{"id":30556,"date":"2016-06-11T01:32:49","date_gmt":"2016-06-11T06:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-afecta-el-estres-a-la-vida-espiritual-y-como-combatirlo\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:49","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:49","slug":"como-afecta-el-estres-a-la-vida-espiritual-y-como-combatirlo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/como-afecta-el-estres-a-la-vida-espiritual-y-como-combatirlo\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo afecta el estr\u00e9s a la vida espiritual y c\u00f3mo&nbsp;combatirlo?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Recientemente, mientras contemplaba un tranquilo atardecer a orillas del mar, me detuve a pensar cu&aacute;ndo hab&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que repar&eacute; en una puesta de sol semejante, deslumbr&aacute;ndome con la belleza del oc&eacute;ano y su enigm&aacute;tica inmensidad. Con la armon&iacute;a y la perfecci&oacute;n del oleaje. Con el &aacute;gil vuelo de las aves para coger un pez.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Hasta que inesperadamente una idea, apenas ansiosa, invadi&oacute; mi atenci&oacute;n: <strong>&iquest;La braveza del oc&eacute;ano podr&iacute;a interrumpir aquella serenidad? <\/strong>&iexcl;C&oacute;mo saberlo! En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, sin embargo, <strong>permitimos que tales pensamientos nos perturben. &iquest;Acaso de ni&ntilde;os nos preocup&aacute;bamos tanto cuando acud&iacute;amos a gozar de la playa?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Pensando sobre aquel atardecer, record&eacute; la aguda observaci&oacute;n del literato brit&aacute;nico C.S. Lewis: &laquo;Nos preocupamos por el ayer. Nos preocupamos por el hoy. Nos preocupamos por el ma&ntilde;ana. Sencillamente nos preocupamos&raquo;.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Estos pensamientos nos convierten en personas exageradamente ansiosas y estresadas? No necesariamente. <strong>Todos nos inquietamos. El problema ocurre cuando la preocupaci&oacute;n se vuelve ingobernable<\/strong>, invadiendo y asfixiando nuestro campo de conciencia.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>La palabra \u201cestr&eacute;s\u201d nos suena familiar; constituye un icono de la cultura. <\/strong>La mayor&iacute;a de nosotros piensa que es sin&oacute;nimo de preocupaci&oacute;n. Si est&aacute;s preocupado, est&aacute;s \u201cestresado\u201d.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo \u201cestr&eacute;s\u201d tiene un sentido m&aacute;s amplio. Significa tambi&eacute;n cambio, <strong>una situaci&oacute;n que suscita transformaci&oacute;n.<\/strong> No importa si es una mudanza positiva o negativa. Ambas son estresantes.<br \/> &nbsp;<br \/> Puesto de manera simple, <strong>el estr&eacute;s es una reacci&oacute;n innata al cambio, a todo aquello que genera inestabilidad. El estr&eacute;s est&aacute; &iacute;ntimamente relacionado con la ansiedad, pero puede transformarse en una intensa angustia <\/strong>al grado de sobrepasar los mecanismos biol&oacute;gicos y ps&iacute;quicos de auto-regulaci&oacute;n.<br \/> &nbsp;<br \/> Uno de los primeros investigadores en fijarse en el estr&eacute;s fue el endocrin&oacute;logo alem&aacute;n <strong>Hans Selye<\/strong>, quien en los a&ntilde;os treinta se&ntilde;alaba que <strong>el organismo reaccionaba dr&aacute;sticamente ante ciertas experiencias perturbadoras, tanto org&aacute;nicas, como psicol&oacute;gicas<\/strong>, denomin&aacute;ndolas \u201cestresoras\u201d. Selye se refer&iacute;a particularmente al \u201c<strong>sobre-estr&eacute;s\u201d, que debe ser objeto de nuestra alarma.