{"id":30562,"date":"2016-06-11T01:33:03","date_gmt":"2016-06-11T06:33:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-tiene-que-ver-conmigo-el-dia-de-todos-los-santos\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:03","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:03","slug":"que-tiene-que-ver-conmigo-el-dia-de-todos-los-santos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/que-tiene-que-ver-conmigo-el-dia-de-todos-los-santos\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 tiene que ver conmigo el d\u00eda de Todos los&nbsp;Santos?"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Los acontecimientos deben pasar por el coraz&oacute;n. Siempre es el coraz&oacute;n lo importante. Pongamos el coraz&oacute;n de nuevo en las manos de Mar&iacute;a. Ella es nuestra Madre. Como nos dec&iacute;a el Papa Francisco: &laquo;<em>Mar&iacute;a es Madre. No se puede concebir ning&uacute;n otro t&iacute;tulo de Mar&iacute;a que no sea la Madre. El cristiano no tiene derecho \u2018a ser hu&eacute;rfano\u2019. Tiene Madre. Tenemos Madre<\/em>&raquo;. Tenemos Madre y eso nos alegra.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero no es la maternidad en abstracto. <strong>Es mi madre<\/strong>. Mi madre en primera persona. Ella necesita mi s&iacute;. Ha aguardado paciente. Lo quiere, lo desea. &iquest;Se lo he dado?<br \/> &nbsp;<br \/> Una persona rezaba: &laquo;<em>T&uacute; siempre me miras. <strong>Ens&eacute;&ntilde;ame a buscarte siempre en el silencio. A buscarte para mirar juntos el d&iacute;a y respirar.<\/strong> Ens&eacute;&ntilde;ame a preguntarte cada d&iacute;a, a recogerme y estar contigo, por m&aacute;s l&iacute;o que tenga. A ponerte en el centro. Que siempre rece por otros, que siempre pueda pasear contigo por mi alma irregular y por la tuya. <strong>Ay&uacute;dame a saber esconderme siempre y a mirar hacia dentro de m&iacute; para hablar contigo. A contarte todo<\/strong>. Te abro mi coraz&oacute;n<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Tenemos que aprender a rezar as&iacute;, a mirar as&iacute; a Mar&iacute;a, a Jes&uacute;s. A lo mejor no he tenido una experiencia personal, un encuentro profundo. Tal vez no he dado ning&uacute;n salto audaz y me he quedado en lo de siempre.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Sin transformaci&oacute;n del coraz&oacute;n no ocurre nada. Si no hay una renovaci&oacute;n personal y &uacute;nica no hay aspiraci&oacute;n a ser santos.<\/strong> Y esto es lo importante. Queremos ser santos.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich hace cien a&ntilde;os en el acta de fundaci&oacute;n: &laquo;<em>&iquest;Alcanzaremos el fin que nos hemos propuesto? En cuanto depende de nosotros, mis queridos congregantes, -y esto no lo digo vacilando y dudando, sino con plena convicci&oacute;n-, <strong>nosotros haremos todo lo posible<\/strong><\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Es la santidad la que se espera de nosotros como cristianos. No hay dos clases de cristianos. Los que aspiran a ser santos y los que se conforman con un m&iacute;nimo. Es imposible. <strong>O somos cristianos con todo el coraz&oacute;n o no somos cristianos.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/><strong>No podemos conformarnos con ser cumplidores de la ley y no llegar a ser hombres enamorados de Dios hasta lo m&aacute;s hondo<\/strong>. Todos tenemos la misma aspiraci&oacute;n: ser entera posesi&oacute;n de Dios.<br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<strong>Este es el sentido de la vida: que yo logre liberarme de m&iacute; mismo y me entregue incondicionalmente a Dios y sus deseos<\/strong>&raquo;<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\" title=\"\">[1]<\/a>.<br \/> &nbsp;<br \/> Por eso, en cuanto dependa de nosotros, no queremos quedarnos quietos. <strong>Nos liberamos de nuestras ataduras y damos nuestro s&iacute;. Queremos vivir en Dios y para Dios.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Ojal&aacute; se despierte en nosotros el deseo de dar m&aacute;s, de luchar m&aacute;s, de amar m&aacute;s. Ojal&aacute; hoy queramos ser m&aacute;s santos que ayer. Ojal&aacute; queramos ser un santuario vivo de Mar&iacute;a, una morada del Dios Trino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El d&iacute;a de todos los santos es una invitaci&oacute;n a engrosar esa lista de santos an&oacute;nimos con nuestras vidas.<\/strong> No es un d&iacute;a para ser recordados por nuestras obras. <strong>Queremos dejar una huella de luz con nuestro paso en muchos corazones. <\/strong>&iquest;D&oacute;nde he entregado mi vida de nuevo?<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Nuestros nombres est&aacute;n inscritos en el cielo, en el coraz&oacute;n de Mar&iacute;a. Por eso no queremos conformarnos con una vida mediocre. <\/strong>Queremos tocar las alturas.<\/p>\n<div>\n &nbsp; <\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ftn1\">\n <a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\" title=\"\">[1]<\/a> J. Kentenich,<br \/>\n <em>Terciado 1952<\/em>\n <\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Los acontecimientos deben pasar por el coraz&oacute;n. Siempre es el coraz&oacute;n lo importante. Pongamos el coraz&oacute;n de nuevo en las manos de Mar&iacute;a. Ella es nuestra Madre. Como nos dec&iacute;a el Papa Francisco: &laquo;Mar&iacute;a es Madre. No se puede concebir ning&uacute;n otro t&iacute;tulo de Mar&iacute;a que no sea la Madre. 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