada.<\/strong> Amar sin buscar respuesta. As&iacute; lo dec&iacute;a la Madre Teresa:&nbsp;&laquo;<em>Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te amar&aacute;n de regreso, pero no esperes que te amen de regreso<\/em>&raquo;.&nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/><strong>S&oacute;lo el amor arrastra<\/strong>, convence. Dar todo el amor sin esperar que nos lo devuelvan. El amor despierta amor. <strong>Tenemos que aprender a perder el tiempo con los que no nos dan nada<\/strong>, con los que no nos son &uacute;tiles para nuestros fines, sin esperar algo m&aacute;s. M&aacute;s a&uacute;n cuando sabemos que puede que esa inversi&oacute;n no sea fecunda.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; dif&iacute;cil es dejar de hacer lo que ten&iacute;amos previsto, lo que quer&iacute;amos hacer, y dar la vida por amor a otros<\/strong>, perdiendo el tiempo con ellos! As&iacute; es la vida.<br \/> &nbsp;<br \/> As&iacute; lo hizo Jes&uacute;s. &Eacute;l fue un especialista en perder el tiempo. Un maestro. Lo perdi&oacute; muchas veces por los caminos. Se hizo el encontradizo. <strong>Se dej&oacute; buscar. Se dej&oacute; encontrar. Se dej&oacute; tocar. Escuch&oacute; con paciencia y el coraz&oacute;n abierto<\/strong>. No ten&iacute;a prisas, ni agenda, ni una estrategia fr&iacute;amente calculada.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Calm&oacute; al que sufr&iacute;a en su dolor<\/strong>. Se detuvo ante el hombre roto. Sostuvo al herido al borde del camino. Perdi&oacute; el tiempo tantas veces. No le import&oacute;.<br \/> &nbsp;<br \/> A veces pensamos que el tiempo de las personas importantes vale m&aacute;s que el de las que no son tan importantes. Y <strong>nos sorprende cuando el Papa es capaz de perder el tiempo con una persona sin buscar nada. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>El tiempo vale siempre lo mismo<\/strong>. El tiempo <strong>es de Dios<\/strong>. El tiempo siempre es valioso.&nbsp;Porque es donde Dios se hace carne. Donde se hace vida.<br \/> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban El encuentro con Dios se da en el coraz&oacute;n del otro.&nbsp;El otro d&iacute;a, el Papa Francisco tambi&eacute;n nos lo dijo:&laquo;La pastoral de ayuda tiene que ser cuerpo a cuerpo. O sea acompa&ntilde;ar. Y esto significa perder el tiempo. El gran maestro de perder el tiempo es Jes&uacute;s, &iquest;no? 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