{"id":3056,"date":"2015-12-01T01:01:06","date_gmt":"2015-12-01T06:01:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-reino-por-tu-adoracion-parte-ii\/"},"modified":"2015-12-01T01:01:06","modified_gmt":"2015-12-01T06:01:06","slug":"mi-reino-por-tu-adoracion-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/mi-reino-por-tu-adoracion-parte-ii\/","title":{"rendered":"Mi reino por tu adoraci\u00f3n, Parte II"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify; font-style: italic; \">por G. Campbell Morgan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p class=\"copete\" style=\"text-align: justify;\">El verdadero objetivo de la tercera tentaci\u00f3n ya no consiste en la ruina del hombre en s\u00ed (como lo hab\u00eda intentado en las dos primeras tentaciones), sino en impedir la obra para la cual se preparaba y para la cual hab\u00eda sido ungido cuarenta d\u00edas antes. Descubra las insinuaciones encerradas en la petici\u00f3n del maligno y la poderosa respuesta del Cristo.<\/p>\n<p class=\"texto\">\n<p><P align=justify><B>La reprimenda<\/P><\/B><br \/>\n<P align=justify>Por primera vez el Maestro le habl\u00f3 a Satan\u00e1s con la autoridad obtenida por las victorias de los ataques anteriores. En su humanidad hab\u00eda demostrado ser m\u00e1s fuerte que el hombre fuertemente armado, m\u00e1s poderoso que el terrible adversario del g\u00e9nero humano, y en esa fuerza manifestada, ahora le dice: \u00abVete, Satan\u00e1s\u00bb (Mt 4.10). Esto ya no era un desaf\u00edo. Era un mandato. Todo el esfuerzo y poder del mal fue insuficiente para lograr su rendici\u00f3n, y desde esa poderosa fortaleza imparti\u00f3 \u00f3rdenes al enemigo, y le llam\u00f3 Satan\u00e1s, el difamador, el calumniador, el mentiroso.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Esa palabra de autoridad contiene primero el rechazo de la insinuaci\u00f3n del diablo, y despu\u00e9s una reluciente revelaci\u00f3n del m\u00e9todo por el cual poseer\u00eda los reinos del mundo. El enemigo dijo: R\u00edndeme homenaje, y te dar\u00e9 los reinos. Cristo virtualmente respondi\u00f3: Obtendr\u00e9 estos reinos, no rindi\u00e9ndote honor, sino por desprenderme de ti. El diablo es mentiroso desde el principio y en esa oportunidad trat\u00f3 de robarle a Cristo aquello que le promet\u00eda. Se propus\u00f3, en el \u00faltimo y desesperado lance de su malicia, echar a Dios de su propio mundo. La respuesta del Maestro era una palabra de tremenda autoridad, basada en las perfecciones de su humanidad y en las victorias que ganar\u00eda con su muerte, misi\u00f3n que el enemigo procur\u00f3 hacerle desistir. Desde ese momento en el desierto hasta ahora Cristo ha repetido esa palabra mediante cada victoria ganada en el alma del hombre. Por todos los triunfos de la cruz entre las naciones, y por aquellas futuras victorias en los pasos finales del plan divino, \u00e9l repite el irrevocable edicto del desierto: \u00abVete, Satan\u00e1s\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La orden as\u00ed emitida recibe \u00e9nfasis y fuerza por su uso de la misma espada del Esp\u00edritu. Nuevamente se ve el resplandor de la espada al decir: \u00abEscrito est\u00e1: Al Se\u00f1or tu Dios adorar\u00e1s, y a \u00e9l s\u00f3lo servir\u00e1s\u00bb (Mt 4.10). Otra vez declar\u00f3 que permanec\u00eda, tanto en el servicio como en los hechos de su propio ser, dentro de la voluntad de Dios. Solo a Jehov\u00e1 adoraba y solo a \u00e9l serv\u00eda. \u00a1La palabra del Maestro refut\u00f3 perfectamente el argumento de Satan\u00e1s! Como en cada una de las tentaciones anteriores, tambi\u00e9n aqu\u00ed el mandato citado ten\u00eda aplicaci\u00f3n, no a Satan\u00e1s, sino al Se\u00f1or Jes\u00fas mismo. No era que el Se\u00f1or le ordenaba a Satan\u00e1s adorar a Dios, sino que declaraba, en presencia del