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Como comprobaran Selye y otros investigadores, <strong>los estresores son h&aacute;bitos, s&iacute;ntomas org&aacute;nicos e ideas que pueden causar desbordamientos emocionales. Tambi&eacute;n act&uacute;an como estresoras aquellas situaciones que intentamos evitar: <\/strong>una enfermedad, algo que nos averg&uuml;enza, o la posibilidad de precipitarnos al vac&iacute;o si tememos a las alturas. Quiz&aacute; uno de los mayores estresores sea la ansiedad ante lo indeterminado.<br \/> &nbsp;<br \/> No es novedad que nos expongamos a niveles elevados de estr&eacute;s. Mientras ocurra durante momentos breves, y no nos altere demasiado, resulta gobernable.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Pero, como han descubierto los m&eacute;dicos y psic&oacute;logos,<strong> el estr&eacute;s excesivo y constante puede afectar nuestro sistema cardiaco e inmunol&oacute;gico. Puede generarnos problemas g&aacute;stricos y sobrepeso. Tambi&eacute;n distorsiona nuestra memoria, favoreciendo los recuerdos aprensivos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Las c&eacute;lulas cerebrales (neuronas) se comunican entre s&iacute; mediante \u201cmensajeros qu&iacute;micos\u201d, los <strong>neurotransmisores<\/strong>. Cuando la persona est&aacute; expuesta a niveles exagerados de estr&eacute;s, la comunicaci&oacute;n empieza a deteriorarse. Al enervarse los mensajeros, sufrimos s&iacute;ntomas tales como <strong>insomnio, dolores generalizados, depresi&oacute;n y angustia<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es com&uacute;n que huyamos de las presiones<\/strong>, buscando refugio, quiz&aacute;, en la evasi&oacute;n. La persona es particularmente creativa para fugarse de la realidad y de los s&iacute;ntomas que le advierten que algo anda mal; pero aquello genera m&aacute;s ansiedad.<\/p>\n<p align=\"justify\"> No es que falten realidades agravantes en nuestra cultura, favorecedora de las distracciones.<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>Diariamente debemos enfrentar situaciones como la \u201casincron&iacute;a existencial\u201d, aquel relativismo que cuestiona nuestros valores sobre el bien y la verdad.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Las personas sobre-estresadas caminan hacia el abatimiento.<\/strong> El <em>Journal of Clinical Psychological Science<\/em>&nbsp;advert&iacute;a, tras un estudio, de las <strong>consecuencias nocivas de permanecer \u201crumiando\u201d sobre los acontecimientos negativos, porque culminaremos obsesion&aacute;ndonos con lo que sali&oacute; mal, antes de buscar soluciones a los problemas1. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los investigadores tambi&eacute;n advert&iacute;an que <strong>ciertas situaciones estresantes, inadecuadamente manejadas, imposibilitan las acciones necesarias para contrarrestar las formas de pensar repetitivas, cargadas de pesimismo<\/strong>, llamadas \u201ccatastrofistas\u201d, y las conductas impulsivas que devienen de las creencias err&oacute;neas.<br \/> &nbsp;<br \/> Actualmente,<strong> en nuestras culturas, muchas veces se pierde de vista la dimensi&oacute;n espiritual de la persona<\/strong>, enfatiz&aacute;ndose m&aacute;s bien lo psicol&oacute;gico y org&aacute;nico. Indudablemente la realidad d<strong>el estr&eacute;s tiene una dimensi&oacute;n psicol&oacute;gica importante,<\/strong><strong>que a menudo necesita un tratamiento terap&eacute;utico adecuado; pero ello no debe ir en detrimento de desplazar o ignorar la dimensi&oacute;n espiritual de la persona.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Las implicaciones del estr&eacute;s van m&aacute;s all&aacute; de sus consecuencias ps&iacute;quicas, debi&eacute;ndose tomar en cuenta el <strong>notable impacto del sobre-estr&eacute;s sobre la vida espiritual.