{"id":30563,"date":"2016-06-11T01:33:04","date_gmt":"2016-06-11T06:33:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/calma-somos-enviados-y-libres\/"},"modified":"2016-06-11T01:33:04","modified_gmt":"2016-06-11T06:33:04","slug":"calma-somos-enviados-y-libres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/calma-somos-enviados-y-libres\/","title":{"rendered":"Calma: Somos enviados&#8230; y&nbsp;libres"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Carlos Padilla Esteban<\/b><\/p>\n<p align=\"justify\">Hoy nos ponemos en camino. Cuesta que muera la semilla. Cuesta perderlo todo para dar vida a muchos. No importa el silencio, ni lo oculto, ni el olvido de nuestros nombres. Dios no los olvida, no nos olvida. Mar&iacute;a ha guardado nuestras vidas para siempre en su coraz&oacute;n de Madre.<br \/> &nbsp;<br \/> Ahora quiere enviarnos. Porque nos necesita <strong>en medio de los hombres que viven sin esperanza<\/strong>. All&iacute; comienza el verdadero camino.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No quiere un club de autosantificaci&oacute;n, de santos guardados y seguros. Quiere que entreguemos gratis lo que hemos recibido gratis<\/strong>. Quiere <strong>que vayamos all&iacute; donde reina la desorientaci&oacute;n. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> &iexcl;Tantas personas que no saben qu&eacute; tienen que hacer con sus vidas! <strong>&iexcl;Tantas personas encerradas en su ego&iacute;smo, deseando s&oacute;lo realizar sus deseos<\/strong>, buscando lo que envidian, so&ntilde;ando lo que no tienen! &iexcl;Cu&aacute;ntas personas perdidas que no reciben amor, que no dan amor! <strong>&iexcl;Cu&aacute;nta b&uacute;squeda infecunda, cu&aacute;nta entrega sin sentido! <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Dec&iacute;a el Papa Francisco en el s&iacute;nodo de la familia: &laquo;<em>El <strong>peligro individualista<\/strong> y el riesgo de vivir en clave ego&iacute;sta son relevantes. Una afectividad narcisista, inestable y mutable que no ayuda a los sujetos a alcanzar una mayor madurez<\/em>&raquo;.<br \/> &nbsp;<br \/> Dios ausente de tantas vidas. Por eso <strong>Mar&iacute;a nos necesita. Porque podemos llevar su Santuario en nuestra vida. <\/strong>Porque <strong>podemos hacer posible que Cristo nazca en muchos corazones. Depende de nosotros<\/strong>, de nuestro s&iacute;, de nuestro caminar. Dios necesita que le demos un s&iacute; sin reservas.<br \/> &nbsp;<br \/> La llamada viene desde arriba y, como dec&iacute;a el Padre Jos&eacute; Kentenich, por eso estamos tranquilos: &laquo;<em>Hemos sido enviados desde lo alto, no desde abajo. <strong>No nos hemos enviado nosotros mismos. S&oacute;lo una idea nos da fuerzas: &iexcl;Somos enviados!<\/strong> Esto hincha nuestras velas, nos da &aacute;nimo y voluntad para asumir este compromiso<\/em>&raquo;[3].<br \/> &nbsp;<br \/> Somos enviados para salir al mundo, para romper nuestros miedos y las barreras que nos separan. Para <strong>vencer los l&iacute;mites que nos imponemos y aspirar a las cumbres m&aacute;s altas.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> La llamada viene desde el castillo de la monta&ntilde;a. Y desde all&iacute; bajamos a la vida. <strong>Somos enviados a dar lo que hemos vivido, lo recibido<\/strong>, lo rescatado de esta tierra sagrada. Somos enviados <strong>a entregar lo que somos y tenemos, no se nos pide m&aacute;s<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Las velas se hinchan con el viento de Dios al descubrir el ancho mar por el que navegamos. <strong>Nuestro barco va mar adentro, llevado por el viento del Esp&iacute;ritu<\/strong>, donde Dios nos quiera, como &Eacute;l nos quiera, cuando &Eacute;l nos necesite. Somos suyos. Somos propiedad de Dios. Su Santuario.