enemigo, que hab\u00eda una raz\u00f3n para negarse a rendirle homenaje. La palabra de Dios mandaba que el Hijo deb\u00eda adorar solamente a Dios. Por eso, tom\u00f3 su lugar como Hombre para ganar la victoria en el sendero del servicio espec\u00edfico, y declar\u00f3 que al permanecer en la voluntad divina, era imposible adorar o servir a otro y que s\u00f3lo adorar\u00eda a Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Observe aqu\u00ed especialmente la uni\u00f3n entre adoraci\u00f3n y servicio, y c\u00f3mo esto se aplica a la tentaci\u00f3n. En la mente de Jes\u00fas es evidente que la adoraci\u00f3n y el servicio est\u00e1n \u00edntimamente identificados; de hecho, son dos aspectos de la misma actitud. Adorar es siempre servir. Rendir honor siempre es reconocer una obligaci\u00f3n. El enemigo no dijo nada en su tentaci\u00f3n acerca de servicio. Solamente pidi\u00f3 culto. La respuesta de Cristo revela el hecho de que adorarle ser\u00eda servirle. En su terrible sutileza el enemigo no lo mencion\u00f3. Hab\u00eda pedido adoraci\u00f3n, y le prometi\u00f3 a Cristo que los reinos entonces le pertenecer\u00edan. La respuesta de Cristo declar\u00f3 que tal promesa era una mentira, pues el homenaje resultar\u00eda en servicio, de modo que la autoridad suprema quedar\u00eda en manos de Satan\u00e1s. La tentativa premeditada del diablo era enga\u00f1ar al postrer Ad\u00e1n como lo hizo con el primero. De ese modo, impedir\u00eda la creaci\u00f3n de la nueva raza, as\u00ed como hab\u00eda asegurado la ruina de la primera.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>La respuesta de Cristo, adem\u00e1s, revel\u00f3 el hecho de su propia negaci\u00f3n, y sin embargo su conocimiento de que tal negaci\u00f3n resultar\u00eda en una perfecta coronaci\u00f3n. Cristo no vino a obtener el reino para s\u00ed mismo, sino para su Padre; sin embargo, al Padre le agrad\u00f3 que en Cristo habitara toda plenitud. Por un per\u00edodo que no se basa en c\u00e1lculos humanos, el Hijo ascender\u00eda al trono por la v\u00eda de la cruz y gobernar\u00eda sobre todos estos reinos. Aun cuando en las edades distantes finalmente entregar\u00e1 el reino al Padre, en su eterna asociaci\u00f3n con \u00e9l poseer\u00e1 y gobernar\u00e1 sobre todo el territorio del reino de Dios.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>As\u00ed el ungido Rey desbarata completamente al enemigo, y retiene perfectamente la fortaleza contra este su \u00faltimo ataque. \u00a1Cu\u00e1n grande es la victoria, y en qu\u00e9 infinita sabidur\u00eda se basaba su elecci\u00f3n del sendero del Padre! Si hubiera recibido de Satan\u00e1s los reinos (aunque habr\u00eda ascendido al trono por sumisi\u00f3n al principe del mundo) hubiera tomado una posici\u00f3n totalmente in\u00fatil. Los reinos, a pesar de toda su aparente gloria y esplendor, estaban llenos de maldad. Eran los reinos del mundo, es decir, del cosmos. La gloria de ellos era puramente material y todo el esplendor manifiesto era sencillmente material, al costo de la muerte de lo espiritual. Para Cristo, por tanto, era patente que dentro del esplendor se escond\u00eda la sombra. Los elementos de destrucci\u00f3n seguramente obraban y la desintegraci\u00f3n era evidente en el hecho de que eran reinos. La pluralidad era prueba de debilidad; adem\u00e1s, hab\u00eda conflicto, contienda, y manifestaci\u00f3n de divisi\u00f3n, en lugar de unidad. Hasta hoy esta es la realidad para quienes pueden ver, el mundo todav\u00eda est\u00e1 lleno de reinos, y est\u00e1n armados hasta los dientes. Si uno se mueve, los dem\u00e1s observan con ojos envidiosos, y cualquier habilidad pol\u00edtica est\u00e1 dirigida hacia fines ego\u00edstas y la prevenci\u00f3n del enriquecimiento de otros. La evidencia de la debilidad se halla en el hecho mismo de que el diablo mostr\u00f3 a Jes\u00fas los reinos. El Hombre de Dios de perfecta visi\u00f3n vio esto y lo entendi\u00f3 claramente. Sab\u00eda, tambi\u00e9n, que la gloria era de oropel y no de oro. Era pasajera, se marchitaba y estaba manchada aun cuando \u00e9l la ve\u00eda en esos momentos. El lustre era indudablemente grande, pero no duradero. Era solo el del cosmos, y ese siempre carec\u00eda de permanencia. Jes\u00fas sab\u00eda la verdad de lo que Juan m\u00e1s tarde escribi\u00f3: \u00abEl mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre\u00bb (1 Jn 2.17).