{"id":30559,"date":"2016-06-11T01:32:58","date_gmt":"2016-06-11T06:32:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fabula-de-la-piedra-que-se-convirtio-en-perla\/"},"modified":"2016-06-11T01:32:58","modified_gmt":"2016-06-11T06:32:58","slug":"la-fabula-de-la-piedra-que-se-convirtio-en-perla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/la-fabula-de-la-piedra-que-se-convirtio-en-perla\/","title":{"rendered":"La f\u00e1bula de la piedra que se convirti\u00f3 en&nbsp;perla"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Siempre me gust&oacute; decirle a Dios que&nbsp;<a target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.padrecarlospadilla.com\/2013\/09\/22\/quiero-construirte-una-casa-senor-2\/\">quiero construirle una casa<\/a>. Que mi vida quiere ser invertida en esa casa para &Eacute;l. Una casa en la que &Eacute;l y los hombres puedan descansar. Una casa abierta. Una casa trasparente. Una casa llena de alma, de su presencia. Una casa sin rejas, vulnerable, donde es posible entrar a robar. Una casa sencilla y llena de luz.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra propia vida es esa casa.&nbsp;<strong>Muchas veces he querido construirle la casa solo<\/strong>, sin su ayuda, con mis manos d&eacute;biles. Me he visto fuerte y he cre&iacute;do que pod&iacute;a yo solo.<br \/> &nbsp;<br \/> He alzado las manos queriendo coger la vida en mis manos, <strong>obsesionado con ganar, negando mi debilidad. Ocultando heridas por miedo a fracasar, a ser rechazado<\/strong>. He pretendido ser arquitecto y alba&ntilde;il, carpintero y electricista. Todo perfecto. Sin errores, sin manchas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>He querido serlo todo hasta que he visto que era imposible y he ca&iacute;do. No puedo solo. La casa la construyo con Dios<\/strong> y sin &Eacute;l no construyo nada. &Eacute;l trabaja mi piedra, la talla, <strong>saca lo mejor<\/strong>. As&iacute; es siempre en nuestra vida. <strong>&Eacute;l construye a partir de nuestra tierra.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Hace tiempo escrib&iacute; un peque&ntilde;o cuento. Pensaba en mi propia vida. Pensaba en Dios:<br \/> &nbsp;<br \/> &laquo;<em>Un hombre encontr&oacute; un d&iacute;a una piedra debajo de la tierra. Parec&iacute;a una piedra normal, pero no lo era. A &eacute;l le gust&oacute; porque era suya. <strong>Al principio pens&oacute; que era una piedra como las dem&aacute;s. Pero con el tiempo dej&oacute; de serlo, porque el cari&ntilde;o hace que las cosas sean distintas, &uacute;nicas. <\/strong><\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>La guard&oacute; en su bolsillo. Pasaron los a&ntilde;os y siempre llevaba la piedra consigo. <strong>La tocaba en momentos de temor<\/strong>. La usaba para tranquilizar su alma inquieta. La apretaba en la dificultad. <strong>Siempre estaba con &eacute;l<\/strong>. &Eacute;l siempre estaba con ella. Sin la piedra no pod&iacute;a vivir. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Un d&iacute;a, ya mayor, cogi&oacute; la piedra a la luz de la luna. <strong>La piedra comenz&oacute; a brillar<\/strong>. No entend&iacute;a mucho. A veces la vida es as&iacute;, no entendemos mucho. Pero se conmovi&oacute;. La mir&oacute; feliz. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>Era su piedra y no era su piedra. Vio en su interior una belleza que nunca antes hab&iacute;a visto. Sorprendido la bes&oacute;. Y dentro de su alma algo de ese brillo se qued&oacute; para siempre. Esa piedra vulgar que un d&iacute;a siendo joven encontr&oacute;, en verdad, nunca fue vulgar.<\/em><\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>El amor hace que las cosas no sean vulgares<\/em><\/strong><em>. Esa piedra era una perla preciosa y <strong>el uso y el amor, y el tacto y el cari&ntilde;o, hab&iacute;an sacado la belleza que antes escond&iacute;a<\/strong>. Esa belleza sagrada que s&oacute;lo tienen las cosas que amamos. Era una piedra preciosa. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><strong><em>El secreto era que el hombre la mir&oacute; siempre como una perla<\/em><\/strong><em>. La amaba como una perla. La trataba como una perla. <strong>La acariciaba como una perla. Tanto fue as&iacute; que la piedra, algo tosca al principio, acab&oacute; creyendo que en su interior ten&iacute;a luz y descubri&oacute; que pod&iacute;a llegar a ser una perla<\/strong>. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>La mayor alegr&iacute;a de la piedra fue poder darle luz a &eacute;l, poder embellecer un poco su vida, poder darle calor en sus d&iacute;as fr&iacute;os, sostener sus pasos. <strong>Bajo su mirada brillaba, porque sus ojos, llenos de vida, eran un motivo para seguir dando luz al mundo.<\/strong> Sin esa mirada tampoco podr&iacute;a vivir la piedra y llegar a ser una perla<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Me gusta este cuento de la piedra y la perla. <strong>La piedra es Dios, somos nosotros, es la vida. La piedra son personas que hemos amado en el camino. La piedra es nuestro coraz&oacute;n duro y blando, tosco y precioso. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>En realidad todos tenemos mucho de piedra y de perla. El amor nos vuelve brillantes<\/strong>. <strong>El amor hace de la piedra una perla<\/strong>. El desprecio y el odio nos vuelven toscos, duros, oscuros.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Dios puede trabajar la piedra de mi alma y hacer que sea una perla con brillo que ilumine a muchos. S&oacute;lo as&iacute; puedo pensar en construir una nueva casa<\/strong>. Una casa abierta para los hombres. Una casa, un hogar, un espacio sagrado.<br \/> &nbsp;<br \/> S&oacute;lo contando con que Dios trabaje mi piedra, mi perla. &Eacute;l cree en m&iacute;. <strong>Y cuando &Eacute;l construye, la obra parece f&aacute;cil. <\/strong>&Eacute;l modela las piedras, mi piedra, mi alma. Talla, quiere cincelar su rostro en mi rostro con amor. Tendr&aacute; que desfigurarme un poco. As&iacute; ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil. Duele, pero merece la pena.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Siempre me gust&oacute; decirle a Dios que&nbsp;quiero construirle una casa. Que mi vida quiere ser invertida en esa casa para &Eacute;l. Una casa en la que &Eacute;l y los hombres puedan descansar. Una casa abierta. Una casa trasparente. Una casa llena de alma, de su presencia. 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