{"id":30561,"date":"2016-06-11T01:33:01","date_gmt":"2016-06-11T06:33:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-pasos-para-iniciarse-en-la-santidad\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:01","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:01","slug":"3-pasos-para-iniciarse-en-la-santidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-pasos-para-iniciarse-en-la-santidad\/","title":{"rendered":"3 pasos para iniciarse en la&nbsp;santidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\"> La <strong>santidad a la que aspiramos es la santidad de los peque&ntilde;os, de los ni&ntilde;os que conf&iacute;an. <\/strong>Es la santidad del amor cotidiano, de los gestos de entrega sencillos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: <em>&laquo;&iquest;Qu&eacute; entendemos por las peque&ntilde;as virtudes? Son virtudes extraordinariamente grandes, pero que se practican en la vida diaria, que hacia afuera jam&aacute;s llevan el sello del hero&iacute;smo. Es lo cotidiano, lo ordinario. En la Familia hablamos de<strong> la santidad de la vida diaria. Hacer lo ordinario extraordinariamente bien<\/strong><\/em>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Una santidad de los peque&ntilde;os gestos. Una santidad que consiste en hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien. <strong>Una santidad del amor que se entrega con libertad y con paz en el d&iacute;a a d&iacute;a.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ser santos hoy no nos lleva a alejarnos del mundo. No, muy al contrario. <strong>El mundo de hoy necesita santos vivos y cercanos a los que poder tocar.<\/strong> A veces ponemos tan lejos la santidad de nuestras vidas que no creemos en la santidad humana de los que est&aacute;n m&aacute;s cerca.<br \/> &nbsp;<br \/> Hemos vestido la santidad de perfecci&oacute;n y no admitimos entonces los defectos en los santos. Ni los errores. Ni las ca&iacute;das. <strong>Hemos dibujado una santidad de blanco y oro, de perfecciones inalcanzables y as&iacute; nos hemos eximido de la obligaci&oacute;n de ser santos<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Santa Teresita quer&iacute;a ser subida por el Se&ntilde;or como en un ascensor. <strong>La verdadera santidad pasa por dejar que Jes&uacute;s nos tome en sus brazos<\/strong>. Pero <strong>no podemos ser santos sin intimidad con &Eacute;l.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: &laquo;<em>Gracias por ser roca rota, Se&ntilde;or. T&uacute; lo sabes todo, T&uacute; sabes cu&aacute;nto te quiero. Estate siempre a mi lado. Que vea tu rostro, tus ojos, dici&eacute;ndome que me amas much&iacute;simo. Te entrego mi ancla. <strong>&Aacute;nclame en tu coraz&oacute;n para siempre y que los que m&aacute;s sufren puedan anclarse siempre en m&iacute;<\/strong>. T&uacute; me velas<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es imposible avanzar sin un amor personal a &Eacute;l<\/strong>. Hace poco me contaban de unos cristianos que confesaban que ellos nunca le rezaban a Jes&uacute;s. Me sorprendi&oacute; la respuesta. <strong>Sin esa conversaci&oacute;n cercana y personal con Jes&uacute;s no crece nuestra vida interior.<\/strong> Es el amor del amigo que si no se cultiva se enfr&iacute;a.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s es ese amigo desconocido para muchos. Un aut&eacute;ntico extra&ntilde;o en sus vidas<\/strong>. <strong>&iquest;No nos acompa&ntilde;a en todo lo que hacemos? <\/strong>&iquest;No volvemos hacia &Eacute;l la mirada cada vez que nos sentimos solos? &iquest;No nos anclamos en &Eacute;l? Sin profundidad en la mirada, <strong>sin profundidad en el encuentro, no podemos aspirar a la santidad. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>La santidad siempre nos va a quedar grande. Porque es una gracia de Dios<\/strong>. Porque Dios nos reviste de su amor. Pero <strong>todo comienza con el reconocimiento de nuestra pobreza. Cuando asumimos que solos no podemos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba en Schoenstatt en la celebraci&oacute;n de los cien a&ntilde;os: &laquo;<em>En esta tierra santa veo mi propio barro. <strong>Me veo tan peque&ntilde;o, tan impuro. T&uacute; arrodillada ante m&iacute;. Yo arrodillado ante ti. Veo tanto amor. Tanto respeto. Tiemblo. Me supera tanto amor<\/strong>. Es pobre mi coraz&oacute;n. Pobre y herido. Roto. La voz quebrada. &iexcl;C&oacute;mo no alzar las manos y so&ntilde;ar!<\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>&nbsp;Es f&aacute;cil so&ntilde;ar. Basta con ver lo que no veo. Oler lo que no huelo. Sentir lo que no toco. Todo tan f&aacute;cil. Tan imposible. Sonr&iacute;o. El alma quieta. Abierta. Como un c&aacute;ntaro. Como un c&aacute;liz al pie de tu herida. De mi herida. Me veo diminuto en este Santuario tan peque&ntilde;o. Perdido a tus pies. <strong>Callo y pronuncio mi s&iacute;. Es lo que cuenta<\/strong>. A tus pies como un ni&ntilde;o. A tus pies como un pobre. <\/em><br \/> &nbsp;<br \/><em>Es dif&iacute;cil entenderlo todo. <strong>Muchas cosas no las entiendo. Pero pronuncio mi s&iacute;. El que te doy cada d&iacute;a. Gracias. Como un ni&ntilde;o<\/strong>. Como el sol se eleva ante m&iacute;. <strong>Vuelvo a decir que s&iacute;. Me callo. Cojo el c&aacute;liz. Cojo la cruz. No me da miedo la vida<\/strong><\/em><strong>&raquo;. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>Ser santos no tiene que ver con la perfecci&oacute;n. M&aacute;s que nada porque no podemos ser perfectos<\/strong>. Porque nos queda grande. Porque nuestra torpeza tiene poco que ver con una vida perfecta y sin manchas.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Aspiramos a la santidad como un don de Dios que pedimos cada d&iacute;a<\/strong>. Es el deseo que crece en el coraz&oacute;n. De nosotros depende. <strong>Queremos ser santos. Pero si no damos nuestro s&iacute; nada cambia<\/strong>. Dos caminos: o seguimos igual o nos ponemos en marcha. O nos arrastramos por la vida pensando que estamos cansados o seguimos caminando sin miedo a lo que haya de venir.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Conferencia 1963<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban La santidad a la que aspiramos es la santidad de los peque&ntilde;os, de los ni&ntilde;os que conf&iacute;an. Es la santidad del amor cotidiano, de los gestos de entrega sencillos. &nbsp; Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich: &laquo;&iquest;Qu&eacute; entendemos por las peque&ntilde;as virtudes? 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