<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Cuando Jes\u00fas rechaz\u00f3 la oferta del diablo, rechaz\u00f3 todo lo imperfecto, lo perecedero; y pudo hacerlo porque cumpli\u00f3 la voluntad de Dios. \u00c9l mismo, a pesar de la futura muerte que lo esperaba, permanec\u00eda para siempre, y solo por medio de esa muerte, comunicaba fuerza imperecedera a todos aquellos que reuni\u00f3 a su alrededor. Por la victoria de la cruz, los reinos ser\u00edan de valor infinito porque, penetrados por la justicia bajo el gobierno de Dios, ser\u00edan unificados y cesar\u00edan de ser llamados reinos. Por ejemplo, vea lo que dice el mensaje revelado a Juan en la solitaria isla, el cual declara los \u00faltimos movimientos en el poderoso programa. \u00abLos reinos del mundo han venido a ser de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo; y \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u00bb (Ap 11.15). Observe muy bien la correcci\u00f3n introducida en la Versi\u00f3n Moderna, donde se dice \u00abel reino\u00bb, en vez de la forma plural. Este cambio es de infinito valor. \u00abEl reino del mundo\u00bb, ya no m\u00e1s los muchos, sino uno, \u00abha venido a ser el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u00bb. Y ahora, por cuanto \u00e9l ha tomado en sus manos y echado el mal del mundo, la desintegraci\u00f3n es imposible. \u00ab\u00c9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u00bb.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De este modo, Jes\u00fas eligi\u00f3 encaminarse hacia el establecimiento de un solo trono y un solo reino. Siempre debe tenerse presente el contraste. El diablo mostr\u00f3 al Maestro los reinos, las tribus, las divisiones, que conten\u00edan los elementos de conflicto y de descomposici\u00f3n. Jes\u00fas los rechaz\u00f3. No deseaba los reinos, \u00e9l hab\u00eda venido para el reino. No admiti\u00f3 ni acept\u00f3 la mancillada gloria de un ideal arruinado, y escogi\u00f3 el radiante esplendor de un prop\u00f3sito cumplido, aun cuando la cruz fuese el sendero a la meta.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Tambi\u00e9n se debe recordar que la gran frase del Apocalipsis, \u00abel reino del mundo\u00bb, no se refiere en primer lugar a las naciones, sino al verdadero reino del cosmos. Todo el esplendor de lo material, bajo el perfecto reinado de Dios, ser\u00e1 embellecido y perfeccionado. En la victoria final, toda la creaci\u00f3n que hoy gime y est\u00e1 con dolores de parto, ser\u00e1 redimida; y todo lo material tambi\u00e9n permanecer\u00e1 cuando sea restaurado en la econom\u00eda divina y est\u00e9 subordinado a lo espiritual. La visi\u00f3n que Jes\u00fas tuvo de los resultados de la cruz era mucho m\u00e1s magn\u00edfica que la que el diablo le dio de los reinos del mundo y de su gloria. Cristo ve\u00eda lo m\u00e1s alto por eso rehus\u00f3 lo m\u00e1s bajo. Si hubiera escapado del sendero del dolor a lo sumo pudo haber obtenido la posesi\u00f3n de lo inferior. El Hombre perfecto de Dios no vacil\u00f3 por un solo momento ni se detuvo a comparar la propuesta de Satan\u00e1s con el prop\u00f3sito de Dios. El glorioso conocimiento de la victoria venidera era el gozo que le fue propuesto, y ese gozo hizo que la oferta del infierno fuese vil, despreciable, blasfema e impertinente. Por eso, con severa y magn\u00edfica autoridad mand\u00f3 a Satan\u00e1s alejarse, y anunci\u00f3 su permanencia en la voluntad de Dios, a quien s\u00f3lo servir\u00eda y rendir\u00eda culto.