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ello ya fue percibido en la antig&uuml;edad cristiana, cuya espiritualidad favorec&iacute;a la paz centrada en la seguridad del amor de Dios, antes que en las evasiones y el auto-enga&ntilde;o.<\/p>\n<p align=\"justify\"> &iquest;Estar afligido no es malo?<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>En las Bienaventuranzas, el Se&ntilde;or Jes&uacute;s sale al encuentro de los abatidos.<\/strong> Entre los que se reunieron a escucharlo al pie de una monta&ntilde;a en Galilea abundaban las personas sufridas: los pobres, hambrientos, temerosos y adoloridos; eran los despreciados y perseguidos.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Ciertamente Jes&uacute;s no estaba en capacidad de ofrecerles bienes materiales porque era sumamente pobre. Tampoco pose&iacute;a una soluci&oacute;n inmediata para cada una de sus angustias. Pero les anuncia: &laquo;<strong><em>Dichosos los afligidos, porque ser&aacute;n consolados<\/em><\/strong>&raquo; (Mt. 5,5).<br \/> &nbsp;<br \/> Reflexionando sobre aquella sentencia, el papa em&eacute;rito <strong>Benedicto XVI interrogaba sobre si era bueno estar afligido<\/strong>; incluso si era deseable denominar \u201cbienaventurada\u201d a la desolaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"justify\"> Sin embargo Jes&uacute;s estaba ense&ntilde;ando con paradojas. En el monte hablaba a personas que hab&iacute;an perdido la esperanza y que posiblemente ya no confiaban en el amor y en la verdad, situaci&oacute;n que &laquo;abate y destruye al hombre por dentro&raquo;2. El Santo Padre tambi&eacute;n destacaba que entre ellos hab&iacute;a personas ansiosas por la verdad. Otros estaban conmocionados por sus imperfecciones, deseando cambiar.<\/p>\n<p align=\"justify\"> A ellos <strong>se ofrece Jes&uacute;s con su testimonio de esperanza y reconciliaci&oacute;n.<\/strong> Mateo recoge aquella invitaci&oacute;n: &laquo;Vengan a m&iacute; todos ustedes que est&aacute;n cansados y agobiados, y yo les dar&eacute; descanso&raquo; (Mt. 11,28). El Se&ntilde;or manifiesta que <strong>Dios est&aacute; compartiendo nuestra vida.<\/strong> &iquest;Acaso no nos hab&iacute;a enviado a su Hijo amado?3 &laquo;Dios no puede padecer, pero puede compadecerse&raquo;, afirmaba san Bernardo4.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>San Pablo se&ntilde;alaba como ideal la obtenci&oacute;n de la paz interior, <em>eir&eacute;ne<\/em>, que contrastaba con la confusi&oacute;n y el auto-enga&ntilde;o, favorecedor de la ansiedad.<\/strong> Para el Ap&oacute;stol de Gentes era claro que Dios deseaba que las personas vivan en paz (Ver 1Cor 14,33.).<\/p>\n<p align=\"justify\"> A los Filipenses les dice: &laquo;<em><strong>Por nada os inquiet&eacute;is<\/strong>, sino que en todo tiempo, en la oraci&oacute;n y la plegaria, sean presentadas a Dios vuestras peticiones, acompa&ntilde;adas de acci&oacute;n de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarde vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jes&uacute;s<\/em>&raquo;5.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero como gran conocedor del esp&iacute;ritu humano,<\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\"><strong>san Pablo entend&iacute;a muy bien sus contradicciones, por lo que reclama precisamente a los cristianos laborar para obtener la &laquo;paz del alma&raquo;, que est&aacute; en sinton&iacute;a con la salvaci&oacute;n<\/strong> (Rom 15,13.).<\/p>\n<p align=\"justify\"> Esta paz, fundada en la abnegaci&oacute;n, la virtud y la entrega generosa, contiene la <strong>renuncia a la discordia<\/strong>; en concreto, el rechazo a las controversias necias que ofuscan el coraz&oacute;n y oscurecen la verdad (Ver 2Tim 2,23.). M&aacute;s bien san Pablo <strong>favorece la escucha, la compasi&oacute;n y la oraci&oacute;n<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Los antiguos monjes de Egipto recomendaban la <strong>confrontaci&oacute;n de las creencias y las conductas opuestas al Evangelio. M&aacute;s bien animaban a la paciencia que abre el ancho horizonte de la esperanza, educ&aacute;ndonos en la visi&oacute;n de eternidad.