<br \/> &nbsp;<br \/> Mar&iacute;a nos llama, somos sus hijos. <strong>Dios quiere contar con nuestro amor. Necesita remeros libres que quieran seguir llevando el rostro de Dios<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> El otro d&iacute;a pensaba en la <strong>inmadurez religiosa<\/strong> que hay a nuestro alrededor. Muchas personas necesitan tantos seguros para caminar. Se han acostumbrado a obedecer ciegamente. En eso son maestros.<br \/> &nbsp;<br \/> Pero luego, <strong>cuando tienen que tomar decisiones propias, se ven incapaces. <\/strong>Se dejan llevar por la masa y necesitan aprobaci&oacute;n desde arriba a todo lo que hacen, necesitan normas claras.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>&iexcl;Qu&eacute; importante es la formaci&oacute;n adecuada de la conciencia! <\/strong>Dec&iacute;a el Padre Kentenich: &laquo;<em>Nada puedo hacer con hombres masificados. S&oacute;lo con personas aut&oacute;nomas, hombres o mujeres; con personas capaces de formarse un juicio propio y defenderlo<\/em>&raquo;[4].<br \/> &nbsp;<br \/> Esta inquietud del Padre Kentenich sigue siendo hoy igual de acuciante. <strong>Hacen falta hombres, atados a Dios, a Mar&iacute;a, enamorados, capaces de tomar decisiones, de formarse un juicio y actuar en consecuencia. <\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Si no lo logramos, si no forma Mar&iacute;a este tipo de hombres, estamos perdidos. Porque <strong>la corriente de la vida es muy fuerte, el tiempo que vivimos nos urge a formarnos, a vivir en Dios, consagrados por entero a &Eacute;l<\/strong><\/p>\n<div class=\"multipage_separator\"><\/div>\n<p align=\"justify\">, con todas nuestras fibras.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Decidir en &Eacute;l, actuar en &Eacute;l<\/strong>. No es f&aacute;cil. Es un camino que recorremos a lo largo de toda nuestra vida. <strong>El amor es lo que hace que una misma decisi&oacute;n est&eacute; bien tomada o no<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>No todo es medible, ni se puede encasillar en una norma<\/strong>. No siempre, en las encrucijadas, vamos a saber qu&eacute; tenemos que hacer, qu&eacute; es lo que Dios quiere. As&iacute; es el caminar humano. <strong>Pero siempre, frente a Dios, con honestidad, podemos dar el paso con amor. <\/strong>Por amor.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestro estilo debe ser el amor. Es nuestro sello, en cualquier decisi&oacute;n u opci&oacute;n, en un acto religioso o en un momento de diversi&oacute;n, en lo peque&ntilde;o y en lo importante. <strong>Acertar o fallar no est&aacute; en nuestras manos. Lo que cuenta es el amor, el c&oacute;mo lo hagamos<\/strong>. Preguntarme por qu&eacute; lo hago, qu&eacute; hay detr&aacute;s, por qui&eacute;n lo hago.<br \/> &nbsp;<br \/> Una misma opci&oacute;n, empezar una relaci&oacute;n o dejarla, comenzar un trabajo, emprender un proyecto, ir de vacaciones, quedarse, emprender una vida en otro pa&iacute;s, <strong>un mismo acto externo puede ser por amor o por ego&iacute;smo. Y eso s&oacute;lo lo sabe uno y Dios.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Es sagrado, es un misterio precioso que Dios ha puesto en nuestras manos. <strong>Mi amor es el ejercicio de libertad m&aacute;s grande que puedo hacer.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> A veces puedo rezar por ego&iacute;smo, olvid&aacute;ndome de mi familia, de los que me necesitan. Otras veces puedo divertirme por amor, sacrificando lo que a m&iacute; me gustar&iacute;a hacer por dar gusto a alguien a quien quiero.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Es m&aacute;s f&aacute;cil que me digan con una norma, con un consejo, qu&eacute; debo hacer, qu&eacute; camino tomar, pero eso es ir al m&iacute;nimo. Dios nos ha hecho a su medida infinita<\/strong>, ha puesto su huella de eternidad en nosotros, por eso nuestra sed de amor no se agota, por eso <strong>el amor que damos y recibimos es lo &uacute;nico que ensancha el coraz&oacute;n, lo &uacute;nico que sana, lo que nos hace vivir en Dios<\/strong>, tocar el cielo en la tierra.