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>De este modo, alcanz\u00f3 su victoria no solamente en el dominio de su personalidad, sino tambi\u00e9n en la esfera de su posici\u00f3n oficial; y el diablo fue desbaratado en cada aspecto de su ataque.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>El triunfo de Jes\u00fas era perfecto en el \u00e1rea de su vida f\u00edsica, de su naturaleza espiritual y de su obra se\u00f1alada. Nunca olvide que en toda naturaleza humana la obra es la meta final. El hombre fue creado para el trabajo y Dios lo hizo para que pudiera actuar en cooperaci\u00f3n consigo mismo, para cumplir los prop\u00f3sitos divinos. Eso es cierto en cada individuo. El ser que fue creado para el trabajo est\u00e1 compuesto de cuerpo y esp\u00edritu. La mente es el estado consciente, el conocimiento, que es el resultado de esta doble personalidad. El hombre puede hacer frente al trabajo asignado cuando existe una relaci\u00f3n y perfecta armon\u00eda entre lo f\u00edsico y lo espiritual. Sin embargo, es imposible realizar la tarea cuando el instrumento est\u00e1 da\u00f1ado. El enemigo primero atac\u00f3 a este segundo Hombre en un intento de arruinarle al apelar a una necesidad de su naturaleza f\u00edsica. Fracas\u00f3 totalmente porque Jes\u00fas reconoci\u00f3 que lo esencial de la naturaleza humana es el aspecto espiritual.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Derrotado en este punto, el enemigo entonces lanz\u00f3 la fuerza de su terrible sutileza contra la naturaleza espiritual. Con este ataque trataba de arruinar el Hombre entero, al sugerir que tomara un riesgo injustificable sobre la base de su confianza en Dios. Aqu\u00ed otra vez fue repelido por el tranquilo y espl\u00e9ndido hero\u00edsmo que rechazaba aquello que ten\u00eda la apariencia de acci\u00f3n heroica pero que hubiera sido prueba de miedo y falta de confianza.<\/P><\/p>\n<p><P align=justify>Luego el enemigo, derribado de su plataforma, qued\u00f3 al descubierto, y se manifest\u00f3 en todo el atrevimiento diab\u00f3lico de su verdadero deseo. Pidi\u00f3 el homenaje de la perfecci\u00f3n. Entonces abiertamente recibi\u00f3 su derrota final, cuando el perfecto e \u00edntegro Hombre escogi\u00f3 adorar y servir tan solo a Jehov\u00e1, y en el poder de esa elecci\u00f3n, con autoridad mand\u00f3 al enemigo retirarse. El segundo Hombre, perfectamente equilibrado en cuerpo y esp\u00edritu, y con la firme actitud de lealtad a Dios, fue invulnerable a todas las fuerzas del mal. \u00c9l fue victorioso en cada punto donde el hombre hab\u00eda fallado. Era fuerte en cada debilidad de la vida del hombre, y en la gran crisis de la tentaci\u00f3n venci\u00f3 con poder majestuoso. Destruy\u00f3 tan completamente el poder del enemigo, que Satan\u00e1s ser\u00e1 para siempre el derrotado adversario de la raza.<\/P><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado y adaptado del libro Las crisis de Cristo, G. Campbell Morgan, Ediciones Hebr\u00f3n &#8211; Desarrollo Cristiano. Todos los derechos reservados.<\/P>\n                    <\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: justify; font-style: italic; \"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>por G. Campbell Morgan El verdadero objetivo de la tercera tentaci\u00f3n ya no consiste en la ruina del hombre en s\u00ed (como lo hab\u00eda intentado en las dos primeras tentaciones), sino en impedir la obra para la cual se preparaba y para la cual hab\u00eda sido ungido cuarenta d\u00edas antes. 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