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Tambi&eacute;n ense&ntilde;aban que l<strong>a oraci&oacute;n constitu&iacute;a la v&iacute;a de la gracia santificante para enfrentar vicios capitales, como la pereza y la acedia, causantes de mayores angustias. <\/strong>Entendida generalmente como \u201cdes&aacute;nimo\u201d, la acedia suscitaba grav&iacute;simas dificultades morales y espirituales, particularmente la p&eacute;rdida de la conciencia del amor de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>En el siglo IV, san Antonio Anacoreta, padre del monacato egipcio, describi&oacute; ciertos estados perturbados por el exceso de preocupaci&oacute;n. <\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Para el santo monje <strong>las aprensiones espirituales desataban des&oacute;rdenes interiores, as&iacute; como temores, pensamientos confusos, abatimiento, desaliento, evasi&oacute;n de los ejercicios asc&eacute;ticos, aflicciones, agudizaci&oacute;n de apegos desordenados, temor exagerado al dolor y a la muerte, inestabilidad de car&aacute;cter, desaz&oacute;n ante la virtud e inclinaci&oacute;n al pecado.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Evagrio P&oacute;ntico (345-399), te&oacute;logo y m&iacute;stico del monacato primitivo, advert&iacute;a que <strong>la persona pod&iacute;a lidiar con \u201cestresores\u201d, pero no le era posible cargar todo el tiempo con memorias negativas, rencores, miedos, culpas, ansiedades y frustraciones.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Incluso <strong>semejante estado de desesperanza pod&iacute;a transformarse en un vicio habitual, al punto de quebrar la voluntad y enfermar el esp&iacute;ritu<\/strong>. Evagrio hac&iacute;a referencia a la importancia de la <strong>memoria<\/strong>, porque entend&iacute;a que los recuerdos nocivos pod&iacute;an f&aacute;cilmente arrancarnos de la paz y \u201ccansarnos\u201d de las cosas de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Los antiguos Maestros del Desierto <strong>practicaban la presencia de Dios, la llamada <em>meme Theos<\/em>, que suscita serenidad, esperanza y paz.<\/strong><\/p>\n<p align=\"justify\"> Los monjes tambi&eacute;n rezaban la \u201cOraci&oacute;n del Nombre de Jes&uacute;s\u201d: &laquo;Se&ntilde;or Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mi pecador&raquo;, un m&eacute;todo de oraci&oacute;n que ten&iacute;a, entre otras finalidades, <strong>alentar una oraci&oacute;n continua y recuperar la conciencia del amor de Dios, ense&ntilde;anza primordial de Jesucristo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Volviendo al atardecer frente al oc&eacute;ano, &iquest;acaso el Se&ntilde;or Jes&uacute;s no se recog&iacute;a en la tranquilidad de las soledades cercanas al Mar de Galilea para orar al Padre? (Ver Lc. 5,16).<br \/> &nbsp;<br \/><em>Por Alfredo Garland Barr&oacute;n<\/em>&nbsp;<br \/><em><a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/cecglob.com\/ante-el-estres-una-aproximacion-espiritual\/\"><strong>Art&iacute;culo<\/strong><\/a> originalmente publicado por Centro de Estudios Cat&oacute;licos<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Centro de Estudios Cat\u00f3licos Recientemente, mientras contemplaba un tranquilo atardecer a orillas del mar, me detuve a pensar cu&aacute;ndo hab&iacute;a sido la &uacute;ltima vez que repar&eacute; en una puesta de sol semejante, deslumbr&aacute;ndome con la belleza del oc&eacute;ano y su enigm&aacute;tica inmensidad. Con la armon&iacute;a y la perfecci&oacute;n del oleaje. 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