<br \/> &nbsp;<br \/> Y cumplir es muy poco. <strong>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces preguntamos a sacerdotes o amigos qu&eacute; debemos hacer! Lo que cuenta es mi opci&oacute;n libre, mi generosidad, mi amor,<\/strong> mi estilo en hacer algo. <strong>Respetando los m&iacute;nimos de las normas, pero aspirando al m&aacute;ximo.<\/strong><br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros queremos tener un estilo distinto. El estilo de Jes&uacute;s. Vivir como &Eacute;l. Amar como &Eacute;l. Seg&uacute;n &Eacute;l. Conformar nuestro coraz&oacute;n seg&uacute;n el suyo, con sus sentimientos.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Jes&uacute;s vino a cumplir la ley, vino a dar plenitud<\/strong> a todo lo anunciado por los profetas durante siglos. Pero &Eacute;l es mucho m&aacute;s que la ley y los profetas. Los supera. Cura en s&aacute;bado no porque desprecie el s&aacute;bado. &Eacute;l creci&oacute; respetando ese d&iacute;a sagrado, sino porque el amor es m&aacute;s. Porque el hombre es m&aacute;s.<br \/> &nbsp;<br \/> Jes&uacute;s les dice a los fariseos que todo debe sostenerse en el amor. <strong>Siempre el centro es el otro, es Dios, no la norma. Jes&uacute;s muestra el camino. En realidad el camino es &Eacute;l, sin &Eacute;l es imposible<\/strong>. Abre horizontes.<br \/> &nbsp;<br \/> La ley no es m&aacute;s que la palabra de amor de Dios. Los profetas son la voz susurrada de Dios a lo largo de los siglos diciendo a su pueblo que lo ama, que ha hecho una alianza de amor con ellos para siempre, que no se olvida de sus hijos, que esperen, que conf&iacute;en, que siempre los va a escuchar si le gritan.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>El amor sostiene la ley. Lo que hay que medir es el amor, no la ley. <\/strong>Eso es lo primero que nos dice Jes&uacute;s. Tambi&eacute;n habla del grado del amor a Dios, de una pertenencia completa.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Somos suyos. Del todo<\/strong>. Usa la palabra &laquo;todo&raquo;. Amar con toda la mente, con todo el coraz&oacute;n, con toda el alma. <strong>Sin que haya una parte que no le pertenezca<\/strong>.<br \/> &nbsp;<br \/> Nuestra consagraci&oacute;n a Mar&iacute;a tambi&eacute;n habla de ese todo. Todo mi ser. Me consagro del todo a ti. Ya que soy todo tuyo. Ese amor es del que habla Jes&uacute;s. El amor a Dios que debe inundar todo, desde lo m&aacute;s humano a lo m&aacute;s espiritual.<br \/> &nbsp;<br \/><strong>Todos tenemos algo que nos cuesta darle a Dios<\/strong>, algo donde &Eacute;l no puede entrar, en nuestra vida, en nuestro interior.<br \/> &nbsp;<br \/> Nosotros, <strong>queremos amar a Dios del todo, tambi&eacute;n con nuestro pecado<\/strong> que nos hace necesitados y vulnerables, tambi&eacute;n con nuestra herida que nos hace fr&aacute;giles. Amarlo <strong>con nuestras limitaciones, con nuestros dones, con nuestros logros y nuestros fracasos<\/strong>, con nuestra cruz, nuestra soledad.<br \/> &nbsp;<br \/> Amarlo en nuestra vocaci&oacute;n, en nuestros sue&ntilde;os, en nuestros miedos, en nuestro ideal. Amarlo desde nuestro pasado, desde el presente, desde nuestro horizonte. Amarlo con nuestro nombre.<br \/> &nbsp;<br \/> Hemos sellado una alianza de amor con &Eacute;l<strong>, estamos inscritos para siempre en su coraz&oacute;n a trav&eacute;s de Mar&iacute;a. &iquest;Qu&eacute; me queda por entregar?<\/strong> &iquest;Qu&eacute; parte de m&iacute; o de mi vida no est&aacute; llena de Dios?<br \/> &nbsp;<br \/> &nbsp;<br \/> [3] J. Kentenich, 1940<br \/> [4] J. Kentenich, Terciado de Brasil, 1952<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Carlos Padilla Esteban Hoy nos ponemos en camino. Cuesta que muera la semilla. Cuesta perderlo todo para dar vida a muchos. 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